Lit. del renacimiento
 
 

Literatura española del renacimiento

El poeta ve lo poético aun en las cosas mas cotidianas.
Olga Orozco

La literatura es mentir bien la verdad.
Juan Carlos Onetti

INTRODUCCIÓN

Las relaciones políticas, guerreras, religiosas y literarias entre Italia y España desde la mitad del siglo XV, hicieron que existiera un notable intercambio cultural entre estos dos países. El papado de dos ilustres catalanes, Calixto III (Alfonso de Borja) y Alejandro VI (Rodrigo de Borja y Oms), estrecharon las relaciones culturales entre Castilla, el Reino de Aragón, Cataluña y Roma. Las obras literarias españolas de mayor relieve se editaban o traducían en Italia. Así lo fueron el Amadís de Gaula, La Celestina, Cárcel de Amor, composiciones poéticas de Jorge Manrique, de Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana y producciones populares como romances, villancicos, etc. Otro tanto sucedía en España con obras italianas. Entre ellas, la Jerusalén Libertada, de Torcuato Tasso.

Estas relaciones hispano-italianas fueron muy importantes, ya que trajeron a la Península las inquietudes y gustos que propiciaron nuestro Renacimiento.

1. Etapas

El Renacimiento se inicia con la unificación de España por los Reyes Católicos y abarca los reinados de Carlos I y Felipe II. Se pueden distinguir, pues dos etapas:

A. Reinado de Carlos I: Se reciben nuevas ideas y se imita el Renacimiento italiano.

B. Reinado de Felipe II. El Renacimiento español se cierra en sí mismo y se acentúan los aspectos religiosos.

2. Ideología

La mentalidad renacentista se caracteriza por:

La valoración del mundo grecolatino, en el que se busca una nueva escala de valores para el individuo.
El hombre es el centro del universo (antropocentrismo), capaz de dominar el mundo y crear su propio destino.
Se antepone la razón al sentimiento y prevalece el equilibrio, la mesura y la armonía.
El nuevo ideal del hombre es el cortesano, hábil como poeta y guerrero.
Un nuevo ideal de belleza que describe el mundo no como es, sino como debería ser: la naturaleza, la mujer, el amor.

DIMENSIONES DEL RENACIMIENTO ESPAÑOL

Clásicamente se habla de 1492 como el inicio del Renacimiento en España, sin embargo es complejo estimar una fecha producto de las circunstancias tan particulares que debieron enfrentarse.

Un problema importante es el de la heterogeneidad de la población, problema que data del año 711, cuando parte de la península fue conquistada por los musulmanes cuyos últimos gobernantes justo en 1492 fueron expulsados de Granada, última de sus posesiones. Posteriormente el período se caracterizó por su vitalidad y renovación; sin embargo, todavía carecía de homogeneidad religiosa la península, pues seguían conviviendo 3 religiones: la judía, la musulmana y la cristiana, aunque el poder político estaba en manos de esta última, la mayoritaria. Es así como la Inquisición pasa a ser un órgano dependiente del Estado y no sólo de la Iglesia, y es quien ejerce presión para que se termine expulsando a los antes tolerados.

La situación de España siempre fue muy compleja pero aún así el humanismo logró mantener su característica innovadora, a pesar las interferencias que limitaron el estudio de los clásicos.

Puede hablarse de erudición con los Reyes Católicos, dentro de este período el primer autor importante es Antonio de Nebrija (1442-1522), con su Grammatica.

Por otra parte, el gran mecenas durante el humanismo fue el cardenal Gonzalo Jiménez de Cisneros, lo que contrasta en parte con el resto de su prelado por su origen humilde y su carácter austero y el haber puesto su mayor empeño en reformar las costumbres de indisciplina entre las órdenes religiosas. La reforma tenía que ser fruto de una reforma a la educación, y aunque no fuera erudito fue el máximo protector de los nuevos estudios. En 1498 fundó la Universidad de Alcalá de Henares, que superó en prestigio e influencia a todas las demás excepto la de Salamanca, su mayor rival.

La orientación de su reforma coincidía en parte con las ideas de Erasmo en un momento en que el erasmismo era la doctrina pujante en Europa y en España por supuesto, protegida por el rey Carlos I.

También durante la época era común una obra como la de Pedro Mexía, quien recopiló una miscelánea de información científica. Es un ejemplo de la tendencia renacentista a la idealización, pues se tenía la convicción de que la sabiduría puede extraerse de la gente común, cuya pura tradición la ha conservado, porque el pueblo está y siempre estuvo cerca de la naturaleza.

Dentro del idealismo y el humanismo del Renacimiento están muy bien representadas las controversias de la actividad colonial de España en el nuevo mundo. El principal promotor fue el fraile dominico Bartolomé de las Casas (1474-1566), quien tenía como principios básicos: que la guerra es irracional y contraria a la civilización; que no debe emplearse fuerza alguna contra los nativos, pues incluso la conversión forzosa al cristianismo es reprochable; que la irracionalidad y la libertad del hombre exige que la religión y todo lo demás solo se enseñe mediante una suave y amable persuasión.

El resurgimiento del nuevo espíritu se ve encarnado por Francisco de Vitoria (1483-1546), teólogo dominico, profesor de Salamanca, que rechazó toda argumentación basada en puras consideraciones metafísicas por estar a favor del estudio de los problemas reales que planteaba la vida política y social contemporánea. Fue el primero en establecer los conceptos básicos del derecho internacional moderno, basándose en la regla del derecho natural. Afirmaba así las libertades fundamentales como la palabra, de comunicación, comercio y tránsito por los mares, siempre que las naciones y razas no se perjudicaran mutuamente. Pero estas libertades eran inherentes a la sociedad humana, dentro de la cual los indígenas no estaban considerados por ser comunidades subdesarrolladas, sin organización política ni medios de comercio. En consecuencia Vitoria propugnaba un sistema de mandato donde las razas inferiores debían ser gobernadas por razas superiores, doctrina basada en el servilismo natural, por lo tanto si las naciones incivilizadas se negaban a someterse voluntariamente, la guerra era moralmente legítima.

Con Erasmo en España muere el espíritu de tolerancia, pues no se llegó a ninguna reconciliación ni compromiso entre protestantes y católicos, comenzaba la Contrarreforma; una vez se perseguía la unidad religiosa, solo que ahora dentro del mismo Cristianismo, había terminado el Renacimiento. Sin embargo la religiosidad española mantuvo sus propios parámetros gracias a una nueva orden, la Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola (1491-1556). A España llegó procedente de Italia e`l neoplatonismo. Platón basó su filosofía del amor en la elevación en la cual el espíritu es trasportado por su amor a la belleza.

EN TORNO A ERASMO Y ESPAÑA

El humanismo propone como tarea lograr la pureza auténtica del mensaje cristiano, lograr la unidad de los mejores pensamientos humanos en torno a una filosofía de Cristo donde el hombre moderno puede encontrar la alegría y la felicidad, pero Erasmo no pretendió divinizar al hombre ni poner el Renacimiento al servicio de los hombres. Sí reconoce que el hombre es razón y lenguaje, por eso su trabajo es el de reconocer la palabra como la mejor parte de la naturaleza pues constituye el ser del hombre, este estudio le corresponde al Humanismo.

LA POESÍA RENACENTISTA

La poesía de este período se dividió en dos escuelas: la Salmantina (Fray Luis de León) y la Sevillana (Fernando de Herrera).

La Escuela Salmantina, tiene como rasgos distintivos:

Concisión en el lenguaje;
Llaneza en la expresión;
Realismo en el pensamiento;
Preferencia por la estrofa corta;
La naturalidad y la sencillez.
La Escuela Sevillana, en cambio, es:

Grandilocuente;
Pule en extremo la forma;

Su obra es más de meditación que de sentimiento, más de documentación que de observación de la naturaleza y de la vida;
Prefiere la estrofa larga y la composición extensa y
Usa abundamente los adjetivos y el ornato retórico.
No obstante, esta escuela sirvió de base inmediata y de puente necesario para enlazar con los movimientos poéticos que en el siglo XVII se englobaron bajo la denominación general de Barroco.

ORÍGENES - La lírica renacentista se origina a partir de

La tradición, que perpetúa temas y formas de la lírica medieval. Esta tradición se compone tanto de la lírica tradicional, oral y popular (villancicos, canciones de amor...) y la lírica no-escrita que transmitía el romancero, como la lírica culta (de autores como Juan de Mena o el Marqués de Santillana y la lírica cortesana de raíz trovadoresca recogida en los cancioneros el más famoso de los cuales fue el de Hernando de Acuña.

Esta poesía tradicional está ligada al empleo del verso corto, especialmente el octosílabo.

La corriente innovadora de raíz petrarquista y, por tanto, italianizante, que madurará gracias a Boscán y a Garcilaso. Esta corriente bebe en realidad de las mismas fuentes que la anterior: la lírica provenzal. Manejan por tanto una misma concepción del amor como servicio que dignifica al enamorado.

CARACTERÍSTICAS

En cuanto a la métrica utilizada, se adoptan versos (endecasílabo), estrofas (lira) y poemas (soneto) procedentes de Italia. Asimismo, aparecen géneros característicos como la égloga (los protagonistas son pastores idealizados), la oda (para asuntos graves) o la epístola (poema en forma de carta).

La lengua en esta época está dominada por la naturalidad y la sencillez, huyendo de la afectación, del amaneramiento y de la frase rebuscada. Así el léxico y la sintaxis serán sencillos.

Los temas preferidos por la poesía renacentista son, fundamentalmente, el amor, concebido desde el punto de vista platónico; la naturaleza, como algo idílico (bucolismo); la mitología pagana, de la que se reflejan historias de dioses y la belleza femenina, siguiendo siempre un mismo ideal clásico. En relación con estos temas mencionados, existen varios tópicos renacentistas, tomados del mundo clásico algunos de ellos:

a) El Carpe Diem, cuya traducción sería "atrapa el día" o "aprovecha el momento". Con él se aconseja el disfrute de la vida antes de la llegada de la vejez.

b) La belleza femenina, descrita siguiendo siempre un mismo esquema: joven rubia, de ojos claros, serenos, de piel blanca, labios rojos, mejillas sonrosadas, etc.

c) El Beatus Ille o alabanza de la vida del campo, apartado de lo material, frente a la vida de la ciudad, con sus peligros e intrigas.

d) El Locus amoenus o descripción de una naturaleza perfecta e idílica.

IMITACIÓN Y ORIGINALIDAD EN LA POÉTICA RENACENTISTA

El poeta renacentista se servía de los modelos de la Naturaleza, sobre esta base no ponía en duda la necesidad de imitar pues estos procedimientos se justificaban por proceder no de la reproducción de modelos, sino que del mismo espíritu que ha recogido otros pensamientos y se ha nutrido de ellos. Si lo ajeno, forzosamente disperso al ser múltiple, se vértebra y refunde en un organismo único, y si en este resplandece el espíritu del escritor, nadie podrá negarle el dictado de original. Dentro del esfuerzo por establecer influencias, traducciones o adaptaciones hay un componente de autocomplacencia ya que daba prestigio a quien las descubría. Esas rudezas eran en su mayor parte un rastreo que significo una pugna entre antiguos y modernos, para exhibir la propia cultura. El escritor de esa época asume la imitación como centro de su actividad. La originalidad absoluta constituye un ideal remoto que no se niega, pero no se postula exigentemente, porque es un privilegio concedido a poquísimos, y existe además, la posibilidad de alcanzarla con el medio imitativo. En la imitación se debe acudir a varias fuentes que deben trasformarse y reducirse a unidad, es decir convertirse al sentimiento personal que permite obtener el resultado patentemente original (no es la expresión pura del sentimiento, antes es un rodeo la memoria lectora).

GARCILASO DE LA VEGA

Garcilaso de la vega y la poesía en tiempo de Carlos V

En la poesía lírica de la primera mitad del siglo XVI, la crítica reconoce varias corrientes paralelas que confluyen en dos grandes líneas. 1.- tradicional: que perpetúa los temas y formas procedentes de la tradición medieval. Recoge tanto la lírica tradicional (villancicos, cancioncillas de amor, textos romanceriles, etc.) como las de la poesía de cancionero del siglo XV en su vertiente amorosa y didáctica moral. Ligada al uso de metros cortos, especialmente el verso octosílabo. 2.- italianizante: más innovadora, introduce en España modelos poéticos de inspiración petrarquista vigentes en la Italia del Renacimiento. Refleja el desarrollo de las innovaciones de Juan Boscán y Garcilaso, según el patrón de la lírica culta italiana de su tiempo. Ligada al empleo del endecasílabo, soneto y de diversas formas estróficas derivadas de la canción petrarquista.

Los estudios de José Manuel Blecua y Rafael Lapesa demuestran la improcedencia de toda rígida dicotomía entre las dos corrientes ya que ambos descienden de una fuente común de la poesía provenzal. En la lírica española existía ya un clima “petrarquista” procedente del fondo trovadoresco que los poetas del dolce stil nuovo habían recogido en Italia. El surgimiento de la lírica italianizante tiene un fecha clave, en 1526 Navagero insta a Juan Boscán a probar en lengua castellana sonetos y otras trobas usadas por los buenos poetas de Italia. A su vez en Italia el entusiasmo por las letras grecolatinas repercute en el resurgimiento del bucolismo, junto al sueño pastoril de la Edad de Oro y otros mitos clásicos que pudieran servir para la comunicación del sentimiento amoroso. Garcilaso de la Vega (1501-1536) cortesano y soldado de la época del Emperador. Es prácticamente imposible rehacer su vida externa sin detalles autobiográficos inspirados en mayor parte por la portuguesa Isabel Freire, pasando primero por los celos de su boda, y después por el dolor de su muerte. La poesía garcilasiana se vincula con tres nombres principales: Virgilio, Petrarca y Sannazaro (de Virgilio rescata la expresión del sentimiento, de Petrarca, la métrica y la indagación en los estados de ánimo y de Sannazaro, su nivel artístico. Se destacó por la riqueza expresiva de sus veros ejemplificados por Dámaso Alonso en la égloga II, perfecta imbricación de recursos técnicos para acercar al lector a la comprensión en plenitud del lenguaje poético. Hay tres motivos esenciales: la dulzura, la tristeza y la gravedad. Parker destacó su simetría, y Clarke su perspectiva psicológica, etc.

Dentro de la llamada línea tradicional destaca la figura de Cristóbal de Castillejo, de quien se han tomado muy rígidamente sus poemas amorosos, ajustados a los tópicos del amor cortés, y sus sátiras. Ha sido percibido como un espíritu imbuido del ideal erasmista y dotado de una superioridad moral por encima de la bajeza cortesana. En su obra hay mezcla de jocosidad y moralismo. Estuvo en contra de la escuela italianizante, por estar encabezando la defensa de la lengua nacional del nuevo imperio, quien postulaba que esta lengua superaría y revitalizaría la insustancialidad y amaneramiento de las coplas castellanas de su tiempo, ya alejadas de los modelos anteriores. Este vitalismo suponía la incorporación de elementos folclóricos y tradicionales, la tendencia populista erasmista del refrán y del coloquio y el nacionalismo lingüístico literario.

LA TRAYECTORIA POÉTICA DE GARCILASO

La materia poética de Garcilaso está constituida por las vivencias de un espíritu agitado entre impulsos contradictorios, sumido en la conformidad o refugiado en sueños de hermosura. Pero estos estados del alma se han encontrado con moldes propios de la tradición literaria, que han actuado sobre el contenido sentimental y sobre la expresión, intensificándolos o filtrándolos. Garcilaso comienza preocuparse de la belleza del mundo exterior, de la hermosura femenina, después del paisaje. Pero nunca desaparecen rasgos hispánicos característicos como la gravedad y la digna contención, o la voluntad de perderse. Están presentes elementos del dolce stil nuovo, que le impulsan a idealizar el amor presentándolo como estímulo de la espiritualidad.

JUAN BOSCÁN

De familia noble, recibió una excelente formación humanística y sirvió en la Corte de los Reyes Católicos y después en la del emperador Carlos I de España. Fue preceptor del Duque de Alba. En la Corte conoció a otro gran poeta amigo suyo, don Diego Hurtado de Mendoza; éste le dirigió la famosa Epístola a Boscán. El caballero catalán se casó con una culta dama valenciana, doña Ana Girón Rebolledo. Viajó a Italia como embajador español. Allí encontró al caballero toledano Garcilaso de la Vega, con quien entabló una gran amistad; seguramente al aprecio que Boscán sentía por la obra del poeta valenciano Ausiàs March se deben las reminiscencias de éste que hay en algunas de las composiciones del poeta manchego.

Boscán, que había cultivado con anterioridad la conceptuosa y cortesana lírica cancioneril, introdujo el verso endecasílabo y las estrofas italianas (soneto, octava real, terceto encadenado, canción en estancias), así como el poema en endecasílabos blancos y los motivos y estructuras del Petrarquismo en la poesía castellana. Se persuadió de ello en una conversación con su amigo, el embajador veneciano y humanista Andrea Navagiero, en los jardines del Generalife, en Granada, como contó él mismo, ya que este le animó a intentar esa experiencia poética. Convenció de esta novedad también a sus amigos Garcilaso de la Vega y don Diego Hurtado de Mendoza y escribió el manifiesto de la nueva estética italianizante del Renacimiento en una epístola nuncupatoria dirigida "A la duquesa de Soma" que puso como prólogo a uno de sus volúmenes de poesías. Otros caballeros, sin embargo, tenían un concepto más nacionalista del Renacimiento, como por ejemplo Cristóbal de Castillejo, e hicieron ver amablemente su disconformidad en sátiras contra el nuevo estilo. La novedad del endecasílabo, sin embargo, arraigó al lado del octosílabo como el verso más usado en la lírica española y desde entonces el dodecasílabo, con un ritmo machacón y menos flexible que el del endecasílabo, fue arrinconado y preterido en favor del endecasílabo cuando había que tratar temas importantes. La poesía castellana quedó así enriquecida con nuevos versos, estrofas, temas, tonos y recursos expresivos.

El poema Hero y Leandro de Boscán es el primero que trata de temas legendarios y mitológicos clásicos. Por otra parte, su Epistola a Mendoza introduce en España el modelo de la epístola moral como un género poético imitado de Horacio, donde se expone el ideal del sabio estoico con su prudente moderación y equilibrio.

Estudios modernos han desterrado la idea infundada de la dureza y sequedad de sus versos con el pretexto de que no era un hablante nativo de castellano. Fuera de un amplio cancionero petrarquista, Boscán demostró su dominio del castellano traduciendo además Il libro del cortegiano (1528) del humanista italiano Baldassare Castiglione con el título de El Cortesano (1534) en una modélica prosa renacentista esmaltada de germinaciones ciceronianas. Además, preparó la edición de las obras de su amigo Garcilaso de la Vega junto a las suyas, si bien murió antes de poder culminar el proyecto, por lo que su viuda imprimió la obra en 1543 en el taller de Carles Amorós, en Barcelona, con el título Las obras de Boscán con algunas de Garcilaso de la Vega. Wikisource

LITERATURA RELIGIOSA

El Renacimiento impone una división entre lo natural y lo sobrenatural, frente a la Edad Media en que se mezclaban de una forma que Dios, la Virgen y los Santos intervenían en todo tipo de asuntos mundanos con apariciones y milagros. En esta nueva época, hay escritores mundanos, como Garcilaso de la Vega, y autores que únicamente expresan sentimientos religiosos, tanto en verso como en prosa. En el Renacimiento se desarrollan y manifiestan ampliamente estos sentimientos, fuertemente impulsados por la Contrarreforma, lucha contra la Reforma protestante, en la que se empeñaron la Iglesia y la Corona españolas.

ASCÉTICA Y MÍSTICA

La literatura religiosa puede manifestarse en tratados en prosa sobre materias espirituales (como Los nombres de Cristo, de Fray Luis de León), o bien en poemas cargados de espiritualidad (San Juan de la Cruz). De ambas maneras se expresaron las formas de vida religiosa, denominadas ascética y mística.

La ascética trata de perfeccionar a las personas incitándolas al cumplimiento estricto de las obligaciones cristianas e instruyéndolas en ello. Escritores importantes son fray Luis de Granada (1504-1588), San Juan de Ávila (1500-1569) y fray Juan de los Ángeles (1536-1609).
La mística trata de expresar los prodigios que algunos privilegiados experimentan en su propia alma al entrar en comunicación con Dios. Los místicos escriben preferentemente en verso (San Juan de la Cruz, aunque tampoco reniegan de la prosa (Santa Teresa de Jesús).

LA PROSA RENACENTISTA

Como es lógico, buena parte de los subgéneros narrativos del siglo XV siguen vivos a lo largo del XVI; sin embargo, hay tres que merecen especial atención:

La Novela Pastoril

La Novela Pastoril es de origen italiano, como la Sentimental. Al mediar el año de 1558 apareció el primer texto español perteneciente a este género: La Diana, escrita por Jorge de Montemayor. El éxito de este tipo de narrativa hizo que grandes autores de finales del XVI y principios del XVII como Lope de Vega (La Arcadia) o Miguel de Cervantes (La Galatea) lo cultivaran.

La prosa didáctica y religiosa.

Durante el reinado de Felipe II, que abarca los años de 1557 a 1597, la Literatura Religiosa en España tuvo su mayor auge. La religiosidad del monarca, el espíritu de la Contrarreforma y las costumbres de la época fueron parte en la extraordinaria importancia que ésta alcanzó. La Literatura Didáctica y Religiosa es muy vasta, pues incluye:

La Apologética, la cual presenta argumentos en pro de la religión. La Ascética, que tiende a inculcar los preceptos de la moral y La Mística, que procura el conocimiento de Dios dentro del propio espíritu, por medio de la contemplación y la meditación. La producción de los místicos del siglo XVI es de gran importancia, principalmente para el crecimiento y robustez del idioma.

El Lazarillo de Tormes [editar]Artículo principal: Lazarillo de Tormes

La novela picaresca, como género literario, posee las siguientes características:

El relato es autobiográfico.
La narración sigue un orden cronológico.
La ironía y el diálogo son dos de los recursos más empleados para desarrollar el argumento y expresar la crítica en el libro.
El protagonista es un pícaro; es decir:
a. pertenece a la clase social baja, casi un delincuente;
b. es un vagabundo;
c. se mueve inducido por el hambre;
d. busca la manera de mejorar de vida;
e. carece de ideales.

El Lazarillo, de autor anónimo, se publicó en 1554 y narra la vida de un muchacho, Lázaro de Tormes, desde su nacimiento hasta que se casa en Toledo con la criada de un arcipreste. Durante todo ese tiempo sirve a varios amos que le maltratan y apenas le dan de comer.

Como ya se ha dicho, inaugura la novela picaresca y destaca dentro de la producción de la literatura del Siglo de Oro por su originalidad ya que representa una literatura basada en la realidad frente al idealismo o la religiosidad de la literatura de la época e inmediatamente anterior (libros de caballerías, novela sentimental, etc.)

En cuanto a la técnica empleada, se ha de destacar el hecho de articular los episodios a través del hilo conductor de la vida del pícaro.

 

 

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