El día de la madre 

Luis de Morales - La Virgen con el niño

 

EL DÍA DE LA MADRE - DE  LA  QUE SE ENTREGA -  DE  LA  QUE SE DEDICA...

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EL DÍA  DE  LA  MADRE -  DE LA QUE SE DONA... DE LA QUE SE ESFUERZA...

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EL DIA DE LA MADRE

El Día de la Madre es una festividad que conmemora a las madres. Se celebra en diferentes fechas del año según el país, como se ve más abajo. Las madres frecuentemente reciben regalos ese día.

 

ORÍGENES

Las primeras celebraciones del Día de la Madre se remontan a la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rhea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades, entre otros. Los romanos llamaron a esta celebración La Hilaria cuando la adquirieron de los griegos. Se celebraba el 15 de marzo en el templo de Cibeles y durante tres días se hacían ofrecimientos.

Los primeros cristianos transformaron estas celebraciones a la Diosa Madre en honor a la Virgen María, la madre de Jesús. En el santoral católico el 8 de diciembre se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción, fecha que se mantiene en la celebración del Día de la Madre en algunos países como Panamá.

En el siglo XVII, en Inglaterra tenía lugar un acontecimiento similar, honrando también a la Virgen, que se denominaba Domingo de las Madres. Los niños concurrían a misa y regresaban a sus hogares con regalos para sus progenitoras. Además, como muchas personas servían a acaudalados señores, muchas veces lejos de sus hogares, el día era no laborable pero pagado para que pudieran concurrir a sus terruños a visitar a sus familias.

En Estados Unidos, en cambio, la celebración tiene sus orígenes hacia 1872, cuando Julia Ward Howe, autora del Himno de batalla de la República, sugirió que esa fecha fuera dedicada a honrar la paz, y comenzó celebrando cada año encuentros en la ciudad de Boston, Massachusetts en celebración del Día de la Madre.
 

EXTENSIÓN MUNDIAL


Este hecho aislado se vio acompañado por la iniciativa de una joven, Anna Jarvis, hija de Anna Reeves Jarvis, una activista comunitaria de Virginia Occidental, que hacia 1858 tuvo activa participación en la organización de las mujeres para trabajar en la mejora de la sanidad pública en las comunidades apalaches durante la Guerra Civil Estadounidense, colaborando también en el cuidado de los heridos de ambos lados de la contienda y, más tarde, organizando reuniones para que los antiguos enemigos se integraran y confraternizaran.

Anna, que perdió a su madre en 1905, comenzó a enviar cartas a políticos, abogados y otras personas influyentes solicitando que se consagrara Día de la Madre el segundo domingo de mayo (el cual algunos años coincidía con el aniversario de la muerte de su madre).

Para 1910 ya se celebraba en muchos estados de la Unión, y en 1912 logró que se creara la Asociación Internacional Día de la Madre con el objetivo de promover su iniciativa.

Finalmente, en 1914, el Congreso de Estados Unidos aprobó la fecha como el Día de la Madre y la declaró fiesta nacional, lo cual fue apoyado por el Presidente Woodrow Wilson.

Más tarde otros países se adhirieron a esta iniciativa y pronto Ana pudo ver que más de 40 países del mundo celebraban el Día de la madre en fechas similares.

Sin embargo, la festividad impulsada por Ana Jarvis comenzó a mercantilizarse, de manera tal que se desvirtuaba el origen de la celebración. Esto motivó a que Ana presentara una demanda, en 1923, para que se eliminara la fecha del calendario de festividades oficiales. Su reclamo alcanzó tal envergadura, que hasta fue arrestada por disturbios durante una reunión de madres de soldados en lucha, que vendían claveles blancos, el símbolo que Jarvis había impulsado para identificar la fecha.

Ana luchó con insistencia contra la idea que ella misma había impulsado, perdiendo todo el apoyo de aquellos que la acompañaran inicialmente. En un reportaje que le hicieron antes de su muerte Ana mencionó su arrepentimiento por haber impulsado el Día de la Madre.

HISTORIA DE UNA MADRE

Estaba una madre sentada junto a la cuna de su hijito, muy afligida y angustiada, pues temía que el pequeño se muriera. Éste, en efecto, estaba pálido como la cera, tenía los ojitos medio cerrados y respiraba casi imperceptiblemente, de vez en cuando con una aspiración profunda, como un suspiro. La tristeza de la madre aumentaba por momentos al contemplar a la tierna criatura.

Llamaron a la puerta y entró un hombre viejo y pobre, envuelto en un holgado cobertor, que parecía una manta de caballo; son mantas que calientan, pero él estaba helado. Se estaba en lo más crudo del invierno; en la calle todo aparecía cubierto de hielo y nieve, y soplaba un viento cortante.

Como el viejo tiritaba de frío y el niño se había quedado dormido, la madre se levantó y puso a calentar cerveza en un bote, sobre la estufa, para reanimar al anciano. Éste se había sentado junto a la cuna, y mecía al niño. La madre volvió a su lado y se estuvo contemplando al pequeño, que respiraba fatigosamente y levantaba la manita.

-Crees que vivirá? -preguntó la madre-. El buen Dios no querrá quitármelo!

El viejo, que era la Muerte en persona, hizo un gesto extraño con la cabeza; lo mismo podía ser afirmativo que negativo. La mujer bajó los ojos, y las lágrimas rodaron por sus mejillas. Tenía la cabeza pesada, llevaba tres noches sin dormir y se quedó un momento como aletargada; pero volvió en seguida en sí, temblando de frío.

-Qué es esto? -gritó, mirando en todas direcciones. El viejo se había marchado, y la cuna estaba vacía. Se había llevado al niño! El reloj del rincón dejó oír un ruido sordo, la gran pesa de plomo cayó rechinando hasta el suelo, paf!, y las agujas se detuvieron.

La desolada madre salió corriendo a la calle, en busca del hijo. En medio de la nieve había una mujer, vestida con un largo ropaje negro, que le dijo:

-La Muerte estuvo en tu casa; lo sé, pues la vi escapar con tu hijito. Volaba como el viento. Jamás devuelve lo que se lleva!

-Dime por dónde se fue! -suplicó la madre-. Enséñame el camino y la alcanzaré!

-Conozco el camino -respondió la mujer vestida de negro pero antes de decírtelo tienes que cantarme todas las canciones con que meciste a tu pequeño. Me gustan, las oí muchas veces, pues soy la Noche. He visto correr tus lágrimas mientras cantabas.

-Te las cantaré todas, todas! -dijo la madre-, pero no me detengas, para que pueda alcanzarla y encontrar a mi hijo.

Pero la Noche permaneció muda e inmóvil, y la madre, retorciéndose las manos, cantó y lloró; y fueron muchas las canciones, pero fueron aún más las lágrimas. Entonces dijo la Noche:

-Ve hacia la derecha, por el tenebroso bosque de abetos. En él vi desaparecer a la Muerte con el niño.

Muy adentro del bosque se bifurcaba el camino, y la mujer no sabía por dónde tomar. Se levantaba allí un zarzal, sin hojas ni flores, pues era invierno, y las ramas estaban cubiertas de nieve y hielo.

-No has visto pasar a la Muerte con mi hijito?

-Sí -respondió el zarzal- pero no te diré el camino que tomó si antes no me calientas apretándome contra tu pecho; me muero de frío, y mis ramas están heladas.

Y ella estrechó el zarzal contra su pecho, apretándolo para calentarlo bien; y las espinas se le clavaron en la carne, y la sangre le fluyó a grandes gotas. Pero del zarzal brotaron frescas hojas y bellas flores en la noche invernal: tal era el ardor con que la acongojada madre lo había estrechado contra su corazón! Y la planta le indicó el camino que debía seguir.

Llegó a un gran lago, en el que no se veía ninguna embarcación. No estaba bastante helado para sostener su peso, ni era tampoco bastante somero para poder vadearlo; y, sin embargo, no tenía más remedio que cruzarlo si quería encontrar a su hijo. Se echó entonces al suelo, dispuesta a beberse toda el agua; pero qué criatura humana sería capaz de ello! Mas la angustiada madre no perdía la esperanza de que sucediera un milagro.

-No, no lo conseguirás! -dijo el lago-. Mejor será que hagamos un trato. Soy aficionado a coleccionar perlas, y tus ojos son las dos perlas más puras que jamás he visto. Si estás dispuesta a desprenderte de ellos a fuerza de llanto, te conduciré al gran invernadero donde reside la Muerte, cuidando flores y árboles; cada uno de ellos es una vida humana.

-Ay, qué no diera yo por llegar a donde está mi hijo! -exclamó la pobre madre-, y se echó a llorar con más desconsuelo aún, y sus ojos se le desprendieron y cayeron al fondo del lago, donde quedaron convertidos en preciosísimas perlas. El lago la levantó como en un columpio y de un solo impulso la situó en la orilla opuesta. Se levantaba allí un gran edificio, cuya fachada tenía más de una milla de largo. No podía distinguirse bien si era una montaña con sus bosques y cuevas, o si era obra de albañilería; y menos lo podía averiguar la pobre madre, que había perdido los ojos a fuerza de llorar.

-Dónde encontraré a la Muerte, que se marchó con mi hijito? -preguntó.

-No ha llegado todavía -dijo la vieja sepulturera que cuida del gran invernadero de la Muerte-. Quién te ha ayudado a encontrar este lugar?

-El buen Dios me ha ayudado -dijo la madre-. Es misericordioso, y tú lo serás también. Dónde puedo encontrar a mi hijo?

-Lo ignoro -replicó la mujer-, y veo que eres ciega. Esta noche se han marchitado muchos árboles y flores; no tardará en venir la Muerte a trasplantarlos. Ya sabrás que cada persona tiene su propio árbol de la vida o su flor, según su naturaleza. Parecen plantas corrientes, pero en ellas palpita un corazón; el corazón de un niño puede también latir. Atiende, tal vez reconozcas el latido de tu hijo, pero, qué me darás si te digo lo que debes hacer todavía?

-Nada me queda para darte -dijo la afligida madre pero iré por ti hasta el fin del mundo.

-Nada hay allí que me interese -respondió la mujer pero puedes cederme tu larga cabellera negra; bien sabes que es hermosa, y me gusta. A cambio te daré yo la mía, que es blanca, pero también te servirá.

-Nada más? -dijo la madre-. Tómala enhorabuena -. Dio a la vieja su hermoso cabello, y se quedó con el suyo, blanco como la nieve.

Entraron entonces en el gran invernadero de la Muerte, donde crecían árboles y flores en maravillosa mezcolanza. Había preciosos, jacintos bajo campanas de cristal, y grandes peonías fuertes como árboles; y había también plantas acuáticas, algunas lozanas, otras enfermizas. Serpientes de agua las rodeaban, y cangrejos negros se agarraban a sus tallos. Crecían soberbias palmeras, robles y plátanos, y no faltaba el perejil ni tampoco el tomillo; cada árbol y cada flor tenia su nombre, cada uno era una vida humana; la persona vivía aún: éste en la China, éste en Groenlandia o en cualquier otra parte del mundo. Había grandes árboles plantados en macetas tan pequeñas y angostas, que parecían a punto de estallar; en cambio, se veían míseras florecillas emergiendo de una tierra grasa, cubierta de musgo todo alrededor. La desolada madre fue inclinándose sobre las plantas más diminutas, oyendo el latido del corazón humano que había en cada una; y entre millones reconoció el de su hijo.

-Es éste! -exclamó, alargando la mano hacia una pequeña flor azul de azafrán que colgaba de un lado, gravemente enferma.

-No toques la flor! -dijo la vieja-. Quédate aquí, y cuando la Muerte llegue, pues la estoy esperando de un momento a otro, no dejes que arranque la planta; amenázala con hacer tú lo mismo con otras y entonces tendrá miedo. Es responsable de ellas, ante Dios; sin su permiso no debe arrancarse ninguna.

De pronto se sintió en el recinto un frío glacial, y la madre ciega comprendió que entraba la Muerte.

-Cómo encontraste el camino hasta aquí? -preguntó.- Cómo pudiste llegar antes que yo?

-Soy madre! -respondió ella.

La Muerte alargó su mano huesuda hacia la flor de azafrán, pero la mujer interpuso las suyas con gran firmeza, aunque temerosa de tocar una de sus hojas. La Muerte sopló sobre sus manos y ella sintió que su soplo era más frío que el del viento polar. Y sus manos cedieron y cayeron inertes.

-Nada podrás contra mí! -dijo la Muerte.

-Pero sí lo puede el buen Dios! -respondió la mujer.

-Yo hago sólo su voluntad! -replicó la Muerte-. Soy su jardinero. Tomo todos sus árboles y flores y los trasplanto al jardín del Paraíso, en la tierra desconocida; y tú no sabes cómo es y lo que en el jardín ocurre, ni yo puedo decírtelo.

-Devuélveme mi hijo! -rogó la madre, prorrumpiendo en llanto. Bruscamente puso las manos sobre dos hermosas flores, y gritó a la Muerte:

-Las arrancaré todas, pues estoy desesperada!

-No las toques! -exclamó la Muerte-. Dices que eres desgraciada, y pretendes hacer a otra madre tan desdichada como tú.

-Otra madre! -dijo la pobre mujer, soltando las flores-. Quién es esa madre?
-Ahí tienes tus ojos -dijo la Muerte-, los he sacado del lago; brillaban tanto! No sabía que eran los tuyos. Tómalos, son más claros que antes. Mira luego en el profundo pozo que está a tu lado; te diré los nombres de las dos flores que querías arrancar y verás todo su porvenir, todo el curso de su vida. Mira lo que estuviste a punto de destruir.

Miró ella al fondo del pozo; y era una delicia ver cómo una de las flores era una bendición para el mundo, ver cuánta felicidad y ventura esparcía a su alrededor.

La vida de la otra era, en cambio, tristeza y miseria, dolor y privaciones.

-Las dos son lo que Dios ha dispuesto -dijo la Muerte.

-Cuál es la flor de la desgracia y cuál la de la ventura? -preguntó la madre.

-Esto no te lo diré -contestó la Muerte-. Sólo sabrás que una de ellas era la de tu hijo. Has visto el destino que estaba reservado a tu propio hijo, su porvenir en el mundo.

La madre lanzó un grito de horror:

-Cuál de las dos era mi hijo? Dímelo, sácame de la incertidumbre! Pero si es el desgraciado, líbralo de la miseria, llévaselo antes. Llévatelo al reino de Dios! Olvídate de mis lágrimas, olvídate de mis súplicas y de todo lo que dije e hice!

-No te comprendo -dijo la Muerte-. Quieres que te devuelva a tu hijo o prefieres que me vaya con él adonde ignoras lo que pasa?

La madre, retorciendo las manos, cayó de rodillas y elevó esta plegaria a Dios Nuestro Señor:

-No me escuches cuando te pida algo que va contra Tu voluntad, que es la más sabia! No me escuches! No me escuches!

Y dejó caer la cabeza sobre el pecho, mientras la Muerte se alejaba con el niño, hacia el mundo desconocido. Hans Christian Andersen

 

¿SER MADRE HACE A LAS MUJERES MÁS FELICES?

MÁS FELICES? - Lola Rovati

Hay muchas mujeres, y es absolutamente respetable, a quienes la elección de ser madre no significa para ellas la realización de su vida.

En cambio, focalizan su vocación en otras cuestiones como su profesión o el trabajo, que es lo que realmente las hace felices.

Las que somos madres probablemente no podamos entenderlos, pero de hecho un estudio realizado por la Universidad de Florida, Estados Unidos, viene a confirmarlo.

Según la investigación realizada a 6.000 mujeres entre 51 y 61 años, la felicidad de la mujer no radica en el hecho de tener hijos.

El ser madre no es la clave de la felicidad de las mujeres. Tiene una influencia menor en su vida que otros factores como la educación, el trabajo, la situación económica y la relación con la familia y los amigos.

A esa edad las mujeres le dieron más importancia como razón de su felicidad a gozar de una buena salud y a contar con una pareja más que a tener hijos.

Por otro lado, los autores del estudio no han encontrado gran diferencia en cuanto al bienestar emocional de las mujeres que fueron madres y las que no.

Yo no podría imaginar una vida feliz sin mis hijas. Sin duda, buscaría la manera de ser feliz si no tuviese hijos, pero de sólo pensar en los momentos que me hubiese perdido si no fuera madre, no cabe duda que me inclino por la maternidad.

Los mejores días de mi vida son los que ellas me han dado, me dan y me darán. No concibo otra manera de ser feliz.

SER MADRE HOY - CONSEJOS PARA LAS MAMÁS

LA MASTITIS

En Ser Madre Hoy estuvimos exponiendo sobre el puerperio, sobre la lactancia y algunos temas más que importan a la hora de ser mamas. Luego del parto y cuando comenzamos a amamantar es muy común que surjan algunas complicaciones como por ejemplo la mastitis.

La mastitis puerperal es la infección de la mama, y generalmente se manifiesta a los pocos días o semanas del nacimiento del bebe. También es común que solo surja en una mama. El agente infeccioso más común que la ataca es el Staphylocous aureus, pero no se sabe si este agente proviene de la piel de la mamá o de la boca del bebe.

Una de las maneras en las que suele manifestarse es en forma de celulitis aguda que afecta al tejido conectivo y adiposo intra lobulares, a esta se la llama mastitis esporádica. La forma de infección por lo general es la grieta que se genera en el pezón al prenderse el lactante ya que es mucha la presión ejercida en él y es una zona extremadamente delicada y hasta que no se acostumbra se producen estas heridas.

Los síntomas de la mastitis son el dolor localizado por supuesto en la zona del seno, eritema y la fiebre corporal, además de la hipersensibilidad por la que no toleramos amamantar.

La otra forma es mastitis epidémica y es frecuente en las mujeres que sí están hospitalizadas aun.

Es una infección grave del sistema glandular mamario, con los mismos síntomas que la mastitis que mencionamos anteriormente pero más importantes en cuanto a su dolor.
Esta mastitis se propaga por una persona portadora del mismo microorganismo, ósea el Staphylococus aureus al bebe y de esta manera al sistema ductal de la mamá.

La confirmación de la mastitis se realiza a través de un cultivo de la leche y de la saliva del bebe.

Los dos tipos de mastitis de combaten a través de antibióticos que destruyen agentes patógenos que son resistentes a la penicilina, como por ejemplo la oxicilina o dicloxalina.

Cuando la mastitis es de la forma esporádica se recomienda que se amamante del seno afectado ya que de esta manera se impide la ingurgitación de la leche y disminuye de igual manera la posibilidad de formación de abscesos.
En la forma epidémica es cuando se recomienda la suspensión de la lactancia por el seno afectado ya que el bebe contiene el microorganismo afectante. Para su recuperación se pone hielo y por supuesto se suministra antibióticos para combatirlo.

Cuando la situación no mejora se realiza una consulta con el cirujano por parte de nuestro medico ginecólogo tratante y se realiza en el mayor de los casos un drenaje.

Sin embargo él bebe no recibe tratamiento, aunque la mastitis de su mamá sea epidémica, ya que no lo requiere y mejora de manera natural sin afectar el buen desarrollo de la criatura.
 

LA SALUD VISUAL DE NUESTROS HIJOS


En Ser Madre Hoy exponemos diferentes temas que nos preocupan como madres; en este caso estamos hablando de la salud visual de nuestros hijos.

Debemos tener en cuenta que desde edades tempranas, prácticamente desde el primer control pediátrico el medico evalúa la capacidad del pequeño de fijar y seguir con la mirada un objeto.

A cualquier edad es posible dilatar la pupila y realizar un estudio de refracción para saber si el niño tiene miopía, hipermetropía o astigmatismo.
Es importante que no perdamos de vista esta situación y que informemos debidamente al pediatra de la salud visual de padres y familiares directos del niño para así estar más alerta.

LOS RESFRÍOS DE LOS PEQUEÑOS EN ESTA ÉPOCA

En Ser Madre, Hoy, tratamos temas de real importancia en los tiempos que corren y que nos implican a nosotras como mamas y a nuestros pequeños.
Un resfrío común, un catarro o una infección respiratoria aguda son términos que definen un mismo proceso, y que en este tiempo nuestros pequeños sufren con mayor frecuencia.

Esta es una enfermedad viral que se cura sola en el plazo de unos días, y que compromete a la nariz y faringe.

Son más de 200 los virus que pueden causar el resfriado.

Los catarros son una de las enfermedades más frecuentes en el niño.

Aproximadamente lo normal es que se produzcan de 3 a 9 episodios al año en el niño preescolar y de 2 a 6 episodios en el escolar.

Estos episodios suelen concentrarse en otoño e invierno, en los meses de epidemia.
El número de resfriados es aún mayor, hasta el doble o el triple, en los niños pequeños que acuden a guardería o jardín de infantes.

Esta enfermedad es una de las más fáciles de reconocer ya que la padecemos muchísimas veces a lo largo de nuestra vida. Luego del periodo de incubación que dura entre 2 y 5 días, comienza a aparecer los primeros síntomas, la irritación y congestión nasal, dolor de garganta, secreción nasal, estornudos, tos, ahogos, flemas; acompañado por malestar físico en general, dolor de cabeza y muscular. Cuando los pequeños son menores de 3 años es común que pierdan el apetito y hagan temperatura alta.
Cuando recién comienza el estado gripal las secreciones nasales son acuosas y con el pasar de dos días, esto es un claro síntoma de mejoría

Aquí te presentamos algunos consejos para que un simple resfrío se cure de manera fácil y sin complicaciones.

Es importante mantener una buena hidratación. La ingestión de abundantes líquidos ayuda a que las secreciones nasales y la tos fluyan de manera más rápida.

El lavado nasal con solución salina y la limpieza de las secreciones con las conocidas peras ayuda a atravesar mejor el proceso y a que puedan encontrarse más tranquilos y relajados, por ejemplo a la hora de dormir.

También es muy bueno acostarlo con la cabeza elevada, es decir con almohadones o almohadas para levantar la cabeza y dejarlo en posición prácticamente sentado.

A veces es necesario utilizar antipiréticos, como el paracetamol o el ibuprofeno, no solo para bajar la fiebre, sino además como analgésico para malestar físico y dolores de cabeza.

Nunca es bueno fumar delante de los pequeños, por varias razones, y además, en este momento en especial, ya que cuando atraviesan un resfrío el humo del tabaco provoca irritación nasal y bronco espasmos.

Nunca es recomendable medicar sin el consentimiento de los médicos, menos aun en el caso de los pequeños, por lo que siempre es aconsejable que lo vean médicos y ellos dispongan del tratamiento mas adecuado.
Lo más importante es que los papas confíen es su pediatra y lo controlen con el desarrollo del proceso.

VESTIMENTA EN EL EMBARAZO

Volviendo al tema del embarazo hoy les presentamos algo muy importante para las mujeres.

En el embarazo algo que nos preocupa y ocupa sin duda es la vestimenta, aunque suene un poco materialista, debemos admitir que nos importa y mucho.

Es importante pensar bien las cosas, aunque la ropa para mujeres embarazadas por suerte, hoy en día existe en gran cantidad, aunque su precio sea un poco más caro, pero siempre es bueno elegir lo mejor.

Lo más importante es que estés cómoda y que vivas el embarazo sin los dramatismos clásicos de toda mujer por el miedo a aumentar kilos. Lo importante es que seas consciente de que engordar es una realidad y debes estar atenta a comprar o a confeccionar ropa que no quede chica al próximo mes, aunque parezca raro, este es un gran truco, ya que es horrible sentirse apretada porque la ropa queda chica y es 100% normal que esto suceda.

Al final del embarazo sentirás que tus pies se hinchan, al igual que las piernas y las manos, en el caso de los pies es importante que elijas un buen par de zapatos que te sean cómodos.

Lo que más recomendamos es utilizar pantalones con elástico en el abdomen, que de la impresión que sostenga la panza. Esto es muy importante, el hecho de que la panza no este “colgando” ayuda a que los tejidos no tengan que sufrir tanto esfuerzo y así prevenir la aparición de estrías.
Lo importante es que siempre estés protegiendo a la panza de agresiones exteriores, como él frió o el sol, que aunque no perjudica a tu hijo, si lo hace a tu piel y organismo.

Esperamos que estos consejitos hayan sido importantes y que disfrutes del embarazo, porque es la etapa más linda en la vida de la mujer.

PUERPERIO

Gracias a Internet hoy en día los humanos estamos mucho más informados de todo lo que nos interesa; Pero en este caso especialmente hablaremos de un tema que no todas las mujeres manejan con mucha información y que es verdaderamente importante en un momento cumbre de nuestras vidas:
El puerperio.

Este es el periodo de tiempo comprendido entre el parto y la recuperación de los órganos genitales.

Luego del nacimiento del bebe el cuerpo de la mujer comienza con un proceso en el que los órganos intervinientes en el embarazo y parto realizan una involución, volviendo a su estado anterior al embarazo.

Muy normal es que la madre en los días posteriores al parto sienta cansancio y cierta debilidad; no hay mujer que no transite por este proceso. Las razones son que el cuerpo ha sido protagonista de un gran esfuerzo físico durante el parto o cesárea, (porque el puerperio no es exclusivo de parturientas por vía baja). Y sin lugar a duda, otra de las razones es el cuidado de un bebe de solo días, que aun no conocemos con exactitud lo que siente y no siempre nos sentimos satisfechas con las decisiones que tomamos.

Como todo proceso debe tener muchísimos cuidados que son básicos:

Por ejemplo hay que tener en cuenta que en cuanto más rápido podamos levantarnos de la cama mejor va a ser para el organismo, ya que así ayudaremos a eliminar líquidos acumulados en el embarazo y al buen funcionamiento de la vejiga, también agilizara él transito intestinal y de esta manera nos ayudara a no sufrir constipación, que siempre es tan dolorosa e incómoda; la puedes evitar teniendo una dieta rica en fibras.

El movimiento también evitara la formación de trombos, ya que el reposo prolongado puede desencadenar en esta problemática y también la posibilidad de sufrir flebitis.

Beber mucho liquido ayuda a que el movimiento intestinal no requiera de ningún esfuerzo mayor.

La hemorragia es un proceso normal, a través de ella se eliminan tejidos celulares y demás, acumulados en el embarazo, aunque la hemorragia post- parto es mucho mayor a la menstruación, y más prolongada, es recomendable que ante cualquier duda se consulte al médico ginecólogo tratante; También es normal las “pulsaciones” que podemos sentir en el útero, esto es así. El órgano esta volviendo a su lugar y tamaño normal y lo manifiesta así.

Demos cuidar las mamas; lavarlas solo con agua, y prender cuanto antes al bebe para que no se inflamen y no sufrir por ejemplo mastitis.

Algo muy común también en el post- parto es tener hemorroides, por lo que debemos extremar la higiene y tratarla según consejos del médico.

SER MADRE Y MUJER TRABAJADORA

Si hay algo evidente es que el papel de la mujer, tanto en la casa, como en el trabajo, ha variado sustancialmente a lo largo de los años. Hoy día existe una creciente incorporación de la mujer al trabajo, con una carga mayor de responsabilidades. Esto conlleva a que la mujer decida optar por considerar la maternidad de forma más tardía; es decir, se plantea el hecho de tener suficiente seguridad laboral y de calidad de vida. Sin embargo, hay madres que sufren fuertes trastornos tras su reincorporación al trabajo después de su maternidad.

La nueva forma de vida de las mujeres les ha llevado a incorporarse, de manera incipiente, al mundo laboral. Hasta hace muy poco tiempo, la mujer se ocupaba de la no menos difícil tarea de sacar la casa y los hijos adelante. Pues bien, hoy día, las madres trabajadoras tienen que organizarse y dividir su vida entre la familia y el trabajo.

En el momento que una mujer se quede embarazada es necesario que tenga conocimiento de los diversos derechos que le corresponden. El Derecho Comunitario y nacional de los diversos países establece que se debe facilitar protección contra riesgos específicos y la prohibición de discriminación en el lugar de trabajo. Es muy importante conocer el tiempo de baja laboral que corresponde a una mujer en estado.

PERMISO DE MATERNIDAD

La maternidad es entendida como el período que disfruta la trabajadora con motivo del nacimiento o adopción de un niño. A pesar de la suspensión de la actividad laboral, es obligatorio la cotización en el Instituto Nacional de la Seguridad Social.

La ley establece que se debe otorgar un mínimo de catorce semanas; período que debe incluir las dos semanas anteriores y posteriores al parto. Bajo ningún concepto, la empresa suspenderá el sueldo de la mujer embarazada. Aunque necesariamente no cobren el sueldo integro, sí se le debe pagar el importe del subsidio de maternidad. Además, el embarazo no podrá ser nunca un motivo de despido.

Muchas veces, el verdadero problema para una madre, comienza cuando su baja por maternidad termina y ha de volver a incorporarse a su trabajo.

Se inicia, entonces, el dilema y la preocupación de una madre, de tener que dejar a su pequeño a cargo de otras personas, ya sean cuidadores o guarderías, mientras ella se encuentra en el trabajo.

La separación del hijo puede convertirse en un momento crítico para una madre. Sin duda, la primera preocupación es dejar a su hijo en “buenas manos”; tanto si se elige una guardería , como una niñera o canguro, se ha de habituar al pequeño a la nueva situación y elegir un cuidador de confianza, respetando los hábitos del bebé en cuanto a horarios de comida, sueño, etc.
 

EL SENTIMIENTO DE CULPABILIDAD

La sociedad actual, en cierta manera, ha inculcado la idea de que las mujeres deben ser madres perfectas, esposas perfectas y, además, trabajadoras perfectas. Sin embargo, hacer todo y encima bien, es más que difícil, sin un poco de ayuda. Por ello, la sensación de sentirse culpable por la reincorporación al mundo laboral es el síntoma más recurrente de las madres trabajadoras, al tener que delegar sus funciones de madre en otras personas. Fuente de algunos de estos artículos: bebesymas.com/  sermadrehoy.com/category / mujer.orange.es/tu_espacio.

 

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Esta es una página de recopilación de los mejores datos del español que he encontrado en Internet.  Aquí hay muchos artículos e incluso muchas fotos que me bajé de la red hace mucho tiempo. Si de alguna manera me he olvidado de hacerle la referencia a algún autor o fotógrafo, os pido que por favor me ayudéis, avísandome de la autoría de los mismos, será un placer poner los nombres de los responsables por estos trabajos:         esf@espanolsinfronteras.com

 

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