La apócope

 

 

Muchos son los buenos, si se da crédito a los testigos; pocos, si se toma declaración a su conciencia.
Francisco de Quevedo

La abundancia de las cosas, aunque no sean buenas, hacen que no se estimen, y la carestía, aun de las malas, se estima en algo.
Miguel de Cervantes

Apócope en castellano

La apócope es un fenómeno presente en la evolución diacrónica de la lengua castellana o española. En la presencia de la apócope en castellano suelen distinguirse dos tipos de apócope:

La apócope usual: Se documenta desde la época de orígenes y ha permanecido estable en la evolución del castellano. Consiste en la pérdida de la vocal final latina ante una serie de consonantes (r, s, l, n, d y z). Ejemplos de apócope usual son MARE > mar, PANE > pan, VENIRE > venir.

La apócope extrema: Se trata de un fenómeno pasajero en la historia del castellano, que se documentó en una determinada época, entre finales del siglo XII y mediados del siglo XIII. Consiste en la pérdida de la vocal final ante consonantes distintas de las de la apócope usual. Ejemplo de apócope extrema son NOCTE > noche > noch, NOVE > nueve > nuef, INFANTE > infante > infant. Con posterioridad a este periodo, se observa en los textos una recuperación de esas vocales finales que se habían perdido como consecuencia de la apócope extrema. En los textos alfonsíes, que son el grueso de los textos conservados en castellano de aquella época, se observa que la apócope extrema desaparece alrededor del año 1276. No hay acuerdo entre los estudiosos acerca de si la apócope extrema fue un fenómeno real en la lengua hablada o se limitó tan solo a la lengua escrita.

Explicaciones de la apócope extrema

La explicación del fenómeno llamado apócope extrema ha sido causa de polémica entre distintos filólogos del español. Las dos principales posturas enfrentadas han sido defendidas por Rafael Lapesa y Diego Catalán.

La apócope extrema según Rafael Lapesa

Rafael Lapesa defendió que el fenómeno de la apócope extrema debe explicarse a partir de la influencia sobre la norma del castellano de gentes procedentes de Ultrapuertos —es decir, del otro lado de los Pirineos, hablantes de occitano, francés, etc. La influencia de estas lenguas habría favorecido la tendencia a la apócope del castellano, extendiéndola a contextos fónicos donde antes no se había dado. En opinión de Lapesa, el fenómeno de la apócope extrema hay que situarlo en el contexto de una contienda entre normas o modelos de lengua: el de la llamada «koiné castellana» o «castellano drecho», que seguiría las tendencias más propias y características del castellano que lo diferenciaban del resto de lenguas romances de su entorno, y el llamado «castellano koiné», que acercaba las soluciones castellanas a las de los romances vecinos. La apócope extrema sería una característica del «castellano koiné», favorecida por la presencia en Castilla de personas procedentes de Francia (mercaderes, peregrinos de camino a Santiago, etc.), que finalmente el rey Alfonso X habría decidido eliminar

La apócope extrema según Diego Catalán

Diego Catalán se decanta por una explicación interna del fenómeno, es decir, no debida a causas extralingüísticas sino puramente lingüísticas. Según Catalán, en el castellano medieval convivieron dos tendencias evolutivas en cierta manera contradictorias: la tendencia del castellano a la apócope y la síncopa, de un lado y, del otro, la tendencia a la sílaba abierta, es decir, a la sílaba acabada en vocal. Son contradictorias porque el hecho de perderse vocales del final de la palabra provoca que muchas palabras acaben en consonante. Para Catalán, lo que sucedió es que en los siglos XII y principios del XIII la tendencia a la apócope se agudizó, hasta el extremo de aparecer finales de palabra con varias consonantes seguidas, como part, infant, adelant, finales que resultaban extraños al castellano y que suponían una cierta dificultad articulatoria. Finalmente esta tensión interna del sistema lingüístico se habría resuelto en favor de la tendencia a la sílaba abierta, recuperándose las vocales finales y quedando consolidada únicamente la llamada apócope usual

I.   Introducción

Se define el apócope como la pérdida de una o varias letras al final de una palabra. Esto se produce en algunos adjetivos o adverbios cuando van delante de un nombre, de un numeral, de un adjetivo o de un adverbio.

Por ejemplo, bueno se convierte en buen delante de un nombre masculino singular.

Ej.:  Juan es un buen amigo.

Sin embargo, este fenómeno sólo se produce cuando se reúnen estas condiciones de posición delante del nombre.

Ejs.:
Juan es un chico (muy) bueno.
Juan es bueno.
Juan es bueno en matemáticas.

Y tampoco cuando acompaña a un nombre que no es masculino singular.

Ejs.:
María es una buena amiga.
Ellos son muy buenos cantantes.
Estas chicas son muy buenas alumnas.

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II.   Adjetivos

Los adjetivos siguientes adoptan la forma apocopada:

II.1.   Delante de un nombre singular masculino o femenino

 

 

Forma apocopada

cualquiera

cualquier

grande

gran

Ejs.:
Miguel aparecerá en cualquier momento.
Es una gran oportunidad para él.

II.2.   Delante de un nombre masculino singular

 

 

Forma apocopada

bueno

buen

malo

mal

primero

primer

tercero

tercer

uno

un

alguno

algún

ninguno

ningún

 

Ejs.:
Carlos es un buen abogado.
No es un mal chico a pesar de las apariencias.
Mi primer coche era rojo.
Está en el tercer año de Medicina.
Llegó con un abrigo nuevo.
Me pareció prudente darle algún consejo.
No creo que tenga ningún disco de ese cantante.
 

II.3.   Delante de un nombre propio masculino

 

 

Forma apocopada

santo

san

 

Ejs.:
San Pedro, San Juan, San Miguel, etc...

Con todo, hay algunas excepciones: Santo Ángel, Santo Domingo, Santo Tomás, Santo Tomé y Santo Toribio.

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II.4.   Números

Delante de un sustantivo masculino o femenino, delante de un número que multiplica y delante de un sustantivo masculino plural.

 

Forma apocopada

ciento

cien

veintiuno

veintiún

 

Ejs.:
Creo que seríamos unas cien personas en la fiesta.
Mi hermano cumplió veintiún años la semana pasada

Con todo, hay algunas excepciones: Santo Ángel, Santo Domingo, Santo Tomás, Santo Tomé y Santo Toribio.

III.   Adverbios

Tienen una forma apocopada los siguientes adverbios:

III.1.   Delante de un participio pasado usado como adjetivo

 

 

Forma apocopada

recientemente

recién

Ejs.:
El pan está recién hecho.
Julia se manchó con una pared recién pintada.

III.2.   Delante de un adjetivo o un adverbio

 

 

Forma apocopada

tanto

tan

cuanto

cuan

Ejs.:
Dicen que Pedro es tan alto como mi hijo.
Cayó en el suelo cuan largo era.

 

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Recopilado
de:
elJuegofree.fr / Wikipedia

 

 

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