Extremadura

Cáceres (Historia)

Cáceres - Jarandilla de la vera

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Badajóz (Historia)

Badajóz - Castillo de Segura de León

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LA COMUNIDAD DE EXTREMADURA

Extremadura es una Comunidad Autónoma situada en el cuadrante suroeste de la península Ibérica entre los 37° 57' N y los 85° 85' N de latitud y entre los 4° 39' O y los 7° 33' O de longitud. Extremadura limita al norte con Castilla y León (provincias de Salamanca y Ávila); al sur, con Andalucía (provincias de Huelva, Sevilla y Córdoba); al este, con Castilla-La Mancha (provincias de Toledo y Ciudad Real); al oeste, con Portugal.

Se divide en dos provincias: provincia de Cáceres (al norte) y provincia de Badajoz (al sur). La capital es Mérida.

 

HISTOTIA DE EXTREMADURA DESDE LA PRE HISTORIA HASTA HOY...

La Comunidad Autónoma de Extremadura permitió la transmisión de diferentes corrientes culturales peninsulares. Punto de encuentro para la fusión de los modos de vida del norte y del sur español, la tierra de los conquistadores colaboró activamente en la expansión castellana por el Atlántico. La región es fiel testimonio de la posibilidad de aglutinar las más variadas tradiciones.

Prehistoria

Los primeros pobladores de la región extremeña penetraron en el territorio durante el Paleolítico Inferior, estos grupos se asentaron a lo largo del Paleolítico Inferior y Medio en torno a las cuencas del Alagón y del Jerte. Los yacimientos aquí estudiados revelarían el establecimiento de individuos relacionados con las industrias salmantinas de la Meseta Norte achelenses o musterienses de tradición achelense, estos primeros pobladores se desarrollaron por las cuencas del Guadiana y Tajo. Las pinturas rupestres de la cueva cacereña de Maltravieso, una de las primeras representaciones artísticas de la región, señalan la presencia de establecimientos humanos durante el Paleolítico Superior. Finalizada la fase glaciar grupos de individuos de culturas mesolíticas de los cocheros de Muge se asentaron en torno a las cuencas bajas del Tajo y del Sado. Los hallazgos de hachas pulimentadas por todo el solar extremeño son síntoma de la presencia de comunidades neolíticas aún poco definidas, estas gentes desarrollarían una economía fundamentalmente agrícola aunque con una incipiente actividad pastoril, a tenor de las pinturas y grabados hallados en torno a Las Batuecas. Con la aparición de la cultura megalítica Extremadura se convirtió en un foco de expansión hacia el resto del territorio, los sepulcros megalíticos encontrados en Lácara y en la Vega del Guadanil reflejarían la riqueza y expresividad de su industria lítica, beneficiada por la variedad mineralógica de la región; los yacimientos de Garrovillas y Granja de Céspedes, en Cáceres y Lobón, en Badajoz pertenecerían también a este período.

Paralela a la configuración de la cultura megalítica, en los conchales de las serranías extremeñas, se configuró una pintura esquemática. Las últimas fases de esta etapa se distinguieron por la presencia de lajas megalíticas en forma de estelas como la de la Granja de Toñinuelo. El descenso demográfico que se sucedió a mediados del II milenio coincidió con la aparición en el terreno extremeño de la cultura del Vaso Campaniforme. A finales del II milenio aparecieron en la región sociedades de economía pastoril que asimilaron los elementos culturales de tradición indígena como demuestra la continuidad en los temas decorativos de las cerámicas del Vaso Campaniforme. En el Bronce Final se configuró en el territorio una comunidad conocida como “Pueblo de las espadas”. Instrumentos y armas de bronce aparecen representadas en estelas funerarias, dichas estelas muestran el armamento usual de un guerrero y sus pertenencias junto a un carro funerario; la concentración de estelas a lo largo de todo el territorio extremeño en localidades como Sagrajas, Bodornal de la Sierra, Serradilla y Medellín señala un período de expansión y apogeo de un grupo o corriente cultural fuertemente jerarquizante. La Edad del Hierro significó la aparición, en la Alta Extremadura principalmente, de una cultura castreña característica en la Meseta Norte peninsular. Situadas en lugares de fácil defensa natural, estas fortificaciones se presentaban reforzados por un sistema natural de torres, fosos y murallas, con dos recintos bien diferenciados; uno para vivienda y otro, más extenso, para el ganado. La llamada “Ruta de La Plata” que atravesaba Extremadura de norte a sur introdujo a las poblaciones del sur extremeño dentro de las culturas mediterráneas emergentes durante este período. La cultura Tartésica penetró en las tierras de la Baja Extremadura a través de esta vía de comunicación y dejó vestigios de su civilización en conjuntos como el de Medellín o Aliseda, según fuentes posteriores fueron los túrdulos quienes introdujeron esta civilización. Las esculturas de granito de verracos y jabalíes hallados en localidades de la Alta Extremadura reafirman la tradición pastoril de esta sociedad y el comienzo de una forma de actividad ganadera de tipo trashumante a través de unos itinerarios que perduraron en épocas sucesivas. Estos grupos protoceltas que habitaban en la región se agruparon en baja época y configuraron el pueblo denominado por los historiadores latinos de los Vettones extendidos a lo largo de la región sudoriental de la Meseta y con el asentamiento de Coria, la Caurium romana, como núcleo principal. Estos grupos, unidos a los lusitanos del mediodía peninsular, conformaron la estructura socio-política del territorio durante la época prerromana.

Edad Antigua

El actual territorio de Extremadura fue ocupado por las legiones romanas tras una larga resistencia manifestada principalmente con ocasión de las guerras lusitanas que asolaron este territorio entre los años 155 y 138 a. de C. y cuyo máximo exponente fue el caudillo lusitano Viriato.

La región fue incorporada dentro de la Hispania Ulterior. A lo largo de la centuria siguiente el territorio también fue escenario de la guerra civil sostenida entre Sertorio y Quinto Cecilio Metelo, este último estableció una red de campamentos alrededor de la Ruta de la Plata. Con la llegada del Imperio la región quedó encuadrada en la provincia de la Lusitania a raíz de la reorganización administrativo-territorial llevada a cabo por el Emperador Augusto para todo el territorio peninsular. Durante la época romana Extremadura conoció un desarrollo notable al amparo de la ciudad de Emérita Augusta, la actual Mérida, que se convirtió en una de las ciudades más importantes de la península.

Este núcleo urbano fue fundado en 25 a.C. por Publio Carisio para establecer a los veteranos soldados vencedores de las guerras cántabras. Su fundación respondía además a la necesidad de crear un asentamiento que sirviera de puente entre la Bética, la región más romanizada de la península, y las tierras del Norte peninsular todavía poco colonizadas. Desde su fundación Mérida se convirtió en la capital de todo el oeste peninsular y se vio favorecida por la confección de una nutrida red de calzadas que la unían a todos los puntos peninsulares. En el proceso global de romanización de la región la extensión de la actividad ganadera y el pujante desarrollo de una agricultura basada en el cultivo de secano determinó un paulatino aumento demográfico y la creación y configuración de nuevas ciudades como Orba Caesarina, la actual Cáceres, Badajoz, llamada por los romanos Pax Augusta, Fregenal de la Sierra, Medellín, Zafra o Alange.

A lo largo del siglo V los pueblos germánicos que invadieron la península asolaron la región, que fue circunstancialmente ocupada por alanos y después por los suevos, lo que provocó la desaparición y el despoblamiento de muchas ciudades hasta que en el año 468 se incorporó al reino visigodo. El rey Agila situó en Mérida la capital de su reino entre los años 549 y 555, y la ciudad recuperó durante algunos años el esplendor cultural y artístico que le precedió en la época romana. Finalmente la guerra religioso-civil que enfrentó al monarca visigodo Leovigildo con su hijo Hermenegildo acabó por arruinar el territorio, Mérida, que había apoyado a Hermenegildo, fue arrasada e igual suerte se aplicó a Cáceres.

Edad Media

Tras la derrota de Guadalete se produjo la invasión árabe del territorio. Musa ibn Nusayr ocupó Mérida tras un largo asedio en 713, suscribiendo, según la costumbre musulmana, un acuerdo mediante el cual garantizaba a la población el mantenimiento de sus derechos y organización tradicionales. Los miembros de la aristocracia árabe se establecieron en la Baja Extremadura, mientras en la Alta se asentó una población de origen bereber y de economía fundamentalmente pastoril. La población cristiana emigró paulatinamente hacia los territorios cristianos más septentrionales. A lo largo de los siglos VIII y IX la rivalidad entre estos dos grupos sociales marcaría los principales acontecimientos sociales de la región. Las guerras civiles y las revueltas se sucedieron durante estos siglos. En estas agitaciones la ciudad de Mérida, fiel a su tradición hispano-cristiana, se manifestó siempre como el centro neurálgico de la rebeldía al califato, situación que la llevó a la ruina. La primera rebelión acaeció en el año 768. Más tarde Mérida se mantuvo levantada por espacio de siete años hasta que se entregó voluntariamente en el año 813; cuatro años más tarde volvió a alzarse nuevamente hasta su sometimiento definitivo con Abd al-Rahmán I. En el año 828 la ciudad se rebeló de nuevo esta vez contra Abd al-Rahmán II quien hubo de sitiarla por dos ocasiones, a consecuencia de esta rebelión el emir mandó arrasar el barrio próximo al puente para construir una alcazaba. En el 868 surgió un nuevo foco de rebelión en la urbe emeritense, su principal protagonista fue el árabe Abd al-Rahmán ibn Marwan. Rendida la ciudad, el caudillo musulmán volvió a rebelarse desde el castillo de Alange donde se había refugiado tras huir de Córdoba. Estableció un pequeño principado independiente con centro en Badajoz que perduró hasta el año 929.

Durante estos primeros siglos la Alta Extremadura formó parte del sistema de marcas que delimitaba la frontera entre al-Andalus y el Reino de León. De Mérida partían las expediciones musulmanas que, a través de la Ruta de La Plata, penetraban en el territorio oriental del reino cristiano, aunque, tras la derrota de los árabes sufrida en Simancas en 939, las razzias musulmanas desde las tierras extremeñas disminuyeron en detrimento de la vía oriental a través del valle del Ebro. Tampoco las tierras extremeñas se libraron de las incursiones que los reyes astur-leoneses organizaron por las tierras andalusíes a lo largo de los primeros siglos de reconquista. En el año 881 Alfonso III atravesó la región para llegar al monte Oxifer, en el corazón de Sierra Morena.

En el verano del 915 Ordoño II dirigió un ataque sobre las tierras norteñas de Mérida que culminó con la ocupación de Castro de la Culebra y Medellín. Tras la disolución del califato en 1031, Badajoz se convirtió en la capital del reino Taifa de los aftasíes en detrimento de Mérida. La consolidación del reino de Castilla y León llevada a cabo por Alfonso VI originó un período, en la segunda mitad del siglo XI, de rápida expansión territorial que culminó con la conquista de Toledo en 1085. La pérdida de esta ciudad alentó a algunos reinos de Taifas, entre ellos al de Badajoz, a buscar la ayuda en el exterior. El rey de Badajoz pidió la intervención norteafricana ante la amenaza de ocupación leonesa y en 1086 en Sagrajas, cerca de Badajoz, los almorávides derrotaron al rey Alfonso VI. La penetración de este pueblo del Magreb en la península supuso a la postre el final del reino aftasí. En 1094 los almorávides conquistaron Badajoz, último reino de taifa en ser sometido. Con ocasión de la invasión almohade del territorio durante la primera década del siglo XII la Alta Extremadura experimentó un desarrollo mantenido a lo largo de todo el siglo. Cáceres, nombre derivado de la fortificación “Hizn Qazris”, se convirtió en un centro que adquirió gran importancia por su situación estratégica, al igual que las fortalezas de Trujillo y Galisteo. A este período corresponderían la muralla y alcazaba de Badajoz, edificadas en 1169, y la alcazaba de Reina.

Los esfuerzos expansionistas del reino de León durante el siglo XII se centraron fundamentalmente en el sometimiento de esta región, su ocupación resultaba fundamental para consolidar el dominio cristiano sobre la Meseta oriental. Con tal motivo en 1142 Alfonso VII conquistó Coria a la que dotó de fuero e instituyó allí una sede episcopal. La región de Cáceres fue el territorio de disputa durante la segunda década del siglo XII. En 1166 un noble castellano, Geraldo Sampedor, se apoderó de la ciudad por un corto espacio de tiempo. En 1169, con Fernando II, volvió a ser reconquistada. En 1173 pasó de nuevo a formar parte del imperio almohade dentro de cuyo dominio se mantuvo hasta 1227, en que fue definitivamente reconquistada por Alfonso IX de León.

La ocupación total de Extremadura culminó en 1228 con la toma de Badajoz. Las órdenes militares aparecieron vinculadas a esta expansión leonesa a través del territorio en conflicto con los intereses del Reino de Portugal. Las tierras cacereñas del norte de Extremadura quedaron guarnecidas por caballeros salmantinos de la Orden de San Julián de Pereiro, aprobada por el Papa en 1177 y que cambiarían su nombre por el de Alcántara en 1213. Estas órdenes organizaron un poderoso entramado defensivo gracias al cual se agilizó el final del imperio almohade. La repoblación de la tierra extremeña corrió a cargo de estas particulares comunidades religiosas, además de la Orden de Alcántara también la de Santiago, San Juan y los Templarios vieron acrecentar sus propiedades a lo largo del solar extremeño, lo que trajo consigo la creación de grandes latifundios. Los conflictos entre las órdenes militares y los concejos municipales definirían la evolución posterior del territorio. Cáceres recibió su primer fuero dos años después de ser conquistada; Badajoz, tras una etapa breve bajo el dominio de la Orden de Santiago, logró privilegios concejiles otorgados por Sancho IV. Durante este siglo las banderías entre los principales linajes nobiliarios también supusieron un foco de conflicto. Sancho IV, en 1289 hubo de sitiar Badajoz para sofocar una contienda que duraba varios años entre dos facciones nobiliarias de la ciudad.

En el terreno económico, durante este período convivieron en la región dos sistemas de explotación perfectamente diferenciados. Por un lado, las grandes extensiones territoriales, propiedad de la aristocracia castellana y de las órdenes militares; en el siglo XIV prácticamente la mitad de las tierras de Extremadura pertenecían a la familia de los Estúñiga; y por otro, propiedades comunales que disfrutaban los concejos municipales, en algunos casos como en Cáceres, Plasencia o Badajoz de considerable extensión. Esta situación derivó en continuos enfrentamientos entre los dos poderes, el concejil y el poder nobiliario, disputas que frecuentemente contaron con el arbitrio del rey. El conflicto entre los propietarios de las tierras y los ganaderos se inició a partir del auge experimentado por la actividad ganadera. Esta expansión se debió fundamentalmente a factores como la escasa densidad demográfica de la región, la inestabilidad que padecía, dado su carácter fronterizo con el reino portugués y el territorio musulmán, y a intereses nobiliarios. Cuando en los siglos XII y XIII la trashumancia comenzó a dirigirse hacia los invernaderos de la región extremeña la monarquía inició una política proteccionista mediante la concesión de privilegios de paso, las cañadas, así como privilegios de pasto a órdenes militares, concejos y nobles, actitud que perjudicaba sobre todo a los pequeños propietarios. Las disputas entre los dueños de las tierras y los ganaderos acabaron por decantarse a favor de estos últimos con la creación del Honrado concejo de la Mesta en 1273. Aunque en un principio la monarquía intentó contrarrestar su poder, ante los beneficios económicos que reportaba activó un progresivo apoyo. En virtud de esta protección se realizaron concesiones feriales en localidades como Badajoz en 1258 y Cáceres en 1300. Como consecuencia de la protección ganadera en Extremadura se formaron enormes extensiones de tierras dedicadas a pasto deshabitadas y, con ello, apareció un numeroso grupo de campesinos sin tierras que ofrecía su trabajo a los grandes señores en la época de la siega a cambio de un jornal.

A partir de la primera mitad del siglo XIV y durante toda la centuria, Extremadura se vio afectada por la amenaza expansionista del Reino de Portugal. Badajoz por ello sufriría continuos asedios, lo que provocó el establecimiento de una tupida red de fortificaciones a lo largo de toda la frontera luso-extremeña.

Edad Moderna

Durante la Edad Media el marco geográfico de la Corona castellana había configurado una pluralidad territorial en la unión de distintos reinos y territorios; con los Reyes Católicos se produjo la unificación de Castilla y de Aragón. En esta realidad múltiple de la Monarquía Hispánica, Extremadura dispuso de un territorio difícil de definir y delimitar. El territorio extremeño quedó progresivamente reducido a la parte occidental del reino de Toledo, entre Castilla, León, Andalucía y Portugal (con la que se había fijado fronteras en el año 1297). La organización política y administrativa se definió a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII; la Alta y Baja Extremadura fueron una realidad hasta el reinado de Carlos III, quien redujo sus límites en 1765. La aportación de Extremadura, como ente territorial, a la política española fue muy escasa; por ejemplo, la representación en Cortes de las ciudades extremeñas estaba confiada a Salamanca. Sólo a finales del siglo XVII, y de manera casi honorífica, las ciudades de Badajoz, Cáceres, Trujillo, Plasencia y Alcántara tuvieron la concesión de voto en Cortes. Como consecuencia de la reconquista existió una multiplicidad de poderes, repartidos y complementarios, entre el rey, señores de la alta nobleza, titulares de encomiendas de las Órdenes Militares, oligarquías señoriales establecidas en los municipios y los poderes clericales; todos ellos crearon una interrelación de jurisdicciones en una tierra marginada de los intereses políticos, a lo que se unió una economía basada en la propiedad latifundista, en la que los campesinos no tenían posibilidad de acceder a la propiedad de la tierra, y una ganadería trashumante, dominada por la Mesta, que impidió el desarrollo de la agricultura; el resultado se manifestó en una fuerte migración a las nuevas tierras americanas. Pero no sólo fueron campesinos, la baja nobleza buscó fortuna en un nuevo mundo lleno de posibilidades. A partir de 1502 los barcos que se dirigían a América estaban llenos de extremeños dispuestos a colonizar unas tierras que necesitaban de ellos para crear una sociedad peninsular que habitara las ciudades. El gobernador de las Indias, que en ese momento era el extremeño fray Nicolás de Orando, abrió el camino de América a sus paisanos. Extremadura proporcionó gran número de hombres a la tarea de la conquista. De la provincia de Cáceres partieron: Pizarro hacia Perú, Orellana al Amazonas, y Paredes a Venezuela; de Badajoz partieron: Hernán Cortés hacia México, Valdivia a Chile, Balboa al Pacífico, Soto a Florida, Alvarado a Guatemala y Belalcázar a Quito. El flujo de riqueza de los conquistadores americanos que entró en Extremadura vino con vocación de atesoramiento, producto del cual se desarrolló un embellecimiento de las ciudades cuyo más claro ejemplo es el actual barrio antiguo de Cáceres.

Tras tornar Portugal en 1640 a su condición de reino independiente (en 1581 Felipe II había sido reconocido rey de Portugal por las Cortes portuguesas reunidas en Tomar), Extremadura fue escenario de la guerra hispano-lusa, que asoló las tierras extremeñas. La contienda transcurrió entre diciembre de 1640 y el 13 de febrero de 1668, año en que Castilla reconoció la independencia de Portugal. En 1657 Portugal inició una ofensiva que fue respondida por el gobernador de Extremadura, duque de San Germán, que recibió desde Madrid orden de atacar. Sitió Olivenza, que se rindió el 30 de mayo de 1657, y el castillo de Morau, que fue tomado el 13 de junio de ese mismo año. En tanto, el general luso San Lorenzo intentó apoderarse de Badajoz, pero la ciudad rechazó el ataque. La reina portuguesa Luisa de Guzmán dio el mando de su ejército a Juan Méndez de Vasconcellos, dado que San Lorenzo no logró detener el avance español; Méndez se aprovechó de la debilidad del ejército español (más pendiente de la guerra con Francia), y sitió en 1658 la ciudad de Badajoz, al tiempo que recuperaba el castillo de Morau. El conflicto terminó tras la paz de 1668. En los primeros meses del problema sucesorio que enfrentó a Felipe V con el archiduque Carlos, Portugal permaneció neutral, pero pronto apoyó la causa del Austria, tanto por las presiones de las potencias enemigas de Felipe de Anjou como por la promesa de la anexión de los territorios de la Baja Extremadura, en concreto Alcántara y Badajoz, que le fue hecha. El 30 de abril de 1704 Felipe V declaraba la guerra a Portugal y Extremadura se convirtió en el principal centro de operaciones; los portugueses tomaron Valencia de Alcántara, Alburquerque, Jerez de los Caballeros y otras villas menores, pero fracasó en sus intentos de tomar Badajoz (que soportó los dos asedios a que fue sometida en 1705). Tras la derrota de A Gudiña (en Galicia) y de Almansa en el año 1709, Portugal se vio obligada a pactar por vía diplomática con España. Según los tratados firmados en los años 1713-14 se ponía fin a la guerra y Portugal tuvo que devolver las plazas ocupadas (aunque recuperaba Olivenza), a cambio de la colonia americana de Sacramento. El siglo XVIII se acrecentaron los problemas que durante los siglos XVII y XVIII habían impedido el progreso económico extremeño; la gran propiedad, las migraciones y la preponderancia de la ganadería, personificada en la Mesta, sumieron a Extremadura en el retraso, con un estancamiento de la población que a lo largo del siglo XVIII se mantuvo en cuotas cercanas a los 400.000 habitantes. Los ilustrados tomaron conciencia de esta situación y durante los reinados de Carlos III y Carlos IV se iniciaron proyectos como los de la repoblación de las tierras de Trujillo y Plasencia o las tierras de Ciudad Rodrigo. Los informes de los corregidores, en especial del extremeño Vicente Payno en favor de la agricultura y control de la ganadería, hicieron que se levantara un pleito entre el concejo de la Mesta y Extremadura sobre el problema agrario, pleito en el participó activamente Campomanes . De este litigio derivaron discusiones sobre la posibilidad de plantear una ley agraria que solucionara la problemática. Esta situación de confrontación llegó a provocar motines en contra de la Mesta, como los de 1776, mientras se continuaban emitiendo informes sobre el campo extremeño, tales fueron los de la Junta Central de Comercio en 1771 y del Consejo de Castilla en 1783. De este conflicto salieron resoluciones y disposiciones para que se llevase a cabo el reparto de tierras baldías y concejiles entre los vecinos que más necesidades tuvieran, así como la aprobación del cercamiento de los campos para defenderse del paso del ganado, lo que significó un durísimo ataque a los, hasta entonces, intocables privilegios de la Mesta. En 1778 fue otorgado un fuero para los extremeños. El llamado fuero del bailío fue dado a la villa de Alburquerque, como derecho local, por su fundador don Alfonso Téllez. Este fuero se extendió luego a Jerez de los Caballeros y otros pueblos de Extremadura. Carlos III en este año de 1778 lo declaró válido y de aplicación en la zona de Extremadura. El año 1790 supuso la creación de la Real Audiencia de Extremadura, cuya sede se fijó en Cáceres y de la cual se originaron nuevas divisiones, tanto en aspectos judiciales como administrativos.

Edad Contemporánea

La Edad Contemporánea se inició con un nuevo conflicto entre España y Portugal, la denominada guerra de las Naranjas, que se situó en el contexto del conflicto que enfrentaba a franceses e ingleses, ya que Portugal era aliada de los británicos y España de los galos. Napoleón presionó a Carlos IV para que declarara la guerra a Portugal si no abandonaba su alianza con Inglaterra. El monarca español envió un ultimátum a los lusos que respondieron negativamente. El 27 de febrero de 1801 estalló la guerra; Carlos IV envió al extremeño Manuel Godoy con un ejército de 80.000 hombres (60.000 españoles y 20.000 franceses), que entró en Portugal sin ninguna dificultad y conquistó Olivenza sin resistencia, al igual que otras fortalezas del Alentejo. Antes de cruzar el Tajo el rey portugués se rindió temiendo ver su país invadido por los franceses. El 6 de junio de 1801, Godoy y Luis Pinto firmaron el Tratado de Badajoz por el que Portugal prometió cerrar sus puertos a Inglaterra (lo cual no se llevó a la práctica) y en su artículo tercero cedió la plaza de Olivenza y su distrito a España. La guerra de Independencia tuvo en Extremadura importantes acciones bélicas, ya que la región estaba en medio del grueso del ejército francés en España y las tropas expedicionarias en Portugal. En 1809 el general francés Víctor derrotó al general Cuesta en Medellín, lo que propició el avance francés y la retirada hacia el interior de Portugal de Wellington. En el año 1811 los franceses iniciaron una ofensiva bajo las órdenes de Soult, en la que tomaron Olivenza el 22 de enero y Badajoz el 11 de mayo; el avance fue imparable y así, tras derrotar al general Mendizábal, llegaron a Alburquerque y a Villanueva de Alcántara. Pero una inesperada contraofensiva de Wellington derrotó a los franceses en Fuentes de Oñoro. Por otra parte, Beresford, al frente de un ejército hispano-portugués, se dirigió a Badajoz para liberarla. Allí de enfrentó con Soult el 16 de mayo de 1811 en la batalla de la Albuera; la batalla fue una de las más sangrientas de la guerra. Las tropas aliadas contaron entre muertos y heridos 5.000 víctimas, mientras que la cifra se elevó a 7.000 entre los franceses. Tras la batalla, las tropas de Napoleón quedaron muy debilitadas en la zona, así en 1812 Wellington recuperaba Badajoz, y Extremadura quedaría liberada de la ocupación francesa. En 1833 el ministro Javier de Burgos estableció la división territorial de España en 49 provincias; en Extremadura se crearon las provincias de Cáceres y Badajoz, que venían a ser las antiguas Alta y Baja Extremadura, con un jefe político y un intendente al frente de cada una de ellas. Las provincias fueron divididas en distritos denominados partidos judiciales: Cáceres contó con 13 y Badajoz con 15. Durante el siglo XIX las condiciones del Antiguo Régimen en el campo se mantuvieron y, por ende, la emigración, que aumentó su proceso. La población de Extremadura a mediados del siglo XIX era de 817.000 habitantes. A este retraso secular se unió la falta de inversión industrial, a excepción de los curtidos de Zafra y Cáceres, la harinera de Castuera y la industrial de fundición de Villanueva de la Serena; el único producto que se exportó de manera significativa fue el corcho, que tenía como destino Cataluña y Andalucía. En cambio sí se puede hablar en estos años de un comercio intenso centrado en las ferias de Zafra, Mérida, Trujillo, Zalamea y Cabeza del Buey. El ferrocarril llegó entre 1860 y 1868 comunicando Ciudad Real con Badajoz, y en 1881 se abrió la línea Madrid-Cáceres-Lisboa.

El siglo XX se inició marcado por el fuerte peso de la estructura caciquil sobre los latifundios y la administración civil, que actuaron en ciudades y aldeas; fueron tiempos de frecuente corrupción. En la Segunda República se manifestó un movimiento campesino con significativa fuerza, que puso sus esperanzas en la reforma de la ley agraria que observaba el reparto de las tierras. Fue también en ese momento cuando se plasmaron las bases del futuro Plan Badajoz con el que se pretendía un aprovechamiento agrario de las aguas del Guadiana. Tras el alzamiento del 18 de junio de 1936 y el inicio de la Guerra Civil, Extremadura quedó muy pronto bajo el mando nacional. El general Yagüe se apoderó de Badajoz el 14 de agosto de 1936 y el territorio extremeño permaneció en relativa paz durante todo el conflicto. 

En el año 1952 se publicaron las condiciones del Plan Badajoz, que supuso una transformación de la economía y paisaje extremeño. El objetivo que perseguía era la regulación de las aguas del Guadiana (lo cual se consiguió con la construcción del embalse de Zúgara en 1965). Tras esto, se colonizaron las tierras puestas en regadío con la creación de nuevos pueblos que han dejado su impronta en la toponimia. El Plan también comprendió un proyecto de repoblación forestal; en 1969 se sobrepasó ya el límite fijado como objetivo. Fueron importantes los trabajos de infraestructuras con la creación de 598 kilómetros nuevos de carreteras y caminos vecinales, y se mejoraron 442 kilómetros más. La emigración fue muy acusada y casi alarmante a partir de 1950 y de forma especial desde 1960, lo que indicaba que el estado de la economía extremeña no permitía absorber el incremento de la población, de hecho a inicios de los años setenta Cáceres y Badajoz ocupaban los niveles de rentas provinciales más bajos en el conjunto del Estado español. Las zonas más industrializadas de España (Madrid, Barcelona y País Vasco) fueron los principales focos de atracción nacional, mientras que Francia y Alemania fueron los países a donde más se dirigieron los extremeños. Con el fin de la dictadura, Extremadura mostró sus inquietudes regionalistas, así el 30 de julio del año 1977 se constituyó en Mérida una Junta de Parlamentarios Extremeños con el fin de pedir para la región el régimen preautonómico del que ya gozaban otros territorios y regiones del Estado español; se convirtió éste en asunto prioritario. El 13 de julio de 1978 se publicó el Real Decreto en el que se aprobaba un régimen administrativo preautonómico y se creó la Junta Regional de Extremadura, cuyo presidente fue el senador de Unión de Centro Democrático (UCD) Luis Ramallo. Se iniciaba así de modo oficial el camino hacia la autonomía. Las tensiones entre los miembros del partido centrista repercutieron en las relaciones del gobierno central con el preautonómico, lo que retrasó la redacción de un estatuto de autonomía definitivo. La situación vino a complicarse con las elecciones generales de 1979 en las que UCD obtuvo 7 diputados, y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) 5. Bermejo, diputado de UCD, fue nombrado presidente del gobierno autonómico tras lo que se aceleraron los trámites para la redacción del estatuto que, según lo pactado por PSOE y UCD en julio de 1981, se elaboró en el ámbito del artículo 143 de la Constitución.

La Comunidad Autónoma actual

La aprobación del Estatuto de Autonomía de Extremadura en Cortes se produjo el 25 de enero de 1983. Las primeras elecciones autonómicas se realizaron ese mismo año; obtuvo el PSOE 35 escaños; la coalición AP-PDP-UL, 20 escaños; el Partido Regionalista de Extremadura Unida, 6; y el Partido Comunista de España, 4. Juan Carlos Rodríguez Ibarra fue elegido presidente del gobierno autónomo (Junta de Extremadura), cargo que desde entonces renovó en cinco ocasiones consecutivas. Desde los primeros momentos preautonómicos ya hubo iniciativas para ubicar la capitalidad del ente autonómico extremeño en la ciudad de Mérida, atendiendo a criterios históricos, funcionales y de centralidad. Disputas entre los partidos políticos y las capitales provinciales al respecto hizo que se levantaran fuertes polémicas. Al fin, se decidió por consenso que Mérida fuera la capital de Extremadura, en las que se fijaron las sedes del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura y del Parlamento regional, cuyos órganos personales se concretan en la Junta de Extremadura, que es la denominación específica que en el Estatuto se da al órgano ejecutivo autonómico. Está configurada por el presidente y los consejeros, limitado por el propio Estatuto a diez su número máximo. La grave situación económica se mantuvo durante los años ochenta por lo que la Junta el 6 de febrero de 1990 pretendió una reforma agraria, basándose en la escasa legislación al respecto, por medio de expropiaciones. La respuesta se plasmó en numerosos recursos aceptados por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Autónoma, lo que llevó a un enfrentamiento entre el poder ejecutivo y el judicial. Extremadura ha recibido subvenciones del fondo de cohesión europea tras haber superado las condiciones que la CE había impuesto sobre la corrección de los impactos ecológicos producidos por su Plan de Desarrollo, que han permitido afrontar diversas actuaciones dirigidas a relanzar la economía y la industria.

HISTORIA RECIENTE

  • 26 de febrero de 1985 se promulga la Ley Orgánica 1/83 de 25 de febrero del Estatuto de Autonomía. Extremadura se convierte en una comunidad autónoma.

  • 8 de mayo de 1985 primeras Elecciones a la Asamblea de Extremadura con victoria por mayoría absoluta del PSOE que obtiene el 53,34 % de los votos y 35 diputados.

  • 8 de junio de 1985 es nombrado presidente de la Junta de Extremadura a Juan Carlos Rodríguez Ibarra, siendo el primer presidente del Ejecutivo Autonómico.

  • 8 de septiembre de 1985 Día de Extremadura en Guadalupe. Primera celebración tras su designación institucional.

  • 23 de noviembre de 1985 Cáceres es nombrada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y Tercer Conjunto Monumental de Europa por el Consejo de Europa.

  • 26 de mayo de 1991 Elecciones a la Asamblea de Extremadura: victoria del PSOE con 39 escaños.

  • 31 de diciembre de 1994 se declara, mediante la Ley 40/1994, de 30 de diciembre, la paralización definitiva del proyecto de construcción de la Central Nuclear de Valdecaballeros. La reclamación ciudadana de esta paralización es considerado como uno de los primeros símbolos de la identidad regional.

  • 28 de mayo de 1995 Elecciones a la Asamblea de Extremadura, el PSOE con 31 escaños, obtiene una mayoría minotiraria, que le permite gobernar en solitario durante toda la legislatura.

  • 25 de febrero de 1998 Debate de Política General en la Asamblea de Extremadura, en el que el Presidente de la Junta Juan Carlos Rodríguez Ibarra lanza su proyecto de atrochar en el modelo de desarrollo y lanzarse a la conquista de la sociedad de la información, anunciando la incorporación del ordenador en el aula como medida estratégica general.

  • 21 de junio de 1999, al constituirse el Consejo de Gobierno, se crea la Consejería de Educación, Ciencia y Tecnología, primera con esa denominación en España, que asume las competencias, de nueva creación, relativas a Sociedad de la Información.

  • 17 de abril de 2002 LinEx, la distribución de software libre realizada por la Consejería de Educación, Ciencia y Tecnología de la Junta de Extremadura, es presentada públicamente en Mérida. Este acontecimiento obtiene gran repercusión mundial al hacerse eco de la noticia la prestigiosa revista Wired con el artículo Extremadura Measures: Linux

  • 3 de noviembre de 2002 Extremadura ocupa portada dominical en el prestigioso diario estadounidense The Washington Post con un amplio reportaje sobre la implantación del software libre en la región, titulado Europe's Microsoft Alternative.

  • 11 de abril de 2003 los presidentes de Extremadura y Andalucía, Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Manuel Chaves, firman en Mérida un protocolo general sobre colaboración en materia de uso y difusión de software libre. El acuerdo establece una colaboración mutua, para que la comunidad andaluza aplique en su territorio un modelo similar al que ya se emplea en Extremadura con LinEx.

  • 25 de mayo de 2003 Elecciones a la Asamblea de Extremadura, el PSOE amplia su mayoría absoluta obteniendo 36 escaños.

  • 22 de abril de 2004 Extremadura recibe el Premio Europeo a la Innovación Regional en su modalidad de Sociedad de la Información, concedido por la Comisión Europea, por el Proyecto GNU/LinEx

  • 24 de junio de 2004 La Asamblea de Extremadura aprueba por unanimidad una Proposición no de ley manifestándose Contraria a las Patentes de Software.

  • 31 de julio de 2004 El Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero da a conocer en Mérida el Plan Especial de Dinamización Económica y Empleo para Extremadura.

  • 1 de diciembre de 2005 Tras algo menos de un año de trabajos preparatorios, se inician las emisiones de la televisión y la radio públicas autonómicas de Extremadura, Canal Extremadura TV y Canal Extremadura Radio. Unos medios de comunicación de titularidad pública que apuestan por un modelo de explotación diferente y que son los de menor presupuesto, con enorme diferencia, del panorama de entes públicos españoles.

  • 25 de julio de 2006. El Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura adopta el uso de formatos estándar (OASIS Open Document Format, sobre la norma ISO/IEC DIS 26300) y PDF/A (Protable Document Format ISO 19005-1:2005), fijando el plazo de un año para que todos los PC's de la Administración Regional, hayan sido migrados a gnuLinEx

  • 29 de agosto de 2006. El modelo de Extremadura es expuesto en el seminario-simposio "Cuestiones normativas de las TIC para el Desarrollo", organizado por el United Nations Institute for Training and Research (UNITAR) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en la sede central del ONU en Nueva York.

  • 19 de septiembre de 2006. Tras 23 años siendo presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra anuncia la decisión de no volver a presentarse a las elecciones a la Junta como candidato.

  • 7 de febrero de 2007. Richard Stallman recibe de manos del Presidente Juan Carlos Rodríguez Ibarra el Premio Internacional Extremadura de Conocimiento Libre, en el acto inaugural de la Conferencia Internacional de Software Libre 3.0 que tuvo lugar en el Palacio de Congresos "Manuel Rojas" de Badajoz y donde acudieron casi tres mil participantes de diferentes lugares del mundo

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ARTE Y CULTURA

Extremadura conserva algunas muestras de arte prehistórico como los megalíticos dólmenes de Garrovillas y de Prado de Lácara, o las pinturas rupestres de Hornachos o Alange entre otros. Importante es el tesoro de Aliseda (siglo VII a.C.), en el que hay piezas tartesas junto a otras de origen oriental. La época romana supuso un período de gran brillantez, cuyo foco principal fue Augusta Emerita (Mérida), fundada en año 25 a.C. y pronto se convirtió en la capital de la provincia de la Lusitania. Por esta condición, la ciudad fue dotada de grandes edificios públicos cuyas ruinas se conservan en parte. Entre éstas destacan las del teatro y el anfiteatro. El primero fue construido por orden de Agripa y tiene cabida para 5.000 espectadores. Destaca la belleza de su escena, de orden corintio, que estaba decorada con numerosas estatuas. Otros monumentos son el circo, un templo, varias mansiones, los acueductos de Los Milagros y de San Lorenzo y una amplia muestra escultórica. Otros ejemplos romanos son los puentes de Alcántara y de Alconétar; y del período paleocristiano destaca la basílica de Santa Eulalia (siglo IV), en Mérida.

El foco emeritense también tuvo en época visigoda una gran importancia al ser receptora de la cultura bizantina en la península, que se plasmó en ejemplos arquitectónicos y, sobre todo, votivos, en el arte de los visigodos. El arte musulmán en Extremadura dejó en Badajoz sus mejores muestras: la muralla, la alcazaba, la torre de Espantaperros. Igualmente interesantes son las murallas de Jerez de los Caballeros y de Plasencia y las alcazabas de Mérida, Reina y Trujillo. El gótico refleja la influencia de los núcleos toledano y salmantino y es el período más fructífero en la creación artística de Extremadura. El monumento más destacado es la catedral de Badajoz, del siglo XIII (con elementos de los siglos XVI y XVII). Otras importantes construcciones góticas son las iglesias de San Juan y de Santa María la Mayor y el convento de San Pablo en Cáceres; las catedrales Vieja y Nueva (siglos XIV-XV) y las iglesias de Santa María Magdalena y San Nicolás en Plasencia; la catedral de Coria (siglo XVI, con portadas platerescas); los castillos de Trujillo o Medellín; al alcázar de Zafra (siglo XV); el monasterio de Yuste (siglos XV-XVI). El arte mudéjar tuvo en estos tiempos un brillante ejemplo en el monasterio de Guadalupe , que reúne el arte gótico, el gótico-mudéjar, plateresco y el renacentista, con una hermosa sacristía barroca decorada con cuadros de Zurbarán.

La conquista y colonización de América representó para Extremadura un marcado renacer artístico que se plasmó en numerosos edificios civiles, sobre todo mansiones y palacios, así como obras de infraestructura y ayuntamientos. El barroco en Extremadura no se desarrolló con plenitud, y los ejemplos se centran en la decoración del interior de las iglesias. El siglo XIX transcurrió sin grandes obras de arte y del siglo XX hay que destacar obras en Almendralejo de M. Fisac; el nuevo poblado de Vegaviana de J.L. Fernández del Amo, o el Museo nacional de arte romano de Mérida, obra de Rafael Moneo.

De la historia de los artistas plástico extremeños hay que empezar por Luis de Morales, en el siglo XVI, que tuvo taller abierto en Badajoz durante más de veinticinco años. Este pintor alcanzó fama por sus versiones de la Piedad y del Ecce Homo. El extremeño Francisco de Zurbarán fue uno de los máximos representantes del barroco español. A partir del barroco, la actividad artística decayó notablemente en Extremadura. En el siglo XIX, Antonio Pérez Rubio pintó cuadros de historia. Ya en el siglo XX, destacó sobre todo la obra de Juan Barjola, cuya pintura se halla en la frontera entre la abstracción y una nueva figuración. Enríquez Pérez Comendador y Juan de Ávalos han cultivado la escultura monumental.

En tiempos de los Reyes Católicos hubo un importante grupo de humanistas patrocinado por el mecenazgo del maestre de Alcántara, Juan de Zúñiga. Entre estos humanistas destacó Arias Barbosa, de origen portugués, y en el grupo se incluye Antonio de Nébrija, que estuvo en la ciudad de Alcántara entre los años 1503 y 1504. En el reinado de Carlos I sobresalieron personajes como el cronista oficial Bernabé del Busto, el historiador placentino Luis de Ávila y Zúñiga, y el obispo Pedro Ruiz de la Mota, quien presidió las cortes de La Coruña en el año 1520. En la Edad Contemporánea, hay que destacar las figuras del prerromántico Meléndez Valdés, en el siglo XIX, que sobresalió sobre todo en los trabajos poéticos de carácter anacreóntico (poesía que canta con delicadeza al amor y otros placeres); y a inicios del siglo José María Gabriel y Galán, autor de las Extremeñas, este autor, aunque salmantino de nacimiento, llevó la voz de Extremadura a la literatura castellana.

HIMNO DE EXTEMADURA

Escucha el himno

Letra del himno de Extremadura:

Nuestras voces se alzan,
nuestros cielos se llenan
de banderas, de banderas
verde, blanca y negra.

Extremadura patria de glorias.
Extremadura suelo de historias.
Extremadura tierra de encinas.
Extremadura libre camina.

Nuestras voces se alzan,
nuestros cielos se llenan
de banderas, de banderas
verde, blanca y negra.

El aire limpio,
las aguas puras,
cantemos todos:
¡Extremadura!
Gritemos todos en libertad:
¡Extremadura tierra de paz!

Nuestras voces se alzan,
nuestros cielos se llenan
de banderas, de banderas
verde, blanca y negra.

Extremadura, alma.
Extremadura, tierra.
Extremadura de vida llena.

Nuestras voces se alzan,
nuestros cielos se llenan
de banderas, de banderas
verde, blanca y negra.

 

ECONOMÍA

La tradicional importancia económica de la agricultura en la región extremeña, al igual que ha ocurrido en otras muchas regiones de España, ha sido superada por los servicios -en especial, la construcción, el comercio, la administración pública y el turismo rural-, así como por el sector secundario, y esto a pesar de que alrededor de un tercio de la población activa aún se ocupa en el sector primario.

Agricultura

En general, las explotaciones agrarias extremeñas pertenecen al grupo de grandes propiedades de aprovechamiento extensivo; es la dehesa el modelo tradicional más típico del paisaje extremeño, si bien es cierto que no es el único, ya que también se dan sistemas productivos como el regadío, el olivar-viñedo, el secano cerealista y el sector forestal. Todo ello habla de la existencia en Extremadura de un paisaje agrario plural y variado en consonancia con las posibilidades que brinda el medio físico y los recursos naturales.

La dehesa, pese a encontrarse en retroceso, tiene todavía un considerable peso específico en la producción agraria final, que incluso ha sido potenciado por la administración (Ley de la Dehesa promulgada por la Junta de Extremadura en el año 1986) con el propósito de obtener una mayor rentabilidad ganadera. En la dehesa se crían en régimen extensivo cabañas ganaderas, sobre todo porcino, al tiempo que se dedica al aprovechamiento forestal, en especial de alcornoques para la obtención de corcho, y al cultivo de cereales.

La trilogía mediterránea (cereal, olivo y vid) posee igualmente un significado dominante en las actividades agrarias, tal y como se deduce a la vista de los datos referidos al número de explotaciones según Orientación Técnico Económica (OTE) del año 1995: olivar, 17.953; cereales, oleaginosas y leguminosas, 7.592; y cultivos leñosos diversos 5.521.

Las principales zonas productoras de trigo son Tierra de Barros y La Serena, ambas en la provincia de Badajoz. La cebada, al coincidir su área de extensión con la del trigo, figura como uno de los más destacados cereales dedicados a la elaboración de piensos; al mismo tiempo, su producción se ve favorecida por su mayor resistencia a la sequía frente al trigo, lo que le convierte en uno de los cultivos más preciados por los agricultores. La avena, por su parte, tiene la ventaja de preparar convenientemente la tierra para otras cosechas, coincidiendo las zonas de máxima producción con las partes más altas y húmedas de las grandes regiones trigueras y de cebada. El centeno, cereal resistente a la sequía y cuyo cultivo puede realizarse en aquellas áreas donde el trigo y la cebada no se cambian, ofrece la doble ventaja de que agota poco la tierra y exige pocas labores, por lo que encaja perfectamente en aquellas zonas de la región extremeña donde los suelos son especialmente pobres, tal y como ocurre en la provincia de Cáceres, que cuenta con mayor extensión cultivada de centeno que la de Badajoz. También abunda el corgo, cultivado como planta de importancia local con los nombres de mijo, tamizo, etc, dada su facilidad de adaptación a suelos y climas.

Otro de los principales cultivos de la región extremeña es el arroz, reducido, eso sí, a la provincia de Badajoz, y en concreto a aquellas zonas beneficiarias del Plan Badajoz, es decir, Don Benito y zona de los canales de Montijo y Lobón.

Las leguminosas, como plantas que se intercalan en la rotación de los cultivos especialmente en combinación con los cereales, se adaptan también bien a la agricultura extremeña. Se cultivan en períodos intercalados de siembra de un mismo cereal, aprovechándose así la tierra que, en un principio, quedaría en barbecho. Extremadura es una de las mayores zonas productoras de garbanzos, principalmente Badajoz (Zafra y Almendralejo). Las habas y guisantes, para grano, son otros de los cultivos que abundan, junto con las algarrobas, almortas, yeros, etc., estos dedicados sobre todo a la alimentación del ganado.

Tierra de Barros, con el gran centro de Almendralejo, es la zona más importante en el cultivo de la vid. También tienen importancia Montijo, Mérida, la sierra de Montánchez y Trujillo, esta última en la provincia de Cáceres.

Asimismo, el olivo se adapta perfectamente a las condiciones climáticas y de suelos de la región. Aguanta unas temperaturas superiores a los 40 ºC y una pluviosidad incluso inferior a 200 mm, en suelos calcáreos siliceo-arcillosos, ligeros y profundos. El olivar está bien representado sobre todo en la provincia de Badajoz, en Tierra de Barros, en las comarcas circundantes de Mérida y Almendralejo y en La Serena; en mucho menor grado, en Cáceres, en las estribaciones de la Sierra de Gata y en Las Hurdes.

Las hortalizas se cultivan en las zonas de regadío existentes en la región, en especial, en las cercanas a los centros de consumo, aunque una de sus principales proyecciones es el comercio exterior. El principal cultivo hortícola de la zona es el tomate.

La cosecha de algodón puede ascender a casi el 20% del total nacional; es la segunda región productora. En Badajoz destacan los secanos de Tierra de Barros y los nuevos regadíos del Canal de Montijo y Plan Badajoz. En Cáceres las zonas más rentables son los regadíos del Tiétar y de la Vera Baja, que se prolongan hasta Candeleda (Vera Alta).

Hay que destacar igualmente la importante producción de tabaco que se obtiene en Extremadura, sin duda, una de las principales zonas tabacaleras peninsulares, si bien los cultivos se concentran en la Vera de Plasencia (Cáceres).

Otras zonas que hay que destacar por su especialización frutícola son el valle del Jerte (cerezos) y el valle de Ambroz (campos de fresas).

Así pues, los regadíos con mayores rendimientos económicos se localizan en la vega del Guadiana. En esta zona se cultivan tomates, espárragos, patatas, tabaco, algodón y, en menor medida, arroz y plantas forrajeras, productos todos ellos que han contribuido a mejorar considerablemente el nivel de vida de los agricultores extremeños.

Ganadería

Los datos referidos al número de explotaciones según Orientación Técnico Económica (OTE) del año 1995, reflejan el predominio de las dedicadas al ganado ovino, caprino y otros herbívoros (11.112).

La oveja merina es una de las razas básicas de la ganadería extremeña, si bien resulta económicamente inadecuada por ser un animal pequeño y de poca carne. El ganado caprino tiene gran importancia a nivel regional, ya que son Cáceres y Badajoz dos de las cinco primeras provincias a nivel nacional en cuanto al numero de cabezas. El cerdo, una de las especies más importantes de la economía pecuaria española, también se da en Extremadura, donde existe una concentración considerable de cerdo de "raza ibérica", de color negro y talla baja. Finalmente, hay que citar la ganadería equina, es la cría de ganado mular una de las más importantes a nivel nacional junto con Andalucía.

Bosque

En el sector forestal, las tradicionales dehesas de encinas, como ya se ha mencionado anteriormente, están en proceso de rápida transformación debido, fundamentalmente, a que el empleo de carburantes ha reducido el consumo de leña y de carbón vegetal, por lo que ha disminuido la utilidad de la encina y, en consecuencia, su precio, y a la peste porcina que dificulta el aprovechamiento de la montanera. Una vez destruido el bosque las tierras se dedican al cultivo mecanizado de cereales. No obstante, es importante la producción de corcho; Cáceres y Badajoz se encuentran entre las primeras provincias productoras a nivel nacional.

Industria

La escasa industria existente en la región extremeña sigue siendo básicamente agropecuaria, si bien la comercialización de algunos de sus productos ha experimentado una considerable mejora, tal es el caso de las conservas vegetales, los derivados lácteos y los jamones y embutidos, de reconocida fama y calidad.

En el sector secundario destaca especialmente el aprovechamiento hidráulico, ya que en Extremadura se encuentran los principales embalses del Tajo, a excepción del de Entrepeñas y Buendía, como son el Valdecañas, el de Torrejón y el de Alcántara, así como el del Guadiana, el del Cíjara y la Orellana, cuyo aprovechamiento para la obtención de energía eléctrica, aparte de regadíos, desarrolla en cierta medida la actividad industrial de la región.

Las industrias alimenticias tienen su base en el aprovechamiento sobre todo de la ganadería, principalmente la ovina y la porcina. Las industrias textiles son prácticamente inexistentes, pese a la aceptable producción de lana bruta registrada en la región. Son de destacar las industrias relacionadas con el cultivo del tabaco, sobre todo en Cáceres, donde existen numerosos secaderos y se producen algunas marcas de cigarrillos.

En cuanto a la minería, debe decirse que la prolongación de Sierra Morena en Badajoz hace que existan en esta provincia, aunque en menor medida que en la vecina Ciudad Real, algunas pequeñas zonas hulleras y unos cuantos yacimientos de plomo. Por otra parte, en Cáceres existen algunas zonas donde se encuentra volframio y estaño, además de fosforita.

Finalmente, el aprovechamiento forestal también es muy limitado, a pesar de las grandes explotaciones forestales existentes sobre todo en Badajoz; se obtienen, aparte de la madera, resinas para la elaboración de otros productos, pero en muy pequeña escala.

Por el contrario, sí se conservan en Extremadura numerosas actividades artesanales de arraigada tradición. Se sigue trabajando el barro (alfarería), los tejidos (bordados, encajes), metales (cobre, latón) y materiales como el cuero, la madera y la piel, entre otros, en los más de quinientos talleres esparcidos por toda la Comunidad Autónoma. Enciclopedia Universal DVD ©Micronet S.A. 1995-2006.

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MEDIO FÍSICO

La Comunidad Autónoma de Extremadura se encuentra situada en el sector suroccidental de España, junto a la frontera con Portugal, formando parte de la Meseta Sur. Su territorio ocupa una extensión de 41.634 km2, lo que la convierte en la quinta región del país por su superficie, y está formada por las dos provincias más extensas de todo el territorio español: Cáceres (19.868 km2) y Badajoz (21.766 km2). El curso bajo del Guadiana divide la Comunidad en casi dos mitades, en las cuales predominan las llanuras, si bien ninguna de ellas está exenta de áreas montañosas o de suaves cerros cubiertos de vegetación herbácea y salpicados de árboles.

Su nombre proviene de la Edad Media, Extrema Durii, por haber sido durante mucho tiempo la parte extrema del territorio conquistado en la Reconquista al sur del valle del Duero, cuyo dominio y control se apoyó, primero, en los grandes concejos urbanos (Coria, Plasencia, Cáceres, Trujillo, Badajoz, Zafra...) y, después, en la nobleza y órdenes militares (Santiago, Alcántara y El Temple).

Geología

Hasta hace pocos años se dudaba de la existencia en la Península Ibérica de materiales procedentes de macizos precámbricos. Hoy, una serie de estudios permiten confirmar su existencia en la mayor parte del occidente de la Meseta y, por tanto, en Extremadura, con dirección NO-SE. Sobre estos antiguos macizos se adosan, después, los materiales paleozoicos y, debido a la orogénesis herciniana, surgen nuevos relieves en la misma dirección que los anteriores. La existencia de estos macizos en Extremadura queda constatada por la presencia de bandas graníticas formando la raíz de estos antiguos relieves, que aparecen intercaladas entre pizarras y cuarcitas cámbricas y silúricas.

Durante el Mesozoico no se dio en la zona ningún movimiento importante. Destaca el arrasamiento que produjo la erosión cuyo resultado fue una penillanura, representada hoy día por algunas superficies de cumbres, tal y como se puede observar en la Sierra de Guadalupe.

En la Era Terciaria tiene lugar la orogenia alpina que, por sus empujes, produce fracturas y abombamientos en el macizo cristalino de la Meseta, quedando como horts o zonas elevadas el Sistema Central, que penetra por la zona norte de Cáceres, y los Montes de Toledo, que son producto del rejuvenecimiento de antiguos relieves hercinianos. Las fosas producidas son las que actualmente ocupan los dos ríos principales que recorren la Meseta Sur, que durante el Mioceno fueron colmatándose de sedimentos, llegando a tener en algunas zonas un espesor de unos 1.000 m, desarrollándose un sistema fluvial endorreico. Posteriormente, y debido al basculamiento de la Meseta, se establecen redes hidrográficas organizadas mediante dos ejes Este-Oeste, que se encajan sobre estos sedimentos blandos, los cuales, debido al enorme poder erosivo de la red, llegan a desaparecer en las zonas más cercanas al mar o, a lo sumo, quedan restos escasos, más abundantes en el Tajo que en el Guadiana, por su mayor caudal y cercanía al mar. Todo esto implica el rejuvenecimiento del paisaje que se impone tras el establecimiento de ambos ríos y su acción erosiva, que arrasa la segunda penillanura formada en estas zonas.

A lo largo de la Era Cuaternaria y debido a las glaciaciones, se producen dos fenómenos de importancia: el modelado glaciar, que se da en la zona extremeña del Sistema Central, y la formación de las terrazas en las márgenes de los ríos de alguna importancia, reconociéndose a lo largo del cauce de estos ríos hasta un número de cuatro. No obstante, estas terrazas han sido muy atacadas por la erosión remontante de los ríos, quedando más restos cuanto más se adentra en el interior de la Meseta.

Relieve

El territorio extremeño está constituido, como ya se ha mencionado anteriormente, por el sector occidental de la Meseta Sur, que presenta en esta zona una altitud media inferior (unos 400 m) a la de Castilla-La Mancha. Tal circunstancia se traduce en la existencia de grandes llanuras, a menudo, interrumpidas por valles encajados (300 m o menos) y sierras que sobrepasan los 500-600 m. Sin embargo, tanto en el norte, como en el centro y sur de la región se levantan las estribaciones más occidentales de cordilleras tan importantes como el Sistema Central, los Montes de Toledo y Sierra Morena.

El Sistema Central quiebra la zona septentrional de la región extremeña; destaca la penetración que desde Ávila se produce de la Sierra de Gredos, que cerca del puerto de Tornavacas se divide en dos cordales en dirección suroeste, denominados de Jarandilla y Tras la Sierra, entre ambos se sitúa el valle del Jerte. Al Oeste de estos sistemas montañosos, el río Alagón discurre por una fractura, que constituye un paso natural de gran importancia entre las dos mesetas, ya utilizado en la Prehistoria. Más hacia el Oeste se localizan la Sierra de Gata y Peña de Francia, estribaciones del Sistema Central con una altura máxima de 1.723 m.

Al sur del Sistema Central y cercano al límite con Badajoz se localizan en Cáceres una serie de relieves fragmentarios pertenecientes a los Montes de Toledo. Destacan la Sierra de Altamira, que sirve de límite entre Cáceres y Toledo, y las Villuercas, que con 1.601 m suponen la altura máxima de este sistema montañoso. Más al Oeste se localizan las últimas estribaciones con montes más anchos, planos y de menor altura, como la Sierra de Montánchez (994 m), Sierra de San Pedro (700 m) y, ya en la frontera lusa, la sierra de São Mamede (1.128 m).

Al Sur de la provincia de Badajoz se encuentran algunas pequeñas sierras que forman parte de Sierra Morena, entre las que destacan las sierras del Pedroso, de Hornachos y Tentudia, que con 1.104 m presenta la altura máxima de estas sierras en Extremadura.

Entre el Sistema Central y los Montes de Toledo se localiza la cuenca del Tajo, que constituye la penillanura extremeña que va decreciendo paulatinamente hacia el Oeste. Lo mismo ocurre con la cuenca del Guadiana entre los Montes de Toledo y Sierra Morena. Estas penillanuras sólo se ven interrumpidas por algunos relieves residuales como crestones de cuarcita y algunos montes islas de escasa importancia, aunque alguno alcanza los 400 m sobre el nivel del mar.

Hidrografía

En Extremadura existen, como ya se ha dicho, dos grandes ríos que drenan casi la totalidad de las tierras de la región: el Tajo y el Guadiana, que discurren por las provincias de Cáceres y Badajoz, respectivamente. Algunos arroyos de la zona sur de Badajoz son afluentes del Guadalquivir, pero carecen de excesiva importancia.

La cuenca del río Tajo ocupa casi toda la provincia de Cáceres, cruzándola de Este a Oeste a lo largo de unos 200 km. Sus orillas son escarpadas, áridas y desiertas. No presentan facilidades para el riego, pero sí para la producción de energía eléctrica.

El Tajo penetra en la región tras atravesar Puente del Arzobispo y, poco después, sus aguas son represadas en el embalse de Valdecañas. Algo más adelante, en el Parque Natural de Monfragüe, su cauce forma un valle encajado, y seguidamente vuelve a ser represado en el embalse de Alcántara. A continuación, el río hace frontera con Portugal durante un largo tramo. Sus afluentes principales son: en la margen derecha, el Tiétar, el Alagón y el Eljas; y en la margen izquierda, el Ibor, el Tamuja y el Salor, estos de menor importancia que los afluentes de la margen derecha.

La cuenca del río Guadiana, por su parte, ocupa la mayor parte de la provincia de Badajoz. El río discurre por un valle amplio y un cauce anchísimo y divagante, engendrando numerosas islas fluviales. Penetra en Extremadura desde la provincia de Ciudad Real para discurrir en dirección sur hasta Orellana la Vieja, una vez superado el pequeño arco de dirección sureste-noroeste-suroeste que marca al principio. A partir de Orellana la Vieja se dirige hacia el oeste, atravesando Mérida y Badajoz antes de constituir frontera con Portugal. Los afluentes de su margen derecha son de recorrido menor que los de la margen izquierda; son los más destacados el Estona, Guadalupe, Ruocas, etc. Por la izquierda recibe el Zújar, Guadamoz, Matachel, Guadajura y Albuera.

Climatología

Extremadura presenta, en líneas generales, un clima mediterráneo de rasgos continentales, similar al conjunto de la Meseta, si bien retocado por las influencias atlánticas, dada la apertura del territorio por el Oeste, lo que va a determinar parte de las características climáticas.

Por estar abierta a las influencias de los vientos húmedos atlánticos, la pluviosidad es mayor que en el resto de la Meseta Sur, aunque, a pesar de la proximidad del océano Atlántico, las precipitaciones no son demasiado abundantes. La media de precipitaciones en la región se sitúa en torno a los 600 mm; es más húmedo el valle del Tajo que el del Guadiana, donde en comarcas como Tierra de Barros o las Vegas del Guadiana, no alcanza los 400 mm, precisamente aquí las temperaturas medias anuales son más elevadas, lo que determina su mayor aridez. Así pues, mientras que la mayor parte del valle del Tajo está clasificada como zona semihúmeda, el del Guadiana lo está como zona semiárida.

También debido a la influencia atlántica, las temperaturas son menos rigurosas que en el interior de la Meseta. En invierno la media del mes de enero es de 6,8 ºC en Cáceres y 8,1 ºC en Badajoz. El verano está algo más marcado, las temperaturas medias de agosto oscilan entre 22 y 26 ºC; es mayor la temperatura en la provincia de Badajoz que en la de Cáceres.

Por la latitud en la que se encuentra Extremadura, al igual que el resto de la Península, los vientos dominantes son del Oeste, que penetran aquí fácilmente debido a la casi inexistencia de relieves montañosos que lo dificulten.

  • En invierno, el anticiclón de las Azores se aleja de la costa atlántica de la Península, pero se dan altas presiones relativas por el enfriamiento del suelo. Cuando se debilitan estas altas presiones relativas, dejan paso a frentes polares que barren Extremadura con más fuerza que en el interior.

    En otoño y primavera, las altas presiones relativas desaparecen al tiempo que comienza la pugna entre las masas de aire cálido y frío que provocan series de perturbaciones que penetran sin ninguna dificultad. Esta situación alterna con días de dominio del anticiclón de las Azores.

    En verano, domina claramente el anticiclón de las Azores. En la zona meridional de la Península, y por tanto en zonas de Extremadura, como consecuencia del calentamiento del suelo se producen bajas presiones relativas que no llegan a dar lluvias generalizadas, sino tormentas generalmente de carácter local. Enciclopedia Universal DVD ©Micronet S.A. 1995-2006

ESPACIOS PROTEGIDOS

Extremadura es una de las zonas de Europa que mejor conserva su paisaje natural. Desde siempre, sus gentes han sido respetuosos con el entorno natural y han sabido conservar sus bosques, dehesas, montes, vegas, zonas húmedas, etc.

La manifestación más clara de la riqueza natural de Extremadura queda refrendada por la existencia de numerosos parajes naturales protegidos.

Los espacios naturales protegidos más importantes de Extremadura son los siguientes:

  • El Parque Natural de Monfragüe está situado en el centro de la provincia de Cáceres (comarca de Monfragüe), concretamente en la confluencia de los ríos Tajo y Tiétar, y abarca una extensión de 17.852 ha, de las cuales cerca de diez mil están declaradas Reserva Integral, por lo que su acceso está destinado exclusivamente a las actividades científicas.

    Fue creado en el año 1979 y es uno de los enclaves más representativos del bosque mediterráneo, con una gran biodiversidad, tanto animal como vegetal, cuyo eje vertebrador es el curso fluvial del río Tajo, que discurre encajonado en una estrecha garganta entre dos alineaciones de sierras bajas compuestas de cuarcitas y pizarras.

    Aquí, las principales especies vegetales autóctonas conforman densos bosques típicamente mediterráneos y entre las especies más representativas destacan la encina (Quercus rotundifolia), el alcornoque (Quercus suber) y el quejigo (Quercus faginea). A menudo, estas especies aparecen acompañadas de mirto (Mirtus communis) y acebuche (Olea europaea sylvestris).

    En las zonas de umbría, sin embargo, se desarrollan densos matojos de madroño (Arbutus unedo), durillo (Viburnun tinus) y cornicabra (Pistacea terebinthus). Según se gana en altitud todas estas formaciones tienden a ser reemplazadas por bosques de encinas con enebro (Juniperus communis).

    El matorral, típicamente mediterráneo, también acusa las extremas diferencias existentes entre las vertientes de solana y las de umbría. Así, en los dominios de solana se forma con jaras (Cistus ladanifer) y aulagas (Genista hirsuta), mientras que en las zonas más umbrías aparecen de nuevo la jara y el brezo (Erica australis)

    Finalmente, en los márgenes de los diversos cursos fluviales se desarrolla una densa orla de bosque-galería sobre el que se encuentran alisos (Alnus glutinosa), fresnos (Fraxinus angustifolia) y sauces (Salix alba).

    Estos diversos ecosistemas son refugio de una abundante y variada fauna. Dentro del perímetro del Parque se han cuantificado unas 286 especies diferentes de vertebrados, 173 de aves, 20 de reptiles, 15 de anfibios y 26 de peces.

    El Parque Natural de Monfragüe alberga importantes poblaciones de buitre negro (Aegypius monachus); buitre leonado (Gyps fulvus); halcón peregrino (Falco peregrinus); búho real (Bubo bubo); alimoche (Neophron percnocterus); águila imperial ibérica (Aquila heliaca adalberti) y cigüeña negra (Ciconia nigra), especie protegida de la que se han contabilizado hasta 20 nidos. Además, Monfragüe protege a otras muchas especies ya extinguidas o raras en el resto de Europa.

    Los mamíferos más destacados son el lince (Lynx pardina), el meloncillo (Herpestes ichneumon) y la nutria (Lutra lutra), además del jabalí (Sus scrofa), la jineta (Genetta genetta), el gato montés (Felis sylvestris), el hurón (Mustela nigripes), la liebre (Lepus sp.), el conejo, el zorro (Vulpes vulpes), el tejón (Meles meles), etc. También abundan reptiles como la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) y de escalera (Elaphe scalaris), el lagarto ocelado (Lacerta lepida) y el galápago leproso (Chrysemys caspica). En invierno, además, aparece un elevado número de patos, cercetas (Anas crecca), cormoranes (Phalacrocorax sp.), etc. Finalmente, en las aguas de los ríos Tajo y Tiétar existen barbos, anguilas y carpas.

  • El Parque Natural de Cornalvo se encuentra en la provincia de Badajoz, a unos 15 km al este de la ciudad de Mérida, y tiene una superficie de 10.570 ha.

    Los valores naturales más relevantes de este Parque, que fue fundado en el año 1988, son las dehesas de encina y alcornoque, las reservas de agua y los bosques de ribera.

    Entre los animales más representativos figuran la cigüeña negra (Ciconia nigra), el halcón abejero (Pernis apivorus), el elanio azul (Elanus caeruleus), el alimoche (Neophron percnopterus), el buitre negro (Aegypius monachus), el águila culebrera (Circaetus gallicus), el gato montés (Felis sylvestris), el meloncillo (Herpestes ichneumon) y la nutria (Lutra lutra).

  • La Reserva Regional de Caza de Cíjara está situada en la zona noreste de la provincia de Badajoz, en el límite con las provincias de Cáceres, Toledo y Ciudad Real, y abarca una extensión de 24.999 ha.

    El embalse de Cíjara y el curso del río Guadiana constituyen los ejes vertebradores de esta región extremeña. El río Guadiana atraviesa la reserva en dirección sureste-noroeste, hasta la sierra de la Lobera, y el embalse recoge aguas de los ríos Guadiana, Estenilla, Guadarranque, Estomiza y arroyo de Encinarejo.

    El 75% de los suelos de la Reserva se ha destinado a repoblaciones de pino piñonero (Pinus pinea) y pino negral (P.pinaster). Además hay pequeñas extensiones repobladas con eucalipto (Eucaliptus camaldulensis y E. viminalis), pino de Monterrey o pino insigne (P. radiata), cedros y cipreses.

    La vegetación original de la zona queda reducida a algunos bosquetes de alcornoque (Quercus suber), quejigo (Q. faginea), y en menor proporción encina (Q. ilex) y rebollo o roble melojo (Q. pyrenaica). En algunas zonas la vegetación arbórea original ha sido sustituida por matorrales de jara pringosa (Cistus ladanifer), brezo blanco (Erica arborea), madroño (Arbutus unedo), labiérnago (Phyllirea angustifolia), lentisco (Pistacia lentiscus), así como de romero, cantueso, aulaga, torvisco, y retama.

    Las herbáceas más comunes son el trébol, el caracolillo, la serradella, el bromo, la espiguita, el rabillo de cordero y la achicoria.

    En el embalse abundan barbos (Barbus sp.) y dos introducciones, el "Black-bass" (Micropterus salmoides) y el lucio (Esox lucius). Ligados a los cursos de agua aparecen la nutria (Lutra lutra) y el relativamente abundante galápago leproso (Mauremys caspica).

    Entre los vertebrados terrestres destaca la población de lince ibérico (Lynx pardina) y la de meloncillo (Herpestes ichneumon). También existen poblaciones de gato montés (Felix silvestris), gineta (Genetta genetta) y garduña (Martes foina).

    Aunque con poca densidad de población, entre la fauna cinegética destacan el ciervo (Cervus elaphus), el jabalí (Sus scrofa), el gamo (Dama dama), el corzo (Capreolus capreolus), el conejo (Oryctolagus
    (Dama dama), el corzo (Capreolus capreolus), el conejo (Oryctolagus cuniculus) y la perdiz roja (Alectoris rufa).

    La avifauna de la Reserva está representada por el buitre leonado (Gyps fulvus), el águila real (Aquila chrysaetos), el alimoche (Neophron percnopterus), la cigüeña negra (Ciconia nigra), el buitre negro (Aegypius monachus), el águila perdicera (Hieraetus fasciatus) y búho real (Bubo bubo).

    Otros espacios naturales protegidos son la Reserva Natural de la Garganta del Infierno, en la provincia de Cáceres; el Monumento Natural de la Mina La Jayona, que se encuentra en la comarca de La Llerena y, en concreto, en el municipio de Fuente del Arco (Badajoz), sobre una antigua zona de explotación minera de entre los años 1900 y 1921; el Monumento Natural de los Barruecos, un lugar calificado como "obra de arte de la naturaleza", por el artista alemán Wolf Vostell y donde fundó el museo que lleva su nombre en el año 1979, durante su estancia en la localidad de Malpartida de Cáceres; y el Monumento Natural de la cueva del Castañar de Ibor, también en la provincia de Cáceres. nciclopedia Universal DVD ©Micronet S.A. 1995-2006.

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RESUMEN DE DATOS

Datos básicos

Nombre oficial: Comunidad Autónoma de Extremadura.
División administrativa: Dos provincias.
Capital: Mérida.
Extensión: 41.634 km².

Población

Población: 1.058.503 (2001)
Natalidad: 10.025 (2000)
Mortalidad: 9.940 (2000)
Crecimiento vegetativo: 85
Residentes extranjeros: 10.508 (2000)
Gentilicio: extremeño.

Desarrollo económico y laboral

PIB a precios de mercado: 10.538 millones de € (2000)
Índice de bienestar: 4 (media nacional 2001: 5 sobre 10)
Población activa: 433.400 (2001)
Población inactiva: 449.400 (2001)
Población ocupada: 335.500 (2001)
Población parada: 98.000 (2001)
Tasa de paro: 22,6% (2001)
Paro registrado: 53.625 (2001)

Administración y Gobierno

Estatuto de autonomía: LO 1/1983, de 25 de febrero (BOE nº49, de 26 de febrero de 1983). Reformado por LO 5/1991, de 13 de marzo; LO 8/1994, de 24 de marzo y LO 12/1999, de 6 de mayo.
Órganos autonómicos:
Ejecutivo: Junta de Extremadura. Presidente: Juan Carlos Rodríguez Ibarra.
Legislativo: Asamblea de Extremadura: 65 diputados.
Judicial: Tribunales Superiores de Extremadura.
Partidos políticos con representación parlamentaria (elecciones 25 de mayo de 2003):
PSOE: 36 escaños; PP: 26 escaños; IU: 3 escaños.
Funcionarios de la administración pública (año 2001): 75.026
Admón. Estatal: 24.156
Admón. Autonómica: 26.748
Admón. Local: 21.663
Universidades: 2.459
Enlaces en Internet
http://www.juntaex.es; Página oficial de la Junta de Extremadura.
http://www.asambleaex.es; Página oficial del Parlamento de Extremadura.      
Fuente de algunos de estos artículos: ENCICLONET - La Enciclopedia Universal 

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