Santillana del Mar
 
Santillana del Mar se encuentra situada en la costa occidental, a 31 Km. de Santander y muy cerca de otras localidades turísticas de la costa y de la ciudad de Torrelavega. Fue elegido pueblo más bello de España y es mundialmente conocido por las cuevas de Altamira.
 
 
 

HISTORIA DE SANTILLANA DEL MAR

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La presencia humana en el entorno de Santillana del Mar está documentada desde época prehistórica, como avalan los hallazgos de Altamira.

Restos cerámicos y de lápidas dan también testimonio de la ocupación romana. Es el caso de una lápida funeraria con una inscripción encontrada bajo el altar de la ermita de San Sebastián, en Herrán, al hacer reformas. Además, el núcleo de Vispieres era atravesado por la calzada romana que, desde Julióbriga (Retortillo), llegaba hasta el Portus Blendium (Suances). Muestra de ello es su topónimo, que hace referencia a la víspera de la llegada al destino, a una jornada de camino del puerto del actual Suances. Estos hechos van seguidos de un silencio arqueológico entre los siglos V y VIII.

En la Alta Edad Media, entre los siglos VIII y IX, una pequeña comunidad religiosa se asentó en el lugar de Planes, amparada por la política poblacional de los reyes asturianos. El monasterio guardaba las reliquias de Santa Juliana de Bitinia (Santa Illana), mártir que acabó por dar nombre a la villa de Santillana en el siglo XII.    El poder religioso y económico del monasterio fue progresivamente incrementándose, favorecido por la concesión del primer fuero en el año 1045 y el hecho de que el ramal costero del Camino de Santiago llegara hasta la Plaza de las Arenas.

En el siglo XII se construyó el actual edificio, transformado en colegiata al cambiar la regla monástica benedictina por la de canónigos de San Agustín. A su vera fue desarrollándose la villa, que llegó a convertirse en capital de la Merindad de los Asturias de Santillana, circunscripción territorial que ocupaba todo el occidente de la región, hasta la divisoria del Miera, y que tuvo vigencia hasta el siglo XIX.

A partir del siglo XIII, el poder de las familias nobiliarias fue aumentando en detrimento del religioso, dando lugar en 1445 a la conversión de Santillana en marquesado bajo el dominio de la familia Mendoza, gracias a un privilegio por el que el rey Juan II designaba a Íñigo López de Mendoza primer marqués de Santillana.

Desde finales del siglo XVIII la villa de Santillana fue perdiendo su poder. Los canónigos de Santa Juliana pusieron gran tesón en dotar a su colegiata con nuevas dependencias, como el coro, la sacristía, el camarín y la sala capitular. Pese a ello, no consiguieron, tal y como pretendían, que fuese convertida en catedral de un nuevo obispado segregado del arzobispado de Burgos, siendo la colegiata de Santander la que consiguió tal reconocimiento.

Con el advenimiento del régimen constitucional en el siglo XIX, Santillana perdió de la misma manera su poder administrativo, al convertirse Torrelavega en cabeza del partido judicial. En 1822, en el primer censo provincial de Santander, la villa de Santillana ya aparecía convertida en uno de los 123 ayuntamientos que existían en la provincia. Fue también en aquella época cuando al nombre del ayuntamiento se le dio el apellido ‘de la Mar’, quedando establecido el actual nombre de Santillana del Mar.

Palabras de Benito Pérez Galdós a Santillana del Mar

«Al entrar en Santillana parece que se sale del mundo. Es aquella una entrada que dice: "No entres". El camino mismo, al ver de cerca la principal calle de la antiquísima villa, tuerce a la izquierda y se escurre por junto a las tapias del palacio de Casa-Mena, marchando en busca de los alegres caseríos de Alfoz de Lloredo. El telégrafo, que ha venido desde Torrelavega, por Puente San Miguel y Vispieres, en busca de lugares animados y vividores, desde el momento que acierta a ver las calles de Santillana da también media vuelta y se va por donde fué el camino. Locomotoras jamás se vieron ni oyeron en aquellos sitios encantados. El mar, que es el mejor y más generoso amigo de la hermosa Cantabria, a quien da por tributo deliciosa frescura y fácil camino para el comercio; el mar de quien Santillana toma su apellido, como la esposa recibe el del esposo, no se digna mirarla ni tampoco dejarse ver de ella. Jamás ha pensado hacerle el obsequio de un puertecillo, que en otras partes tanto prodiga; y si por misericordia le concede la playa de Ubiarco, las aviesas colinas que mantienen tierra adentro a la desgraciada villa no le permiten hacer uso de aquel mezquino desahogo. Contra Santillana se conjura todo: los cerros que la aplastan, las nubes que la mojan, el mar que la desprecia, los senderos que de ella huyen, el telégrafo que la mira y pasa, el comercio que no la conoce, la moda que jamás se ha dignado dirigirle su graciosa sonrisa.

El viajero no ve a Santillana sino cuando está en ella. Desde el momento que sale la pierde de vista. No puede concebirse un pueblo más arrinconado, más distante de las ordinarias rutas de la vida comercial y activa. Todo lugar de mediana importancia sirve de paso a otros, y la calle Real de los pueblos más solitarios se ve casi diariamente recorrida por ruidosos vehículos que transportan viajeros, que los matan si es preciso, pero que al fin y al cabo los llevan. Por la calle central de Santillana no se va a ninguna parte más que a ella misma. Nadie podrá decir: "He visto a Santillana de paso". Para verla es preciso visitarla.»

Y además  las de...

Enrique Lafuente Ferrari 1955.

«En la eufónica arquitectura de sus sílabas, el mero nombre de Santillana, si seguimos los hilos de las asociaciones que hacen vibrar la historia, es capaz de evocar, para nosotros, galopes de bisontes ante la horda semidesnuda de los cazadores trogloditas; rítmicos pasos de legiones romanas, que van a castigar insurrecciones de tribus cántabras; canto litúrgico de monjes, ante la reliquia venerada de una mártir, llegada de remotos países; luchas de banderizos feudales, blasones de grandes señores guerreros, cortesanos y poetas, vidas orgullosas de hidalgos pobres o enriquecidos, más allá del mar, en servicio real, en las Indias. Cuevas mágicas y palacios blasonados, claustros románicos y desmantelados torreones...El recuerdo asocia, también, al nombre de la villa montañesa, rimadas serranillas, historias de capitanes de tercios españoles, inventadas trapacerías del pícaro de Lesage. Si una abadía y un pícaro dieron a conocer a Santillana en tiempos pasados, y si, tiempo después, sonó su nombre ligado al sensacional descubrimiento de la famosa cueva de Altamira, Santillana ha cobrado, de modo creciente hasta nuestros días, un renombre internacional de villa del pasado, en la que la historia se hace espectáculo presente...

...Desde los tiempos de Galdós a nuestros días, el milagro no se ha alterado, y Santillana que no ha muerto, y que, antes al contrario, parece haber encendido llamitas de espíritu en esta admiración, que comenzó a despertar entonces, continúa viviendo la vida del pasado y es el lugar maravilloso donde podemos realizar la más tremenda hazaña que es dable a los humanos: salir del tiempo. Paseando por sus calles, visitando sus palacios y sus conventos, oyendo sonar sus pisadas por el viejo claustro románico, nos acoge esa sedante impresión extraña que cosquillea, a la vez, nuestros sentidos y nuestra imaginación. Es un viaje hacia atrás, hacia siglos pretéritos; nuestras ideas e inquietudes de hoy se reflejan, ceden y nos encontramos, realmente, flotando en una atmósfera en la que, desasidos de las ataduras de nuestro tiempo, podemos gozar de la contemplación visual del pasado, plasmado en sus piedras y evocado, en cada paso, por perspectivas históricas y evocaciones inevitables.»

 

MONUMENTOS

Colegiata de Santa Juliana, Palacio de los Benemejís, Casa de los Alonso, Casa de los Villa, Casa Barreda Bracho, Casas de Águila y la Parra, Ayuntamiento, Torre del Merino, Torre de Don Borja, Casa de la Archiduquesa de Austria,  Casas de Cosío y Quevedo, Museo Jesús Otero, Palacio de los Velarde...

 
FIESTAS

Santa Juliana. Esta fiesta de interés local se celebra el 28 de junio en honor a la Patrona de Santillana, cuya sepultura se encuentra en la Colegiata de la villa. Los picayos portan la imagen de la santa en procesión antes de la celebración de una misa, tras la que ejecutan la danza ‘del santu’ en su honor. Además, hay desfile de gigantes y cabezudos, chorizada, concierto folk y festival de danzas.

San Roque. Los días 15 y 16 de agosto tiene lugar esta celebración en Santillana, con danzas de los picayos tras la misa, pasacalles, romería y juegos infantiles.

Santas Justa y Rufina. El lunes de la séptima semana posterior a la Semana Santa se celebra en la ermita de Santa Justa una misa solemne con procesión de la imagen, seguida de danzas típicas y comida campestre. En el pueblo de Ubiarco se celebra además Santa Justa ‘la chica’ el 19 de julio, con misa solemne en la capilla de San Roque, danzas y romería.

Nuestra Señora de las Quintas. Es el nombre con que se conoce popularmente a Nuestra Señora de las Nieves, por la tradición de los quintos de pedirle un buen destino para cumplir el servicio militar. Se celebra en Queveda el 5 de agosto.

San Juan Bautista. Se festeja con romería y la tradicional hoguera, seguida de verbena y chocolatada, la noche del día 23 de junio en Viveda.

Además de las celebraciones anteriores hay que destacar que, durante las fiestas navideñas, se organiza la ‘Ruta de los belenes populares’ por las calles de Santillana, con la instalación de catorce belenes de gran tamaño. Con la llegada del mes de marzo, Santillana, Arroyo y Herrán tratan de recuperar la tradición del canto de las marzas. También se conmemoran San Sebastián el día 20 de mayo en Herrán; San Jorge el 23 de abril en Vispieres; San Salvador el 6 de agosto en Viveda; Nuestra Señora de la Consolación el 4 de septiembre en Yuso; la Natividad de la Virgen el 8 de septiembre en Arroyo; y San Cipriano el 16 de septiembre en Camplengo. Fuente:
Gran Enciclopedia de Cantabria

ECONOMÍA

Desde la perspectiva económica, el sector que engrosa a un porcentaje mayor de población activa es el terciario, con más del cincuenta por ciento, mientras que el resto de habitantes están repartidos entre las actividades agropecuarias, la construcción y la industria.

Ganadería y agricultura

El sector primario mantiene un gran peso dentro del municipio. De hecho, un 21,1% de su población activa está vinculado a este tipo de trabajos, siendo la ganadería, y más concretamente el ganado bovino, la predominante. Prueba de ello es la feria de año que se celebra en la villa barquereña en el mes de enero, dentro del programa organizado con motivo de la festividad de su patrono, San Vicente Mártir, y que habitualmente se acompaña con un campeonato de arrastre. También la pesca ha sido clave en San Vicente de la Barquera, aunque con el paso de los años ha ido decayendo en importancia. Su puerto ha registrado a lo largo de los últimos años un continuo descenso, tanto en el volumen de las capturas como en los ingresos económicos, datos que confirman la acentuada crisis por la que atraviesa el sector, ya que la situación es similar a la que se está viviendo en el resto de los puertos pesqueros de la región. Los datos de 2003 fueron con gran diferencia los peores de la última década, con unas ventas que apenas alcanzaron las 843 toneladas y unos ingresos de 1.506.893 euros, cifras que prácticamente suponen menos de la mitad de las registradas 10 años antes, ya que en 1993 se vendieron en el puerto 1.854 toneladas de pescado, que alcanzaron un valor de 3.075.162 euros.

Industria

En lo que respecta al sector secundario, la industria ocupa al 7,7% de sus habitantes, empleados en las escasas empresas existentes en el municipio, la mayoría de ellas relacionadas con la manipulación de la pesca. La construcción, en cambio, ha ido ganando peso en los últimos años, suponiendo el sustento para la economía del 18,5% de los barquereños.

Servicios

San Vicente es una población dinámica que, manteniendo su tradición marinera, se ha especializado en el turismo como una fuente de recursos para una parte importante de sus habitantes. Así, el 52,7% de su población activa vive del sector terciario. Su historia y su arquitectura, sus bellos paisajes, su exquisita gastronomía y sus posibilidades de ocio son los factores que han impulsado el desarrollo turístico de esta villa, que se ha visto favorecida por la entrada en funcionamiento de la Autovía del Cantábrico. San Vicente de la Barquera concentra, además, los servicios comerciales, administrativos y judiciales de la zona occidental de la región.
 

 
 
COCINA CON ARTE

La gastronomía en Santillana del Mar es muy variada. Sus primeros platos más típicos son la sopa o las habas a la montañesa con judías verdes. Las carnes tienen excelente calidad, sobre todo los filetes de vacuno y el famoso chuletón de tudanca, nombre que recibe la raza vacuna autóctona de Cantabria. Lo más destacado son los dulces, postres y quesos. Merece la pena probar un vaso de leche con tableta, que se vende en los portales de algunas casas del pueblo. La tableta es un bizcocho casero al estilo de los sobaos pasiegos. Son platos famosos también las corbatas, los pasteles de hojaldre, las quesadas y los quesucos.

Además de los productos gastronómicos más típicos de la región, como los sobaos pasiegos, las quesadas y los quesos, un buen recuerdo de la visita a Santillana puede ser cualquiera de los objetos de artesanía de cobre o cerámica que todavía hoy se fabrican y se venden en varios establecimientos. El curtido de la piel y la fabricación de muebles en ebanisterías artesanales son asimismo tradiciones antiguas de la región.

 

RESTAURANTES

 

 
 
TURISMO

La ciudad, los monumentos, las playas, los espacios naturales y las Cuevas de Altamira...

 
 
PERSONAJES CÉLEBRES

Carlos Alonso González

Futbolista. (Santillana del Mar, 1952). Ariete clásico, con un remate de cabeza preciso y espectacular, sus primeros pasos futbolísticos los dio en el Barreda Balompié, pasando posteriormente al Racing. Su estancia en el primer equipo cántabro fue fugaz -una sola temporada-, siendo traspasado, junto a Aguilar y Corral, al Real Madrid. La cifra que se pagó por los tres, veinte millones de pesetas, en 1970, era una respetable cantidad por aquel entonces. En su primera campaña en el equipo blanco conquistó la Liga de la temporada 1971-1972. Su estilo de juego y, sobre todo, su extraordinaria plasticidad y eficacia en los remates de cabeza, le dieron pronto a conocer. Titular indiscutido e indiscutible en el Real Madrid, ha conquistado numerosos títulos de Liga y de Copa y ha sido subcampeón de Europa con su club.

Internacional en más de 40 ocasiones, acudió con la selección nacional a los Mundiales de Argentina y al de España. En 1984 alcanzó el Subcampeonato de Europa de selecciones nacionales, celebrado en Francia. A lo largo de veinticinco años como profesional del fútbol, Carlos Alonso, 'Santillana', ha recibido numerosas distinciones, tanto de orden deportivo como civil. En los primeros meses de 1985, la villa de Santillana del Mar le nombró hijo predilecto. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria)

Cándida Cayuso González

Beata. (Ubiarco, 1901–Valencia, 1936). Entró en el noviciado que las Hermanas Carmelitas de la Caridad tienen en Vitoria en 1921. En 1923 hizo su primera profesión y fue destinada a la Casa de Misericordia de Valencia. Después pasó a la Casa de Murcia y de nuevo a la de Valencia. En 1936 la comunidad fue detenida y llevada al Gobierno Civil. El 24 de junio de ese año llevaron a 12 carmelitas de la Caridad al Picadero de Paterna (Valencia) y allí las mataron. La apertura del proceso de beatificación tuvo lugar en Valencia en 1956 y el hecho del martirio quedó probado en Roma en 1992. El papa Juan Pablo II las proclamó beatas el 11 de marzo de 2001. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria)

Francisco Díaz Herrera

Dibujante. (Santillana del Mar, 1960) Sus primeras viñetas aparecen en la Hoja del Lunes (con el seudónimo Koppa) en 1982 y en el catálogo La Ilustración y el cómic de los 80 en Cantabria, publicado en 1983. Cultiva la pintura, el grabado y la ilustración, obteniendo numerosos premios en concursos regionales de carteles durante los años noventa. Desde principios de dicha década sus dibujos aparecen en la publicación que el Equipo Peonza dedica a la literatura infantil y juvenil. De estilo multifacético, ha publicado sus ilustraciones en El Diario Montañés y en el semanario La Realidad, donde también dibujaba una tira de humor que firma junto con su hermano Juan Luis (Mayflower´s) como ‘Díaz Hermanos’. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria)

Valeriano Fernández González

Ciclista. (Vispieres, 1931). Comenzó su andadura en el ciclismo en 1952. En 1962 formó el primer equipo ciclista cántabro de aficionados: el G.D. San Emeterio. Tras la desaparición del Circuito Montañés, y con ello su patrocinador principal, configuró un nuevo equipo: el Horno San José. En 1967 colaboró con el Ferrys aficionados. Tres años más tarde, tras la desaparición del Ferrys, logró sacar adelante un nuevo equipo que, bajo la denominación de La Revoltosa, dio continuidad a los Gonzalo Aja. En 1973 creó en Santander el juvenil La Casera, y en 1985 se hizo cargo de Teka de aficionados. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria)

Julio Antonio Jaurena del Pozo

Músico, pedagogo y director. (Santillana del Mar, 1942–Santander, 2001). Comenzó sus estudios bajo el magisterio de su padre Pablo Jaurena. En 1955 ingresó como educando en la Academia de Música del Ayuntamiento de Santander, donde se inició en la enseñanza musical del trombón de varas y pistones, bajo la dirección de R. Sáez de Adana. Con el título de trombón de varas y pistones y saxofón grave en el Conservatorio Superior Juan Crisóstomo Arriaga de Bilbao, debutó con la Orquesta Sinfónica Nacional en la Porticada de Santander, con la que realizó giras por toda España como profesor de trompa. En 1962 formó parte del Quinteto del Viento del Ateneo de Santander. En 1975 ingresó como profesor y subdirector en la Banda de Música de Santander, labor que alternó con la dirección de la Coral Ensanche de Bilbao, el Orfeón Barcaldés y, desde 1999, dirigió el Orfeón Cántabro de Santander. Cultivó con gran pasión la ópera y la zarzuela y colaboró con numerosas agrupaciones, especialmente con el Grupo Lírico Ateneo, Amigos de la Ópera, la Coral Vallisoletana y la Compañía Albéniz de Juanjo Seoane. En 1976 fundó la Academia Musical Cantabria, que fue homologada por el Ministerio de Educación y Ciencia dependiente del Conservatorio Ataúlfo Argenta. En su seno creó la orquesta Agrupación Instrumental Cantabria. Tanto la academia con la orquesta han sido escuela de músicos de conocido renombre. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria)

Íñigo López de Mendoza

Escritor. (Carrión de los Condes, Palencia, 1398-Guadalajara, 1458). Heredó de sus padres Leonor de la Vega y el almirante Diego Hurtado de Mendoza un inmenso patrimonio que se extendía por toda Castilla. Se especula que pasó su infancia en la villa de Carrión, que había pasado al señorío materno a través de la herencia de su abuela Mencía de Cisneros. .... más información >>

Jesús Otero Oreña

Escritor. (Carrión de los Condes, Palencia, 1398-Guadalajara, 1458). Heredó de sus padres Leonor de la Vega y el almirante Diego Hurtado de Mendoza un inmenso patrimonio que se extendía por toda Castilla. Se especula que pasó su infancia en la villa de Carrión, que había pasado al señorío materno a través de la herencia de su abuela Mencía de Cisneros. Con seis años recibió la noticia de la muerte de su padre el almirante, en sus palacios de Guadalajara, estando junto a su madre y hermanos en la villa. Como titular de la herencia paterna en aquellos años de 1404, 1405 y 1406, Íñigo López de Mendoza tomaba posesión de las villas y lugares de Buitrago, el Real de Manzanares e Hita, desencadenándose al mismo tiempo una serie de conflictos por la herencia, algunos importantes, como los pleitos interpuestos por la hermana de su padre, Aldonza de Castilla, sobre el Real de Manzanares, y por su propia hermanastra, Aldonza de Castelar, y el esposo de aquélla, Garci Fernández Manrique, sobre el Señorío de Liébana, Pernía y Campoo.

En aquellos primeros años, bajo la tutela de Mencía de Cisneros y después de su tío don Gutierre, recuerda haber puesto los cimientos de una excelente formación humanística y literaria, y cuando tan sólo contaba con diez años se celebraron sus capitulaciones matrimoniales con Catalina Suárez de Figueroa, hija del maestre de la Orden de Santiago, señor de Ferca y mayordomo mayor de la Reina, efectuándose las bodas en Salamanca, el 7 de junio de 1416, al cumplir don Íñigo la mayoría de edad.

De gran importancia para la formación humanísitica del futuro marqués de Santillana había de ser su estancia en Cataluña, que se inició al figurar en 1412 en la comitiva que acompañó al Infante don Fernando de Antequera con motivo de su elección real y que se prolongó de manera intermitente al menos durante los diez años en los que se tituló copero mayor del Príncipe heredero y, desde 1416, Rey don Alfonso.

Su presencia en la corte castellana se va haciendo más notable a medida que avanza la década de 1420 y al final de ella participó en la famosa acción de Araviana contra los partidarios del Rey de Navarra, siendo capitán de la Frontera y recibiendo importantes mercedes en tierras de Guadalajara. Precisamente hacia 1430 se habrá de situar su viaje a las Asturias de Santillana con motivo de atender los intereses del Señorío materno frente a las pretensiones de los Manrique, condes de Castañeda.

El 3 de marzo de 1428 había de nacer su sexto hijo, Pero González de Mendoza, el gran cardenal, y finalizado el verano de 1432 moría en Valladolid su madre, Leonor de la Vega, recibiendo, por tanto, de ella un patrimonio considerable en las Merindades de Monzón, Asturias de Santillana, Liébana y Campoo, un inmenso número de vasallos y heredades, más de veinticinco palacios, tierras y castillos y un sinnúmero de rentas, ingresos y tributos señoriales, molinos, ferrerías, etcétera; consolidando, a su vez, el señorío paterno en el Real de Manzanares a la muerte de doña Aldonza y ampliando su poder en tierras de Guadalajara.

En 1437 fue designado capitán de la frontera de Córdoba y Jaén, a donde se dirigió con su ejército, demostrando en sus empresas su dominio del arte militar y facilitando son las tomas de Huelva y Bexis las treguas de 1439. Pero mientras se encontraba en la guerra contra los moros, se recrudecieron los conflictos señoriales en las Asturias de Santillana, comenzando entonces el famoso Pleito de los Valles, cuyo fondo reside en la usurpación jurisdiccional, que acabaría enfrentando al poder señorial con los procuradores de los concejos, valles y lugares.

En 1438 ocurrían hechos violentos como los de la batalla del Campo Revolgo, entre el corregidor del Rey, las gentes de la villa de Santillana y los hombres del mayorazgo de la Vega, teniendo su primogénito, Diego Hurtado de Mendoza, que acudir con sus gentes a defender los intereses de los Mendoza en Liébana y en las Asturias de Santillana.

El 8 de agosto de 1445 el rey Juan II expedía cédula de concesión de los títulos de marqués de Santillana y conde del Real de Manzanares a favor de Íñigo López de Mendoza, a quien se premiaba la fidelidad política y su importante colaboración en la batalla de Olmedo, en la que fueron derrotados los infantes de Aragón, y, en el apogeo de su poder, Íñigo López de Mendoza estaría presente en los más importantes acontecimientos de la vida política del Reino y, sobre todo, en la defensa de la frontera de Aragón y en la definitiva caída de Álvaro de Luna.

El principal detonante de la hostilidad final contra el condestable fue el encarcelamiento de su primo Fernán Álvarez de Toledo, conde de Alba, a quien dirigió su más hermoso poema filosófico, el Diálogo de Blas contra Fortunas, y su juicio sobre el condestable ajusticiado en la horca el 2 de julio de 1453 se refleja en el famoso Doctrinal de privados, en el que se complace poniendo en boca del propio Álvaro de Luna cada una de sus culpas. Muerto Juan II, el marqués de Santillana recibía el encargo de arbitrar la paz con Aragón y proyectaba las acciones de guerra sobre la frontera de Granada, pero el desgaste de una vida tan activa le hacía abandonar el campo de batalla por estar "aparejándose para morir".

El 25 de marzo de 1458 fallecía, siendo enterrado en el monasterio de San Francisco, de Guadalajara y asignado su mayorazgo de Santillana y la mayor parte de sus bienes territoriales a su hijo primogénito, Diego Hurtado, que sería nombrado por los Reyes Católicos duque del Infantado.

Formó en Guadalajara una de las mejores biblioteca de su tiempo, cuyos fondos permiten comprender la amplitud de su formación literaria, que en su vertiente lírica acusa la influencia de los poetas catalano-provenzales e italianos. Escribió obras en prosa y en verso; entre las primeras destacan los Refranes que dizen las viejas tras el fuego, de clara intención folklorista, y el Prohemio e Carta, donde expone sus ideas poéticas; se trata del primer intento de crítica literaria publicado en castellano. Sin embargo, es la producción en verso lo más conocido y alabado de la labor literaria del Marqués. Esta poesía se caracteriza por la diversidad de formas y de temas utilizados, pero puede clasificarse en cuatro grupos:

a) Canciones: son 19; predomina en ellas la inspiración galaico-portuguesa.

b) Decires: los hay líricos -Querella de amor -, de arte mayor -Comedieta de Ponza, pero destaca el procedimiento alegórico en el Infierno de los enamorados y el Diálogo de Blas contra Fortuna No hay que olvidar la invectiva contra Álvaro de Luna, en el Doctrinal de privados.

c) Serranillas: forman el grupo de composiciones más célebres del autor. Una de ellas -'Mozuela de Bores / allá so La Lama'- ilustra el viaje que don Íñigo hizo a sus posesiones de Liébana en 1434.

d) Sonetos: fue decisiva la aportación de Santillana a la entrada en la poe3sía española de los sonetos italianos, mediante los 42 Sonetos fechos al italico modo , compuestos a partir de 1438.

La figura del marqués de Santillana ocupa, pues, un lugar de preeminencia en la vida política y cultural del siglo XV peninsular; junto con Juan de Mena y Jorge Manrique, constituye el trío de grandes escritores del prerrenacimiento español.

Su actividad literaria se inicia en el viaje al reino de Aragón de 1412, cuando entra en contacto con Enrique de Vilena y varios poetas catalanes. Dotado de un notable conocimiento literario formado a base de leer traducciones latinas e italianas, concebía la poesía como una ciencia destinada a tratar asuntos graves. No obstante parte de su producción de juventud se ocupa de temas alegres y jocosos. A este grupo pertenecen sus decires líricos y canciones, caracterizadas por la presencia de abundantes elementos ornamentales. También suele incluirse en este bloque las serranillas, un ciclo de ocho poemas escritos entre 1429 y 1440, centradas en sus viajes y campañas militares y muy apreciadas por su autor. Los Decires narrativos, compuestos antes de 1437, forman uno de los grupos de creaciones más amplios del autor que abordan temas de amor (Infierno de los enamorados, Querella de amor), el lamento fúnebre (Planto de la reina doña Margarita), el panegírico o la fortuna, la fama y el destino del hombre (Defunsión de don Enrique de Villena). En 1437 se fechan sus Proverbios, escritos para la educación del príncipe Enrique por encargo de su padre Juan II. Así mismo en su madurez se cuentan varias composiciones de sátira política (Coplas contra don Álvaro, Doctrinal de privados) y, en sus ultimos años, de temática religiosa (Coplas a la Virgen de Guadalupe, Canonización de San Vicente Ferrer). Por último señalar que abordó el soneto al estilo italiano.

Otros de sus trabajos a señalar son los relieves del Palacio de Justicia de Santander, el monumento a Juan de la Cosa (Cartagena de Indias), a José Luis Hidalgo (Santander), a Menéndez Pelayo (Reinosa), al salmón (Desfiladero de la Hermida), al oso (Collada de Yesba) o al bisonte (Santillana del Mar). Fue un experto en labrar el bloque de piedra. Su estilo tiende a formas esenciales y simplificaciones geométricas. Se le ha dedicado un museo en Santillana del Mar.

Juan de Polanco

Religioso. (Santillana del Mar, siglo XVII–Sevilla, ¿?). Desciende de la familia de los Polanco de Viares (Suances). Perteneció a la Orden de los dominicos; profesó en San Pablo de Valladolid y fue colegial y profesor de teología en San Gregorio. En 1654 marchó a Filipinas –lugar a cuyas misiones hizo enviar más de ochenta frailes– y realizó varios viajes a China. Fue procurador de la provincia del Santísimo Rosario de Filipinas y obispo de Nueva Cáceres. Falleció en (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria)

Luis Sáenz de Tagle

(también Sánchez de Tagle). (Santillana del Mar, 1642-1710). Emigró a la Nueva España y se instaló en la ciudad de México. Fue maestre de campo, dueño de un banco de plata, caballero de Alcántara y I marqués de Altamira, título concedido por Felipe V el 23 de diciembre de 1704. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria)

José Manuel Saiz González

Ganadero. (Ubiarco, 1940). En 1971, junto a otros seis ganaderos, formó una sociedad aportando cada uno sus vacas y sus tierras; así nació el primer Grupo Sindical de Colonización en Cantabria, denominado Sociedad Agraria de Transformación Miramar. Entre los siete reunieron 120 cabezas de ganado y 80 de ordeño. En 1980, como reconocimiento a la buena labor realizada en la explotación, ésta fue premiada como Empresa Ejemplar en la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA) de Zaragoza. Ha presidido desde 1990 la Asociación Frisona de Cantabria (AFCA), representante en la junta de gobierno de la Confederación Frisona Española (CONAFE) y ha sido miembro del Consejo de Administración de Aberekin, S.A. En 2002 presidía del Núcleo 51 de Control Lechero, que contaba con un millar de socios ganaderos. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria). Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria

PUEBLOS / MUNICIPIOS DE CANTABRIA

El municipio de Santillana del Mar está compuesto por diez núcleos de población: Arroyo, Camplengo, Herrán, Mijares, Queveda, Santillana (capital), Ubiarco, Vispieres, Viveda y Yuso.

Arroyo. Núcleo ubicado en una depresión resguardada de los vientos por pequeñas colinas, a 99 metros sobre el nivel del mar y tan sólo 2 km al noroeste de Santillana. Cuenta con 45 hab. (2004).

Camplengo. A 1 km hacia el noreste de Santillana se sitúa este núcleo, que, al contrario que Arroyo, ha sufrido un importante desarrollo desde el siglo XVIII, contándose en la actualidad 196 hab. (2004). Se sitúa a una altitud de 120 m sobre el nivel del mar.

Herrán. Junto con Camplengo, Herrán es el núcleo del municipio que más se ha desarrollado en los últimos siglos. Las 204 hab. (2004) que lo habitan en la actualidad se sitúan a unos 600 m al sur de la capital municipal y a 189 metros sobre el nivel del mar. En la iglesia de esta localidad se halló una inscripción romana.

Mijares. Situado a 3 km hacia el sur de la capital municipal y 71 m de altitud, cuenta con 129 hab. (2004). Destacan su iglesia parroquial del siglo XVII y el palacio de Peredo, de mediados del XVI.

Queveda. Núcleo que cuenta con 603 hab. (2004). Se ubica a una altitud de 41 m y dista 3 km de Santillana. Son edificios destacables la ermita de las Quintas, construida en mampostería con sillares en los esquinales en el siglo XVIII, y la Torre de Don Beltrán de la Cueva, de finales del XV o principios del XVI, declarado Bien de Interés Cultural en 1981.

Santillana. Capital del municipio de Santillana del Mar, dista 32 km de Santander, se asienta a 82 m de altitud y cuenta con 1.139 hab. (2004). La milenaria historia de este núcleo y, sobre todo, la concentración de un elevado número de residencias señoriales en bastante buen estado de conservación llevó a declarar la Villa de Santillana del Mar Conjunto Histórico Artístico en 1943. Entre los elementos patrimoniales relevantes sobresale la Colegiata de Santa Juliana, complejo de origen románico que reúne en su claustro uno de los mejores conjuntos de escultura medieval de Cantabria. El pasado de este emblemático cenobio puede conocerse en buena medida gracias al Cartulario o Libro de Regla de la Colegiata de Santa Juliana. En 1889 la colegiata se convirtió en uno de los primeros monumentos en ser protegido legalmente en Cantabria; el cartulario fue declarado Bien de Interés Cultural en 2003. Además de este cenobio, ha de reseñarse otro edificio religioso en Santillana: el convento de los dominicos, sede del Museo Diocesano 'Regina Coeli'. En cuento a la arquitectura civiles son a destacar, entre otros, la casa de Leonor de la Vega, del siglo XVI; el palacio de las Arenas, también de la transición del gótico al renacimiento; casa de Sánchez de Tagle, de finales del siglo XVII; el palacio de Peredo-Barreda (sede de exposiciones Palacio Caja Cantabria), la casa consistorial o la casa de los Hombrones, los tres del siglo XVIII.

Si la villa es ya de por sí monumental, a las afueras de la la villa, se abre la estrella turística del municipio: la Cueva de Altamira, que alberga los testimonios de arte rupestre paleolítico de mayor reconocimiento internacional de Cantabria (la mayor parte concentrados en la llamada 'sala de polícromos', en la que pueden verse una treintena de bisontes en múltiples posturas y otros animales de gran tamaño). En 1924, la cavidad fue declarada Monumento Histórico Artístico y en 1985 se procedió a inscribirla en la lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Unesco. Con el fin de proteger las fragiles representaciones del techo, en la década de los noventa del pasado siglo se procedió a realizar una copia de las mismas que fue instalada en el Museo de Altamira, un magnífico proyecto arquitectónico concebido por el arquitecto Juan Navarro Baldeweg y situado a escasos 300 m de la entrada de la cueva original.

En Santillana nacieron el religioso Juan de Polanco (S. XVII-¿?), el militar Luis Sáenz de Tagle (también Sánchez de Tagle). (1642-1710), militar y escritor Blas María de Barreda y Horcasitas (1783-1836), el escultor Jesús Otero Oreña (1908–1994), el músico Julio Antonio Jaurena del Pozo (1942–2001), el futbolista Carlos Alonso González, 'Santillana'(1952) y el dibujante Francisco Díaz Herrera (1960) . A esta villa está estrechamente vinculada la figura del noble escritor Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana (1398-1458).

Ubiarco. Es el núcleo del municipio más cercano a la costa. Se halla a 5 km al norte de Santillana y 75 m de altitud media y su población alcanza los 245 hab. (2004). Junto a una playa, de esta localidad, en un hueco excavado por el mar, bajo un anticlinal se encuentra la ermita de Santa Justa. Hacia 2004 fue demolido un amplio caserio que garantizaba una pintoresca imagen del acceso al recóndito arenal. En Ubiarco nacieron la religiosa Cándida Cayuso González (1901–1936) y el ganadero José Manuel Saiz González (1940).

Vispieres. Con 323 hab. (2004), este núcleo se sitúa a 2 km al sur de la capital municipal y a una altitud de 119 m. Destacan varias construcciones, como la ermita de San Jorge, la casa de Perez Bustamante, la de Bustamante y la casona ‘La Malata’, todas ellas del siglo XVII. En Vispieres nació el ciclista Valeriano Fernández González (1931).

Viveda. Este núcleo dista 4 km de Santillana y está a 46 m sobre el nivel del mar. Cuenta con 1.060 hab. (2004). Resultan edificios destacables la casa-torre de los Calderón de la Barca , declarada Bien de Interés Local en 2002, y el Palacio de Peredo, declarado Bien de Interés Cultural en 1982.

Yuso. Las 62 hab. (2004) que viven en Yuso distan 2 km de la capital municipal y se sitúan a una altitud de 190 Fuente: http://www.cantabria102municipios.com/

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MAPA DE SANTILLANA DEL MAR POR GOOGLE

 

 
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