Madrid

Una ciudad encantadora por sus paseos, monumentos, jardines, palacios, museos, que no es fácil de olvidar cuando se la conoce. A pesar de que en Madrid habitan cerca de 4 millones de personas aún conserva la sencillez de aquella Villa de antaño. Mientras recorremos sus calles nos regocigamos al ver el paso de la historia. Viendo la Puerta de Álcalá nos remonta al reinado de carlos III, donde también envía a cosntruir la Diosa Cibeles en plena calle Alcalá.

En esta misma calle nos encontramos al Palacio de Comunicaciones y la Casa de las Américas, dos edificios que muestran el buen gusto del siglo XIX, y así nos vamos enamorando de Madrid recorriendo uno de sus paseos más hermosos, El Paseo del Prado donde está el célebre museo El Prado conocido mundialmente por sus maravillosas obras de arte.

En pleno corazón de Madrid en el KM. 0 , se encuentra la Puerta del Sol en donde convergen muchas calles céntricas de gran interés en donde encontrarás todo lo que necesites en pocos metros, centros comerciales, casas de cambios, bancos, bares, restaurantes, agencias de viajes, etc., etc..

A trescientos metros de la Puerta el Sol encontramos la bella Plaza Mayor sitio ideal para tomar algo en sus terrazas al aire libre desde donde podrás apreciar la belleza del lugar.

Madrid - El oso y el Madroño

 

HISTORIA DE MADRID

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Época Prehistórica y Romana -
wikipedia

La ciudad de Madrid posee ricos yacimientos paleontológicos muy anteriores a la aparición del ser humano: en el Mioceno medio, hace unos 18 millones de años, donde se ubica el Puente de Toledo, habitaron faunas propias de un clima cálido y seco, destacando la abundancia de un tipo de rinocerontes sin cuernos que, al ser definidos aquí por primera vez, recibieron el nombre de Hispanotherium; en las mismas fechas y con presencia del mismo rinoceronte y otras faunas cálidas subtropicales (principalmente rumiantes: entre ellos los antílopes más antiguos conocidos en España; también ciervos antiguos, paleomerícidos y tragúlidos), están el cerro de San Isidro, La Hidroeléctrica, la calle Moratines, el apeadero de O'Donell, la Estación Imperial y el Paseo de las Acacias (en Arganzuela).

De hace unos 15 millones de años datan los fósiles exhumados en el Puente de Vallecas, en los que dominan los équidos (Anchitherium ezquerrae y Heteroprox moralesi) indicando un cambio climático importante: frío y humedad.

Hace 13 millones de años, en la calle Alhambra aparece una considerable cantidad de fósiles de tortugas gigantes terrestres (Geochelone bolivari), así como un peculiar rinoceronte sin cuernos pero de grandes incisivos (Aceratherium simorrense) y un antílope (Tethytragus langai) que parece haber despalazado a los ciervos.

Durante el Cuaternario existen hallazgos arqueológicos que prueban la existencia de población humana en las terrazas de los ríos Manzanares, Jarama y Henares desde el Paleolítico. Muchos de estos lugares son conocidos desde el siglo XIX y actualmente están bajo zonas urbanizadas, aunque, afortunadamente, el Museo Arqueológico Nacional conserva una buena provisión de fondos arqueológicos que están siendo revisados y que corresponden a una decena de yacimientos del Paleolítico Inferior y Medio[3]. Además, el control de las obras y de las explotaciones de áridos ha permitido descubrir lugares relativamente bien conservados[4].

Ya en el periodo histórico, no existen evidencias de que existiera ningún poblamiento de entidad durante las épocas romana y visigoda. Sin embargo, en Carabanchel hubo una casa de postas (en latín, mansio) llamada Miacium, que estaba situada sobre la vía que unía Titulcia con Segovia.

Dominación musulmana

La primera noticia histórica de lo que hoy es la ciudad de Madrid data de la época de dominación musulmana, concretamente de finales del siglo IX, cuando el emir cordobés Muhammad I (852-886) levanta una fortaleza en un promontorio junto al río Manzanares, en el lugar ocupado actualmente por el Palacio Real. La función de esta fortaleza será la vigilancia de los pasos de la sierra de Guadarrama para proteger Toledo, la antigua capital visigoda. También la de Ribat, es decir, punto de reunión e inicio de las campañas contra los reinos cristianos del norte. Por ejemplo, en el año 977, Almanzor comienza su campaña en Madrid. Cuando el califato de Córdoba se desintegra, Madrid pasa a formar parte del reino taifa de Toledo.

En los alrededores de esta fortificación, se fue creando un pequeño enclave conocido con el nombre de Mayrit (para los cristianos Magerit) el cual fue objeto de varios ataques de los reyes cristianos durante la Reconquista, por ejemplo, Ramiro II de León la intenta ocupar en 932.

Al rendirse Toledo a Alfonso VI de Castilla entre 1083 y 1085, la ciudad pasa a manos cristianas sin lucha, como otras varias poblaciones del reino toledano

Conquista cristiana

La ciudad es repoblada con cristianos, sin que por ello se expulsase a su población judía y musulmana (si bien algunos de los edificios religiosos musulmanes son requisados; de esta forma, la mezquita mayor se transforma en iglesia bajo la advocación de Santa María).

De esta época temprana de dominación cristiana datan los cultos a los patrones de Madrid: el encuentro de una imagen de la Virgen en la muralla exterior el 9 de noviembre de 1085. Esta imagen es la de la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid. San Isidro nace hacia el año 1082 y muere el 30 de Noviembre de 1172. Es el santo patrón de la Villa y fue gran devoto de la Virgen de la Almudena.

Madrid se va consolidando como villa castellana, como municipio libre vinculado a la corona (villa de realengo) y cuyos privilegios son confirmados en 1123 (Carta de Otorgamiento, dada por Alfonso VII) y 1222 (fuero promulgado durante el reinado de Alfonso VIII de Castilla, el cual pone bajo la jurisdicción de Madrid tres sexmos o departamentos rurales:  Sexmo de Vallecas, formado por Vallecas, Vicálvaro, Ambróz, Coslada, Rivas, Vaciamadrid, Velilla, Rejas, Canillas, Hortaleza, Chamartín, Fuencarral y Fuentelfresno.  Sexmo de Villaverde, formado por Villaverde, Getafe, Fuenlabrada, Torrejón de la Calzada, Casarrubios, Humanejos y Perales.  Sexmo de Aravaca, formado por Aravaca, Las Rozas, Majadahonda, Boadilla, Alcorcón, Leganés, y los Carabancheles Yuso y Suso (Alto y Bajo) a excepción del castillo y tierra circundante perteneciente a la Orden de Santiago desde 1206.  De esta manera, Madrid tendrá bajo su jurisdicción las tierras y montes de Madrid hasta parte de la Sierra. En esta época se construye la segunda muralla de Madrid (conocida como muralla cristiana).

Durante la primera mitad del siglo XIV aumenta la importancia de la localidad por su estratégica situación en las vías pecuarias que comienzan a estabilizarse y que comunican las submesetas norte y sur. De hecho, en las Cortes de Alcalá de 1348, Alfonso XI, fija en veinticuatro el número de ciudades con derecho estar representadas en las Cortes de Castilla, y la villa de Madrid es una de ellas; cuando Juan II reduce el número a dieciocho, mantiene su derecho de representación. También en este periodo, el arzobispo de Toledo y consejero privado del rey, don Gil de Albornoz, la convierte en cabeza de arciprestazgo, separando su administración eclesiástica de Alcalá de Henares. En la segunda mitad del siglo los monarcas de la dinastía Trastámara (Enrique III, Juan II y Enrique IV) frecuentan la villa para practicar la caza. El último de ellos mantiene una casa (en la actual calle de Santa Clara), que se convierte durante su reinado en una de las residencias habituales del rey de Castilla. Destaca el hecho de que las Cortes de Castilla se reunieran hasta tres veces en la villa de Madrid durante este periodo, prueba de la especial predilección de la dinastía Trastámara por la ciudad.

Durante el siglo XV, la villa sigue creciendo hasta alcanzar unos 5000 habitantes a finales del siglo. Los hitos más importantes serán el reconocimiento de Madrid como ciudad con representación en Cortes y la expulsión de los judíos en 1492 con la posterior destrucción de la judería de Lavapiés

Las Comunidades

Durante el año 1520, el malestar de las ciudades castellanas frente a Carlos I se va acrecentando. Durante las cortes convocadas primero en Santiago de Compostela y luego en La Coruña, varias ciudades, entre las que se encuentra Madrid, se niegan a votar los servicios que el rey reclama para financiar la coronación imperial en Alemania. Finalmente, las Comunidades de Castilla se alzan en armas en varias ciudades.

Madrid se une también al movimiento y junta tropas bajo el mando de Juan de Zapata. Éste, junto a los capitanes comuneros Juan Bravo (Segovia), Juan de Padilla (Toledo) y Francisco Maldonado (Salamanca) representa a los castellanos sublevados ante la reina Juana I en Tordesillas, donde estaba recluida.

No obstante, la sublevación finaliza en junio de 1521, cuando, tras la derrota de las tropas comuneras en Villalar y un asedio, el ejército real entra en la villa.

La Capitalidad y los Austrias

Tras sofocar la revuelta comunera, Carlos I se muestra generoso con Madrid y le concede los títulos de Coronada e Imperial, comenzándose la transformación del viejo alcázar árabe. Cuando Francisco I de Francia fue capturado en la batalla de Pavía, el lugar de su cautiverio será la Torre de los Lujanes, en Madrid, y en Madrid está fechado el tratado de 1526 (luego denunciado por la parte francesa) que resolvió su situación.

En junio de 1561, cuando la villa ya contaba con 30.000 habitantes, Felipe II trasladó la corte de Toledo a Madrid, instalándola en el antiguo alcázar. Las razones que se dan para este traslado son muy variadas: entre ellas destacan la necesidad de separar la Corte de la influencia del poderoso arzobispo de Toledo, y la gran aflición de la joven reina Isabel de Valois, asfixiada entre los muros del recio alcázar toledano, y que urgía a su esposo a encontrar una nueva sede para la Corte. El microclima madrileño, más suave que el toledano, su situación geográfica y su magnífico entorno natural, hicieron de la villa una candidadata muy apropiada. Con este hecho, la villa de Madrid se convierte en centro político de la monarquía.

Como fruto de la llegada de la corte, la población de la ciudad empieza a crecer a un ritmo acelerado. Se levantan edificios nobiliarios, iglesias y conventos, siendo los más destacados los de fundación real, como el Monasterio de la Encarnación y el de las Descalzas Reales. Se derriba la vieja muralla y, en 1566, se levanta una nueva, la tercera de su historia. A la capital llegan gentes para cubrir las necesidades de la corte, así como un sinnúmero de pretendientes, aventureros, aspirantes a cargos, pícaros... que fueron reflejados en la literatura del Siglo de Oro. La política del rey da una fisionomía especial a la ciudad: declara que, por falta de espacios habitacionales adecuados para sus nobles y consejeros, quedan expropiadas las segundas plantas de las casas, que serán de posesión real. Esta normativa causa que todas las nuevas construcciones tiendan a tener una sola planta, con patio y rejería, con una segunda escondida a la vista de los viandantes y regidores del municipio. En 1562 Felipe II adquirió los campos y huertas de lo que luego será la Casa de Campo para coto de caza.

En 1601, Felipe III, siguiendo los consejos de su valido, el duque de Lerma ordena el traslado de la corte a Valladolid, donde permanece cinco años. En 1606, la corte vuelve a Madrid. Tras la vuelta de la corte, Felipe III toma algunas decisiones que serían significativas en el aspecto futuro de la ciudad: en 1616 ordena la construcción de la Plaza Mayor y en 1618 adquiere y amplia con jardines y fuentes los terrenos que actualmente conforman los Jardines del Retiro.

Su hijo y sucesor, Felipe IV, manda construir, en 1625, la cuarta muralla de Madrid, que se mantendrá hasta mediados del siglo XIX. Durante el reinado de Felipe IV, vivió un excepcional período de esplendor cultural, con la presencia en la villa de genios de la talla de Cervantes, Quevedo, Góngora, Velázquez, Lope de Vega o Calderón de la Barca.

Durante la dinastía de los Hausburgo la villa sufre una transformación fundamental. El núcleo medieval (alrededor de la actual calle de Segovia) es trasladado hacia las cercanías del renovado Alcázar y son construidos todos los edificios necesarios para la administración de la Monarquía Hispánica: la Ceca (en la actual plaza de Oriente), el Palacio de los Consejos (actual Capitanía General), la Cárcel de Corte (actual sede del Ministerio de Asuntos Exteriores), etc. También se multiplican el número de iglesias parroquiales y capillas, de las cuales han sobrevivido importantes ejemplos como la iglesia de San Cayetano, la Capilla de San Isidro, la iglesia de San Ginés, etc. Entre los conventos, además de la Encarnación y las Descalzas Reales, se amplía el Monasterio de los Jerónimos y fijan sede en la ciudad la mayor parte de las órdenes religiosas de mayor implantación, como los dominicos (Basílica de Atocha), los franciscanos (actual capilla del Hospital de la Orden Tercera de San Francisco), jesuitas (Basílica de San Isidro y el Colegio Imperial) o el Convento de las Trinitarias (actual sede del Arzobispado General Castrense), además de las órdenes militares (Monasterio de las Comendadoras de Santiago, Monasterio de las Calatravas, etc.). También se dota al municipio de una nueva sede, con la construcción del Ayuntamiento de Madrid en la actual Plaza de la Villa, y diversas dependencias para los gremios en lo que se convertitía en la Plaza Mayor de Madrid

Los primeros Borbones

A la muerte de Carlos II, estalla la Guerra de Sucesión Española, en la que Madrid apoya desde el principio a Felipe de Anjou como Felipe V. Si bien la ciudad es ocupada por ejércitos angloportugueses que proclamaron rey al Archiduque Carlos de Austria con el nombre de Carlos III (1706) y, nuevamente, en 1710, se mantuvo fiel a Felipe V (tras su segunda entrada en Madrid, el archiduque Carlos hizo el comentario "esta ciudad es un desierto").

Felipe V comenzará una reforma incipiente del urbanismo de la capital. Las primeras transformaciones urbanas se iniciaron durante el corregimiento del Marqués de Vadillo (1715-1730) en la periferia suroeste de la ciudad. Bajo la dirección de Pedro de Ribera, se levanta el Puente de Toledo y su acceso y se planifica la orilla izquierda del Manzanares donde se levanta la iglesia de la Virgen del Puerto. Al mismo tiempo, se inicia la construcción del Palacio Real, cuyas obras comienzan en 1738 en el solar del antiguo alcázar, destruido por un incencio en 1734 (en cualquier caso, la excesiva austeridad del alcázar no era muy del agrado del rey, acostumbrado a las cortes francesas). La construcción del palacio corrió a cargo de Juan Bautista Sachetti y se prolongó hasta el reinado de Carlos III (en 1764), interviniendo en ella los arquitectos Sabatini y Ventura Rodríguez.

Tras las reformas de Fernando VI, que mandó construir el Convento de las Salesas Reales, accede al trono Carlos III, que sería conocido como el mejor alcalde de Madrid. Carlos III se propuso hacer de Madrid una capital digna de tal nombre, con la construcción de paseos, la creación de sistemas de alcantarillado e iluminación pública, el pavimentado de calles y ornando la ciudad con monumentos. Se inicia también la construcción de cementerios en las afueras de la ciudad en lugar de en las iglesias y conventos.

A pesar de ser conocido como uno de los mayores benefactores de Madrid, sus comienzos no fueron del todo tranquilos, puesto que en 1766 tuvo que superar el motín de Esquilache, un estallido tradicionalista instigado por la nobleza y el clero contra los aires renovadores que traía Carlos III con la excusa del decreto sobre indumentaria que ordenaba el acortamiento de las capas y la prohibición del uso de sombreros que ocultaban las caras.

Una institución típicamente ilustrada, la Real Sociedad Económica de Amigos del País (nacida diez años antes en el País Vasco) se funda en Madrid (con el nombre de Matritense) a iniciativa de Campomanes en 1775. Su sede está en la Torre de los Lujanes, frente al ayuntamiento.

De su reinado datan la Basílica de San Francisco el Grande (1761-1770); la Casa de Correos, actual sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid (1766-1768); la Casa Real de la Aduana, actual sede del Ministerio de Hacienda (1769), la Puerta de Alcalá (1769-1778) o el Palacio de Benavente, actual Ministerio de Defensa (1777).

Otros hitos son la apertura al público del Parque del Buen Retiro (1761); el inicio de las obras del Salón del Prado (1775) (lo que más tarde se convertiría en el Paseo del Prado con las fuentes de Neptuno, Apolo y Cibeles) o del Museo del Prado, concebido como Gabinete de Historia Natural (1785); la reconstrucción del Hospital General, en la actualidad Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia (1776) o la creación del Jardín Botánico (1781), sustituyendo al anterior de Migas Calientes. También se activa el proyecto de la Cuesta de San Vicente (1767-1777) y se construye la calle Real.

El reinado de Carlos IV, en medio de los cataclismos que asolan Europa no es muy significativo para Madrid. El único hecho de mención es el comienzo de la remodelación definitiva de la Plaza Mayor (1790).

La población de la ciudad creció con el progreso y paz vividos desde la llegada al trono de Fernando VI. En 1787 se realiza el pimer censo oficial de la ciudad, que da fe de la existencia de 156.672 habitantes en la ciudad.

Sin embargo, la ciudad, encorsetada por la cerca de 1625, no crece en consonancia. Eso hizo subir los precios de las viviendas, así como que se edificara en cualquier hueco disponible, aumentando de este modo la insalubridad y el hacinamiento. No obstante, la población más desfavorecida ni siquiera podía aspirar a un mísero cuartucho en el interior de la cerca, estableciéndose fuera de ella. Surgen de esta forma suburbios miserables al sur de la ciudad, como los de Injurias y Peñuelas, y alguno más decente, al norte, como el de Chamberí.

La guerra de la independencia española

El 27 de octubre de 1807, Carlos IV y Napoleón firman el Tratado de Fontainebleau, por el que se permitía el paso de tropas francesas por territorio español para unirse a tropas españolas e invadir Portugal (país que se había negado a acatar la orden de bloqueo internacional contra Inglaterra). En febrero de 1808, Napoleón, con la excusa de que el bloqueo contra Inglaterra no se respeta en todos los puertos españoles envía un poderoso ejército al mando de su cuñado el general Murat. Al margen del tratado, tropas francesas entraron por Cataluña ocupando las plazas que encontraban a su paso. De esta forma, a lo largo de febrero y marzo de 1808, ciudades como Barcelona y Pamplona quedaron bajo dominio francés.

Mientras todo esto ocurría, tiene lugar el Motín de Aranjuez (17 de marzo de 1808), por el que el príncipe heredero, Fernando VII, aparta a su padre del trono y ocupa su puesto. Sin embargo, cuando Fernando VII regresa a Madrid, la ciudad se encuentra ocupada ya por Murat, por lo que tanto el rey como su padre se encuentran virtualmente prisioneros del ejército francés. Napoleón, aprovechando la debilidad de los Borbones españoles, obliga a ambos, primero al padre y luego al hijo, a reunirse con él en Bayona. Fernando VII llega a Bayona el 20 de abril.

Ante la ausencia de los reyes, la situación se va haciendo más y más tensa en la capital. El 2 de mayo, la multitud comenzó a concentrarse ante el Palacio Real. El gentío vio como los soldados franceses sacaban del palacio a los integrantes de la familia real que aún se encontraban en el palacio y, al forcejear el infante Francisco de Paula con su captor, la multitud se lanzó al asalto de las carrozas al grito de ¡Que nos lo llevan!. Los soldados franceses dispararon contra el gentío. La lucha duraría horas y se extendería por todo Madrid. Mientras tanto, los militares españoles, víctimas de la confusión institucional reinante, seguían acuartelados y pasivos. Sólo el parque de Artillería sito en el Palacio de Monteleón se alza finalmente en armas contra los franceses, dirido por los capitantes Luis Daoíz y Torres y Pedro Velarde Santillán. Tras repeler una primera ofensiva francesa al mado del general Lefranc, mueren luchando heroicamente ante los refuerzos enviados por Murat. Poco a poco, los focos de resistencia van cayendo. Cientos de españoles, hombres y mujeres, y soldados franceses murieron en esta refriega. El lienzo de Goya La Carga de los Mamelucos refleja la luchas callejeras que tuvieron lugar ese día.

La represión es cruel. En el Salón del Prado y en los campos de La Moncloa se fusila a centenares de patriotas atendiendo al bando del Murat contra todo español que porte armas. Cuadros como El Tres de Mayo de 1808 en Madrid: los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío, de Goya, reflejan la represión con que finalizó el levantamiento popular del Dos de Mayo.

Mientras tanto en Bayona, Napoleón, tras mantener aislados a los miembros de la Familia Real, el 6 de mayo de 1808 consigue que, tras amenaza de muerte, Fernando VII devolviera la corona a su padre, el cual previamente ya la había cedido a Napoleón, el cual la había otorgado a su hermano mayor, José Bonaparte, que se convierte en José I. Son las Abdicaciones de Bayona. El 7 de julio es coronado y presta juramento a las cortes reunidas en Bayona, encaminándose a continuación a Madrid, a dónde llega el día 20. Apenas diez días después abandona la ciudad, tras la derrota francesa en la batalla de Bailén.

Sin embargo, tras la derrota española en la batalla de Somosierra (30 de noviembre de 1808), las tropas francesas entran de nuevo en Madrid.

José I Bonaparte (1808-1813) trata de aplicar un programa reformista, con ayuda de los llamados afrancesados. Como parte de dicho programa, ordena el derribo de conventos, iglesias y zonas congestionadas de Madrid para transformarlas en plazas y vías públicas (por lo que el pueblo de Madrid le apoda el Rey Plazuelas). Así es como surgen las plazas de Santa Ana, las Cortes, Mostenses, San Martín o Ramales, ocupando los solares de conventos derrivados. Sin embargo, el proyecto más ambicioso fue la creación de una gran plaza junto a la fachada oriental del Palacio Real, a costa del derribo de gran número de casas y de algún que otro edificio singular (Casa del Tesoro y Convento de San Gil). Es lo que ahora conocemos como Plaza de Oriente. José Bonaparte no verá, sin embargo, el fin de este proyecto, que continuarían en 1817 bajo el reinado de Fernando VII. La creación de los primeros cementerios en las afueras de la ciudad (acabando con los enterramientos en iglesias y conventos) también se debe a José Bonaparte (Cementerios Generales del Norte y del Sur).

La liberación de la ciudad se salda con la destrucción de valiosos recintos, como el Palacio del Buen Retiro. Del antiguo palacio sólo quedaron en pie el Salón de Reinos (actual Museo del Ejército) y el Salón de Baile (actual Casón del Buen Retiro)

Siglo XIX y Restauración

La Guerra de la Independencia alumbró un nuevo país, a pesar de los últimos estertores absolutistas del reinado de Fernando VII, con un carácter liberal y burgués, abierto a las influencias que venían del resto de Europa. Madrid, la capital de España, experimenta como ninguna otra ciudad las transformaciones originadas por esta apertura y se llena de teatros, cafés y periódicos. Es el Madrid romántico, alterado frecuentemente por brotes revolucionarios y pronunciamientos (como por ejemplo, el pronunciamiento de Vicálvaro de 1854 del general O'Donnell, por el que se iniciaba el bienio progresista).

Pero no son solo cafés y teatros los que van cambiando la fisonomía de la ciudad. En 1836 se crea la Universidad Central, nacida como resultado del traslado definitivo de la antigua Universidad de Alcalá a la capital. En 1850 se inaugura el palacio de las Cortes, actual Congreso de los Diputados y el 9 de febrero de 1851 el ferrocarril Madrid-Aranjuez, el segundo tramo de la península. Hacia 1858 el suministro de agua de la capital se racionaliza, construyéndose el Canal de Isabel II, el cual trae el agua del Lozoya a Madrid.

Por lo que se refiere al trazado de la ciudad, Madrid no sufrió ninguna transformación significativa hasta mediados del siglo XIX, época en que se demolieron conventos y se abrieron nuevas calles y plazas, a raíz de la desamortización de Mendizábal (1834-1855). El primer crecimiento significativo de la ciudad se produjo hacia 1860, cuando la burguesía consiguió la demolición de la cerca de Felipe IV, gracias al plan Castro y la realización de los ensanches. A partir de la restauración de Alfonso XII, la ciudad va adquiriendo otro carácter, reflejado en las novelas y escritos de Pérez Galdós y Pío Baroja. Madrid superaba ya los 400.000 habitantes y como consecuencia de la expansión de la ciudad, empiezan a crearse los primeros medios de transporte público. En 1871 se abren las primeras líneas de tranvía, que unen la Puerta del Sol con los barrios más alejados del centro.

A principios del siglo XX, Madrid conservaba todavía más trazos propios de una antigua villa que de una ciudad moderna. Durante el primer tercio del siglo XX, la población madrileña casi se duplica y llega a superar los 950.000 habitantes. Las necesidades de infraestructura que dicho crecimiento trajo consigo fomentaron la absorción, siguiendo las vías de comunicación radiales, de núcleos de población, hasta entonces separados de Madrid: hacia el suroeste los Carabancheles (Alto y Bajo); hacia el norte, Chamartín de la Rosa, por la carretera de Valencia, Vallecas; por la carretera de Aragón, Vicálvaro y Canillejas y por la carretera de Burgos, Fuencarral. Nuevos arrabales como las Ventas, Tetuán o el Carmen daban acogida al recién llegado proletariado, mientras en los ensanches se instalaba la burguesía madrileña.

El comienzo del siglo es una época de auge del terrorismo anarquista. El 31 de mayo de 1906 Alfonso XIII contraía matrimonio con Victoria Eugenia de Battenberg. Cuando la comitiva se disponía a salir de la calle Mayor, desde el número 88, el anarquista Mateo Morral arroja una bomba camuflada en un ramo de flores. La pareja real resulta ilesa pero la explosión provoca una masacre alrededor de la carroza. En 1912, el anarquista Manuel Pardiñas asesina de tres disparos ante la librería San Martín, en plena Puerta del Sol al presidente del gobierno, José Canalejas.

Los años veinte fueron años de prosperidad, reflejados en la apertura de la Gran Vía, con el fin de descongestionar el casco antiguo o el proyecto de urbanismo moderno de Arturo Soria en la Ciudad Lineal y por la extensión del ferrocarril metropolitano, cuyo primer tramo (Sol-Cuatro Caminos) se había unaugurado en 1919.

Segunda República y Guerra Civil

Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 suponen un gran triunfo de la conjunción republicano-socialista en Madrid, obteniendo el 69,2% de los votos[8] (88.758 votos para la conjunción y 33.939 para los monárquicos, que se tradujeron en 15 concejales socialistas y 15 republicanos frente a 20 concejales monárquicos). El triunfo republicano en Madrid y la mayoría de las capitales de provincia supone la descomposición de la monarquía y el advenimiento de la Segunda República Española, apenas dos días después. El comité revolucionario asumió el poder el día 14 por la tarde, proclamando la República en la Casa de Correos de la Puerta del Sol, sede del Ministerio de la Gobernación, ante una multitud enfervorizada[9]. La Constitución de la República promulgada en 1931 fue la primera que legisló sobre la capitalidad del Estado, estableciéndola explícitamente en Madrid[10]. En Madrid, el republicano Pedro Rico fue elegido alcalde por la corporación municipal, con cinco socialistas como tenientes de alcalde: Andrés Saborit, Manuel Cordero, Wenceslao Carrillo, Trifón Gómez y Lucio Martínez.

La fisonomía de la ciudad cambió poco durante los años de la república, debido a la crisis económica y política. Sin embargo, sí que hubo algunos hitos significativos:

La Casa de Campo pasa a la jurisdicción municipal en 1931, tras su separación del patrimonio de la Corona (expropiado tras la abdicación de Alfonso XIII.
La construcción de la Ciudad Universitaria, cuyas obras habían comenzado en 1928. Mediante la creación de la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria de Madrid se le da el impulso definitivo para la terminación del proyecto.
El inicio del proyecto de enlaces ferroviarios de Madrid.
Inicio de la construcción de un conjunto administrativo sobre lo que habían sido los terrenos del antiguo hipódromo, situado en el Paseo de la Castellana, para albergar los Ministerios de Obras Públicas y Gobernación de la República (los Nuevos Ministerios).

La guerra civil dañó gravemente la ciudad, especialmente la zona noroeste: el barrio de Argüelles y la Ciudad Universitaria, escenarios de la batalla de Madrid en noviembre de 1936.

Dictadura franquista

Durante los años cuarenta y cincuenta, Madrid fue anexionándose hasta trece municipios limítrofes (en 1947, Chamartín de la Rosa; en 1948, Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo; en 1949, Barajas de Madrid, Hortaleza, Canillas, Canillejas y Aravaca; en 1950, Vicálvaro, Fuencarral, Vallecas y El Pardo; en 1954, Villaverde), pasando su extensión de 66 km² a los 607 km² actuales. El Plan de Ordenación del Área Metropolitana, aprobado en 1963, inició la tendencia a desviar la concentración poblacional de Madrid hacia municipios metropolitanos como, Alcorcón, Alcobendas, Coslada, Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Móstoles, San Sebastián de los Reyes y San Fernando de Henares.

 

MONUMENTOS

Alcalá de Henares, Chinchón, Cibeles, Debot - Templo, El Escorial, El Rastro, El Faro de la Moncloa, Getafe, Gran Vía, La Almudena, Manzanares el Real, Plaza de Toros de las Ventas, Plaza Mayor, Puerta del Sol...Convento de las Descalzas Reales
Convento de La Encarnación...

Los Museos: Museo Africano Mundo Negro, Museo de América, Museo Nacional de Antropología, Museo Arqueológico Nacional, Museo Nacional de Artes Decorativas, Museo de Cera, Museo Cerralbo, Museo de Ciencias Naturales, Museo Municipal, Museo de Escultura al aire libre, Museo del Ejército, Museo de Historia del Libro, Museo Lázaro Galdiano, Casa - Museo de Lope de Vega, Museo del Prado, Real Academia Bellas Artes de San Fernando, Centro de Arte Reina Sofía, Museo Romántico, Museo Sorolla, Colección Thyssen-Bornemisza...

 

FIESTAS y TRADICIONES

Corpus Christi, Fiesta de la Almudena, Fiesta de San Antón  Fiesta de San Isidro, Verbena de la Paloma y otras...

Tradiciones

 Virgen de la paloma - San Antonio “el casamentero” - San Isidro - Romería de San Isidro - Las campanas de San Pedro

La leyenda de Madrid

Cuenta la leyenda que entre los pocos supervivientes que huyeron despavoridos al finalizar la guerra de Troya se encontraba el príncipe Bianor, el cual, tratando de evitar la masacre, se dirigió al puerto buscando alguna nave con la que abandonar el país...

 

ECONOMÍA

La actividad económica de Madrid, en constante crecimiento en los últimos años, está caracterizada por su gran especialización en las actividades de servicios, destacando especialmente los dirigidos a las empresas, la intermediación financiera, la logística y las comunicaciones. La actividad turística, que implica actividades de todas las ramas de producción, tiene una especial relevancia en la Ciudad y está registrando importantes crecimientos en los últimos años, especialmente el vinculado a los negocios y las actividades feriales.

 

COCINA CON ARTE

En gastronomía como en otras áreas, Madrid atrae a los mejores cocineros y productos culinarios de la península para un núcleo de unos cuatro millones de residentes más los visitantes. 

En Madrid, se pueden experimentar diferentes placeres gastronómicos: desde las típicas "tapas" madrileñas al arte culinario internacional más exigente, sin olvidarse del tradicional "Cocido Madrileño". En la ciudad, no existe ningún problema en encontrar un restaurante, ya que hay más de 3.000, aparte de los cafés, bares y tarbernas, etc., con un total de más de 15.000 establecimientos. 

Si no eres español, es importante que sepas que los horarios de nuestras comidas difieren de la mayoría de los demás países. Normalmente, desayunamos entre las 8 y las 11 de la mañana, con los típicos "churros" y "porras". La hora del aperitivo ó "tapeo", oscila entre la 1 y las 3 de la tarde. La comida principal del día se toma entre las 2 y las 4, y la cena alrededor de las 10 o las 11 de la noche. 

Pero si estas acostumbrado a comer a otras horas, no existe ningún problema para no hacerlo. Madrid es una ciudad que nunca duerme, y esto se refleja por las horas de la apertura de nuestros establecimientos, pudiéndose comer cualquier cosa a la hora que se desee. Existen en Madrid diferentes opciones gastronómicas, agrupadas en cuatro categorías: de lujo, popular, regional y tapeo.

Allgunas de las joyas de la cocina madrileña

Cocido Madrileño

La estrella de la cocina madrileña. Es dificil encontrar el origen de este plato, no ya solo madrileño sino nacional. Se aventura que puede proceder de la "olla podrida" o de la "adafina" judía, pero lo más probable es que tal como le conocemos hoy, surgiera a últimos del siglo XVII.  

Durante mucho tiempo, el cocido fué la comida diaria del pueblo español, pero con las diferencias que surgían de los diversos poderes adquisitivos. Por ello, no puede hablarse de una receta exacta y concreta, si bien hay que admitir la presencia de unas constantes: garbanzos, carne, tocino, patata y alguna verdura. 

Concretando un poco más, la carne incluye morcillo, gallina, tocino, chorizo, morcilla, jamón y pié de cerdo, mientras que las verduras que acompañan a las patatas pueden ser col, acelgas, repollo, judías verdes, zanahoria o cardillo. Otra parte importante son los huesos, para que den sabor, de caña de ternera y a veces de jamón, cuando no se dispone de una punta. Ocasionalmente, y por influencia manchega, se suele añadir un poco de hierbabuena.  

Todos estos ingredientes una vez en la mesa, serán servidos siguiendo un riguroso orden: en primer lugar la sopa, después los garbanzos con la verdura y por último todas las carnes. 

La recuperación de la gastronomía tradicional casera, ha hecho que hoy el cocido sea ofrecido en numerosos restaurantes madrileños, incluso el Hotel Ritz le ha introducido un día a la semana en su menú. 

El Potaje de Vigilia

Ya se ha visto que el cocido era un plato nacional de todas las temporadas, pero evidentemente, en Cuaresma, sus componentes rompían la tradición de abstinencia. Por eso, se inventó el potaje de vigilía, extendido por toda la península, pero cuyo orígen se atribuye al pueblo madrileño. 

Se trata de un guiso de garbanzos, donde el bacalao sustituye a la carne y las verduras se reducen a espinacas y patatas. Su elaboración es muy sencilla, únicamente se requiere buena mano y un poco de cariño. 

Para su elaboración, en primer lugar se cuecen los garbanzos con ajo, cebolla y una hoja de laurel. En una sartén, se hace un sofrito en aceite con las espinacas y el pimentón, agregándose seguidamente el bacalao (que se habrá tenido en remojo una noche entera para que se desale). Una vez rehogado, se añade el sofrito a la cazuela con los garbanzos junto a la patata. Finalizada la coción, se añade un huevo duro troceado y ya está listo para ser servido. 

Callos

Junto al cocido, comparte la cabecera de los platos típicos madrileños. Los callos son ofrecidos en todos los locales que se precien de ir de tradicionales y en numerosas tascas. La base del plato son evidentemente los callos, es decir, tripa de vaca por lo general (puede ser de cordero o de cerdo), que se acompaña con chorizo, morcilla y tocino o mano de vaca o morro en algunas ocasiones. El complemento imprescindible es un poco de pimentón y algo de picante, casi siempre guindilla 

El secreto de una buena elaboración radica en una perfecta limpieza de los callos, que se realizará en varias aguas a las que se añadirá sal y vinagre, y en una perfecta cocción posterior. Una vez se han cocido, se añade el chorizo, morcilla, tocino salado (o punta de jamón), guindilla y pimentón y, cubiertos de agua, se llevan de nuevo a ebullición. Finalizada la cocción, se aconseja dejarlos reposar un día y servirlos calientes al día siguiente. 

Sopa de Ajo

Conocidas en todo el país, y más concretamente en ambas Castillas, hay quién asegura que su orígen es madrileño, de donde se propagó al resto del país. Las sopas de ajo, hoy ofrecidas en cazuela de barro, se preparan con aceite donde se fríen unos ajos picados, añadiéndose seguidamente una cucharada de pimentón, luego unas rebanadas de pan, el agua y la sal. Por lo general, se suele añadir huevo. Hoy, en el restaurante, el comensal encontrará en la cazuela no solo huevo, sino también chorizo y unas puntitas de jamón 

Caracoles

Típicos de varias regiones españolas, el caracol madrileño procede de los numerosos viñedos de la zona y es objeto de un trato muy especial que consiste en una salsa a base de aceite, harina, jamón o chorizo, comino, ajo y algo de picante, "guindilla" por ejemplo. Por supuesto que, antes de llevarles a la cazuela, tendrán que haber pasado un día de ayuno y luego una profunda limpieza. Este plato no suele ser ofrecido en los restaurantes, pero si es frecuente en los bares de tapas. 

Gallinejas

Otra de las grandes especialidades de la cocina popular madrilena. Se trata de tripas de cordero fritas en su propia grasa. La sal, se echa nada más sacadas de la freidora, nunca antes. Los establecimientos especializados, se caracterizan por su particular aroma reconocible a una cierta distancia y su castizo ambiente. 

Las gallinejas se toman sobre una buena rebanada de pan, a ser posible de hogaza. En este mismo tipo de establecimientos se sirven "entresijos", más económicos que las gallinejas y que son también vísceras de cordero 

Tortilla de Patatas

Aunque su origen se suele atribuir a una señora de Navarra, que preparó este plato con lo único que tenía en casa para satisfacer las necesidades de los soldados de Zumalacárregui, es en Madrid donde cobra un protagonismo especial. 

A base de huevo y patata la picaresca madrileña, impulsada por la necesidad y la falta de aceite en los años de la posguerra, contribuyó añadiendo la cebolla, con la que únicamente se pretendía ahorrar un poco de aceite a la hora de freir las patatas. Hoy, ningún bar que se precie, puede prescindir de la tortilla a la hora del café o la caña de cerveza de media mañana. 

También es cierto que hay bastante diferencia entre unos y otros establecimientos, pues si algunos buscan la sencillez de lo clásico otros ponen en práctica sus conocimientos de picaresca para ahorrar aceite o trabajo y ofrecen una cosa que no tiene nada que ver con la "tortilla", salvo el nombre. 

Besugo

Madrid, ubicada en pleno centro geográfico del país es el punto más alejado del mar y sin embargo, hoy se puede considerar su mejor puerto. Los primeros pescados que aparecieron en las mesas madrileñas fueron, evidentemente, los procedentes de los fecundos ríos vecinos. 

Pero, al llegar la corte con su séquito, empezaron a aparecer pescados hasta ese momento desconocidos. El besugo, que es el "más madrileño de todos los pescados del mar" proviene generalmente del Océano Atlántico y del Mar Cantábrico, pero, sospecho que no se encuentra a gusto mientras no llega a Madrid y lo ponen al horno. Su receta no puede ser más sencilla, unos cortes para colocar el limón, pan rallado para que dore, ceboja, ajo y perejil. 

Verduras

Salvo la "lombarda", típica del día de Nochebuena, y aquellas que se utilizan para acompañar el cocido, no se puede hablar en Madrid de una gran tradición "verdulera". Sin embargo, el establecimiento en Madrid de cocineros procedentes del norte de España las han introducido en un gran número de menus. Y lo mismo sucede con las influencias llegadas del sur, que se reflejan en las berenjenas y el calabacín, rebozado y frito.

Repostería

Las grandes especialidades de la repostería madrileña están asociadas a determinadas fiestas y celebraciones. Así, el día de los Reyes Magos (6 de Enero) se comerá un roscón con su correspondiente sorpresa; en Semana Santa las famosas "torrijas", por San Isidro las típicas rosquillas y en el Día de Todos los Santos (1 Noviembre) que no falten los buñuelos y huesos de santo. De alguna manera se puede decir que, para cada época del año los madrileños tienen su "dulce". 

Los Vinos

Como buena provincia manchega, Madrid siempre ha destinado una gran parte de sus tierras de cultivo a los viñedos, hasta que la filoxera, a finales del siglo XIX acabó con gran parte de ellos. Olvidadas algunas tierras de viñedos, la recuperación de tradiciones y el deseo de algunos bodegueros, que se mantuvieron fieles a la tradición, consiguieron que, en 1990, los vinos de la comunidad recibieran la denominación de origen "Vinos de Madrid".  

La producción, se concentra en tres zonas muy concretas: Arganda, Navalcarnero y San Martín de Valdeiglesias. En la mayoría de restaurantes encontrarán vinos de otras denominaciones pero no madrileños, a pesar de que, de día en día, su consumo vaya en aumento. No obstante, en los supermercados no tendrán ningún problema para hacerse con algunas botellas.

Recetas

Besugo a la madrileña, Callos a la madrileña, Cocido Madrileño, Gazpacho madrileño, Judias a la madrileña...

RESTAURANTES DE MADRID

La Capilla De La Bolsa - Restaurantes Chihuahua - Restaurante Jockey - Restaurante Club 31 - Restaurante Cafe De Chinitas - Restaurante Zalacain - Restaurante Lhardy - Restaurante Bajamar - El Restaurante Archy - Ronny's Barbacoa - El Balcon De Rosales - Restaurante Eslavo - Restaurantes Oluar - Restaurante Anduriña...

TURISMO

Madrid, tiene una colección sorprendentemente rica de jardines de interés hacia el arte y la historia. 

PERSONAJES CÉLEBRES
  • En Madrid nacieron pintores de la talla de Claudio Coello (1642-1693), pintor barroco y gran retratista; Juan Antonio Ribera (1779-1860), director de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando y del Museo del Prado; Juan Gris (1887-1927), maestro indiscutible del cubismo; Eduardo Rosales (1836-1873); Benjamín Palencia (1894-1980), aunque nació en la provincia de Albacete, realizó toda su carrera en Madrid creando la Escuela de Vallecas; José Gutiérrez Solana (1886-1945), autor de una obra oscurantista y a veces esperpéntica; Grupo El Paso, aparecido en Madrid en los años de 1950, formado por Chirino, Feito, Canogar, Saura, Millares, Rivera, Serrano y Viola, caracterizado por la introducción de la poética informalista; Escuela de Madrid, nacida en 1945, tras la exposición "Joven Escuela de Madrid", y formada por un grupo de artistas -que tomando como maestros a Solana, Palencia o Vázquez Díaz, decide rechazar las enseñanzas oficiales, y dar una nueva visión del paisaje.
     

  • Entre los hombres que Madrid ha dado al panorama literario e intelectual español, están: Beatriz Galindo, "La Latina" (1471-1534), mujer ilustrada, de quien toma el nombre el barrio La Latina; Alonso de Ercilla y Zúñiga (1533-1594), poeta y militar; Félix Lope de Vega y Carpio (1561-1635), "el Fénix de los Ingenios"; Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645); Pedro Calderón de la Barca (1600-1681); José Echegaray Eizaguirre (1832-1916), premio Nobel de Literatura 1904; José Ortega y Gasset (1883-1955), filósofo y escritor; Ramón Gómez de la Serna (1888-1963); Pedro Salinas (1891-1951), poeta; Dámaso Alonso (1898-1990), poeta y filólogo; José María Sánchez-Silva (1911-2002), escritor, autor del cuento "Marcelino Pan y Vino"; Gloria Fuertes (1918-1998), poetisa especializada en poesía infantil; Enrique Jardiel Poncela (1901-1952), novelista; José Hierro (1922-2002), poeta; Julio Caro Baroja (1924-1995), antropólogo y escritor; Francisco Umbral (1935- ), escritor; Javier Reverte (1944- ), escritor y periodista, etc.

  • Al mundo del cine y de la escena, Madrid ha contribuido con artistas como: Victoria Abril (1959- ), Ángel de Andrés (1918- ), Rocío Durcal (1944- ), actriz y cantante; Miguel Gila Cuesta (1919-2001), José Isbert (1886-1966), Tony Leblanc (1922- ), Conchita Montes (1914-1994), Lina Morgan (1937- ), Andrés Pajares Martín (1940- ), Amparo Rivelles Ladrón de Guevara (1925- ), Maribel Verdú (1970- ), etc. O con directores de la talla de Juan Antonio Bardem (1922- ), José Luis Garcí (1944- ), Pilar Miró (1940-1997), Fernando Trueba (1955- ), entre otros.

  • El teatro se vio enriquecido con obras de los dramaturgos madrileños Tirso de Molina (1571-1648), Leandro Fernández de Moratín (1760-1828), Juan Eugenio Hartzenbusch (1806-1880), Jacinto Benavente (1866-1954), Miguel Mihura (1905-1977), Alfonso Paso (1926-1978), Alfonso Sastre, (1926- ), Manuel Tamayo y Baus (1829-1898), etc.

  • Políticos madrileños de honda huella han sido los alcaldes de Madrid Enrique Tierno Galván (1918-1986), Carlos Arias Navarro (1908-1989), José Francos Rodríguez (1862-1931) (hombre polifacético: escritor, médico, además de alcalde), Alberto Ruiz Gallardón (1958- ), también presidente de la Comunidad de Madrid. A nivel nacional destacaron Francisco Largo Caballero (1869-1946), ministro de trabajo de Manuel Azaña y presidente de gobierno en 1936; Leopoldo Calvo-Sotelo (1926- ), presidente de Gobierno (1981-1982); Javier Solana Madariaga (1942- ), Secretario General de la OTAN; José María Aznar López, presidente de Gobierno entre 1996-2004.

  • En el ámbito religioso brillaron San Isidro Labrador (1080-1130), patrono de Madrid; Beata Mariana de Jesús (1565-1624); José Laínez (1595-1667), teólogo; Padre José María Llanos (1906-1992), jesuita, apóstol del Pozo del Tío Raimundo; Beata Maravillas Pidal y Chico de Guzmán ("Madre Maravillas") (1906-1992), carmelita descalza, etc.

  • Algunos deportistas nacidos en Madrid son, entre otros muchos: Luis Aragonés Suárez (1939- ), futbolista y entrenador; Emilio Butragueño (1963- ), futbolista; Miguel González, "Michel" (1963- ), futbolista; Laura Muñoz (1970- ), gimnasta; Manuel Sanchís Hontihuelos (1965- ), futbolista; Manuel Santana Martínez (1938- ), tenista, etc.

  • También Madrid ha contribuido al avance de la medicina con personalidades como los doctores Carlos Jiménez Díaz (1898-1967) y Gregorio Marañón Posadillo (1887-1960).

  • En el arte musical han destacado: Francisco Asenjo Barbieri (1823-1894), compositor; Federico Checa (1846-1908), compositor; Consuelo Vello Cano, "La Fornarina" (1884-1915), cupletista; Ofelia Nieto (1900-1931), cantante; María Dolores Pradera (1926- ), cantante y actriz; Nati Mistral (1923- ), cantante; Teresa Berganza (1935- ), cantante mezzosoprano; Plácido Domingo (1941- ), tenor, pianista y director de orquesta; Julio Iglesias (1943- ), cantante; Ana Belén (1951- ), cantante y actriz, etc.

  • También fue madrileño el arquitecto e ingeniero Alberto Churriguera (1676-1740), perteneciente a la familia Churriguera, creadores del llamado estilo "churrigueresco".

  • La tauromaquia ha conocido numerosos diestros madrileños como: "Dominguín" (Luis Miguel González Lucas ) (1926-1996); "Antoñete" (Antonio Chenel Albadello) (1932- ); Ángel Teruel (1950- ); "El Litri" (Miguel Báez Spínola) (1968- ); "Joselito" (José Miguel Arroyo Delgado) (1969- ); Francisco Rivera Ordóñez (1974- ).
     

 

PUEBLOS DE MADRID
 

Acedinos
Adaro
Ajalvir
Alalpardo
Alameda Del Valle
Alamin
Alarilla
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Alcamar
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Alderete
Algete
Algodor
Alpedrete
Ambite
Anchuelo
Aoslos
Aranjuez
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Arroyomolinos
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Becerril De La Sierra
Belmonte De Tajo
Belvis De Jarama
Berzalejo
Berzosa
Berzosa Del Lozoya
Boadilla Del Monte
Braojos
Brea De Tajo
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Bustarviejo
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Camarma De Esteruelas
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Campodon
Canencia
Canto De La Pata
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Castillo De Tajo
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Cerceda
Cercedilla
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Cerro Matallera
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Collado Villalba
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Colmenar Del Arroyo
Colmenar Viejo
Colmenarejo
Cordel De La Carrera
Corpa
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Dehesa Nueva
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El Alcor
El Atazar
El Bercial
El Berrocal
El Berrueco
El Boalo
El Campillo
El Cuadron
El Escorial                 
Pedrezuela

El Espartal
El Molar
El Pimpollar
El Vellon
Entrepinos
Estremera
Fresnedillas De La Oliva
Fresno De Torote
Fuenlabrada
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Fuente Del Fresno
Fuente El Saz De Jarama
Fuente La Teja
Fuente Pila
Fuentidueña De Tajo
Galapagar
Gandullas
Garganta De Los Montes
Gargantilla Del Lozoya
Gascones
Getafe
Gozquez De Abajo
Gozquez De Arriba
Griñon
Guadalix De La Sierra
Guadarrama
Horcajo De La Sierra
Horcajuelo De La Sierra
Hoyo De Manzanares
Humanes De Madrid
Humera
La Acebeda
La Cabrera
La Flamenca
La Hiruela
La Hoya (Valdemanco)
La Hoya (Santa María De La Alameda)
La Marañosa
La Paradilla
La Serna Del Monte
Las Herreras
Las Infantas
Las Rozas De Madrid
Leganes
Loeches
Los Hueros
Los Molinos
Los Santos De La Humosa
Lozoya
Lozoyuela
Madarcos
Madrid
Majadahonda
Manjiron
Manzanares El Real
Mataelpino
Meco
Mejorada Del Campo
Miraflores De La Sierra
Monte Robledal
Montejo De La Sierra
Moraleja De Enmedio
Moralzarzal
Morata De Tajuña
Mostoles
Navacerrada
Navalafuente
Navalagamella
Navalcarnero
Navalespino
Navallera
Navarredonda
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Navas Del Rey
Nuevo Baztan
Olmeda De Las Fuentes
Orusco De Tajuña
Oteruelo Del Valle
Pajares
Paracuellos De Jarama
Paredes De Buitrago
Parla
Patones De Abajo
Patones De Arriba   
Pelayos De La Presa  
 

Peralejo
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Perales Del Rio
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Pinilla Del Valle
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Pozuelo Del Rey
Pradena Del Rincon
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Robledo De Chavela
Robledondo
Robregordo
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San Fernando De Henares
San Isidro
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Valdilecha
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Venturada
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Villaconejos
Villalbilla
Villamanrique De Tajo
Villamanta
Villamantilla
Villamejor
Villanueva De La Cañada
Villanueva De Perales
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Villarejo De Salvanes
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Villavieja Del Lozoya
Zarzalejo

 

ESCUDO DE MADRID

 

 

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