Cádiz

Ciudad de España, capital de la provincia de Cádiz (Comunidad Autónoma de Andalucía), situada a 4 m de altitud, en la costa atlántica andaluza y en el extremo de la península que cierra al SO la bahía homónima, de 9 km de longitud y 1 de anchura, por lo que presenta un aspecto insular. Cuenta con 133.242 habitantes (enero 2004), que responden al gentilicio de gaditanos, sobre una extensión de 10,68 km².

 

Cádiz - Arquitectura

 

HISTORIA DE CÁDIZ

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En este paseo por la Historia de Cádiz vamos a ver desde su fundación, entre el siglo XII – VIII a.c. hasta nuestros días.

 

 

INTRODUCCIÓN

En este paseo por la Historia de Cádiz vamos a ver desde su fundación, entre el siglo XII – VIII a.c. hasta nuestros días. Por Cádiz, ciudad trimilenaria, han pasado numerosas culturas, empezando por los fenicios, los púnicos, los cartagineses, romanos, vándalos, visigodos, musulmanes, etc, y todos han dejado huella de su cultura y de su paso por nuestra ciudad. Este es el motivo de que la población de Cádiz sea tan heterogénea y tan abierta a los cambios y a recibir otras culturas.

Veremos como fueron los inicios de la Cádiz cristiana, como afectó el descubrimiento de América a la ciudad, los sucesivos ataques de que fue víctima en el siglo XVI, el protagonismo que tuvo en la Guerra de Sucesión Española y como fue nuestra ciudad bajo el mando de los Borbones.

Y, por último, mencionar la importancia de Cádiz a principios del siglo XIX, con la Guerra de la Independencia y la Constitución de 1812, proclamada en Cádiz. Y terminaremos contando lo que sucedió en la ciudad bajo el reinado de Fernando VII, en la Primera y Segunda República Española, durante la guerra civil, el Franquismo y algunos de los acontecimientos ocurridos en la ciudad en fechas reciente.

CÁDIZ EN LA ANTIGUEDAD - LA FUNDACIÓN DE GADIR

Cádiz, la ciudad más antigua del Mediterráneo occidental, fue fundada por los fenicios provenientes de Tiro, en la costa sirio-Palestina, que tuvieron que salir de su territorio debido a dos factores:

• La escasez de recursos económicos y de tierras, ya que vivían en una isla muy estrecha y rodeada de montañas.

• La presión económica que ejercía sobre ellos el rey de Siria, que los obligaba a pagar impuestos exagerados e injustos.

Los datos con los que hoy día disponemos datan la fundación de Cádiz entre los siglos XII y VIII. Según las fuentes literarias, Gadir fue fundada en el año 1104, 80 años después de la guerra de Troya. Pero esta información no está constatada por las fuentes arqueológicas, de las que no tenemos constancia antes del siglo VIII. Otro punto en contra de la fundación de Cádiz en fechas tan tempranas es que no fueron escritas por contemporáneos a la fundación, sino por griegos y romanos siglos más tarde, caso de Estrabón que escribió mucho sobre la situación geográfica de Cádiz, pero dicho personaje vivió en el siglo I a.c.

Cádiz fue elegida por los fenicios por su buen emplazamiento (tanto por vía marítima como fluvial para acceder al interior del país), sus numerosos recursos para la subsistencia, la fertilidad de sus tierras y por sus minas metalíferas, que permitía a los fenicios, comerciantes de tradición, comerciar con África y con el resto de la Península Ibérica. Además era un lugar muy fácil de defender por su situación isleña y por la muralla que la rodeaba. Aunque todavía no se han encontrado restos de dicha muralla, sabemos que debió existir porque los fenicios vivían en ciudades-estado, por supuesto amuralladas, y porque precisamente Gadir significa “ Ciudad Amurallada ”.

Las ciudades-estados eran ciudades independientes unas de otras política y económicamente, aunque existía cierta cooperación entre ellas, sobre todo para la defensa de pueblos invasores.

Gadir no fue la única ciudad que fundaron en la Península. Por toda la costa Mediterránea fundaron ciudades y controlaron el sur peninsular. Pero fue desde Gadir desde donde se controlaba todo el comercio con el Mediterráneo, con ciudades de África como Egipto, con el norte de la Península, y con ciudades fundadas por los griegos como Marsella o Ampurias. Muy importante es la relación comercial que Gadir mantuvo con Tartessos, pueblo poco conocido pero el que se sabe que fue muy rico

Tan grande fue la influencia y la importancia de Cádiz en la Antigüedad, que siglos más tarde, desaparecida ya la Cádiz fenicia, autores griegos y romanos aún hablan de su fundación, del comercio fenicio con todo el Mediterráneo desde Cádiz y de su riqueza humana, económica y metalífera.

Así, conocemos los textos que nos han llegado, por ejemplo de Estrabón (siglo I a.c.) o Plinio (siglo I d.c.), que nos describen la fisonomía de Cádiz, muy distinta a la que conocemos hoy día, entre otras cosas. Estudiando estos textos y contrastándolo con las nuevas tecnologías, sabemos que existieron tres islas:

• Erytheia: donde los fenicios desarrollaron su vida urbana. Todo apunta a que fue la Torre Tavira la zona elegida por los fenicios para asentarse, por ser la zona más alta de la ciudad.

• Kotinoussa: llegaría hasta Santi Petri desde la Caleta, donde se ubicó algunos de los templos más importantes de todo el Mediterráneo Occidental, el Templo de Melkart o el de kronion (dedicado a Cronos). Los templos en la Antigüedad, más que una zona de culto, era el lugar donde se desarrollaba el comercio y se realizaban todas las transacciones económicas. Esto vuelve a ratificar la bonanza económica del Gadir fenicio (aunque esta bonanza no acabará con ellos). Es en esta zona donde se han encontrados numerosos objetos relacionados con el comercio, como estatuillas de dioses, sobre todo de Melkart y de Astarté (dioses fenicios que los indígenas de Cádiz aceptaron oponer resistencia, como el resto de las costumbres traídas por este pueblo), quemadores d perfumes, joyas, etc.

• Antípolis, La Isla de San León, actual San Fernando. Esta zona no estaba habitada, al igual que kotinoussa. Las dos primeras islas, Erytheia y Kotinoussa, estaría separada por un canal que, empezando en el muelle, recorrería San Juan de Dios y la Catedral, hasta llegar a la Caleta.

Los fenicios extendieron su cultura por todo el sur peninsular, eran grandes comerciantes, orfebres, artesanos y eso repercutió beneficiosamente en la zona, tanto que en el mundo romano se hablará del Laudea Hispaniae, una mítica ciudad, Gadir, llena de oro y riquezas, situada en la Turdetania (valle del Guadalquivir), donde sus habitantes eran muy cultos, civilizados y ricos. No debemos olvidar la herencia dejada por los fenicios, como el alfabeto. Gracias a ellos la península conoció y empezó a utilizar la escritura.

El declive de Gadir como ciudad fenicia, al igual que el de Tartessos, está poco documentado y lo que se dan hasta el momento son hipótesis.



CÁDIZ BAJO LA DOMINACIÓN PÚNICA Y CARTAGINESA

Del siglo VI a.c. ( desaparición de Tartessos) hasta el siglo III a.c. es un periodo poco documentado. Esta es la época que se conoce como Púnica, un periodo que termina con la llegada de los cartagineses. Es en estos tres siglo cuando se conoce un gran auge de la economía gaditana por la exportación de salazones, que seguirá en aumento en época romana, y por el comercio de los fenicios gaditanos con Cartago.

Los cartagineses eran fenicios que, al igual que los llegados a Cádiz, se asentaron en el Norte de África y fundaron Cartago. Éstos llegaron a Cádiz en el año 237 a.c., movidos por la necesidad de buscar riquezas en el valle del Guadalquivir para compensar las pérdidas que habían sufrido tras la Primera Guerra Púnica entre Roma y Cartago.

En 237 a.c. se produce el desembarco de Amílcar en Cádiz, de la familia de los Bárquidas, antiguos administradores de Alejandro Magno. Gadir siempre estuvo luchando en pros de la causa cartaginesa. A partir de ahí se extiende su influencia no solo en Cádiz, sino en todo el valle del Guadalquivir primero y en el Levante después. Su auge como imperio vino motivado por la explotación de las minas de plata de Sierra Morena, minas que más tarde explotarán los romanos.

CONQUISTA ROMANA

La Conquista Romana de la Península Ibérica comienza en el año 218 a.c. y finaliza en el 206 a.c. con la rendición de Cádiz y la definitiva expulsión de los cartagineses de la Península.

La causa de que los romanos necesitaran conquistar la península, aparte de las económicas y estratégicas, fue el ataque a Sagunto por parte de los cartagineses, ya que habían firmado un acuerdo en el que los cartagineses no podían extender su influencia por encima del valle del Ebro; y aunque este no fue el caso, Roma atacó.

Tras muchas luchas sólo Cádiz se mantuvo en pie, hasta que se entregó incondicionalmente al Imperio Romano en el año 206 a.c.

A partir de aquí, Roma conquistará el resto de la Península Ibérica.

Gades, nombre romano de Cádiz, fue tratada por el Imperio Romano de una forma muy especial, debido a su rendición pacífica. Adquirió el estatuto de civitas foederata (ciudad federada de Roma). Este privilegio le permitió mantener su autonomía política y económica y ello se vio beneficiado en la economía de la ciudad, que aumentó considerablemente, además de estar exenta de pagar impuestos.  La Península fue dividida en provincias administrativas, y Cádiz quedó bajo la provincia de la Bética.

Con el paso del tiempo, Cádiz fue adquiriendo mayor importancia dentro del Imperio Romano. Tenemos que mencionar a la familia gaditana de los Balbos, que hizo crecer la ciudad, por las buenas relaciones que mantenía con julio César (siglo I a.c.).

La supremacía de la ciudad y su importancia bajo dominio del Imperio queda constatada con la construcción de dos vías comerciales:

• La Vía augusta, que unía a Gades con Roma, pasando por otras ciudades importantes del Imperio.

• La Vía de la Plata, que unía a Gades con Asturias y el Norte de la Península.

Uno de los productos más exquisitos de todo el Imperio y demandado por las mejores familias era producido en Cádiz desde época fenicia. Estamos hablando del Garum , una salsa realizada a partir de las vísceras de diversos pescados.

Cádiz también está presente en la Guerra Civil de Roma, cuando los del bando pompeyano mandaron construir barcos en Cádiz y saquearon el templo de Hércules (muchos coinciden con que este templo es el antiguo templo de Melkart). Pero los gaditanos cierran las tropas a las tropas pompeyanas, y éstas son derrotadas por el ejército de César. Gracias a este apoyo por parte de Cádiz al emperador, éste, en el año 49 a.c. le concede a Cádiz la ciudadanía romana y la eleva a la categoría de municipio. Aunque Estrabón nos cuenta como César abolió algunas costumbre gaditanas autóctonas por considerarlas bárbaras. Pero esto no tuvo que tener una importancia relevante para la ciudad.

Pero, al igual que en todo el Imperio, la decadencia económica y la inestabilidad política se empieza a dejar notar en la ciudad a partir de la segunda mitad del siglo III y durante el siglo IV, hasta que el Imperio entero caerá bajo la dominación de los pueblo bárbaros.

El legado urbanístico que ha dejado el dominio romano en la ciudad no es mucho, ya que a lo largo de toda la historia de Cádiz se ha ido construyendo encima de los edificios ya existentes. Lo que sí podemos ver es el teatro romano, de gran tamaño (comparado con otros realizados en otras provincias del Imperio). Pero las excavaciones realizadas no han podido sacarlo a la luz en su totalidad, ya que la parte baja del edificio está bajo construcciones de vivienda actuales, en el barrio del Pópulo.

LA EDAD MEDIA
EL DOMINIO VISIGODO Y MUSULMÁN


Cádiz bajo la dominación visigoda

Con la invasión de los bárbaros, suevos, vándalos y alanos se dividen Hispania a partir del siglo V, quedándose los vándalos en toda la zona de la Bética, donde se encuentra Cádiz, que es conquistada por este pueblo en al año 409 (aunque durará muy poco su domino).

La historia de Cádiz en esta etapa queda inserta en la historia de España en general, no pudiéndose entender de forma aislada.

El control de los vándalos en la Bética dura muy poco, hasta el año 429, en el que los visigodos firman un fuero con Roma (se convierten en pueblo federado, aliado de Roma), por el que pueden asentarse en la Península Ibérica. En el siglo VI ya tenían bajo control la mayor parte del territorio peninsular, aunque no se sabe en el momento en e que Cádiz cayó bajo su domino.

Puede que sea este el periodo del que menos se conozco de la ciudad de Cádiz. De Cádiz bajo el domino visigodo y musulmán hay pocos textos y pocos documentos que nos hablen de ella. El nombre pasó de Gades a Qadis (nombre árabe) y su actividad principal, probablemente, siguió siendo el comercio.

Cádiz bajo el dominio musulmán

No sabemos si Cádiz se rindió mediante una capitulación con los musulmanes (es decir, de forma pacífica y pactando) o si, por el contrario, fue conquistada mediante las armas. Si este hubiese sido el caso, la población que se quedó en el lugar debió pagar un tributo al pueblo dominante, los musulmanes, sobre su propiedad y otro de capitación.

Cuando los musulmanes entran en la Península Ibérica en el año 711, uno de los primeros territorios que conquista es Medina Sidonia y, por lo tanto, Cádiz, ya que en el siglo VI, bajo el dominio visigodo, Cádiz había quedado dentro del territorio comarcal de Medina Sidonia.

Durante el Emirato Dependiente de Damasco (711-756) no tenemos noticias de Cádiz. Es a partir del Emirato Independiente de Córdoba (756-912) cuando empezamos a encontrar referencias de la ciudad, concretamente con Abderraman II (822-852) Cádiz es atacada por los Normandos (las razzias se extendieron por todo el valle del Guadalquivir). Este hecho hizo que se construyeran fortificaciones para la defensa de sus ciudades. A partir de la paz en que quedó Al-Andalus después de estos ataques, Cádiz empezó a resurgir como ciudad, aunque seguimos teniendo pocos documentos que nos hablen de ella.

Intuimos que al principio del periodo almorávide-almohade (1086-1245) Cádiz es una ciudad no muy brillante, pero su despliegue económico empezó gracias a la importancia de su puerto de mar y a que la Vía Augusta, todavía en funcionamiento, hacía que Cádiz fuese un buen sitio para el comercio.

Otro dato importante en el que Cádiz vuelve a ser protagonista, es la entrada de los almohades en la Península Ibérica a partir de 1145 por esta ciudad.

A partir de 1212, con la batalla de Navas de Tolosa, se incrementan las razzias cristianas por todo Al-Andalus. En 1234 tenemos noticias de una razzia en Qadis. Años más tarde, en 148, Cádiz ya está bajo influencia cristiana, con el rey Fernando III El Santo . Este dato nos consta porque este es el año en el que los cristianos conquistan Sevilla y pactan con muchos pueblos de Cádiz. Cádiz pertenecía al reino de Taifa de Abbad de Sevilla.

Pero no será hasta el reinado de Alfonso X El Sabio cuando ya es una zona totalmente cristiana, a partir de 1262 ó 1264.

LA CÁDIZ CRISTIANA

Como ya hemos dicho anteriormente, será bajo el reinado de Alfonso X El Sabio cuando Cádiz ya forma parte totalmente del reino de Castilla. Se supone que no fue en un momento concreto, sino que fue un proceso que duró varios años. A partir de este momento ya tenemos más documentos que nos hablen de Cádiz y su historia.

En 1262 se empieza a repoblar Cádiz con personas traídas del norte de España, aunque en 1264 tuvo que ser reforzada esta repoblación con gente de Santander, Laredo y Castro principalmente.

Bajo el dominio de los cristianos, la ciudad de Cádiz se empezó a amurallar. Prueba de ello son las numerosas puertas que todavía hoy podemos ver, como el Arco de la Rosa (Puerta del Arrabal de Santiago), la Puerta Norte o Puerta del Mar (Arco del Pópulo) o la Puerta del Arrabal de Santa María (Arco de los Blancos).

No fue hasta la conquista de Granada en 1492 cuando se terminaron losa ataques a Cádiz, que fue continuamente asaltada por piratas y musulmanes bereberes del Norte de África debido, sobre todo, a la importancia creciente de Cádiz adquirida por su puerto de mar.

Desde su reconquista, Cádiz siempre gozó de privilegios, como el concedido por Juan I en el año 1385, por el cual se quedaba exenta de pagar a la corona el Impuesto de Almirantazgo y Anclaje.

Durante las décadas siguientes fueron aumentando estos privilegios concedidos por los sucesivos monarcas cristianos. Uno de los más importantes es el Privilegio Rodado entregado a Cádiz en 1943 y conservado hoy día en el Archivo Municipal de la ciudad de Cádiz.

LA EDAD MODERNA
EL AUGE DE CÁDIZ TRAS EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

A partir del descubrimiento de América, en Cádiz comienza un nuevo periodo de esplendor, fundamentalmente debido a dos hechos:

• El descubrimiento de América: desde Cádiz salieron numerosas expediciones, como el segundo viaje de Cristóbal Colón en 1496 y el cuarto en 1502.

• La Real Cédula dada por los Reyes Católicos en 1943, por el que podía comerciar con el Norte de África y hacer expediciones por el resto del continente africano.

En 1503 se instaura la Casa de Contratación en Sevilla, institución que monopolizaba el comercio con América, con lo que Cádiz se vio apartada del comercio y sufrió un duro golpe.  En 1516 también se prohíbe que Cádiz comercie con Berbería

Por otra parte, durante el siglo XVI se sucederán diversos ataques a Cádiz, el primero de ellos en 1521 realizado por Berbería del Norte de África. En 1530 un nuevo asalto, esta vez bajo el mando del corsario Barbarroja, que fracasó en su intento e hizo que Cádiz desarrollara un buen aparato defensivo. Los ataques a la ciudad siguen, como en 1553 por Argel; en 1559 por los turcos, hundiendo las galeras de la bahía; en 1587 y en 1596 por los ingleses.

Con Carlos I (1516-1556) se vuelve a constatar la primacía de Cádiz, cuando éste le otorga a la ciudad el título de Muy Leal, que tiene desde entonces, por haber apoyado al monarca en la guerra civil con la que comenzó su reinado, porque una facción lo consideraba un extranjero (había pasado su vida en Alemania antes de convertirse en rey de España)

Es en el reinado de Felipe II (1556-1598) cuando Cádiz adquiere mayor esplendor. El comercio con América sigue creciendo, al igual que con el norte de África y, por tanto, su puerto se va afianzando como el más importante de todo el reino. Gracias a ello, la ciudad se extenderá más allá de sus antiguas fronteras (crecerá por extramuros), además de haber en relativo aumento de la población de la ciudad gaditana durante el siglo XVI.

Con el ataque de 1587 por los ingleses, Felipe II se ve en la necesidad de construir una nueva muralla que defienda a la ciudad de los continuados ataques. Dicha muralla es la que conocemos hoy día, aunque no se terminará hasta época de los Borbones.

En 1596 un nuevo ataque por los ingleses. La ciudad fue destruida, pero no consiguieron hacerse con la flota indiana ni acabar con la Segunda Armada Española. La ciudad, en ruinas, fue abandonada por los ingleses.

Con el primer Austria Menor en el trono, Felipe III (1598-1621) se decreta la expulsión de los moriscos, aunque esto no afecta directamente a Cádiz. Es un periodo de estabilidad para la ciudad en todos los planos, tanto económico, como social y político.

Con el siguiente Austria Menor, Fernando IV (1621-1665) Cádiz vuelve a ser escenario de ataque, cuando es asaltada por la armada anglo-holandesa, por motivo del fracasado intento de matrimonio entre el heredero inglés y la hermana del monarca español (es posible que esta fuese la excusa y los motivos fuesen otros, como intereses personales). Tras las luchas, los ingleses se retiran, gracias a los refuerzos llegados de Madrid.

Aunque económicamente Cádiz era una ciudad en auge, sucedieron algunas catástrofes como peste y epidemias traídas por los barcos que comerciaban con las Indias. El clima tampoco ayudó, ya que se conocen que hubo algunos terremotos y fuertes temporales. El más importante de ellos fue el producido en 1755 en Lisboa, que provocó en Cádiz un maremoto e inundó la ciudad. Pero las aguas se retiraron, según la tradición y leyendas gaditanas, a un milagro producido por la virgen del Rosario, a la que sacaron a pasear, junto con el estandarte de la Palma para que velara por la ciudad, y así sucedió.

LA CASA DE CONTRATACIÓN


La Casa de Contratación se establece en Sevilla en el año 1503 para controlar el comercio con América. Los barcos con dicho destino solamente podían salir del puerto de Sevilla, pasando por la desembocadura del río Guadalquivir, en Sanlúcar de Barrameda.

En el tiempo en que la Casa de Contratación estuvo en Sevilla (posteriormente se traslada a Cádiz), Cádiz sirvió de antepuerto, siendo allí donde se realizaban las transacciones comerciales y el desembarco de cargamento antes de que los barcos llegaran hasta Sevilla, así no tenían que superar las barreras de arena que se formaba en la desembocadura del río Guadalquivir. Con el paso del tiempo Cádiz adquirió más importancia comercial, quedando Sevilla simplemente a las labores burocráticas y administrativas, hasta que en 1717 la Casa de Contratación pasa a instalarse en Cádiz, con Sevilla siempre en contra.

El doble puerto que existía entre Cádiz-Sevilla provocará numerosas confrontaciones. El 4 de julio de 1680 se autoriza que todos los barcos que iban para América debían salir del puerto de Cádiz. Desde esta fecha hasta 1717 el puerto de Cádiz se irá haciendo cada vez con más protagonismo, incluso administrativo, hasta que consigue que la Casa de Contratación y el Consulado de Cargadores se establezca en Cádiz, por Real Decreto de 2 de mayo de 1717.

Sevilla no se quedará con las manos cruzadas y logrará que la Casa de Contratación y el Consulado de Cargadores pase de nuevo a Sevilla el 21 de septiembre de 1725por Real Decreto. Este triunfo Sevillano duró muy poco, ya que el 31 de diciembre de 1726 se anula este decreto y la Casa de Contratación y el Consulado regresan a Cádiz, donde permanecerá hasta su desaparición en 1790.

LA GUERRA DE SUCESIÓN

Esta guerra comienza con la muerte de Carlos II en el año 1700 sin haber dejado descendencia. Así se dividen dos facciones:

• Los que defendían al Archiduque Carlos de Austria como heredero

• Los que apostaban por Felipe de Anjou

El elegido como monarca de España será el Segundo, Felipe V, de la familia de los Borbones, comenzando así la dinastía en España. Pero el Archiduque Carlos de Austria no estuvo conforme con esta decisión y formó una coalición en contra de Felipe V, formada por Gran Bretaña, el Imperio Austriaco, Holanda, Prusia, Hannover y, a partir de 1703, Portugal. Esto guerra es lo que se conoce como la Primera Guerra Carlista.

En este contexto de inestabilidad política, el 23 de agosto de 1702 tenemos ante las costas gaditanas una flota de 207 barcos de las tropas aliadas. Su intención era tomar Cádiz, para así poder penetrar al resto de la Península. Pero el intento resultó fallido y tomaron El Puerto de Santa María y el Río San Pedro.

Debido a la falta de aprovisionamientos, la flota enemiga se retira de la Península el 1 de octubre, no sin antes haber saqueado Rota junto con El Puerto de Santa María.

Dos años después, en 1704, los ingleses intentan tomar de nuevo Cádiz y se acercan a sus costas con 120 barcos. La causa era apoyar un supuesto alzamiento cuyos miembros debían hacerse con el castillo de San Sebastián. Pero como esto no ocurrió, tomaron Gibraltar el 4 de agosto. En el resto de la contienda Cádiz no será atacada más ni tendrá ningún protagonismo. Esta guerra termina en 1713, cuando se firma del Tratado de Utrech.

Todos los intentos de ser tomada que sufrió Cádiz durante la Guerra de Sucesión repercutieron negativamente en la economía gaditana, ya que las flotas indianas no pudieron desembarcar ni salir del puerto de Cádiz, por lo que la economía se paralizó durante estos años.

CÁDIZ CON LOS BORBONES

Con los Borbones como monarcas, en Cádiz comienza un periodo de paz y prosperidad económica, llamado “ El Siglo de Oro Gaditano” . Gracias a este esplendor, en la ciudad se asientan numerosas colonias de extranjeros, entre los que destacan genoveses, cántabros, ingleses y catalanes, todos ellos dedicados al comercio y a actividades que generaron para la ciudad muchos beneficios.

El primer hecho que confirma este progreso es la hegemonía de Cádiz en el comercio con la India, con el traslado de la Casa de Contratación y el Consulado de Cargadores de Sevilla a Cádiz, del que hemos hablado y desarrollado anteriormente.

Carlos III llega al trono en 1759, y con él se dan los primeros síntomas de la decadencia de Cádiz, al ampliar, en 1765, hasta nueve el número de puertos que podían comerciar con las Indias Americanas. Es en 1776 cuando sale de Cádiz el último barco dirigido hacia las Indias, con destino a Veracruz. Y en 1790 se suprime definitivamente la Casa de Contratación. Esto supone que cualquier puerto puede ya comerciar con América, por tanto Cádiz se verá gravemente afectada al perder la hegemonía que había tenido en este comercio desde el descubrimiento de América.

La decadencia de Cádiz se verá más acrecentada con las guerras hispano-británicas, que tuvo, en muchas ocasiones, como escenario a Cádiz, debido a la política seguida por los ingleses. Ellos atacaban realizando bloqueos de los puertos más importantes para así debilitar el país, y entre esos puertos se encontraba Cádiz.

En 1976 España firma el Primer Tratado de San Ildefonso y se alía con Francia para atacar y defenderse de Inglaterra.

Bloqueos a Cádiz podemos mencionar el de 1797, en 1800, en 1804, en 1805, todos ellos con violentos ataques a la ciudad, intentos fallidos de tomarla, y pérdidas tanto materiales como humanas.

El suceso más importante de esta guerra será la Batalla de Trafalgar. La contienda comienza el 20 de octubre de 1805. anteriormente se había formado en el puerto de Cádiz una flota hispano-francesa de 33 naves. Estas naves, con Federico Gravina al frente, son derrotadas por la flota inglesa, bajo el mando del Almirante Villanueve. En la batalla mueren el inglés Nelson y Federico Gravina.

Los supervivientes hispano-franceses se refugian en Cádiz, y esta ciudad da asilo no solo a los de su bando, sino a todos los heridos que llegaron a sus costas sin importar en que lado de la contienda lucharon.

La decadencia de Cádiz en los años finales del siglo XVIII y principios del siglo XX queda bien reflejada en los padrones, donde se ve un claro descenso de la población gaditana, debido tanto a las guerras como a las epidemias que arrasaron a la ciudad durante el siglo XVI y XVII y XVIII.

LA EDAD CONTEMPORANEA
LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA Y LAS CORTES DE CÁDIZ


Con la excusa de atacar a los ingleses, España estaba prácticamente entera ocupada por los franceses. Carlos IV abdica en Bayona y cede el trono al José I Bonaparte. Tanto Carlos IV como su hijo Fernando, estaban retenidos en Francia contra su voluntad. Inmediatamente después de la coronación de José I Bonaparte surge una oposición, una oposición que no era tanto a la ocupación francesa como a las ideas revolucionarias que estos traían y querían implantar en nuestro país.

Esto es a lo que se llama Guerra de la Independencia y Cádiz será de nuevo protagonista, ya que de 1810 a 1812 será, junto con San Fernando, el único reducto que no estará ocupado por los franceses.

En este contexto, se inician las primeras reuniones de lo que será la Primera Constitución Española, la de 1812. Estas reuniones se inician en San Fernando, ya que la ciudad de Cádiz sufría una epidemia de fiebre amarilla. Las reuniones finalizan en 1812, y el 19 de marzo de ese mismo año se proclama la Primera Constitución Española, en el Oratorio de San Felipe Neri de Cádiz, una constitución de carácter liberal y que tuvo a la Iglesia totalmente en contra. A esta constitución se le conoce como la Pepa, en conmemoración con el día que se firmó (el día de San José).

Pero en 1814, llegan los absolutistas a las Cortes de Cádiz (anteriormente estaba formada en su mayoría por liberales) y apoyan a Fernando VII para que regrese a España y al trono. Él, con el apoyo de los absolutistas, vuelve a implantar la monarquía absoluta, disuelve las Cortes de Cádiz y elimina la validez legal de la Constitución.

Tras estos acontecimientos, Cádiz empezará a decaer, no tiene infraestructura para dar el trabajo necesario para mantener a la ciudad y tiene los medios para poder modernizarse como los están haciendo otras ciudades de España.

DE FERNANDO VII A LA PRIMERA REPÚBLICA ESPAÑOLA

Cádiz va a perder protagonismo, y lo que ocurren son hechos aislados que tienen que enmarcarse en el contexto nacional.

En 1820 se produce un levantamiento en las Cabezas de San Juan, con el propósito de tomar Cádiz como símbolo de petición de la vuelta de la Constitución de 1812, cosa que consiguieron tres meses después. En 1822 los liberales consiguen llegar al poder.

En 1868 se proclama en Cádiz un alzamiento nacional contra Isabel II, conocido bajo el nombre de “La Gloriosa” . Este alzamiento es el germen que consigue que años después sea proclamada la Primera República Española. De momento consigue destronar a la reina Isabel II y queda como regente Serrano.

En Cádiz se formó una Junta Revolucionaria Local y Provincial. Desde Cádiz se empieza la resistencia, con barricadas, y es aquí donde aparece la figura de Fermín Salvoechea, liderando las revueltas populares. Todas estas sublevaciones fueron sofocadas.

DE LA PRIMERA A LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA

Las sublevaciones empezadas en Cádiz fueron los primeros pasos para la proclamación de la Primera República Española, el 11 de febrero de 1873, tras abdicar el monarca Amadeo I de Saboya, que estuvo en el trono menos de un año.

Con importancia solo local podemos destacar los asaltos a los conventos del .Rosario y San Francisco tras la proclamación de la República.

Bajo la presidencia de Pi y Margall en la República, estalla en movimiento cantonal en España, formándose uno en Cádiz. Este movimiento fue reprimido en pocas semanas.

Con la restauración Borbónica en 1874 (vuelta de Alfonso XII) se da una etapa de tranquilidad y estabilidad política en toda España. En Cádiz no ocurre nada significativo en este periodo, sólo que es en esta ciudad donde se reúnen las tropas que irán a luchar e la Guerra de Cuba.

El siglo XX comienza con un duro golpe para los trabajadores de Cádiz: en 1903 se cierran los astilleros.

Con la Dictadura de Primo de Rivera, se vuelven a abrir los astilleros y se construyó la Factoría Naval de San Carlos, hechos estos dos que permitió que la ciudad pudiese levantar un poco su economía.

Durante la Segunda República ocurre en Cádiz un acontecimiento de repercusión nacional: el Golpe del General Sanjurgo en el año 1932, que tuvo aquí, junto con Sevilla y Granada, su principal fuerza.

DE LA GUERRA CIVIL HASTA NUESTROS DÍAS

La Guerra Civil estalla el 17 de julio de 1936. Meses antes, en marzo, José López Pinto Berizo está en Cádiz como Gobernador Militar. Un mes después el militar Enrique Varela Iglesias (de San Fernando), lo tenemos en la ciudad. Ellos serán los que inicien la sublevación en Cádiz.

El 18 de julio las tropas nacionalistas están ya en Cádiz, sitiando la ciudad. En ella vemos tres focos de resistencia:

En el barrio de la Viña y en Santa María se habían formado también algunos grupos de resistencia, levantándose barricadas. Lo mismo pasó en la calle San Juan y Prim, para proteger contra los falangistas a la Casa del Pueblo, en la calle Arbolí. Pero los ejércitos nacionalistas no abandonaron la ciudad y los focos de resistencia fueron cayendo uno a uno en menos de un día.

Días más tarde, el 27 de julio, León de Carranza llega a la ciudad y es nombrado Gobernador Civil y Alcalde.

El bando republicano sólo intentó ayudar a Cádiz una vez, el 8 de agosto, que fue bombardeada por el buque republicano Cervantes . Este bombardeo sólo ocasionó un muerto y algunos daños materiales.  Los fusilamientos de la guerra se realizaron en la Plaza de Toros, en los fosos de la Puerta de Tierra y en la valla del Hospicio.

En los primeros años de posguerra, ya con el Régimen Franquista, Cádiz y el resto de España pasa por la etapa de más pobreza de su historia, acentuado además por la autarquía política del Régimen de Franco y el bloqueo internacional

En 1947 sucede la “Explosión de Cádiz”, una explosión producida en el almacén de minas de la Base de Defensa Submarina del Barrio de San Severiano. La onda expansiva provocada por la explosión no afectó al casco antiguo, ya que este fue protegido por la muralla que siglos atrás se había construido en la ciudad. Los heridos se contabilizaban por miles, cerca de los 5.000 y muertos hubo unos 150 aproximadamente.

El Gobierno Central ayudó mucho a la ciudad en estos primeros momentos, primero económicamente, y luego ayudando a regenerar las zonas afectadas. Ello provocó que Cádiz no solo se rehabilitara, sino que creciera urbanísticamente. Una de las obras realizada después de la tragedia fue abrir dos arcos en la Puerta de Tierra para facilitar la entrada en Cádiz.

José León de Carranza llega a la alcaldía de Cádiz en 1948, con el propósito de hacer crecer su economía creando una Zona Franca y un buen puerto.

A partir de la segunda mitad de los años 60 se empieza a ver una recuperación económica con el esplendor de la industria naval de la Bahía. Este crecimiento se verá en todo el país. Cádiz se especializará en la industria naval y química, sectores que no evolucionarán todo lo que se esperaba.

Las personas de los pueblos de alrededor emigrarán a la capital por estas fechas, atraídos por el comercio y por la manera en que estaba creciendo la ciudad más allá de las murallas. También es muy importante la construcción del puente José León de Carranza, que se inauguró en 19 de octubre de 1969, y unía a Cádiz con el otro lado de la Bahía.  Durante todo el siglo XX la población de Cádiz irá aumentando. Pero a partir de la década de los 90 empezó a decrecer y su evolución sigue siendo negativa.

Una obra importante realizada en la ciudad en fecha reciente es el soterramiento del tren. Todavía quedan algunas obras pendientes de gran importancia, como el segundo puente hacia la Bahía.

 

MONUMENTOS

Baluarte de la Candelaria,  Casa de las Cadenas,  Castillo de Santa Catalina,  Catedral de Cádiz, Catedral Vieja, Gran Teatro Falla, Hospital de Mujeres, Iglesia de Santo Domingo, Iglesia del Carmen,  La Caleta, La Puerta de Tierra, Museo Catedralicio Casa de Contaduría,  Museo de Cádiz,  Museo Histórico Municipal,  Oratorio de San Felipe Neri, Plaza de España, Teatro Romano, Torre Tavira.

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FIESTAS

Alcala de los Gazules, Alcala del Valle, Algar, Algeciras, Algodonales, Arcos de la Frontera, Barbate, Benalup, Benamahoma, Benaocaz, Bornos, Cadiz, Castellar de la Frontera, Chiclana de la Frontera, Chipiona, Conil de la Frontera, El Bosque, El Gastor, El Puerto de Santa Maria, Espera, Grazalema, Jerez de la Frontera, Jimena de la Frontera, La Linea de la Concepcion, Los Barrios, Medina-Sidonia, Olvera, Paterna de Rivera, Prado del Rey, Puerto Real, Puerto Serrano, Rota, San Fernando, San Roque, Sanlucar de Barrameda, Setenil de las Bodegas, Tarifa, Torre-Alhaquime, Trebujena, Ubrique, Vejer de la Frontera, Villaluenga del Rosario, Villamartin, Zahara de la Sierra, Zahara de los Atunes. Carnaval, Corpus, Día de la Patrona, San Juan, Semana Santa, Velada de los Ángeles.

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ECONOMÍA

La actividad económica de la ciudad se estructura en torno a su puerto, que, aunque no tiene una especial relevancia comercial, es el primer puerto pesquero de Andalucía.

Como actividades industriales son dignas de destacar los astilleros navales, los transformados metálicos, la construcción de material ferroviario, la industria del papel y la alimentaria. Sus actividades comerciales hacen de la ciudad el más importante mercado regional, con repercusiones, también, en el comercio internacional.

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COCINA CON ARTE

La cocina gaditana esta influenciada sobre todo por los vinos que se producen en la provincia y por la amplia gama de pescados propios del litoral gaditano: atunes, doradas, urtas robalos, acedías, mojarras, etc., asi como por sus mariscos: gambas, cigalas, bocas, cañaíllas..., y los celebres langostinos de sanlucar de barrameda. 

No hay que olvidar los quesos artesanales, chacinas y carnes en los pueblos de la sierra. la repostería, riquísima, con clara influencia de los árabes y la aportación de los conventos de la monjas. son deliciosos el tocino de cielo, los alfajores de medina sidonea, el turrón y los churros de Cádiz, y los famosos pestiños, exquisitos dulces navideños típicos en toda la provincia. 

Los numerosos restaurantes, bares, marisquerías, tabernas y chiringuitos (bares junto a la playa) nos dan la oportunidad de probar esta variada gastronomía y sus excelentes vinos: finos, amontillados, olorosos, manzanillas, brandies...criados en la provincia, y que dan un especial carácter a esta tierra.

Recetas

Buñuelos de bacalao, Caldillo de Perros, Caldo de pescado,  Gazpacho caliente, Panizas, Papas con Chocos, Sopa a la marinera,  Sopa al estilo de Cádiz,  Sopa de Gato,  Sopa Moruna de Cádiz,  Tortillas de Camarones. 

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RESTAURANTES DE CÁDIZ

Restaurante La Marea - Restaurante Azahar Costa - Venta Aurelio (En Chipiona) - Yeyo Celebraciones (En San Fernando) - Restaurante El Mirador ...

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TURISMO

Los monumentos arriba mencionados y los espacios naturales

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PERSONAJES CÉLEBRES
  • Lucio Cornelio Balbo, llamado Balbo el Mayor (en latín Lucio Cornelius Balbus Maior; Gades, hoy Cádiz, 97 a. C. ó 100 a. C., fecha de la muerte desconocida) fue un político y gobernante hispano que ocupó los más altos puestos en la República de Roma, siendo el primer extranjero en conseguir el honor de cónsul en el año 40 a. C. Pertenecía a una poderosa familia de origen púnico enriquecida por el comercio.

    Origen de la familia
    Desde que los romanos en sus guerras contra los cartagineses conquistaron lo que hoy es Andalucía, entre los años 211 a. C., que entran en Cástulo, y el 207 a. C. que toman Gades, los indígenas de la Península pasaron de la alegría por la expulsión de los ocupantes cartagineses a la constatación de que los romanos no eran libertadores, sino nuevos amos que pretendían las ricas minas y campos de su tierra. Se produjo así el levantamiento en el año 197 a. C. que duraría hasta que el general Catón, con nuevas legiones, acabó con la resistencia en el 194 a. C. Desde la pretura de Tiberio Graco en el 179 a. C. ya no se conocen más problemas romanos en Andalucía. Convertida en la provincia de Hispania Ulterior, y luego durante el reinado de Augusto en la Bética, ésta destacará pronto dentro del mundo romano por sus aportaciones materiales y humanas al Imperio. En este ambiente se establecieron desde Gades importantes redes comerciales con el Mediterráneo, destacando las familias de origen fenicio, como el clan Balbo. La familia Balbo parecía tener una especial vinculación con el templo de Hércules-Melkart, hecho que hace suponer su origen fenicio (ratificable con las consonantes B-l de su apellido y de Baal, aunque no se ha podido probar la conexión fenicio-latina en esta cuestión lingüística). Otros creen que su familia procedía de cartagineses enriquecidos que, antes de Zama, había huido con sus riquezas a Cádiz.

    La guerra sertoriana
    Durante la guerra sertoriana (80-71 a. C.), Gades, y con ella Balbo, se puso del lado de la legalidad vigente de Metelo frente a la oposición demócrata de Sertorio. Durante la guerra tuvo oportunidad de recorrer Lusitania y de establecer importantes relaciones personales y mercantiles. Cuando Pompeyo se hace cargo del ejército republicano en el año 76, Balbo se une a él, y poco después obtiene la ciudadanía romana extensible a toda su familia gracias a la Lex Gellia Cornelia, (72 a. C.). Tal concesión fue impugnada y luego defendida victoriosamente por el abogado e insigne retórico Cicerón. Balbo toma los gentilicios romanos de Cornelio y Lucio, siendo admitido entonces en el Orden Ecuestre; donde se reunían los miembros más poderosos del segundo Estado, ya muy cerca en condiciones materiales y políticas del patriciado. Pertenecer a la clase alta de la sociedad romana, en la que se encontraban patricios, caballeros y aun plebeyos enriquecidos (como Mario), resultaba fundamental para administrar las minas que eran, desde hacía tiempo, elementos fundamentales en el patrimonio de la familia.

    Encuentro con Julio César
    Balbo coincidió con Cayo Julio César, nombrado cuestor la Bética, en el año 69 a. C. Este encuentro resultaría crucial para su futuro, ya que se convierte en consejero y amigo del futuro dictador. Es de la mano de Balbo como César va al templo gaditano de Hércules-Melkart a rezar ante la divinidad fenicia "y al contemplar una estatua de Alejandro Magno se echó a llorar, como avergonzado de su inactividad pues no había hecho todavía nada digno de memoria en una edad en la que ya Alejandro había conquistado el orbe de la tierra" (cita según Suetonio). La escena ha sido imaginada al óleo por el decimonónico pintor vejeriego José Morillo. La amistad se ve confirmada con el regreso de César a la Bética, ahora como propretor de la Hispania Ulterior, en el año 61 a. C., proporcionando Gades un gran apoyo a la flota romana en la campaña de Lusitania, donde Balbo ya era oficial de la plana mayor de César. En esa campaña es posiblemente cuando Balbo reafirma una vieja relación, que iba a ser duradera, con la futura colonia luego llamada Cáceres. No sólo la colonia sino sus alrededores como, por ejemplo, Aliseda, donde había minas que pudieron ser propiedad de Balbo. En el 60 a. C., Balbo ya aparece en Roma como hombre de confianza de Julio César, y contribuyendo al acuerdo que facilitó el triunvirato entre César, Pompeyo y Craso. En esta época conoce a Cicerón, y el historiador Teófanes de Mitilene protegido de Pompeyo, lo protege y apoya. En el 59 marcha junto a César a su campaña de las Galias siendo su enlace con Roma adonde viajaba continuamente para mantener informado a César de los acontecimientos políticos en la capital. Estos años de trabajo duro, de financiar con su fortuna las campañas romanas y de creación de un auténtico servicio secreto al servicio de Julio César, le proporcionan un papel fundamental en la política romana del momento, siendo el artífice del pacto entre Pompeyo y César en el año 56 a. C. (Pacto de Lucca). Sin embargo, tanto poder le acarrea problemas con los enemigos de César, que le acusan de usurpar la ciudadanía romana abriéndose un proceso en el que fue defendido por Cicerón con su famoso discurso "Pro Balbo".

    Influencia y legado
    Balbo fue elegido patrono de Gades y en Roma heredó por testamento el patrimonio de Teófanes de Mitilene, debido a su gran prestigio. Luego siguió a César por Helvecia y Galia como encargado de sus finanzas. Derrotados los pompeyanos en Munda (45 a. C.), César, por mediación de Balbo otorgó la ciudadanía romana a todos los gaditanos. En ese momento aparece en la historia su sobrino Balbo el Menor, también llamado Lucio Cornelio, que se distinguirá en el ejército romano. De vuelta a Roma y tras el asesinato de César en marzo del 44 a. C., Balbo organizó un partido cesariano en apoyo de Octavio frente a Marco Antonio. Cuando ambos llegan a un acuerdo en el año 40 a. C., Balbo fue honrado con el consulado, siendo el primer no itálico en conseguirlo. Poco después se retira de la política activa para seguir apoyando a su sobrino, sin que se conozca la fecha de su muerte.

  • Manuel de Falla y Matheu (Cádiz, España, 23 de noviembre de 1876 - Alta Gracia, Argentina, 14 de noviembre de 1946) fue un compositor nacionalista español. Con Isaac Albéniz, Joaquín Rodrigo, Enrique Granados y Joaquín Turina es uno de los músicos más importantes de la primera mitad del siglo XX en España.

    Infancia y juventud
    Manuel María de los Dolores Falla y Matheu1 nació el 23 de noviembre de 1876 en el domicilio familiar de la Plaza de Mina número 3 en Cádiz, hijo de José María Falla y Franco y de María Jesús Matheu y Zabala. Recibió sus primeras lecciones de solfeo de mano de su madre, intérprete de piano, y su abuelo. A los 9 años de edad continuó sus estudios musicales con una profesora de piano llamada Eloísa Galluzo. Además su nodriza le enseñó nanas y canciones populares que dejaron huella en él. En 1889 prosiguió sus estudios de piano con Alejandro Odero y aprendió armonía y contrapunto con Enrique Broca. A los quince años sus intereses eran principalmente la literatura y el periodismo. Con un grupo de amigos fundó la revista literaria "El Burlón" y en 1890 participó en una segunda titulada "El Cascabel", que terminó dirigiendo. En 1893, tras asistir a un concierto en Cádiz donde se interpretaron, entre otras, obras de Edvard Grieg sintió, según sus propias palabras, que su "vocación definitiva es la música".

    Traslado a Madrid
    A partir de 1896 comenzó a viajar a Madrid, donde asistió al Real Conservatorio de Música y Declamación. Allí se perfeccionó en piano con José Tragó, un condiscípulo de Isaac Albéniz. En 1897 compuso Melodía, una obra para violonchelo y piano y dedicada a Salvador Viniegra, ya que Falla participaba en las sesiones de música de cámara que se realizaban en casa de éste. Ese mismo año se trasladó definitivamente a Madrid, donde al año siguiente finalizó con honores sus estudios en el Conservatorio. Al año siguiente superó, con la calificación de sobresaliente, los tres primeros años de solfeo y cinco de piano en el Conservatorio, en calidad de alumno libre, y compuso Scherzo en do menor. En 1899 terminó los estudios oficiales en la Escuela Nacional de Música y Declamación y obtuvo, por unanimidad, el primer premio de piano de dicho centro. Ese mismo año estrena sus primeras obras: Romanza para violonchelo y piano, Nocturno para piano, Melodía para violonchelo y piano, Serenata andaluza para violín y piano, Cuarteto en Sol y Mireya. Por esa época, el joven músico añadió el "de" a su apellido, con el que sería conocido. En 1900 compuso Canción para piano y algunas piezas vocales y para piano. Estrenó Serenata andaluza y Vals-Capricho para piano en el Ateneo de Madrid. Debido a la precaria situación económica de la familia, comenzó a impartir clases de piano. Realizó sus primeras obras de zarzuela, como La Juana y la Petra o La casa de tócame Roque. En 1901 conoció a Felip Pedrell, quien tendría notable influencia en su posterior carrera ya que despertó en él el interés por el flamenco y, en especial, por el cante jondo. Compuso obras como Cortejo de gnomos y Serenata, ambas para piano y tras componer algunas zarzuelas, hoy perdidas u olvidadas, como Los amores de Inés y Limosna de amor. El 12 de abril de 1902 estrenó, en el Teatro Cómico de Madrid, Los amores de la Inés y ese mismo año conoció a Joaquín Turina y la Sociedad de Autores publicó Vals-Capricho y Serenata andaluza. Al año siguiente compuso y presentó Allegro de concierto al concurso convocado por el Conservatorio de Madrid, que finalmente ganó Enrique Granados y la Sociedad de Autores publicó las obras Tus ojillos negros y Nocturno. Ese mismo año, comenzó su colaboración con Amadeo Vives las zarzuelas Prisionero de guerra, El cornetín de órdenes y La cruz de Malta, de las que sólo se conservan algunos fragmentos. Los años de estudio en la capital española culminaron con la composición, en 1904, de la ópera La vida breve, en colaboración con Carlos Fernández Shaw, que se hizo acreedora del primer premio de un concurso convocado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Aunque las bases del concurso estipulaban que el trabajo ganador debía representarse en el Teatro Real de Madrid, Falla hubo de esperar ocho años para dar a conocer su partitura, no en Madrid sino en Niza (Francia). Dado de que no conocía todavía Granada, la ciudad en la que se ambienta esta ópera, Falla pidió información a su amigo Antonio Arango. De esta época son los Cantares de Nochebuena. En abril de 1905 obtuvo el premio de piano convocado por la firma Ortiz y Cussó. El 15 de mayo de ese año estrenó en el Ateneo de Madrid la obra Allegro de concierto. El 13 de noviembre la Academia de Bellas Artes otorgó el premio de su concurso a La vida breve.

    Etapa parisina
    La siguiente etapa de su formación tuvo lugar en Francia. En 1907 se afincó en París, por consejo de Joaquín Turina y Víctor Mirecki Larramat, y allí entró en relación con Claude Debussy, Maurice Ravel, Paul Dukas, Isaac Albéniz, Alexis Roland-Manuel, Florent Schmitt, Ricardo Viñes o Pablo Picasso. Es difícil saber qué experiencia vívida puede cambiar el rumbo de una sensibilidad artística creadora pero la relación que Falla mantuvo con estos músicos en París influyó de manera determinante en su música posterior. Por ejemplo, Debussy quien había oído y admiraba el arte flamenco de España, le aconsejó que tomara esta música como fuente de inspiración; consejo que el español debió tener en cuenta en obras como Noches en los jardines de España, en que el impresionismo contemporáneo se utiliza casi como soporte para armonías, ritmos y sonoridades flamencas. En 1908 y debido a la mediación de Albéniz, el rey Alfonso XIII le otorgó una beca para que pudiera seguir residiendo en París y concluir las Cuatro piezas españolas. En enero de ese año inició una gira por el norte de España, junto con el violinista Antonio Fernández Bordas y el violonchelista Víctor Mirecki. El 23 de marzo terminó la obra Con afectos de júbilo y gozo. Paul Milliet tradujo al francés el libreto de La vida breve para que el estreno de la obra fuera posible en Francia. El 27 de marzo del año siguiente se estrenaron en la Salle Érard las Cuatro piezas españolas interpretadas por Ricardo Viñes, que más tarde fueron publicadas por el editor Jacques Durand gracias a la recomendación de Dukas, Debussy y Ravel. Ese mismo año comenzó a componer Noches en los jardines de España y revisó sustancialmente la orquestación de La vida breve. El 4 de mayo de 1910 la soprano Ada Adiny-Milliet estrenó en la Société Nationale Indépendante, acompañada al piano por Falla, las Trois mélodies, realizadas sobre textos de Théophile Gautier y que fueron publicadas por Rouart, Lerolle et Cie. En ese mismo año se produjo su primer encuentro con Ígor Stravinski y conoció a Georges Jean-Aubry, Ignacio Zuloaga, Joaquín Nin y Wanda Landowska. Un año más tarde realizó su primera visita a Londres y en marzo ofreció algunos recitales. En 1912 realizó un viaje a Suiza e Italia. En Milán negoció con Tito Ricordi la publicación de La vida breve. El 30 de noviembre, Ricardo Viñes presentó en la Sociedad Filarmónica Madrileña las Cuatro piezas españolas de Falla. El 1 de abril de 1913 se estrenó en el Casino Municipal de Niza La vida breve y el 30 de diciembre de ese año se realizó en el Teatro Nacional de la Opéra-Comique de París el ensayo general, con público y crítica. La obra se estrenó oficialmente el 7 de enero de 1914 en dicho teatro. Max Eschig publicó la partitura y se convirtió en el editor de Falla. Ese mismo año conoció a Gregorio Martínez Sierra y a su esposa, María Lejárraga. En 1914 compuso las Siete canciones populares españolas. Tras el inicio de la Primera Guerra Mundial, Falla regresó a su país natal y fijó su residencia de nuevo en Madrid. El 14 de noviembre se representó La vida breve en el Teatro de la Zarzuela y en el mes siguiente termina la Oración de las madres que tienen a sus hijos en brazos.

    Vuelta a Madrid
    El 15 de enero de 1915, Joaquín Turina y Manuel de Falla fueron homenajeados por el Ateneo de Madrid. En dicho homenaje se estrenaron las Siete canciones populares españolas, interpretadas por la soprano Luisa Vela y acompañada al piano por el propio Falla. El 8 de febrero se realizó el concierto de presentación de la Sociedad Nacional de Música en el Hotel Ritz de Madrid, en el que la soprano Josefina Revillo interpretó por primera vez la Oración de las madres que tienen a sus hijos en brazos. El 15 de abril tuvo lugar el estreno de la primera versión de El amor brujo en el Teatro Lara, interpretado por Pastora Imperio en el papel de Candelas y bajo la dirección orquestal de José Moreno Ballesteros, padre de Federico Moreno Torroba, quien tocó la parte de piano. A finales de marzo y principios de abril acompañó a María Lejárraga en viaje por Granada, Ronda, Algeciras y Cádiz. Poco después se trasladó a Barcelona con el matrimonio Martínez Sierra y su estancia en la ciudad se prolongó casi seis meses. Fue invitado por Santiago Rusiñol a pasar unos días en el Cau Ferrat de Sitges y allí trabajó intensamente en las Noches en los jardines de España. El 23 de septiembre, el sexteto de José Media-Villa estrena en Portugal una versión de El amor brujo realizada por el mismo Falla. El 18 de diciembre concluyó El pan de Ronda que sabe a verdad, una obra realizada sobre un texto de María Lejárraga. El 28 de marzo del año siguiente la Orquesta Sinfónica de Madrid, dirigida por Enrique Fernández Arbós, estrenó la primera versión de concierto de El amor brujo en el Hotel Ritz de Madrid. El 9 de abril, se estrenó en el Teatro Real la obra Noches en los jardines de España a cargo de la misma orquesta, junto con el pianista José Cubiles y dirigida de nuevo por Fernández Arbós. Junto con el matrimonio Martínez Sierra, comienza a trabajar en la pantomima El corregidor y la molinera, basada en la novela El sombrero de tres picos de Pedro Antonio de Alarcón. En el número de abril de la Revista Musical Hispano-Americana se publicó el texto de Falla "Enrique Granados, Evocación de su obra" y el periódico La Tribuna del 5 de junio hizo lo propio con "El gran músico de nuestro tiempo: Igor Stravinsky". Falla entabló contacto con Ígor Stravinski y Sergéi Diágilev, cuyos célebres Ballets Rusos se hallaban por aquella época en Madrid, e inició un viaje por el sur del país acompañado por Diágilev y el bailarín Léonide Massine. A lo largo de esa primavera y verano se realizaron varios conciertos en Sevilla, Cádiz y Granada. El 26 de junio interpreta Noches en los jardines de España junto a la Sinfónica de Madrid dirigida por Arturo Saco del Valle, en el Palacio de Carlos I de Granada. Además, realizó el prólogo de la obra La música francesa contemporánea, de Georges Jean-Aubry y en el número de diciembre de la Revista Musical Hispano-Americana publicó un nuevo artículo titulado "Introducción al estudio de la música nueva".

    El 7 de abril de 1917 se estrenó en el Teatro Eslava la obra El corregidor y la molinera a cargo de una orquesta formada por profesores de la Sociedad Filarmónica de Madrid, dirigidos por Joaquín Turina. El 29 de abril, la Orquesta Sinfónica de Madrid, dirigida por Enrique Fernández Arbós realizó una interpretación en el Teatro Real de una versión de concierto para pequeña orquesta de El amor brujo. Ese mismo año Falla realiza el prólogo de la "Enciclopedia abreviada de Música", de Joaquín Turina, y publicó "Nuestra música" en el número de junio de la revista Música. Durante el verano inició un nuevo viaje por España con Diágilev y Massine y el 8 de octubre acudió a Fuendetodos a la inauguración de un monumento en homenaje a Francisco de Goya. Antes de finalizar el año, inició una nueva gira por el norte de España acompañando a la soprano Aga Lahowska. En 1918 comenzó a componer la ópera cómica Fuego fatuo, con libreto de María Lejárraga, pero que no llegó a estrenarse. El 27 de abril, Falla pronunció una conferencia titulada "El arte profundo de Claude Debussy" en un homenaje que rindió el Ateneo de Madrid al compositor francés. Por encargo de la princesa Edmond de Polignac compone El retablo de Maese Pedro, que estrena en el salón parisiense de ésta. En 1919 fallecieron sus padres, el 12 de febrero su padre y el 22 de julio su madre. El 22 de julio los Ballets Russos de Diágilev realizaron el estreno de El sombrero de tres picos en el Alhambra Theatre de Londres, con coreografía de Massine y decorados y figurines de Pablo Picasso. Esta obra pasó a formar parte del repertorio fijo de la compañía rusa. Por encargo de Arthur Rubinstein comienza a componer Fantasia Baetica e inició las negociaciones del contrato con J. & W. Chester de Londres, que se pasaron a ser sus principales editores. El Centro Artístico de Granada le tributó un homenaje el 15 de septiembre, por lo que Falla realizó un viaje a la ciudad, en compañía de su hermana María del Carmen y del matrimonio Vázquez Díaz. Durante su estancia en la ciudad, se hospedó primero en la Pensión Alhambra, donde su amigo desde su estancia en París, Ángel Barrios, le reservó habitaciones, y más tarde en la Pensión Carmona, según su primer biógrafo, John Brande Trend, al que conoció durante ese viaje. Ambas pensiones estaban situadas en la Calle Real de la Alhambra. Allí llevó una vida retirada, rodeado de un grupo de amigos entre los que se encontraba Federico García Lorca.

    Etapa granadina
    El 4 de enero de 1920, tuvo lugar el estreno en París de Noches en los jardines de España, bajo la dirección de Enrique Fernández Arbós y con Joaquín Nin en el papel solista, y ese mismo mes, los Ballets Rusos realizaron una exitosa representación de El sombrero de tres picos en el Théâtre National de l'Opéra de París. El 8 de febrero, Arthur Rubinstein estrenó en Nueva York la Fantasia Baetica. El compositor gaditano concluyó su primera obra en Granada en agosto, Homenaje pour le Tombeau de Claude Debussy para guitarra. A mediados del mes siguiente fijó su residencia en dicha ciudad en las mismas habitaciones que ocupó anteriormente Daniel Vázquez Díaz en la Pensión Carmona y más tarde se trasladó al carmen de Santa Engracia en la Calle Real de la Alhambra, número 40. En diciembre publicó su artículo "Claude Debussy et l'Espagne" en La Revue Musicale. El estreno de Homenaje pour le Tombeau de Claude Debussy tuvo lugar el 24 de enero de 1921 en París, con la interpretación del arpa-laúd a cargo de Marie-Louise Henri Casadesus. El estreno en su versión para guitarra fue realizado por Miguel Llobet durante una gira por España un mes más tarde. En esa época, Falla estuvo muy vinculado con la vida cultural de la ciudad andaluza y frecuentó las amistades de personajes como Miguel Cerón, Fernando de los Ríos, Hermenegildo Lanz, Manuel Ángeles Ortiz y, sobre todo, Federico García Lorca. En mayo realizó un viaje a París y Londres, ciudad en la que interpretó la parte para piano de Noches en los jardines de España en el Queen's Hall. A su regreso a España coincidió en la capital con Ígor Stravinski que estaba dirigiendo en el Teatro Real su ballet Petrushka. Durante años había mantenido una estrecha relación personal y profesional con el matrimonio Martínez Sierra, que se rompió debido a desacuerdos en torno al proyecto de una obra titulada Don Juan de España. Tras esta ruptura, comenzó la composición de las dos suites de El sombrero de tres picos y termina Fanfare pour une fête, por encargo de la revista Fanfare de Londres, que sería publicada en su primer número en agosto.

    A comienzos de 1922 estableció definitivamente su residencia en el carmen de la Antequeruela Alta, número 11. El diplomático Ricardo Baeza, amigo de Falla, le encomendó el encargo de componer Canto de los remeros del Volga, en favor de los refugiados rusos. Realizó un viaje durante la Semana Santa de Sevilla, durante el cual conoció a Segismundo Romero y a Eduardo Torres, con los que en un futuro colaboraría para formar la Orquesta Bética de Cámara y que finalmente se presentaría el 11 de junio en 1924 con un concierto en el sevillano Teatro Llorens. Se unió a Miguel Cerón, Federico García Lorca, Hermenegildo Lanz, Ignacio Zuloaga y otros para promover la creación del "Concurso de Cante Jondo" con el fin de rescatar el "canto primitivo andaluz". Dicho concurso fue organizado por el Centro Artístico y tuvo lugar los días 13 y 14 de junio en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra. El 6 de enero de 1923, Manuel de Falla, Hermenegildo Lanz y Federico García Lorca realizaron una función en casa de Lorca de títeres de cachiporra en la que representaron obras de Miguel de Cervantes, el propio Lorca o el Misterio de los Reyes Magos, un auto sacramental del siglo XIII para el que Falla había compuesto la música incidental. En febrero, La Revue Musicale publicó dos artículos de Falla: "Felipe Pedrell, (1841-1922)" y "Wanda Landowska à Grenade", que detallaba la visita de dicha clavecinista a Granada en noviembre del año anterior. Los días 23 y 24 de marzo se realizó el estreno en público de la versión de concierto de El retablo de Maese Pedro en el Teatro San Fernando de Sevilla. La escenificación de la obra tuvo lugar en el palacete de la princesa de Polignac en París y los decorados y figurines fueron obra de Manuel Ángeles Ortiz y los títeres con cabezas y figuras planas de Hermenegildo Lanz. Realizó algunos viajes a Francia, Bélgica e Italia y en Madrid conoció a Ernesto Halffter. Comenzó a componer Concerto para clave y cinco instrumentos a instancias de Wanda Landowska y el 12 de diciembre, Manuel de Falla y Ángel Barrios fueron propuestos como académicos por la Real Academia de Bellas Artes de Granada, siendo finalmente admitidos por unanimidad como académicos de número el 21 de febrero del año siguiente.
    A comienzos de 1924 finalizó la obra Psyché, sobre un texto de Georges Jean-Aubry, y que se estrenaría el 9 de febrero del año siguiente en el Palau de la Música de Barcelona. El 7 de abril fue nombrado académico de honor de la Real Academia Hispano-Americana de Ciencias y Artes de Cádiz. En junio de dicho año tuvo lugar la presentación de la Orquesta Bética de Cámara, por la que llevaba trabajando desde hacía dos años. El 10 de diciembre se estrenó una revisión orquestal del Prélude à l'après-midi d'un faune de Claude Debussy que Falla había compuesto para dicha orquesta. Esta interpretación corrió bajo la dirección de Ernesto Halffter y tuvo lugar en el Teatro San Fernando de Sevilla.

    El año siguiente aceptó el cargo como académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes de Granada. El 22 de mayo tuvo lugar el estreno en París de la versión definitiva para ballet de El amor brujo en el Trianon Lyrique, con decorados y figurines de Gustavo Bacarisas, Falla ejerciendo como director musical y Antonia Mercé "La Argentina" y Vicente Escudero en los papeles de Candelas y Carmelo, respectivamente. El 20 de noviembre, la Orquesta Bética interpretó la revisión orquestal realizada por Falla de la obertura de El barbero de Sevilla de Gioachino Rossini en el Teatro San Fernando de Sevilla, dirigida por su discípulo Ernesto Halffter. El 29 de diciembre tuvo lugar la representación de El retablo de maese Pedro en Nueva York, con la Philharmonic Symphony Orchestra, Wanda Landowska y Willem Mengelberg, como director. Fue nombrado miembro de la Hispanic Society of America. En 1926 participó en el homenaje que realizó el Centro Artístico en honor a Luis Bagaría. Las representaciones de El retablo realizadas en Ámsterdam el 26 de abril, que contó con Luis Buñuel como director de escena y con Willem Mengelberg como director de orquesta, y Zúrich el 20 de junio en el Festival de la Sociedad Nacional de Música Contemporánea fueron un éxito. Terminó la composición del Concerto para clavecín y orquesta de cámara, que fue estrenado el 5 de noviembre en el Palau de la Música de Barcelona por Wanda Landowska, acompañada por un grupo de profesores de la Orquestra Pau Casals y dirigidos por el propio Falla. Fue homenajeado con motivo de su cincuenta cumpleaños y recibió la distinción de "hijo adoptivo" de la ciudad de Sevilla el 20 de marzo e "hijo predilecto" de la ciudad de Cádiz en abril. Los homenajes continuaron en 1927, ya que fue nombrado "hijo adoptivo" de Guadix el 28 de febrero. Anteriormente, los días 8 y 9 de ese mismo mes, se realizaron sendos conciertos de la Orquesta Bética de Cámara en el Coliseo Olympia de Granada, dirigidos por Ernesto Halffter y el propio Falla, respectivamente. En Barcelona, el 17 de marzo tuvo lugar el "Festival Falla", que contó con la presencia del compositor. El mes siguiente, Falla se unió al homenaje que el Ateneo de Granada rindió al compositor alemán Ludwig van Beethoven. Falla compuso la música para el Soneto a Córdoba de Luis de Góngora como conmemoración del tercer centenario del fallecimiento del escritor, obra que fue estrenada el 14 de mayo en la Salle Pleyel de París, con Madeleine Greslé y el propio compositor al piano. En esa época comenzó la preparación de la música incidental para la representación del auto sacramental de Pedro Calderón de la Barca El gran teatro del mundo que se realizó en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra el 27 de junio (aunque en un principio estaba planeada para el 18, problemas técnicos impidieron la representación) que fue organizada por el Ateneo de Granada y la Junta de Damas de Honor y Mérito. En dicha representación intervinieron además, Antonio Gallego Burín como director artístico, Hermenegildo Lanz como escenógrafo y Ángel Barrios como director de orquesta. El 5 de noviembre se realizó un "Festival Falla" en Madrid, en el que el propio compositor interpretó el Concerto. Sus actuaciones finalizaron ese año el 11 de diciembre con un homenaje a Domenico Scarlatti, del que interpretó 14 sonatas en el Ateneo de Granada. El 30 de enero de 1928 tomó posesión de su cargo como académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de Granada. En marzo realizó un viaje a París para supervisar una producción de El amor brujo, que contaba con la presencia de Antonia Mercé "La Argentina" y los decorados y el vestuario fueron elaborados por Gustavo Bacarisas. En el Théâtre National de l'Opéra-Comique se estrenó una producción de El retablo de maese Pedro dirigida por Ignacio Zuloaga. El día 14, recibe la condecoración de caballero de la Legión de Honor. En septiembre viajó a Siena, en compañía de su amigo Juan Gisbert Padró, para actuar como solista en una audición del Concerto y el 29 de octubre fue nombrado miembro de la Kungliga Svenska Musikaliska Akademien Vágnar de Estocolmo. Por esas mismas fechas fue visitado en Granada por Maurice Ravel.

    En un principio, y para no entrar en disputas con Conrado del Campo, que había preparado durante años la elección de Falla como miembro de la Real Academia de San Fernando, rechazó la invitación formulada por miembros de ésta para cubrir la plaza vacante a raíz del fallecimiento de Manuel Manrique de Lara. El 13 de mayo de 1929, y tras las presiones de los académicos, Falla fue elegido por unanimidad, aunque nunca llegó a leer su discurso de ingreso. John Brande Trend publicó el primer libro monográfico sobre Falla en Nueva York, titulado Manuel de Falla and Spanish music. En esa época estaba totalmente inmerso en Atlántida y tenía la esperanza de poder estrenar la obra en la Exposición Universal de Barcelona o en la Exposición Iberoamericana de Sevilla que se celebraban ese mismo año. A finales de enero de 1930, fue visitado por Alfredo Casella, que se encontraba en la ciudad realizando unos conciertos con el Trío Italiano. En junio, realizó la grabación del Concerto y algunas de sus canciones en París, en la que acompañó al piano a María Barrientos. En diciembre realizó un viaje a Cádiz para dirigir un concierto en el teatro que lleva su nombre. Durante esta estancia en su tierra natal aprovechó la ocasión para realizar una excursión, inspirada por sus trabajos en Atlántida, al islote de Sancti Petri, lugar en el que supuestamente estarían las ruinas del templo de Hércules. En 1931 realizó su última visita a Londres para dirigir El retablo de maese Pedro en una retransmisión de la BBC. El 14 de mayo, un mes después de la proclamación de la Segunda República en España, escribió junto con otros amigos granadinos, al presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, y a su amigo Fernando de los Ríos, ministro de Justicia, para pedirles que tomaran las medidas oportunas para detener la quema y saqueo de iglesias, así como el creciente proceso de "desevangelización" de España. Ese mismo año fue designado vocal de la recién creada Junta Nacional de Música. En 1937, colabora con José María Pemán en un Himno marcial para las fuerzas nacionalistas. Para ello, Falla arregla y adapta el "Canto de los Almogávares", de Los Pirineos de Felipe Pedrell, con letra nueva de José María Pemán.

    Exilio en Argentina y fallecimiento
    El 28 de septiembre de 1939, después de la Guerra Civil Española y en puertas de la Segunda Guerra Mundial, Manuel de Falla se exilió en Argentina, a pesar de los intentos de los gobiernos del general Francisco Franco, que le ofrecían una pensión si regresaba a España. Fue nombrado Caballero, con el grado de Gran Cruz, de la Orden de Alfonso X el Sabio en 1940.2 Vivió en su exilio argentino gracias a la ayuda de algunos mecenas, entre ellos la familia Cambó, y lo hizo de forma tranquila en una casa en las sierras, donde su hermana cuidaba de él, ya que casi siempre estaba enfermo. Finalmente, falleció el 14 de noviembre de 1946 tras sufrir una parada cardiorrespiratoria, sin que hubiera podido culminar su última obra. La tarea de finalizarla, según los esbozos dejados por el maestro, correspondió a su discípulo Ernesto Halffter. En este país, exiliado, estrenaría su Suite Homenajes. Sus restos fueron trasladados desde Buenos Aires, hasta su tierra natal, Cádiz, a bordo del minador Marte. En Cádiz fueron recibidos por su familia, José María Pemán y diferentes autoridades eclesiásticas, civiles y militares, entre las que se encontraba el Ministro de Justicia, Raimundo Fernández-Cuesta, en representación del Jefe del Estado, Francisco Franco. El cortejo fúnebre se dirigió del muelle a la Catedral de Santa Cruz de Cádiz, donde se celebró un solemne funeral. Con autorización expresa del papa Pío XII, los restos fueron enterrados en la cripta de la catedral, donde se encuentran actualmente junto a los de José María Pemán.3

    Análisis musical y estilo
    Durante su estancia en París compuso sus obras más célebres: la pantomima El amor brujo y el ballet El sombrero de tres picos (compuesto para cumplimentar un encargo de los célebres Ballets Rusos de Sergéi Diágilev), las Siete canciones populares españolas para voz y piano, la Fantasia Baetica para piano y Noches en los jardines de España, estrenada en el Teatro Real en 1916. Su estilo fue evolucionando a través de estas composiciones desde el nacionalismo folclorista que revelan estas primeras partituras, inspiradas en temas, melodías, ritmos y giros andaluces o castellanos, hasta un nacionalismo que buscaba su inspiración en la tradición musical del Siglo de Oro español y al que responden la ópera para marionetas El retablo de Maese Pedro, una de sus obras más alabadas, y el Concierto para clave y cinco instrumentos. La madurez creativa de Falla comenzó con su regreso a España, en el año 1914. En las obras El retablo de Maese Pedro y el concierto para clavecín y orquesta de cámara de 1926 se percibe cómo la influencia de la música folklórica es menos visible que una suerte de neoclasicismo al estilo de Ígor Stravinski. Mientras que en sus obras anteriores Falla hacía gala de una extensa paleta sonora, heredada directamente de la escuela francesa, en estas últimas composiciones, su estilo fue haciéndose más austero y conciso, y de manera especial en el Concierto. Los últimos veinte años de su vida, Manuel de Falla los pasó trabajando en la que consideraba había de ser la obra de su vida: la cantata escénica Atlántida, sobre un poema del poeta en lengua catalana Jacinto Verdaguer, que le había obsesionado desde su infancia y en el cual veía reflejadas todas sus preocupaciones filosóficas, religiosas y humanísticas.

    En la cultura popular
    Como homenaje a su labor artística, el Banco de España decidió emplear un retrato de Manuel de Falla en el anverso de los billetes de 100 pesetas, que fueron emitidos a partir del 19 de noviembre de 1965. Este billete fue el de mayor circulación durante la década de los 1970 hasta que, debido a la inflación, en 1982 se tomo la decisión de acuñar monedas de 100 pesetas. El billete de 100 pesetas con la efigie de Manuel de Falla comenzó entonces a ser retirado por los bancos, aunque siguió siendo de curso legal hasta la instauración del euro.

 

  • Emilio Castelar y Ripoll (Cádiz, 7 de septiembre de 1832 – San Pedro del Pinatar, Murcia, 25 de mayo de 1899) fue un político y escritor español, fue Presidente del Poder Ejecutivo de la Primera República Española

    Origen
    Nace en Cádiz el 7 de septiembre de 1832. Sus padres, Manuel Castelar y María Antonia Ripoll, de ideología liberal, eran oriundos de la provincia de Alicante. La restauración absolutista de Fernando VII obligó a su padre, Manuel Castelar, a exiliarse en Gibraltar durante siete años por haber sido condenado a muerte acusado de afrancesado. A la muerte repentina de su padre, Castelar contaba sólo con siete años y se trasladó a Elda con la familia de su madre.

    Formación
    Ya de pequeño, y gracias al influjo de su madre, María Antonia Ripoll,1 era un lector insaciable, lo que se traducía en un rendimiento escolar muy alto. Se inició en sus estudios de Segunda Enseñanza en el Instituto de Alicante en 1845. Estudió Derecho y Filosofía en la Universidad de Madrid, junto con hombres que serán sus adversarios políticos más tarde como Antonio Cánovas del Castillo, se licenció en Derecho a los veinte años e hizo el doctorado un año más tarde (1853-54), y obtuvo una cátedra de Historia Filosófica y Crítica de España (1857). Durante el tiempo de sus estudios pudo colaborar con la Escuela Normal de Filosofía lo que le permitió ayudar a salvar las penurias de su familia.

    Entrada en política
    Al terminar su formación se dedicó de lleno a la lucha política, canalizada a través del periodismo (llegó a ser Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles desde 1877 a 1879, pasó por varios periódicos como El Tribuno del Pueblo, La Soberanía Nacional y La Discusión hasta fundar el suyo propio en 1864: La Democracia). Su primer discurso lo realizó el 25 de septiembre de 1854 durante un mitin del Partido Democrático en Madrid y desde ese momento, no sólo los asistentes, sino también la prensa madrileña, lo encumbrarían como un orador excepcional y un defensor a ultranza de la libertad y la democracia. Defendía un republicanismo democrático y liberal, que le enfrentaba a la tendencia más socializante de Pi y Margall. Desde esas posiciones luchó tenazmente contra el régimen de Isabel II, llegando a criticar directamente la conducta de la reina en su artículo El rasgo (1865). En represalia por aquel escrito fue cesado de su cátedra de Historia Crítica y Filosófica de España en la Universidad Central de Madrid que ocupaba desde 1857, provocando revueltas estudiantiles y de profesores contra su cese que fueron reprimidas por el gobierno de forma sangrienta en lo que se denominó la «Noche de San Daniel» el 10 de abril de 1865. El gobierno de Ramón María Narváez dimite y lo sustituye Leopoldo O'Donnell que restituirá la cátedra a Castelar. Más tarde intervino en la frustrada insurrección del Cuartel de San Gil de 1866, y fue condenado a garrote vil pero consiguió huir a Francia en un exilio de dos años.

    Revolucionario
    Participó en la Revolución de 1868 que destronó a Isabel II, pero no consiguió que condujera a la proclamación de la República. Fue diputado en las inmediatas Cortes constituyentes, en las que destacó por su capacidad oratoria, especialmente a raíz de su defensa de la libertad de cultos (1869). Siguió defendiendo la opción republicana dentro y fuera de las Cortes hasta que la abdicación de Amadeo I de Saboya provocó la proclamación de la Primera República Española (1873). Durante el primer gobierno republicano, presidido por Estanislao Figueras, ocupó la cartera de Estado, desde la que adoptó medidas como la eliminación de los títulos nobiliarios o la abolición de la esclavitud en Puerto Rico. Pero el régimen por el que tanto había luchado se descomponía rápidamente, desgarrado por las disensiones ideológicas entre sus líderes, aislado por la hostilidad de la Iglesia, la nobleza, el ejército y las clases acomodadas, y acosado por la insurrección cantonal, la reanudación de la guerra carlista y el recrudecimiento de la rebelión independentista en Cuba. La Presidencia fue pasando de mano en mano —de Figueras a Pi y Margall en junio y de éste a Salmerón en julio— hasta que en septiembre, las Cortes Constituyentes le nombraron Presidente del Poder Ejecutivo de la República

    Presidente de la República
    Para tratar de salvar el régimen disolvió las Cortes, movilizó hombres y recursos y encargó el mando de las operaciones a militares profesionales, aunque de dudosa fidelidad a la República. Cuando se reanudaron las sesiones de Cortes a comienzos de 1874, Castelar presentó su dimisión el 3 de enero tras perder una votación parlamentaria [2]; mientras se votaba el nombramiento del nuevo presidente del poder ejecutivo, que iba siendo favorable a Eduardo Palanca Asensi, el general Pavía dio un golpe de Estado y disolvió las Cortes. A Castelar se le ofreció formar gobierno, pero éste rechazó; finalmente fue el general Serrano quien aceptó ser presidente del Poder Ejecutivo.

    Restauración monárquica
    Liquidada así la Primera República, el pronunciamiento de Martínez Campos vino a restablecer la Monarquía proclamando rey a Alfonso XII. Castelar se exilia en París. Tras regresar de un largo viaje, Castelar ingresó en la Real Academia Española y en la Real Academia de la Historia y volvió a la política, encarnando en las Cortes de la Restauración la opción de los republicanos «posibilistas» que aspiraban a democratizar el régimen desde dentro. Cuando en los años noventa se aprobaron las leyes del jurado y del sufragio universal, Castelar se retiró de la vida política, aconsejando a sus partidarios la integración en el Partido Liberal de Sagasta (1893).

    Legado
    Considerado como el más elocuente orador de España, ha sido también uno de los grandes prosistas del siglo XIX. Influido por el Romanticismo, del que también hay huellas en su oratoria, se recuerdan entre sus obras los Recuerdos de Italia, alguna novela como Ernesto, Fra Filipo Lippi y colecciones de artículos, discursos y diversos estudios jurídicos, históricos y de crítica literaria y artística, además de ensayos sobre ideología política.

    Ciudad de Castelar
    En homenaje a Emilio Castelar existe en Argentina, en la provincia de Buenos Aires, una ciudad con su nombre. En principio el nombre fue dado a la estación de ferrocarril que, posteriormente, dio origen al pueblo, hacia 1913. Fue declarada oficialmente Ciudad de Castelar en 1971, cuando superó los 10.000 habitantes. Pasado el año 2000, superaba los 100.000 habitantes. Fuente: Wikipedia
     

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CURIOSIDADES DE CÁDIZ

Cádiz ha sido denominada en diversas épocas con epítetos cariñosos, por algunos personajes famosos. Así Lord Byron la llama, Sirena del Océano, Pemán, Señorita del mar y popularmente se dice que es la Tacita de plata.

Como chascarrillo se cuenta que una vez un visitante graciosillo le preguntó a un guardia urbano en Cádiz: "¿Es cierto el rumor que corre de que en Cádiz hay muchos maricones?" El guardia contestó: "Depende del número de forasteros".

En Cádiz no hay Feria de Abril como en Sevilla ni Feria del caballo como en Jerez. Los gaditanos son conscientes de esto y lo tienen a gala. Hay una copla que corre de boca en boca sobre este tema:

Ni romería ni feria tiene esta tierra
El gaditano y Cádiz,
si no es campero,
es porque es andaluz,
fino y marinero.
Si no sabe lucí
el traje de montar
es porque a los de aquí
no les sirve el caballo
para ir a pescar.

ESCUDO DE CÁDIZ

 

 
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