Íñigo López de Mendoza
 
 
 

Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los cimientos.
Francisco de Quevedo

No es sabio el que sabe donde está el tesoro, sino el que trabaja y lo saca
Francisco de Quevedo

BIOGRAFÍA

Don Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, nació en Carrión de los Condes, Palencia, en 1388. Fue hijo de don Diego Hurtado de Mendoza y de doña Leonor de la Vega, dama inteligente y rica. Al morir su padre, el pequeño Iñigo quedó al cuidado exclusivo de su madre y de su abuela. Joven todavía, se casó con doña Catalina de Figueroa

Como los grandes caballeros de su tiempo, tomó parte en la política de aquella época, unas veces al lado del rey Juan II de Castilla y otras contra él. Fue partícipe en varias batallas y, por su esfuerzo en la contienda de Olmedo, obtuvo los títulos de Marqués de Santillana y conde de Manzanares, merecidos títulos concedidos por el rey. Más tarde se retiró a su palacio, ubicado en Guadalajara, en donde falleció en 1458.

Era el Marqués de Santillana, además de buen político y guerrero, fue muy culto. Poseía una de las mejores bibliotecas de su tiempo. Se le puede considerar como el primer poeta del siglo XV. Gran vate, muy conocido sobre todo por sus encantadoras serranillas, dezires y canciones, o sea, por poesía de arte menor. Es aquí en donde mejor se puede observar su gran inspiración poética, la sencillez y el encanto inimitables de este poeta castellano.

Sus principales obras son La comedieta de ponza, Bías contra fortuna, sus Proverbios y los numerosos sonetos al estilo intaliano.

OBRA

Fue, además, uno de los primeros historiadores de la literatura española y le preocupó cuestiones de poética, como demuestra el prólogo que puso a sus obras, el Proemio e carta al condestable don Pedro de Portugal. Toda su obra puede inscribirse dentro de la Escuela alegórico-dantesca; fue sin duda alguna el más ferviente admirador que tuvo Dante Alighieri en España, y también asimiló lo que pudo del humanismo del Petrarca y de Giovanni Boccaccio.

Es especialmente recordado por sus serranillas, poemitas de arte menor que tratan del encuentro entre un caballero y una campesina, a imitación de las pastorelas francesas, pero inspiradas en una tradición popular autóctona propia. Fue el primer autor que escribió en castellano sonetos, estrofa de origen italiano mal conocida aún en Castilla: los 42 sonetos fechos al itálico modo. Su obra maestra dentro del estilo alegórico-dantesco es la Comedieta de Ponza, donde describe la batalla naval homónima en coplas reales. Escribió además poemas alegóricos y doctrinales (dezires) y lírica cancioneril, y recopiló una de las primeras colecciones paremiológicas en castellano, los Refranes que dicen las viejas tras el fuego.

LA CASA DE MONDÉJAR

breve biografía de algunos de los miembros de la familia de los Condes de Tendilla y Marqueses de Mondéjar.

Íñigo López de Mendoza, llamado "el Catedrático", era hijo del tercer Marqués de Mondéjar. Estudiante de Leyes en Salamanca, el "Catedrático" ciertamente lo fue de Prima de Cánones en la Universidad de Alcalá de Henares, además de Caballero de Santiago y embajador de Felipe II en Venecia (hacia 1596 y 1597) y París. En 1585 Felipe II estuvo presente en una de sus clases en Alcalá.

Protagonizó una curiosa historia de amor, pero más curiosa es la vida de su esposa María Rafaela Villaverchi (o Villalberchi). La controversia sobre Rafaela nace del proceso seguido por la herencia del Marquesado de Mondéjar, que explicamos luego, según los testigos favorezcan a su marido o a su cuñado el Almirante de Aragón. Eso sí, sus hijos la defendieron apasionadamente en el proceso.

Así unos la hacen nacer en Alcalá, hija del vendedor ambulante Alonso Villalberchi y una lavandera, mientras otros afirman que era hija bastarda del caballero Benito de Cisneros, para la que hizo de ama de cria la esposa de Villalberchi. Rafaela tuvo de nacimiento una cojera en su pie derecho y por ello la describen como "coxa, aunque poco". Era guapa y rubia, al contrario que las otras hijas de Villalberchi que eran morenas. Rafaela supo cantar y tañer muy bien la vihuela, con gracia irresistible, y por ello la recuerdan como la "música coja". En 1563, con unos quince años, era tañedora en el Palacio de la Marquesa de Alcañizas en Toro. En este palacio la oyó cantar Íñigo, su futuro marido.

Rafaela fue expulsada del palacio por sus amores con el caballero Diego Fonseca y buscó refugio en Madrid. Según sus detractores en el proceso, se ganó la vida durante seis años cantando y tocando en tabernas y lugares de reputación dudosa, incluso fue amantre ocasional de Rodrigo de Mendoza, el hermano del Quinto Duque del Infantado que luego casaría con su sobrina, la sexta duquesa del Infantado. Según sus defensores daba lecciones de canto a damas en la Corte.

El 24 de diciembre de 1568 se casó en Madrid con Íñigo López de Mendoza. El Marqués de Mondéjar, enfadado, privó de la legítima a su hijo ante el escándalo. El Consejo de Órdenes encarceló a los recien casados, el futuro "catedrático" amenazó a los que calumniaban a su esposa recordando sus amores con Fonseca, y los esposos acabaron encerrados por separado en Alcalá: ella en el monasterio de Santa Ursula y él en el Noviciado de la Compañia de Jesús. Pero al poco ambos huyeron al castillo de Fuentidueñas, dónde nacieron sus diez hijos. Poco a poco todo se calmó y su marido siguió su relación con los jesuítas y sus clases en Alcalá.

Cuando Felipe II nombrara a Íñigo embajador en Venecia, su esposa le acompañó y alli hechizó con su voz y música a los venecianos. Rafaela murió en Venecia de "zaratán" en 1596 teniendo en esta ciudad un entierro fastuoso y recordado. Su marido la honró en vida y muerte.

A su vuelta de la embajada, el viudo Íñigo renunció a su hábito de caballero de Santiago para ingresar como novicio en el colegio de la Compañia de Jesús en Alcalá que fundara su hermana Catalina, muriendo en Alcalá en 1601.

A la muerte sin herederos en 1604 de Luis, cuarto Marqués de Mondéjar, hubo pleitos por las ricas rentas (en 1604 eran aún de mas de 30000 ducados anuales) y los mayorazgos correspondientes. Pleitearon su hermano Francisco "el Almirante" y el hijo mayor de Íñigo "el catedrático". Al final se llevaría el "gato al agua" el sobrino del difunto marqués Luis, llamado (¿no lo adivinan?) Íñigo López de Mendoza, hijo del "catedrático" (y también con el mismo nombre, no es un error) y la mencionada "Villaverchi", quien sería el quinto marqués de Mondéjar. Francisco de Mendoza, Almirante de Aragón, no lo obtuvo al carecer de descendencia viva a pesar del duro pleito que entabló y en el que salieron a relucir todos los trapos sucios de la familia, con el consiguiente escándalo en la época.

Como vemos, la casa de Mondéjar se relacionó y protegió a la Compañía desde su fundación al pertenecer Francisco de Borja (futuro santo) al partido "ebolista".

A partir del estudio que de su obra hizo Lapesa, se puede distinguir:

  • Poesía
    • Lírica menor, de la que destacan las Serranillas y las Canciones y decires líricos.
    • Sonetos
    • Decires narrativos, entre los que destacan el Triunphete de Amor y la Comedieta de Ponça.
    • Poesía moral, política y religiosa, de la que la obra más conocida posiblemente sea el Bías contra Fortuna.
  • Prosa
    • Escritos morales y políticos, como la Lamentaçión de Spaña.
    • Escritos literarios: el Proemio o Proemio e carta al condestable don Pedro de Portugal
    • Escritos exegéticos: Glosas a los Proverbios.
    • Recopilaciones: Refranes que dicen las viejas tras el fuego.

     

  • ALGUNAS DE SUS POESÍAS
  • I. SERRANILLAS

    SERRANILLA I

    Serranilla de Moncayo,
    Dios vos dé buen año entero,
    ca de muy torpe lacayo
    faríades cavallero.

    Ya se pasava el verano,
    al tiempo que onbre se apaña
    con la ropa á la tajaña,
    encima de Oxmediano
    ví serrana sin argayo
    andar al pie del otero,
    más clara que sale en Mayo,
    ell alva, nin su luzero.

    Díxele: "Dios nos mantenga,
    serrana de buen donayre."
    Respondió como en desgayre:
    ¡Ay!, que en hora buena venga
    aquel que para Sanct Payo
    desta yrá mi prisionero."

    E vino a mí como un rayo
    diziendo: "Preso, montero."

    Díxele: "Non me matedes,
    serrana, sin ser oído,
    ca yo non soy del partido,
    desos por quien vos lo avedes.

    Aunque me vedes tal sayo
    en Agreda soy frontero,
    e non me llaman Pelayo,
    magüer me vedes señero."

    Desque oyó lo que dezía,
    dixo: "Perdonad, amigo,
    mas folgad ora comigo,
    e dexad la montería.

    A este çurrón que trayo
    quered ser mi parcionero,
    pues me fallesçió Mingayo
    que era comigo ovejero.

    Entre Torellas y el Fayo
    pasaremos el Febrero."

    Díxele: "De tal ensayo,
    serrana, soy placentero."


    SERRANILLA II

    En toda la su monta[ñ]a
    de Trasmoz a Veratón
    non ví tan gentil serrana.

    Partiendo de Conejares,
    allá susso en la montaña,
    çerca de la Travessaña,
    camino de Trasovares,
    encontré moça loçana
    poco más acá de Añón
    riberas de una fontana.

    Traía saya apretada,
    muy bien pressa en la cintura;
    a guisa d'Estremadura
    çinta, e collera labrada.

    Dixe: "Dios te salve, hermana;
    Aunque vengas de Aragón,
    desta serás castellana."

    Respondióme: "Cavallero,
    non penseis que me tenedes,
    ca primero provaredes
    este mi dardo pedrero;
    ca después desta semana
    fago bodas con Antón,
    vaquerizo de Morana."

    SERRANILLA III

    Después que nací,
    no ví tal serrana
    como esta mañana.

    Allá en la vegüela
    a Mata'l Espino,
    en ese camino
    que va a Loçoyuela,
    de guissa la vy
    que me fizo gana
    la fruta tenprana.

    Garnacha traía
    de oro, presada
    con broncha dorada,
    que bien parecía.

    A ella volví
    diziendo: "Loçana,
    ¿e soys vos villana?"

    "Sí soy, cavallero;
    si por mí lo avedes,
    decit ¿qué queredes?,
    fablat verdadero."

    Yo le dixe assí:
    "Juro por Santana
    que no soys villana."

    SERRANILLA IV

    Por todos estos pinares
    nin en el Val de la Gamella,
    non ví serrana más bella
    que Menga de Mançanares.

    Desçendiendol yelmo á yusso,
    contral Bovalo tirando
    en esse valle de susso,
    ví serrana estar cantando:
    saluéla, segunt es uso,
    é dixe: "Serrana, estando
    oyendo, yo non m'excuso
    de façer lo que mandáres."

    Respondióme con uffana:
    "Bien vengades, cavallero;
    ¿Quién vos trae de mañana
    por este valle señero?
    Ca por toda aquesta llana
    yo non dexo andar vaquero,
    nin pastora, nin serrana,
    sinon Pasqual de Bustares.

    "Pero ya, pues la ventura
    por aquí vos ha traydo,
    convien en toda figura,
    sin ningunt otro partido,
    que me dedes la çintura,
    ó entremos á braz partido;
    ca dentro en esta espessura
    vos quiero luchar dos pares."

    Desque ví que non podía
    partirme dallí sin daña,
    como aquel que non sabía
    de luchar arte nin maña,
    con muy grand malenconía.

    Arméle tal guadamaña
    que cayó con su porfía
    cerca de unos tomellares.

    SERRANILLA V

    Entre Torres y Canena,
    açerca de Salloçar,
    fallé mora de Bedmar
    sanct Jullán en buen estrena.

    Pellote negro vestía,
    e lienços blancos tocava,
    a fuer dell Andalucía,
    e de alcorques se calçava.

    Si mi voluntad agena
    no fuera en mejor lugar,
    no me pudiera escusar
    de ser preso en su cadena.

    Preguntele dó benía
    después que la ove saluado,
    o quál camino fazía.

    Díxome que d'un ganado
    quel guardavan en Razena,
    e passava al Olivar,
    por coger e varear
    las olivas de Ximena.

    Dixe: "Non vades señera,
    señora, que esta mañana
    han corrido la ribera,
    aquende de Guadïana,
    moros de Valdepurchena
    de la guarda de Abdilbar;
    ca de vervos mal passar
    me sería grave pena."

    Respondióme: "No curedes,
    señor, de mi compañía;
    pero graçias e merçedes
    a vuestra grant cortesía;
    ca Miguel de Jamilena
    con los de Pegalajar
    son pasados atajar:
    vos tornad en ora buena.

    SERRANILLA VI

    Moça tan fermosa
    non ví en la frontera,
    como una vaquera
    de la Finojosa.

    Faziendo la vía
    del Calatraveño
    a Santa María,
    vençido del sueño,
    por tierra fragosa
    perdí la carrera,
    do ví la vaquera
    de la Finojosa.

    En un verde prado
    de rosas e flores,
    guardando ganado
    con otros pastores,
    la ví tan graciosa,
    que apenas creyera
    que fuese vaquera
    de la Finojosa.

    Non creo las rosas
    de la primavera
    sean tan fermosas
    nin de tal manera;
    fablando sin glosa,
    si antes supiera
    de aquella vaquera
    de la Finojosa.

    Non tanto mirara
    su mucha beldad,
    porque me dexara
    en mi libertad.

    Mas dixe: "Donosa
    (por saber quién era),
    ¿aquella vaquera
    de la Finojosa?..."

    Bien como riendo,
    dixo: "Bien vengades,
    que ya bien entiendo
    lo que demandades:
    non es desseosa
    de amar, nin lo espera,
    aquessa vaquera
    de la Finojosa.


    SERRANILLA VII

    Serrana, tal casamiento
    no consiento que fagades,
    car de vuestro perdimiento,
    maguer non me conoçcades,
    muy grant desplazer avría
    en vos ver enajenar
    en poder de quien mirar
    nin tratar non vos sabría.


    SERRANILLA VIII

    Madrugando en Robledillo
    por yr buscar un venado,
    fallé luego al Colladillo
    caça, de que fui pagado.

    Al pie dessa grant montaña,
    la que diçen de Verçossa,
    ví guardar muy grant cabaña
    de vacas moça fermosa.

    Si voluntat no m'engaña,
    no ví otra más graçiosa:
    si alguna desto s'ensaña,
    lóela su namorado.


    SERRANILLA IX

    Moçuela de Bores
    allá do la Lama
    púsom'en amores.

    Cuydé que olvidado
    Amor me tenía,
    como quien s'avía
    grand tiempo dexado
    de tales dolores,
    que más que la llama
    queman amadores.

    Mas ví la fermosa
    de buen continente,
    la cara plaçiente,
    fresca como rosa,
    de tales colores
    qual nunca vi dama
    nin otra, señores.

    Por lo qual: "Señora
    (le dixe), en verdat
    la vuestra beldat
    saldrá desd'agora
    dentre estos alcores,
    pues meresçe fama
    de grandes loores."

    Dixo: "Cavallero,
    tiratvos á fuera:
    dexat la vaquera
    passar al otero;
    ca dos labradores
    me piden de Frama,
    entrambos pastores."

    "Señora, pastor
    seré si queredes:
    mandarme podedes,
    como á servidor:
    mayores dulçores
    será á mí la brama
    que oyr ruyseñores."

    Asy concluymos
    el nuestro proçesso
    sin facer exçesso,
    é nos avenimos.

    É fueron las flores
    de cabe Espinama
    los encobridores.

    SERRANILLA X

    De Vytoria me partía
    un día desta semana,
    por me passar a Alegría,
    do ví moça lepuzcana.

    Entre Gaona e Salvatierra,
    en esse valle arbolado
    donde s'aparta la sierra,
    la ví guardando ganado,
    tal como el alvor del día,
    en un hargante de grana,
    qual tod'ome la querría,
    non vos digo por hermana.

    Yo loé las de Moncayo
    e sus gestos e colores,
    de lo qual non me retrayo,
    e la moçuela de Bores;
    pero tal fisonomía
    en toda la su montaña
    çierto non se fallaría,
    nin fué tan fermosa Yllana.

    De la moça de Bedmar,
    a fablarvos çiertamente,
    raçón ove de loar
    su grand e buen continente;
    mas tampoco negaría,
    la verdat, que tan loçana,
    aprés la señora mía,
    non ví doña nin serrana.

    Serranilla (Villancico) que hizo el Marqués a tres hijas suyas

    Por una gentil floresta
    de lindas flores e rosas,
    vide tres damas fermosas
    que de amores han requesta.

    Yo, con voluntad muy presta
    me llegué a conoscellas.
    Començó la una dellas
    esta canció ntan honesta:

    Aguardan a mí:
    nunca tales guardas vi.

    Por mirar su fermosura
    destas tres gentiles damas,
    yo cobríme con las ramas,
    metíme so la verdura.

    La otra con gran tristura
    començó de sospirar
    [e] dezir este cantar
    con muy honesta mesura:

    La niña que los amores ha
    sola, ¿cómo dormirá?

    Por no les fazer turbança
    non quise yr más adelante
    a las que con ordenança
    cantaban tan consonante.

    La otra con buen semblante
    dixo: "Señoras de estado,
    pues las dos aveys cantado,
    a mí conviene que cante:

    Dexadlo al villano pene:
    véngueme Dios dele."

    Desque huvieron cantado
    estas señoras que digo,
    yo salí desconsolado,
    como hombre sin abrigo.

    Ellas dixeron: "Amigo,
    non soys vos el que buscamos,
    mas cantad, pues que cantamos."
    Dixe este cantar antiguo:

    Sospirando yva la niña
    e non por mí,
    que yo bien ge lo entendí.


    CANCIONES

    CANCIÓN (Carta) del Marqués a una dama

    Gentil dama, cuyo nombre
    vos es assí conviniente
    como a Jhesu Dios y honbre
    e al sol claro e luziente,

    mi desseo non consiente
    que ya no sepa de vos;
    pues consoladme, por Dios,
    con letra vuestra plaziente.

    Plaziente digo, señora,
    do vuestro mote no sea,
    el qual, si non se mejora,
    ¡guay de quien ál non desea!

    Proveed que Dios provea
    de lo que más desseades
    a quien tanto fatigades,
    e vuestro aspecto guerrea.

    Guerrea con mano armada
    e béllico poderío
    la mi vida atormentada,
    e triste coraçón mío.

    Qual sin patrón el navío,
    soy, después que no vos veo,
    vida mía y mi deseo,
    cuyo só más que no mío.

    Mío no, mas todo vuestro
    soy después que me prendistes,
    e si tanto non lo muestro,
    es porque lo deffendistes.

    Mis días sean más tristes
    que de otro enamorado,
    si no vivo más penado
    que todos quantos o[i]stes.

    ¿Oisteis jamás, o vistes
    onbre d'amor tan ligado,
    que no soi escarmentado
    de quanto mal me fezistes?


    CANCIÓN
    (Que fizo el Marqués de Santillana a sus fijas loando la su fermosura)


    Dos serranas he trovado
    a pié de áspera montaña,
    segund es su gesto e maña
    non vezadas de ganado.

    De espinas trahen los velos
    e de oro las crespinas,
    senbradas de perlas finas,
    que le aprietan sus cabellos;
    e las trufas bien posadas,
    a más, de oro arracadas,
    rruvios, largos cabellos
    segund doncellas d'estado.

    Fruentes claras e luzientes,
    las çejas en arco alçadas,
    las narizes afiladas,
    chica boca e blancos dientes,
    ojos prietos e rientes,
    las mexillas como rosas,
    gargantas maravillosas,
    altas, lindas al mi grado.

    Carnoso, blanco e liso
    cada cual en los sus pechos,
    porque Dios todos sus fechos
    dexó quando fer las quiso;
    dos pumas de paraíso
    las sus tetas ygualadas,
    en la su çinta delgadas
    con aseo adonado.

    Blancas manos e pulidas,
    e los dedos no espigados,
    a las juntas no afeados,
    uñas de argent guarnidas,
    rrubíes e margaridas,
    çafires e diamantes,
    axorcas ricas, sonantes,
    todas de oro labrado.

    Ropas trahen a sus guisas
    todas fendidas por rrayas,
    do les paresçen sus sayas
    forradas en peñas grisas;
    sus ropas bien asentadas,
    de azeytuní quartonadas,
    de filo de oro brocado.

    Yo las vi, si Dios me vala,
    posadas en sus tapetes,
    en sus faldas los blanchetes,
    que demuestran mayor gala.

    Los finojos he fincado,
    segund es acostumbrado
    a dueñas de grand altura:
    ellas por la su mesura
    en los pies m'an levantado
    .

    CANCIÓN

    Quien de vos merçet espera,
    señora, ni bien atiende,
    ¡ay que poco se l'entiende!

    1
    Yo vos serví lealmente
    con muy presta voluntat,
    e nunca fallé piedad
    en vos, nin buen continente:

    antes vuestra crueldad
    me faze ser padeçiente;
    ¡guay de quien con vos contiende!

    2
    Tanta es vuestra beldad,
    que partir no me consiente
    de servir con lealtad
    a vos, señora exçelente.

    Sed ya por vuestra bondad
    gradeçida e conbiniente,
    ca mi vida se despiende.


    CANCIÓN

    Deseando ver a vos,
    gentil señora,
    non he reposo, pardiós,
    punto ni ora.

    1
    Deseando aquel buen día
    que vos vea,
    el contrario de alegría
    me guerrea.

    Del todo muero por vos,
    e non mejora
    mi mal, jurovos a Dios,
    mas empeora.

    2
    Bien digo a mi coraçón
    que non se quexe,
    mas sirva toda saçón,
    e non se dexe

    de amar e servir a vos,
    a quien adora;
    pues recuérdevos, pardiós,
    piedat agora.


    CANCIÓN

    Recuérdate de mi vida,
    pues que viste
    mi partir e despedida
    ser tan triste.

    1
    Recuérdate que padesco
    e padesçí
    las penas que non meresco,
    desque ví

    la respuesta non devida
    que me diste;
    por lo qual mi despedida
    fué tan triste.

    2
    Pero no cuydes, señora,
    que por esto
    te fuy ni te sea agora
    menos presto;

    que de llaga non fingida
    me feriste;
    así que mi despedida
    fué tan triste.


    CANCIÓN

    Quanto más vos mirarán,
    muy excelente prinçesa,
    tanto más vos loarán.

    1
    Quien vos verá, çiertamente
    non dudará si venís
    de la real flor de lís,
    visto vuestro continente:

    y a todos nos bendirán,
    por levar tan gentil pressa,
    los que nos reçebirán.

    2
    Yo dubdo poder loar
    la vuestra mucha cordura,
    onestat, graçia e messura
    quanto se deve ensalçar.

    Los que verdad fablarán,
    tal navarra nin francesa
    nunca vieron ni verán.

    3
    Tanta vida vos dé Dios,
    princesa de grand virtud,
    tantos bienes y salud
    quantos meresçedes vos:

    ca çertas por vos dirán
    "virtuosa sin represa"
    los que vos conosçerán.


    CANCIÓN

    Señora, qual soy venido,
    tal me parto;
    de cuydados más que farto
    e dolorido.

    1
    ¿Quién no se farta de males
    e de vida desplaciente,
    e las penas desyguales
    sufre, callando paçiente,

    sinon yo, que sin sentido
    me dirán
    los que mis males sabrán,
    e perdido?

    2
    Aved ya de mí dolor;
    que los dolores de muerte
    me çercan en de redor,
    e me facen guerra fuerte.

    Tomadme en vuestro partido
    como quiera,
    porque, viviendo, no muera
    aborrido.

    3
    Pero al fin fazed, señora,
    como querades; que yo
    no seré punto ni ora
    sino vuestro, cuyo só.

    Sin favor o favorido
    me tenedes
    muerto, si tal me queredes,
    o guarido.


    CANCIÓN A LA REINA

    Dios vos faga virtuosa,
    Reyna bien aventurada,
    quanto vos fizo fermosa.

    1
    Dios vos fizo sin emienda
    de gentil persona y cara,
    e sumando sin contienda,
    qual Gioto non vos pintara.

    Fízovos más generosa,
    digna de ser coronada,
    e reyna muy poderosa.

    2
    Siempre la virtud fuyó
    a la extrema fealdad,
    e creemos se falló
    en compaña de beldat;
    pues non es quistión dubdosa
    ser vos su propia morada,
    illustre Reyna fermosa.

    3
    Pues loen con grand femençia
    los reynos, donde nascistes,
    la vuestra mucha exçelençia
    e grant honor que les distes,

    e la tal graçia graçiosa
    por Dios a vos otorgada,
    gentil Reyna valerosa.


    CANCIÓN

    Si tu deseas a mi
    yo non lo sé;
    pero yo deseo a tí
    en buena fe.

    1
    Ca non a ninguna más,
    así lo ten;
    nin es, nin será jamás
    otra mi bien.

    En tan buen ora te ví
    e te fablé,
    que del todo te me dí
    en buena fé.

    2
    Yo soy tuyo, non lo dudes
    sin fallir;
    e non piensses al, nin cudes
    sin mentir.

    Después que te conoscí
    me captivé,
    e seso e saber perdí
    en buena fé.

    3
    A tí amo e amaré
    toda saçón,
    e siempre te serviré
    con grand raçón:

    pues la mejor escogí
    de quantas sé,
    e non finjo nin fengí
    en buena fé.


    CANCIÓN

    Ha bien errada opinión
    quien dice: "quan lexos d'ojos
    tan lexos de coraçón."

    1
    Ca yo vos juro, señora,
    quanto más vos soy absente,
    más vos amo ciertamente,
    y deseo toda ora.

    Esto façe la afición,
    sin compañía de los ojos,
    mas del leal coraçón.

    2
    Alexadvos do querades,
    ca non vos alexaredes
    tanto nin jamás podredes
    donde non me poseades

    ca so tal costelaçión
    vos vieron mis tristes ojos,
    que vos dí mi coraçón.

    3
    Mas non se puede negar,
    aunque yo non vos olvido,
    que non sienta mi sentido
    dolor de vos no mirar.

    Pues diré con grand raçón:
    -Çedo vos vean mis ojos
    de todo buen coraçón.


    CANCIÓN

    1
    Señora, muchas merçedes
    del favor que me mostrastes:
    set cïerta, e non dubdedes
    que por siempre me ganastes.

    2
    Pues de vuestra grand valía
    yo fuy tan favoresçido,
    muy grand mengua me sería
    que fuesse desconosçido.

    3
    Mas, señora, pues façedes
    contra mí más que penssastes,
    set cïerta, e non dubdedes
    que por siempre me ganastes.


    CANCIÓN

    Yo del todo he ya perdido
    saber, sesso e discrepçión:
    fuerça, sentido, raçón
    ya buscan otro partido.

    Plaçer, de quien favorido
    era en aquella saçón
    que vos ví, con tal CANCIÓN
    ya de mí se ha despedido.


    CANCIÓN

    "Coraçón, adiós te dó,
    ca donde mora pessar
    non puedo mucho tardar,
    pues que su contrario só.

    1
    En el tiempo que tú vías
    la señora que elegiste,
    ya sabes que todos los días
    te me dí, segunt que viste.

    Mas después que se perdió,
    pues non te puedo alegrar,
    encomiéndote el penssar,
    amigo, pues que me vió.

    2
    Muy atarde de consuno
    agua e fuego se convienen:
    non pueden turar en uno
    aquellos que mal s'avienen.

    Pues tristeça perturbó
    en ti todo mi logar,
    non conviene porfiar
    con quien pudo más que yo."


    CANCIÓN

    Nuevamente se m'a dado
    el Amor a conosçer,
    e quiérese adolesçer
    de mí, del mal que he passado.

    1
    Conoçiendo que mal faze
    en matarme sin por qué,
    yo veo por buena fé
    que de mi servir le plaçe.

    E conoçiendo que yerra,
    sabiendo que vo a la guerra,
    mucho bien m'a cavalgado.


    CANCIÓN

    Defecto es que bien s'entiende
    a los que neçios no son,
    que tal disimulación
    atarde o nunca se aprende.

    Pensando serte más firme
    que Ar[qu]iles a Polixena
    tengo más daño que suena.

    CANCIÓN

    1
    El triste que se despide
    de plazer e de folgura
    se despide;
    pues que su triste ventura
    lo despide
    de vos, linda creatura.

    2
    Del que tal licencia pide
    havet, señora, amargura,
    pues la pide
    con desesperación pura,
    e non pide
    vida, mas muerte segura.

    CANCIÓN

    De vos bien servir
    en toda saçón
    el mi coraçón
    non se sá partir.

    1
    Linda en paresçer
    que tanto obedesco,
    queret guareçer
    a mí, que padeçco:

    que por yo deçir
    mi buena razón,
    segunt mi entençión,
    non devo morir.



    CANCIÓN

    1
    Ya del todo desfalleçe
    con pesar mi triste vida:
    desde la negra partida
    mi mal no mengua, mas creçe.

    2
    Non sé qué diga ventura,
    que mal me quiso apartar
    de vos, gentil criatura,
    a la qual yo he d'amar.

    3
    Todo mi plazer peresçe
    sin mi raçón ser oída;
    cruel muerte dolorida
    veo que se me basteçe.


    DECIRES

    DECIR
    (Otras coplas)

    1
    Por un valle deleytoso,
    do mora gentil compaña,
    oí un canto sabroso
    de un ave muy estraña:

    bien vos digo que en España
    non ví otra de tal guisa;
    esta trahe en su devisa
    mucha gente de cucaña.

    2
    Vila estar en un ramo,
    e pensé que era esparvel,
    nonbrando la que más amo.

    Díxele: "Señor uxel,
    pues çercades el vergel,
    por merced, si vos plazería,
    de grado saber querría,
    vuestro nombre quál es él."

    3
    -"Cuco me llaman por nombre
    e tal es el mi clamor,
    que en el mundo non ay onbre
    que ame gentil señor,

    que non tome grand pavor
    si me oyere rredoblar:
    sy te plaze mi cantar,
    otro son diré mejor."

    4
    -"Señor, dixe, vuestro canto
    otro tiempo me ponía
    en temor e grand espanto
    por una señora mía;

    mas agora non querría
    oir otro papagayo,
    que todo el pesar que trayo
    he perdido en este día."

    5
    Por ende suplico agora
    a la señor bien andante,
    pues me fizo una señora
    aleve por su talante,

    que seades bien andante,
    e yo aya en que vos syrva,
    que querades ya yo viva
    por vuestro de aquí adelante.

    6
    Muy justa rrazón demandas,
    e yo quiérolo fazer,
    pues que veo que tu andas
    sospiroso y sin plazer;

    por ende te do poner
    conplido, si Dios me vala,
    que tú seas en mi sala
    el mayor que pueda ser.

    Fin

    Él se fué a sus añaghacias
    que tenía en derredor;
    e dile yo muchas gracias;
    finqué por su servidor.


    Loor a Doña Juana de Urgel Condesa de Fox

    1
    No punto se discordaron
    el cielo e naturaleza,
    señora, quando criaron
    vuestra plaziente belleza:

    quisieron e demostraron
    su magnífica largueza,
    segunt vos proporcionaron,
    e ornaron de gentileza.

    2
    Después de la más cercana
    a la fama en fermosura,
    ques más divina que umana,
    visto su gesto e figura,

    vos, señora doña Juana,
    sois la más gentil criatura
    de quantas actor explana,
    nin poeta en escriptura.

    3
    Non se piensen, ni pensedes
    que vos fablo por amores,
    mas porque vos merescedes
    muy más insignes loores;

    que amor, gracias e mercedes
    tantos tengo de dolores,
    que, si saberlo queredes,
    plañiredes mis langores.

    4
    Miren vuestra compañía,
    e verán vuestra excellencia,
    generosa fidalguía
    e gallarda continencia;

    honestat e policía
    vos aguardan, e prudencia:
    certas más vos loaría,
    si bastase mi sciencia.


    Segunt vuestra loçanía
    bien vale la conseqüencia:
    perdonat por cortesía
    la torpe e ruda eloqüencia.


    Decir: El aguilando

    1
    Sacadme ya de cadenas,
    señora, e fazedme libre:
    que Nuestro Señor vos libre
    de las infernales penas.

    Estas sean mis estrenas,
    esto solo vos demando,
    este sea mi aguilando;
    que vos faden fadas buenas.

    2
    Días ha que me prendistes
    e sabedes que soi vuestro,
    dias ha que vos demuestro
    la llaga que me fezistes.

    Desde aquellos dias tristes,
    quando primero vos ví,
    dias ha que me vos dí,
    ya sea que lo encubristes.

    3
    Por tanto, señora mía,
    usad de piadosas leyes
    por estos tres sanctos Reyes
    e por el su sancto día.

    Por bondat o fidalguía
    o por sola humanidat,
    vos plega mi libertat,
    o por gentil cortesía.


    Ca vuestra filusumía
    deniega ferocidad,
    e muestra benignidad
    sin ninguna villanía.


    Otro decir

    1
    Cuando la fortuna quiso,
    señora, que vos amase,
    ordenó que yo acabase
    como el triste de Narciso:

    non de mí mesmo pagado,
    mas de vuestra catadura,
    fermosa, neta criatura,
    por quien vivo e soy penado.

    2
    Quando bien he trabajado,
    me fallo fondo en el valle:
    no sé si fable ni calle...
    ¡tanto soy desesperado!

    Deseo non desear,
    e querría non querer:
    de mi pesar he plazer,
    y de mi gozo pesar.

    3
    Lloro e río en un momento
    e soy contento e quexoso;
    ardid me fallo e medroso:
    tales disformezas siento

    por vos, dona valerosa,
    en cuyo aspecto contenplo
    casa de Venus, e tenplo,
    donde su ymagen reposa.

    4
    Aurora de gentil mayo,
    puerto de la mi salud,
    perfección de la virtud
    e del sol candor e rayo;

    pues que matar me queredes
    e tanto lo desseades,
    bástevos ya que podades,
    si por vengança lo avedes.

    5
    ¿Quién vió tal feroçidat
    en angélica figura?
    Nin en tanta fermosura
    indómita crueldat?

    Los contrarios se ayuntaron,
    cuytado, por mal de mí.
    Tiempo ¿dónde te perdí,
    que así me galardonaron?

    6
    Succesora de Lucina,
    mi prisión e libertad,
    langor mío e sanidad,
    mi dolençia e medicina;

    pensad que muriendo bivo,
    e biviendo muero e peno:
    de la vida soy ageno,
    e de muerte non esquivo.

    7
    ¡O, si fuesen oradores
    mis sospiros e fablasen,
    porque vos notificasen
    los infinitos dolores

    que mi triste coraçón
    padesce por vos amar,
    mi folgura, mi pessar,
    mi cobro e mi perdición!

    8
    Cual del cisne es ya mi canto,
    e mi carta la de Dido:
    coraçón desfavorido,
    causa de mi grand quebranto,

    pues ya de la triste vida
    non avedes conpasión,
    honorad la deffunssión
    de mi muerte dolorida.

    ¡Guay de quien así conbida,
    e de mi tiempo perdido!
    Pues non vos sea en olvido
    esta CANCIÓN por finida.

    DECIR

    Amor, el qual olvidado
    cuydava que me tenía,
    me façe bevir penado,
    sospirando noche e día.

    1
    En otros tiempos quisiera
    que de mí non se menbrara:
    que qualquier bien me fiçiera,
    pues que gelo soplicara.

    Mas después que rebatado
    me vió de como solía,
    me faze bevir penado
    sospirando noche e día.

    2
    Pero, Amor, pues me feçiste
    amador, façme que crea
    ser amado de quien viste
    que me firió sin pelea:

    si no, dome por burlado,
    pues dona de tal valía
    me faze bevir penado
    sospirando noche e día.

    3
    Si non, sabe çiertamente
    que jamás tuyo non sea,
    nin me llame tu serviente
    nin vista de tu librea,

    aunque sep'andar rasgado;
    pues tu poca cortesía
    me faze bevir penado,
    sospirando noche e día.

    DECIR

    ¿Quién será que se detenga,
    si d'Amor es combatido?,
    ¿o quál será que non venga
    en qualquier grave partido
    que le sea cometido?

    1
    Gran batalla me conquiso
    ordenada en tal manera:
    Fermossura delantera,
    reglada de gentil visso,

    con alas de loçanía,
    banderas de gran sentido
    labradas de cortesía;
    así que finqué vençido,
    del todo desfavorido.

    2
    Armada de gentileza
    toda esta gente venía:
    paramento de destreza,
    plumajes de fidalguía

    traían con tan buen ayre,
    llamando grande apellido,
    que me priso su donayre;
    e dexóme así ferido,
    que tarde seré guarido.

    DECIR


    1
    Yo, mirando una ribera,
    ví venir por [u]n grant llano
    un hombre, que cortesano
    pareçía en su manera:

    vestía ropa estrangera,
    fecha al modo de Bravante,
    bordada, bien roçegante,
    pas[s]ante del estribera.

    2
    Traía al su diestro lado
    una muy fermosa dama,
    de las que toca la fama
    en superlativo grado:

    un capirote charpado
    a manera bien estraña
    a fuer del alta Alimaña
    donosamente ligado.

    3
    De gentil seda amarilla
    eran aquestas dos hopas,
    tales, que nunca ví ropas
    tan lindas a maravilla:

    el guarnimento e la silla
    d'aquesta linda señora,
    çertas después nin agora
    non lo vy tal en Castilla.

    4
    Por música maestría
    cantava esta cançión,
    que fizo a mi coraçón
    perder el pavor que avía:

    "Bien debo loar amor
    pues toda vía
    quiso tornar mi tristor
    en alegría."

    DECIR

    1
    Diversas vezes mirando
    el vuestro gesto agraciado,
    me soy tanto enamorado,
    que siempre vivo penando.

    Mas quien non vos amará,
    contemplando tal belleza,
    o todo çiego será,
    o en él non habitará
    discrepçión nin gentileza.

    2
    Ca singular, non comuna,
    vos ama toda la gente,
    en virtudes exçellente,
    de verdades la coluna:

    pues non de maravillar
    es por mucho que vos ame,
    nin lo deveis esquivar,
    nin se deve de penssar
    que en mi vida vos dessame.

    3
    E esto causa la raçón,
    e a mí non me desplaçe,
    e todo lo satisfaçe
    vuestra mucha perfección:

    la qual bien reconosçida,
    es mejor por vos morir,
    que por las otras la vida
    ver en palmas sostenida,
    e para siempre vivir.

    4
    Si non, decit, si goçedes,
    ¿qual señora fizo Dios
    tan perfetta como vos,
    e quantas obras fazedes?

    E si dezides verdat,
    segunt que vos conosçés,
    non tan solo de beldat,
    mas en toda honestad
    monarca os llamarés.

    5
    Así non es maravilla
    que muchos grandes señores
    galanes e amadores
    sean de vuestra quadrilla:

    ca si esto acontesçe,
    es porque vuestra persona
    tiene por lo que meresçe,
    segunt ya claro paresçe,
    sobre todas la corona.

    6
    Por do, si algo presumo
    de mi flaco sentimiento,
    es porque mi penssamiento
    en vuestra virtut consumo:

    el qual por vos acatado,
    por vos non seer blasmado,
    lo fallarés non absente;
    que siempre me soys pressente:
    tal de vos só enamorado.

    7
    Mas por non vos ser prolixo,
    çessaré, lo qual çessar
    es difícil de obrar,
    segunt que vos soy afixo;

    ca por lexos que me veo,
    yo nunca de vos me parto,
    nin otra gloria posseo,
    sinon, por ver mi desseo,
    en loor de vos non farto.

    8
    Non por aquesto penssés
    quiera ser de vos querido;
    que si digo lo devido,
    non es quanto meresçés:

    solo vos gradesçeré
    que por vuestro me miredes
    con tals ojos, que seré
    el más constant que podré,
    aunque la muerte me dedes.

    Nunca ya me cansaré
    d'escrivir lo que valedes,
    nin servir vos çessaré,
    la qual prueva dexaré
    a las obras que veredes.

    ___________________________

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