El español en los deportes

   

 

 

 

El escritor es un hombre sorprendido. El amor es motivo de sorpresa y el humor, un pararrayos vital.
Alfredo Bryce Echenique

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En mi propia casa como en la ajena, he creído sentir que la poesía, al penetrar en la palabra, la descompone, la abre como un capullo a todos los matices de significación.
José Gorostiza

 

 

El triunfo en la Copa del Mundo: la fiesta de las palabras

Artículos escritos por el profesor: Jesús Castañón Rodríguez
 

Del 31 de mayo en Seúl (Corea del Sur) al 30 de junio de 2002 en Yokohama (Japón) llega una nueva cita con la Copa del Mundo de Fútbol. Una edición especial por ser la primera del siglo XXI, la primera vez que se organiza entre dos países y la primera ocasión que se celebra en Asia. Durante ese mes las notas de la canción y del himno oficial, interpretados respectivamente por Anastacia y Vangelis, alimentarán el sueño de miles de aficionados de todo el mundo: el triunfo en el torneo. Una victoria, que más allá del juego, de las cifras, de los océanos de tinta vertidos en la prensa, de las horas de programación de televisión o radio y de navegación en internet, constituye una gran fiesta del lenguaje en la que ya han participado la Comunidad Iberoamericana de Naciones gracias a los cuatro triunfos de Brasil y los dos campeonatos de Argentina y Uruguay.

Comienza un desfile de palabras donde ocho países de la Comunidad Iberoamericana de Naciones se convierten en personajes colectivos en busca de autor: Argentina, Brasil, Ecuador, España, México, Paraguay, Portugal y Uruguay.

Esta fiesta social en el siglo XX ha sido un desafío al sol donde los futbolistas balancearon sus cuerpos, mientras en la grada se balanceaban los zapatos de la fantasía y los sentimientos hablaban alto. Las mentes corrían tras el balón que puso en juego sudor y ansias de gloria, esperanzas para gambetear las carencias y las dificultades. Los corazones latían al ritmo acompasado de una energía creativa capaz de fusionar al Premio Nobel y al hincha.

La victoria en la Copa del Mundo se ha convertido en un campo de juego de complejos sentimientos de liberación por el esfuerzo, donde la sinceridad fuerte y valiente es llevada al límite para huir del desgarramiento vital de la esclavitud o la emigración, de la rutina, de la monotonía, de las múltiples formas de unas sociedades rígidas y complejas con grandes contrastes. Conforma un ámbito creativo de lirismo, pasión, amargura y belleza destinado a ser vivido en el clamor, en los sueños, en la fascinación: héroes en el inconsciente colectivo, sueños de eterna juventud, felicidad o libertad que superan los límites de la realidad hostil, deseos de vivir y detener el tiempo...

Palabras para enamorar la pelota

El triunfo final en el campeonato es un nuevo amanecer donde las palabras enamoran a la pelota. Es un nuevo humanismo que encuentra musicalidad en el picar de la pelota, en los relatos periodísticos o en la combinación de las palabras con otras manifestaciones artísticas.

Los héroes de la victoria

La historia de los relatos periodísticos de Iberoamérica en la Copa del Mundo está jalonada por nombres legendarios, anécdotas, curiosidades... Destacan por su constante presencia en las diferentes ediciones del campeonato el ecuatoriano Alfonso Laso Bermeo, el español Matías Prats... en una larga lista que lleva a la cumbre el uruguayo afincado en Argentina, Diego Lucero, tras ser el único periodista que asistió a todas las ediciones del siglo XX, entre 1930 y 1994.

Las crónicas de la victoria han alcanzado en Brasil y en el Río de la Plata gran notoriedad y se han convertido en textos de moderna literatura de ficción. Un terreno de juego donde las palabras han disputado el encuentro de transformar el arte del campo en magia cultural, donde los relatores de la victoria han corrido la banda hasta configurar un diapasón de emociones alegres y tristes en los aficionados, un ámbito de señas de identidad y, también, una fuente de giros y expresiones que se instalan en los imaginarios populares.

Uruguay: emoción sin dramatismo

Uruguay destaca por su carácter precursor tanto en la narración radiofónica en 1930 como en la creación de un estilo emotivo sin dramatismo en la final de 1950, cuando su victoria enmudeció a Brasil.

A lo largo del siglo XX, las crónicas y los relatos de Raúl Edilberto ‘Cacho’ Barizzoni, Ignacio Domínguez Riera, Emilio Elena, Duilio de Feo, Lalo Fernández, Javier Máximo Goñi, Alberto Kesman, Víctor Hugo Morales, Carlos Muñoz, Chetto Pelliciari, Herber Pinto, Jorge da Silveira, Carlos Solé, Julio Villegas, Ricardo Zecca... han hecho del estilo celeste una referencia para el idioma del deporte en español.

En la Copa del Mundo de 1930 se crearon las bases para fomentar la vivencia de los encuentros con una dimensión mágica: cada partido era un acontecimiento social, la victoria era fuente moral nacional y orgullo y la victoria final era motivo para un entusiasmo desbordado que inundó las calles de Montevideo de felicidad y festejo. Y para el idioma se asentó gran parte del estilo con el que se ha vivido en el siglo XX, basado en contar lo que se ve de forma imparcial, usar frases escuetas, emplear economía de palabras para dar ligereza y anticiparse a los goles antes de que los gritase la multitud. Fue una labor que tuvo como precursores a Ignacio Domínguez Riera y Emilio Elena.

En 1950, el magnetismo y la inmediatez de los relatos llevó a su seguimiento en bares, plazas públicas y frente a las redacciones de los medios de comunicación. Su estilo de ir encima de la pelota dio lugar también a una intensa emoción sin dramatismo que llevó la alegría al pueblo, quien no sólo se identificó con los jugadores de la Celeste sino que esperó a los periodistas para pedirles autógrafos como si fueran los héroes de la final. Un proceso en el que destacaron Carlos Solé, Duilio de Feo y Chetto Pelliciari, así como el capitán Obdulio Varela con su frase "Los de afuera son de palo" y su celebración de la noche de la victoria, refugiado en un bar de Copacabana, para beber hasta el amanecer en compañía cordial y bondadosa de los aficionados brasileños.

El planeta carnaval de Brasil

La participación de Brasil en seis finales ha dado lugar a relatos y a un baile de palabras como si participaran del carnaval, ese planeta de contrastes donde se mezclan la alegría y la tristeza de manera magistral.

Así, la historia de la Selección de Brasil acoge el ambiente de melancolía inconsolable del miércoles de ceniza para las derrotas de 1950 y 1998 ante Uruguay y Francia. El fracaso del equipo se convirtió en la derrota del hombre brasileiro, la proyección de sus defectos y cualidades, un incurable dolor de alma, unos gritos de irremediable desilusión arrancados de sus pechos por Obdulio Varela y Zidane.

Pero estalló en un mundo de ilusión y de estrellas de luz que hacen soñar con el tetracampeonato. La epopeya amarella que da lugar a este desfile de fantasía para las palabras empieza el 21 de abril de 1957 cuando Didí logra en Maracaná un gol de folha seca, aplicada por primera vez a Perú en partido válido para la clasificación de la Copa del Mundo de 1958.

Para el recuerdo, entre otras muchas aportaciones, quedan las voces y los escritos de Geraldo José de Almeida, Fernando Calazans, Alberto Helena, Juca Kfouri, Pedro Luiz, Paulo Machado de Carvalho, Armando Nogueira, Sergio Noroña, Joseval Peixoto, Nelson Rodrigues o Matinas Suzuki, entre otros, en la difícil misión de informar y emocionar al torcedor, un seguidor que quita dramatismo e importancia al triunfo, que sufre en la victoria y se crece en la derrota con un estado de ánimo que evoluciona entre la cara de entierro y la faz encendida de satisfacción. Produjeron textos dulces y suaves como un suspiro, crearon una narrativa épica para interpretar dramáticamente los sonidos de las palabras... hasta dar forma a un nuevo mundo de arte, cultura y talento.

En 1958, los jugadores entraron en un estado de gracia, fantasía, improvisación y creatividad que sorprendió al planeta. La exhuberancia física de dones futbolísticos logró milagros a borbotones, convirtió cada gol en un himno nacional, transformó el fútbol en una obra de arte, consiguió que leyeran y releyeran vorazmente periódicos y revistas hasta los analfabetos. La gente brasileña se redescubrió a sí misma con ilusión gracias a al juego de Garrincha que evolucionaba por la cancha como en un baile, con un estado de alma que daba agilidad, plasticidad, ligereza y fantasías delirantes.

La Copa del mundo de 1962, el bi, supuso que la lesión de Pelé se presentara como una melancolía nacional que porta vientos tristes e inconsolables. Pero también el delirio tras el triunfo de la chispa y la centella del juego, en especial, tras la epopeya de la semifinal contra Chile donde Brasil jugaba contra el equipo, la gente, los medios de comunicación y la cordillera de los Andes. Los cronistas, con su emocionado relato de angustia para llevar a la gloria al pueblo más sentimental y llorón del mundo, condujeron hasta la euforia incontenible el triunfo del hombre brasileño, que simbolizaría Garrincha, un futbolista de piernas torcidas y fulgurantes que llevó en los borceguíes la alegría, la bondad y la pureza del arte de ser brasileño.

La edición de 1970, el tri, fue la exaltación de momentos de eternidad, de las jugadas perfectas e irretocables como la salud de la vaca premiada ejecutadas con una lentitud genial. Era el entierro definitivo del espíritu de 1950 gracias a un juego armonioso, plástico, articulado y bello como una música que llevó la apoteosis a la ciudad hasta explotar en un nuevo carnaval.

La edición de 1994, el tetra, fue el despertar del largo sueño sin campeonatos aunque el triunfo en la tanda de penaltis y la brillantez del juego desarrollado no tuviera la consideración de danza como en las tres ocasiones anteriores.

La pasión desbordada de Argentina


En Argentina, énfasis y síntesis se abrazan desde 1924, fecha de la primera transmisión de fútbol en un partido entre Argentina y Uruguay, y así en la memoria colectiva quedan las voces y los escritos de los hermanos D'Agostino, Marcelo Araujo, Enzo Ardigó, Alfredo Aróstegui, Luis Aróstegui, Horacio Beblo, Ricardo Lorenzo "Borocotó", Julio César Calvo, Alejandro Fantino, Fioravanti, Julio Ricardo García Blanco, Luis García del Soto, Diego Lucero, Juan José Lujambio, Enrique Macaya Márquez, Julio César Marini, Tito Martínez Delbox, José María Muñoz, Fernando Niembro, Lalo Pelliciari, Luis Elías Sojit o Bernardino Veiga, entre otros.

Especial notoriedad alcanzaron en 1978 los relatos de "El relator de América", José María Muñoz, con su estilo de marcar cada jugada o el gol que iba a venir y la narración de los goles de la edición de 1986 a cargo de Víctor Hugo Morales, con su ta, ta, ta… o la recreación de diálogos que se producían en la cancha.

Así, se recopilaron los relatos del triunfo de 1978 en grabaciones sonoras y se insertaron en composiciones musicales el relato del gol de Maradona a Inglaterra en México en 1986 o queda fijada en las retinas la tapa del semanario El Gráfico con el título "No llores por mí, Inglaterra".
 

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LA COPA DEL MUNDO: FIESTA DE LAS PALABRAS
Palabras para enamorar la pelota

La fiesta de las palabras no se limita al recinto del triunfo. Toma las calles para generar nuevos productos en combinación con otras manifestaciones artísticas. El nuevo juego sin exclusiones de picar las palabras, centrarlas al área de la expresividad, alargar sus significados, y conseguir nuevos tantos de fantasía en la plena creación de idioma, en la plasticidad de los cineastas y en las sonrisas del humor gráfico.

El arte de la plena creación

A lo largo de la participación iberoamericana en el torneo cabe destacar un buen puñado de curiosidades que superan aquella experiencia llevada a cabo por Günter Grass y el SC Friburgo, de la lectura de fragmentos del escritor en un estadio repleto de 25.000 seguidores tras recibir el Premio Nobel en 1999.

En la Comunidad Iberoamericana existe una gran variedad de tácticas y estrategias a la hora de ensanchar el idioma en su versión artística de plena creación gracias a artículos de Premios Nobel de Literatura, literatos convertidos en cronistas deportivos de actualidad y composiciones basadas en acontecimientos de las fases finales.

Una clasificación por países presenta numerosas curiosidades. En Chile, la fase final de 1962 inspiró el poema "Homenaje al Mundial", con el que Julio Barrenechea obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Chile. En Colombia, el Premio Nobel Gabriel García Márquez comentó la muerte del defensa Andrés Escobar, tras un autogol en el encuentro Colombia-Estados Unidos de la edición de 1994. En España, el campeonato de 1950 dio lugar a "Romance de las botas de Zarra en el España-Chile en Río de Janeiro" de Pedro de Miranda; y la edición de 1982 convirtió a numerosos escritores en cronistas y comentaristas de la actualidad del acontecimiento, entre los que se puede destacar al Premio Nobel Camilo José Cela y a Miguel Delibes. Otro caso llamativo se encuentra en Paraguay, donde Augusto Roa Bastos prepara una biografía del portero José Luis Chilavert, ídolo en la edición de 1998, con el que comparte la preocupación por la suerte de los pobres o la lucha contra la corrupción política y que asumió gran parte de los gastos de una operación de corazón que realizaron al escritor en Buenos Aires. Y en Perú, se puede destacar cómo en la edición de 1982, Mario Vargas Llosa ejerció de corresponsal de prensa acreditado en Vigo y escribió "Elogio de la crítica de fútbol", texto donde exponía que la crónica es una modalidad de literatura de ficción contemporánea que crea mitología, incrusta lo irreal en la realidad cotidiana y añade una dimensión mágica de la experiencia humana.

Uruguay: servilletas y biromes

En Uruguay, los biromes se han desangrado en renglones dedicados al fútbol con gran acierto para destacar sonidos, colores, emociones colectivas, alegrías y temores compartidos, polirritmos, humor, amargura... a la hora de redescubrirse con ilusión gracias al triunfo de los pies. Si se suelen reconocer de forma general las aportaciones de Mario Benedetti al relato de fútbol con "Puntero izquierdo" y de Eduardo Galeano con un estilo reflexivo en El fútbol, a sol y sombra, la victoria en la Copa del Mundo ha presentado un carácter innovador.

La fiesta social ha dado lugar a un festejo de las letras con la exaltación literaria realizada por José María Delgado en "La hazaña" para el triunfo de 1930 y por Lucha Odín Fleitas en "Golkíper" en 1950. Y también sirvió para elevar a categoría literaria la admiración por Obdulio Varela en todos los niveles de la sociedad, tal y como reflejan los personajes de las obras de Carlos Martínez Moreno.

Brasil: la danza de la esperanza

La época del tri, con la consideración del fútbol como baile, generó obras en lengua portuguesa y en castellano, por la gran admiración que despertó. Entre las primeras cabe destacar las composiciones de Jorge Amado, Mário Filho, Armando Nogueira, Manuel Picón o Vinicius de Moraes al juego y a los mitos de Pelé y Garrincha. Además, para la historia de la Copa del Mundo el campeonato de 1958 fue cantado por Francisco Firmino de Paula y Joao Severo de Lima; el éxito de 1962 fue reflejado por Alipio Bispo dos Santos y Jean Cau con su relato "Todos somos brasileños"; el triunfo de 1970 es recogido en poemas de Palito, Carlos Drummond de Andrade y de Manuel d'Almeida Filho así como en poemas del escritor uruguayo Horacio Ferrer en "Balada para Pelé" y del español Vicente Gaos en "Oración por un gol" .

Argentina: evocaciones y naranjas

La literatura argentina de tema balompédico alcanza todo tipo de géneros literarios y hasta ha creado programas audiovisuales de evocación que incluyen literatura y fútbol, como los presentados por José Luis Cantori, Alejando Apo o Bernando Bergé. La lista de autores futbolísticos es amplia y el triunfo en la Copa del Mundo de 1978 logró inspirar a Carlos Ferreira en el poema "Mundial", a Rodolfo Braceli en su casificción "Un gaucho histórico en el Mundial del 78" y a María José Campoamor en el monólogo teatral "Corre y no cae" para recrear ambientes históricos del deporte y de las dificultades de la historia a partir del gol de Mario Kempes en la final.

La victoria de 1986 en México tuvo su exponente literario en el gol de Diego Armando Maradona a Inglaterra con los relatos "El día del gol" de Rodolfo Braceli, "Dieguito" de José Pablo Feinmann y "Final" de Rodrigo Fresán. Además, la figura de Maradona llevó a Osvaldo Soriano hasta la concentración de la selección criolla en Trigoria, durante la Copa del Mundo de 1990, a quien le produjo una gran fascinación la habilidad del futbolista de golpear una naranja con todo su cuerpo, hasta el punto de servir para la creación del cuento "El hijo de Butch Cassidy".

La plasticidad

También han realizado comentarios y crónicas reconocidos cineastas para destacar la plasticidad del espectáculo deportivo y exponer sus opiniones sobre el campeonato. Así, entre otros, destacan los casos del español José Luis Garci en 1994 para el diario madrileño ABC y del chileno Antonio Skármeta en el partido Chile-Uruguay para la clasificación de la Copa del Mundo de 1998 en el canal TVN de Uruguay.

La sonrisa

El comentario social del triunfo del pie también ha provocado sonrisas, con un excelente nivel en Argentina. Numerosos ases del humor gráfico (Caloi, Fontanarrosa, Garaycochea, Mordillo, Quino...) se han ocupado de las evoluciones de su selección en las diferentes ediciones de la Copa del Mundo, pero quizás ejemplifica ese estado de participación apasionada y animación albiceleste el personaje de Clemente, que lanza una lluvia de papel alrededor de una bola del mundo, sale de la ventana de la casa y festeja el campeonato dando unas cuantas vueltas de euforia alrededor del planeta Tierra o llega al éxtasis en un abrazo con Carlos Gardel en la avenida Corrientes.

Las palabras salen a bailar

Si en América, el fútbol es el arte del pueblo, su exaltación llega al máximo cuando se alía con la música para crear imagen y cultura popular batucando las palabras con ritmo, cadencia y libertad. A lo largo del siglo XX, la Copa del Mundo ha logrado esto de tres maneras.

Una primera forma tiene lugar con los campeones del mundo que han saltado a la cancha de la canción. Primero, como músicos profesionales gracias al violinista de tangos Raimundo "Mumo" Orsi, internacional con Argentina e Italia, campeón en 1934. Segundo con grabaciones especiales como las llevadas a cabo por el brasileño Pelé con Elis de los temas "Perdâo, nâo tem" y "Vexamâo" en 1969 así como por el argentino Maradona con el dúo Pimpinela con "Querida amiga" en los años ochenta. Y tercero, con la celebración de conciertos en los que participan aficionados y jugadores para compartir, con la sonrisa en la boca y las palmas en la mano, las hazañas conquistadas una vez que en la edición de 1982 Zico, Junior y Sócrates cantaran con los aficionados en Sevilla tras sus victorias en la primera fase del torneo.

Una segunda modalidad ha sido la participación de la música latina como himno oficial del campeonato. Es el caso de la edición de 1998 y "La Copa de la vida", interpretada por el puertorriqueño Ricky Martin.

Este intenso cruce de emociones y sentimientos ha despertado el interés de la industria discográfica iberoamericana y propiciado una tercera manera: la composición de himnos especiales para acudir a la gran cita. En la edición de 2002 Portugal con Luis Figo a la cabeza, España con el programa televisivo Operación Triunfo y Brasil, donde Pelé canta "Em busca del penta" son algunos ejemplos. Y el interés de la industria discográfica mundial es tal que, próximamente, la cantante estadounidense Madonna interpretará en la película histórica "Alegria, a paixâo do futebol" diversos temas futbolísticos así como de Caetano Veloso y Gilberto Gil.

La alianza entre música y palabras llega al máximo con la victoria. La ilusión compartida por el triunfo sale de favelas, agujeros, altillos y edificios para pasear por las calles y avenidas en un alarde de fantasía.

Uruguay: destino de campeón

El precursor en esta tarea, como en tantas otras relacionadas con el fútbol, ha sido Uruguay. Y así se refleja la ilusión por las victorias de 1930 y 1950 en tangos y en murgas para el carnaval. Es el caso de los temas "Uruguayos campeones" en 1930 –que en su origen fue un tango de Francisco Canaro titulado "La Brisa", aunque también existe la versión que sitúa como autor a Omar Odriozola como autor de una canción murguera-, "Cuando juega Uruguay" -de Raúl Castro y Jaime Roos- y de las murgas carnavaleras "Celeste" y "Vayan pelando las chauchas".

Brasil: la samba del borceguí

En Brasil, el estado de euforia provocado por las victorias genera un ambiente que destaca la recuperación de la fraternidad, el placer de convivir, la reunión de circunstancias mágicas, la generosidad de los grandes y la sencillez de los talentosos. Sambas, choros, canciones de Música Popular Brasileña son la banda sonora para cantar a una imbatibilidad forjada en la confianza, la certeza y el optimismo.

El carnaval se convirtió en cancha para las letras de tema futbolístico desde 1958. El triunfo desfiló al son de la marcha compuesta Wilson Batista, Jorge Castro y Nóbrega en 1959 (donde aparece citado Garrincha) y está presente en composiciones de Jackson do Pandeiro en 1958 para que Didi, Garrincha y Pelé jueguen en la cancha de las letras. También se registran alusiones a las ediciones de 1966, en "Que coisa chata" de Jackson do Pandeiro, Alvaro Castilho y Anastasio Silva, y de 1974, en "Vamos para o tetra-campeâo" de Tiâo Rodrigues y en cuya letra se alinean Didi, Amarildo, Vavá y Garrincha, Jair, Tostâo y Pelé. Además, el nuevo resurgir canarinho encontró su acomodo musical en "Alegria do povo" de Moraes Moreira.

La transformación de mitos del fútbol en héroes musicales correspondió a Garrincha y Pelé. Así, musicalmente la figura de Mané Garrincha fue glosada en "Feticeiro da Pelota", de Jorge Castro y Luiz Wanderley tras el bicampeonato de 1962, "Garrincha-chá-chá-chá" de Rutinaldo, "Jogo de vedetes" de Paolo Sammartano, "O Balanço do Garrincha" de Palmeira y Celso dos Santos, "Maria espingarda" de Jorge de Costa y Zé da Glória, "Choro do Mané" de Sergio Botto y Guilherme Godoy, así como en "Linha de Passe" de Joao Bosco, Paulo Emilio y Aldyr Blanc. Pero también se registró el fin del sueño brasileño con los héroes del tricampeonato en Linha de Passe" de Joao Bosco, Paulo Emilio y Aldyr Blanc y en la "Balada numero 7" de Alberto Luiz destacando el ocaso de Mané Garrincha y Pelé, respectivamente.

Argentina: el talento redentor del pie

En Argentina triunfarán los tangos y el rock como formas para la victoria tras una larga lucha. Tango y fútbol son gambetas al destino, filigranas que se hacen con las piernas para desconcertar al enemigo ocasional. Y el rock and roll resalta la búsqueda esperanzada de un camino soñado que se hace realidad tras una permanente lucha entre espinas, ilusiones robadas o adversidades perversas que intentaron hundir su vivir.

Así, la victoria de 1978 dio lugar a ocho composiciones triunfales: Marcha oficial del Mundial '78, The hit of Viva el Mundial, Los chicos del Mundial, La Copa tiene dueño, La Copa es de Argentina, El equipo del Mundial, Argentina, te queremos ver campeón y Argentina, te llevo dentro de mí. Proceso que culmina en la fase final de España, en 1982, con La milonga clementera basada en el personaje del humorista gráfico Caloi.

Desde la victoria de 1986, en México, cambia el estilo y la victoria se centra en la figura de Diego Armando Maradona, en su vertiente de héroe rebelde con carisma para emocionar a su pueblo y de ángel con las alas heridas. Su evolución entre 1986 y su retirada en el 2001, en Europa y Argentina, fue musicalizada por los argentinos Andrés Calamaro, Charly García, Ricky Maravilla, Fito Páez, Rodrigo y Los Piojos, los franceses Mano Negra y Manu Chao y el cantante uruguayo Julio Lacarra.

El hechizo del pie

En resumen, el triunfo en la final de la Copa del Mundo genera un hechizo del pie que proclama un nuevo humanismo capaz de llevar a la liberación por el esfuerzo y a transformar el fútbol en arte y cultura. Para la historia de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, Uruguay marcó el camino del periodismo, la literatura y la música con un carácter innovador y precursor de emociones positivas; Argentina, la fiesta del humor gráfico y la pasión desbordada; Brasil, la sonoridad y la danza hermanadas por la fantasía y el talento original.

El juego del idioma encandila las pupilas y lleva la alegría a sus pueblos para redescubrirse con ilusión en una fiesta de la inteligencia que transforma realidades hostiles, compensa viejas frustraciones jamás cicatrizadas o sueña con nuevos espacios de vitalidad, imaginación y libertad. El hechizo del pie enamorará de nuevo a las palabras en el siglo XXI.

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EL ESPAÑOL EN LA PRENSA DEPORTIVA

(*) Este trabajo es el texto de la clase impartida en el Seminario Corrección de textos en la prensa escrita, organizado por la Fundación Duques de Soria para estudiantes de Doctorado. Fue una ponencia -seguida de coloquio-, que se compartió con Julián García Candau, quien expuso el punto de vista de los periodistas. Se desarrolló en el Aula Miguel de Unamuno de la Universidad de Salamanca, el 16 de octubre de 1996. El director de la actividad fue el Profesor Fernando Lázaro Carreter (de la Real Academia Española) y su coordinación corrió a cargo de Alberto Gómez Font (del Departamento de Español Urgente de la Agencia Efe).

La corrección idiomática en el deporte es una vieja aspiración de todas las instituciones que se preocupan del idioma. Pero para centrar el análisis de su situación conviene tener presente, en primer lugar, que el periodismo deportivo emplea una serie de recursos especiales. La redacción periodística de noticias se hace con imágenes y palabras buscando una comunicación eficaz. Y en esa evolución, a lo largo de este siglo XX, debemos avanzar ya que el idioma ha perdido la autoridad comunicativa en favor de la imagen. Veamos algunos textos de publicaciones escritas españolas para ejemplificarlo:

Como se ve, a principios de siglo predominaba el texto sobre la imagen. Con la irrupción de la fotografía se rompió ese equilibrio en favor de la imagen. Después vendrían intentos por conseguir una proporción equilibrada. Actualmente, las posibilidades del diseño gráfico, la capacidad de las nuevas generaciones de lectores para la lectura de imágenes, las formas de redacción visual y la variedad de géneros iconográficos desarrollados por la informática han hecho ya que la comunicación deportiva busque la eficacia y el impacto con recursos gráficos, que el texto vaya apoyado con recursos gráficos de colores y marcas especiales de tipografía y que el idioma busque imágenes lingüísticas para captar la atención de los lectores. Un proceso de someter a espectáculo el idioma que ha tenido consecuencias directas sobre lo que se entiende tradicionalmente por corrección de textos y la validez de sus criterios de aplicación.
 

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EL IDIOMA ESPAÑOL EN EL DEPORTE
PLANTEAMIENTO HISTÓRICO

El lenguaje periodístico se presenta como una forma de vivir en sociedad el idioma, caracterizada por una gran variedad de modalidades de uso cuya unidad es garantizada por sus usuarios al margen de las disposiciones oficiales. Y aunque lo más frecuente es seguir la norma establecida por la Real Academia Española, como afirma el Director de este Seminario: "(...) No hay malos usos cuando una colectividad los adopta simultáneamente y le sirven para una comunicación perfecta".

Un somero repaso sobre información deportiva en español a través de las autopistas de la información nos facilita en verano de 1996, varios centenares de direcciones de información sobre 67 disciplinas deportivas diferentes, sobre olimpismo, sobre firmas de material deportivo. A ello se puede añadir 4 diarios electrónicos en España -As, El Mundo Deportivo, Marca, Sport-; la información deportiva de radios y periódicos de información general acogidos a Internet; 3 canales especializados vía satélite -Eurosport, Sportmanía, Teledeporte -, 5 servicios de teletexto y la edición para Iberoamérica del diario deportivo Campeones 16 dentro del semanario España 16.

Actitudes

a labor institucional: Asociación de Academias la Lengua Española y leyes de defensa del idioma

Las relaciones entre lingüistas y periodistas deportivos han sido especialmente conflictivas a lo largo de la historia y han adoptado tres modalidades básicas: intervencionismo, leyes de defensa del idioma y promoción del uso correcto del idioma.

El intervencionismo arranca ya desde la Resolución 2º de la constitución de la Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española que en su apartado i) establece: "Estudiar lo más rápidamente posible, los neologismos que aparezcan o se prevean como necesarios en lo sucesivo, especialmente científicos, técnicos y deportivos; informar sobre ellos a las Academias y, en su caso, proponerles los que se consideren adecuados antes de que arraiguen en el uso popular los que no lo sean". Ha sido una tarea que desde el III y IV Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española se concretaría en diversas resoluciones sobre el léxico de los deportes cuya trayectoria seguía diversos trámites hasta su comunicación definitiva a la Comisión de Diccionarios de la Real Academia Española.

Después de la II Guerra Mundial en el ámbito iberoamericano se promulgaron varias leyes de defensa del idioma, que tendrían repercusiones en el ámbito deportivo. Fue el caso de la legislación de Nicaragua, Colombia o Costa Rica que exigían la presencia de cualquier nombre, marca o enseña de deportes en español y su extensión a las transmisiones de radio y de televisión. Era un ambiente que afrontaba con criterio purista la actividad deportiva, según se expresa en las recomendaciones de la ponencia presentada por la Academia Nicaragüense en el IV Congreso de Academias de la Lengua Española:

"(...) Sin perjuicio de las medidas legislativas que pueden gestionarse, las Academias deben realizar campañas tendientes a generalizar el uso correcto de nuestro idioma en la prensa y en la radio. Algunas de las medidas establecidas en el proyecto de ley transcripto, como las de su artículo 8, podrían ser llevadas a cabo por las propias Academias en los países en que no pueda obtenerse una colaboración directa del Estado.

Uno de los campos más difíciles y en el que es más urgente intervenir para el correcto uso del idioma es el del lenguaje deportivo. Al respecto deben actualizarse las recomendaciones del Tercer Congreso de Academias. También los titulares de los diarios, la traducción de las noticias cablegráficas y de teletipo y los anuncios comerciales son fuentes inagotables de incorrecciones idiomáticas y habría que llevar ahí la acción académica mediante advertencias, concursos de buena redacción y charlas y conferencias a periodistas y locutores. Las Academias podrían llevar directamente su enseñanza y sus campañas a las Escuelas de Periodismo".

La promoción de la corrección periodística parte de los artículos 1º y 3º de los Estatutos de la Asociación de Academias de la Lengua Española para que el natural crecimiento del idioma sea conforme a la tradición y a la naturaleza íntima del castellano. En el I y II Congreso se destaca el papel aglutinador del idioma para crear una cultura y una conciencia colectiva en tiempos de importante agregación de términos a gran velocidad donde (...) "La cultura moderna, la radio, el intercambio de prensa y libros, los viajes y, sobre todo, la enseñanza, contribuyen a borrar la labor fragmentadora".

Este principio de corrección cree necesaria una defensa del idioma en todos los ámbitos y recomienda estrechar los vínculos de las Academias con grandes periódicos, estaciones de radiodifusión y la publicidad. Desde 1956, se aprobaron resoluciones sobre limpieza y propiedad en los escritos periodísticos y en las transmisiones radiotelefónicas y de televisión para su cumplimiento por todas las Academias. Se establecieron recomendaciones sobre la formación de correctores del idioma en la prensa escrita, la publicación de secciones permanentes para señalar errores comunes con las correspondientes correcciones aconsejables, la redacción o la corrección por expertos en materia gramatical, de anuncios, noticias y obras y la buena pronunciación. Se buscaron medidas de observancia general destinadas (...)"a pronunciar con claridad y corrección nuestra lengua nacional y a emplear en todos los programas formas, construcciones, voces y acepciones acordes con el mejor y más general uso culto de nuestro idioma", según la Propuesta 72 del IV Congreso.

En este ambiente se adoptaron diversas resoluciones específicas para el léxico deportivo en el III, IV, VI y X Congreso de la como fuente de extranjerismos sustituibles por voces españolas, por voces cuya estructura fonética se puede hispanizar y por palabras equivalentes. Se propuso la revisión de las denominaciones de las disciplinas deportivas de fútbol, baloncesto, balonvolea, béisbol y boxeo; la incorporación al léxico de palabras derivadas a partir de las denominaciones de dichos deportes; el estudio de 38 términos de béisbol y 12 de fútbol, junto con la toma en consideración del estudio de la terminología deportiva para su inclusión en el diccionario. Y se habló de la experiencia del lenguaje periodístico del fútbol en Colombia con la sustitución de 300 expresiones inglesas.

Lingüistas y periodismo: de la hostilidad al análisis desapasionado.

n numerosas ocasiones y encuentros científicos del idioma, el lenguaje deportivo ha sido presentado como ámbito de conflictos que empobrece el vocabulario, usa irresponsablemente los niveles del idioma y favorece la información dirigida al goce en vez de al desarrollo de la inteligencia en la lectura

Hasta 1992 la lingüística había abordado el deporte en diccionarios y repertorios léxicos especializados, había estudiado su consideración como lengua sectorial y las características de las crónicas. Había reflexionado sobre neologismos, problemas de traducción y de banalización léxica, dificultades para elaborar un enfoque filológico del deporte, extranjerismos. Había elaborado monografías sobre béisbol, ciclismo, fútbol e hípica.

Se produce una nueva presencia del lenguaje deportivo en foros de pensamiento, a partir de los juegos Olímpicos con el congreso El idioma español en el deporte, organizado por la Agencia EFE, con reflexiones sobre distintos aspectos, aunque generalmente predomina la consideración como ámbito especial de dificultades que requiere una hispanización. Todo ello en un ambiente marcado por el esfuerzo de destacar la lengua, en todos sus ámbitos, como factor de cohesión y de impulsar formación de un espacio iberoamericano de cooperación con especial atención a los medios de comunicación, según se expresa en el Principio 16, la Evaluación 1.4 y Otros temas 4.3, de la Cumbre Iberoamericana de Naciones de 1994; en el Punto 2 e) del Convenio para la cooperación en el marco de la Conferencia Iberoamericana y en el Asunto de especial interés 23 de la Cumbre Iberoamericana de Naciones de 1995.

Corrección y purismo desde el periodismo profesional

Una tercera actitud está relacionada con la labor de los defensores de los lectores en la corrección idiomática desde la prensa. En el caso del periodismo deportivo la queja más frecuente en los lectores insta a emplear lenguaje deportivo con más palabras españolas y menos anglicismos. Fenómeno que es considerado por los defensores de los lectores como de difícil solución ya que el mundo hispánico ha inventado muy pocos deportes. Además, exponen la conveniencia de convivir con neologismos necesarios, puesto que un exceso de casticismo resultaría imposible de aplicar.

La consideración del lenguaje periodístico
La constante renovación del lenguaje periodístico del deporte

La consideración del lenguaje periodístico como fuente de problemas idiomáticos con respecto al uso de la norma de corrección no es ninguna novedad. Aprovechando que este seminario se desarrolla en el Aula Miguel de Unamuno, puede servir de ejemplo algunas de las ideas que proponía el Rector de esta Universidad de Salamanca a finales del siglo XIX, cuando se daba preponderancia a la difusión de la lengua escrita en la prensa sobre la lengua hablada, con limitaciones en la introducción de modificaciones que provienen de caprichos y de ignorancias individuales. Para la renovación del idioma en el periodismo pedía un nuevo tono y orientación de lenguaje capaz de responder a nuevo y complejo modo de concebir la vida. Solicitaba movilizar su rigidez, dar flexibilidad y riqueza, poner en juego su poder de derivación y asimilación para conseguir una nueva expresión. Resaltaba la necesidad de definir el papel de los medios de comunicación y su complementariedad en tareas informativas y misiones lingüísticas.

A finales del siglo XX se solicita desde diferentes ámbitos otra renovación para el nuevo siglo que presenta una serie de retos motivados por el predominio de la lengua hablada y por la pérdida de autoridad comunicativa del idioma en los sistemas de redacción periodística.

Su primer paso ha sido, según establece la propuesta novena de la Primera Reunión de la Comisión Permanente de Academias de la Lengua Española sobre el lenguaje y los medios de comunicación, describir su estado actual de uso. Tal y como se desprende de las diferentes investigaciones que ha realizado la lingüística hispánica, el lenguaje periodístico del deporte se basa en principios de desviación de la norma común, supresión de diferencias culturales, búsqueda de un estándar universal e intensificación del hecho comunicativo que producen fenómenos de: invasión acrítica de neologismos léxicos, peligrosa acogida de neologismos gramaticales y de construcción, creatividad por afán de novedad, imitación de lo que se considera prestigioso, importación de léxico y formación de nuevo léxico a partir de anomalías semánticas.

La difícil búsqueda de corrección cuando no hay norma culta

Pero sin duda una de las claves del lenguaje periodístico del deporte reside en su carácter de lengua en formación con apenas un siglo y medio de existencia. Comparte varios rasgos comunes con el lenguaje periodístico general, como el de lengua de producción colectiva, la concisión, la claridad y el carácter de lenguaje mixto. Sin embargo presenta una serie de cambios específicos en el sistema de captación del receptor y sobre todo, no cuenta con una lengua coloquial culta.

Por eso, hablar de corrección en el idioma en el deporte presenta un panorama lleno de dificultades porque primero hay que enfrentarse al reto de ensanchar el idioma.
 

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EL ESPAÑOL COMO REALIDAD EN EVOLUCIÓN

Tradicionalmente, comunicación, educación, literatura y cultura, en sus formas superiores, contribuyen a conservar la unidad del idioma como bien común y a elevar el nivel cultural del país. Una tarea que se ha visto amenazada por el peligro de las formas descuidadas de lengua, que surgen con apariencia de modernidad. Evitar la destrucción del idioma en el futuro supone trabajar con voluntarismo por la unidad y el mantenimiento del castellano en una realidad de cambio con la colaboración de escritores, academias, educadores y estamentos culturales.

A finales del siglo XX, el idioma de los medios de comunicación se presenta como elemento aglutinador con varias caras complejas. Es el caso de la acción de los medios audiovisuales para acortar las diferencias fonéticas o la neutralización de estilo que practican prensa escrita y agencias de noticias para bautizar adecuadamente las novedades. En la actualidad, la información crea espacios comunes de comunicación y define realidades de conocimientos e intereses compartidos en los que el idioma debe ser capaz de adaptarse a varios desafíos tecnológicos, económicos y universitarios.

El idioma como industria debe responder a las necesidades idiomáticas del nuevo mercado transnacional de información y comunicación, caracterizado por ser un mercado heterogéneo con medios que crecen en incidencia social, por la gran importancia de la radio, por la muy alta difusión de prensa diaria escrita en los países con mayor renta y el altísimo número de receptores de televisión. Debe atender al futuro del un negocio transnacional que integra grupos de prensa escrita, construye proyectos de televisión y atiende a la creciente demanda de servicios de radio internacionales vía satélite, según recoge la voluntad institucional de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, para encauzar iniciativas de conjunto.

Nuevas actitudes para el siglo XXI - El deporte como industria del ocio

El momento actual requiere una nueva sensibilidad que aparece recogida en varios estudios e informes realizados a lo largo de los últimos años, con el fin de servir el idioma como base para el desarrollo de las industrias de la lengua española. La Comunicación es un sector en crecimiento pero no se sabe muy bien cómo se debe de actuar para que el idioma se adapte al nuevo panorama, aunque ya se han establecido algunas claves.

El Estudio de Forcem y Corporación Multimedia muestra un nuevo perfil de periodista caracterizado por una transformación tecnológica. Necesitará formación en informática y redes de información para el manejo de idiomas, bases de datos, diseño, infografía y cámaras digitales; para el uso ágil y eficaz de los servicios de documentación informatizados y para la elaboración de mensajes multimedia para el periodismo electrónico.

La Agencia Efe y el Gobierno de La Rioja en el congreso El idioma español ante el nuevo milenio resaltaron en 1996 cómo el idioma permite una visión propia del mundo con autonomía

El informe La lengua española en las autopistas de la información, realizado por Fundesco, establece que el español se enfrenta al reto de la modernidad tecnológica con precariedad y destaca la necesidad del fomento de la producción de las industrias españolas de la lengua con la necesidad de crear estándares. Son tiempos para afrontar retos de carácter cultural -una industria con importancia estratégica-, económico y tecnológico, social.- hacer una renovación de modo armonioso, con formación- y político -facilitando el acceso a Internet, a las ediciones electrónicas y la creación de bases de datos-. Establece que el idioma puede servir de base para la formación de asistentes automáticos de escritura y para el servicio de redes proveedoras de informaciones, noticias, ocio o servicios. La transformación audiovisual al converger con telecomunicaciones e informática, requiere una adaptación del idioma para la difusión masiva de mensajes a través de las nuevas posibilidades comunicativas: televisiones por cable, digital por satélite, digital terrestre y la formación de paquetes temáticos.

El estudio La industria de la comunicación, del Banco Bilbao Vizcaya, plantea el nuevo formato multimedia de la comunicación -que involucra a vídeo, sonido, imagen, texto, infografía, diseño y aplicación de interactividad- junto con los problemas que presenta el lenguaje en la rapidez del suministro de información.

La escritura deportiva y el nuevo papel social del deporte

La escritura deportiva desempeña un nuevo papel social según los estudios del Centro de Estudios Olímpicos, de Barcelona. El deporte, convertido en ritual, construye con su propio lenguaje una realidad social difundida masivamente a la sociedad por complejas relaciones tecnológicas, industriales y culturales. Se caracteriza por una serie de retos industriales de la lengua española.

Uno de ellos es la relación con la informática emergente, con sus consecuencias de convergencia multimedia, mundialización del deporte y sus repercusiones culturales o la nueva relación de la experiencia del deporte con su espectador. Un segundo aspecto está formado por la publicidad y la comercialización, con el uso del idioma como escaparate de empresas de comunicación a la búsqueda de audiencias masivas. Una compleja relación que produce mecanismos como interrupción de la rutina, la presentación del hecho en tiempo real, la planificación minuciosa, la presentación reverente y ceremoniosa como hechos históricos, la provocación de pasiones, la celebración social del acontecimiento, la promoción de la integración social y la renovación de la lealtad hacia la sociedad. El tercer aspecto guarda relación con la creación de redes, servicios de comunicación y el patrocinio. Y cuarto, están los retos de la política deportiva relacionados con el servicio universal, la financiación del deporte, las nuevas experiencias en comunicaciones y mensajes para el público.

La combinación de todos estos factores da lugar a nuevos tipos de relato informativo, sobre todo en el ámbito audiovisual. Las presiones de familiaridad cultural y tiempo, amplitud del relato, el imperativo comercial, la emoción, hechos y estadísticas y recursos de narración dan lugar a formas de relato dramático de la competición y a nuevas fórmulas de los alrededores del acontecimiento más allá de las propias instalaciones deportivas para su cotilleo.
 

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CRITERIOS PARA LA NUEVA TAREA - Criterios tradicionales de corrección

Una propuesta de trabajo para el futuro, que ensanche el idioma del deporte, debe de tener en cuenta que en el ámbito deportivo no son aplicables los once criterios tradicionales de corrección idiomática: etimología, uso tradicional, pronunciación y propósito de evitar ambigüedad en ortografía; el uso idiomático culto de la clase social dominante; la lengua literaria culta; el uso general moderno; la tradición; la frecuencia de uso; lo castizo frente a extranjerismos; lo estético o estilístico; la necesidad; la etimología; y el sentimiento lingüístico.

La renovación del lenguaje periodístico de finales del siglo XX aconseja cautela y tolerancia superando algunos problemas que ya han sido caracterizados desde finales del siglo XIX: el ambiente de ramplonería dedicado a las disputas gramaticales y al ojeo de gazapos del lenguaje, la nula viabilidad del purismo porque la vida evoluciona, la adecuación del idioma a la forma y al fondo de las manifestaciones culturales. y la consideración de la renovación lingüística como una empresa común que requiere trabajo y esfuerzo.

La tarea nueva consiste en ensanchar el idioma para transmitir cultura deportiva. Una labor que requiere formar una personalidad propia para adecuar expresión a ideas y sentimientos, forjar un hispanismo cultural deportivo y favorecer una infraestructura idiomática que luche contra la pereza con estudios desde centros de terminología, estudios universitarios sobre idioma deportivo, crear una cultura deportiva más allá de la anécdota, crear formación idiomática para periodistas y elaborar de un único libro de redacción para ofrecer a las empresas de comunicación como guía.

Algunas propuestas de actuación

Una primera línea de actuación interesante sería la propuesta realizada por Fernando Lázaro Carreter en esta Fundación Duques de Soria en 1993, relacionada con la confección de un libro de redacción común para los medios de comunicación. Dicho libro único de orientación -cuya propuesta para deportes fue realizada por el periodista del barcelonés diario Sport Pedro Riaño en 1991 en el congreso El neologismo necesario- deberá destacar la importancia de la comunicación audiovisual y el alto grado de especialización que caracteriza al periodismo deportivo junto al periodismo económico. Y además, tendrá que tener presentes las particulares características del deporte como ámbito para el comentario y la opinión especulativa, para el predominio de la interpretación sobre la objetividad, para el uso de vocabularios especiales, para la exigencia de conocimientos especiales que asume el lector, para el manejo de recursos especiales de diseño, subedición y producción y para una división en muchas pequeñas áreas especializadas. Tarea en la que se puede aprovechar el trabajo ya desarrollado en los trabajos y libros de estilo específicos de la Agencia Efe, Diario 16 y Marca con sus convenciones para diferentes disciplinas, el uso libre de formas expresivas no técnicas y vocabulario de moda, así como las características y dificultades de la escritura deportiva relativas a la reducción de términos, los trasvases entre diferentes disciplinas deportivas, el predominio de lo subjetivo y connotativo, la presencia de lenguas especiales, la ausencia de asepsia intelectual, la tendencia a la opinión y la proliferación de extranjerismos.

Una segunda línea de actuación de dicho libro de redacción se hace necesaria para la incipientes autopistas de la información. Tarea en la que será necesario delimitar la responsabilidad social del periodista en la difusión del idioma. Un planteamiento nada novedoso si se tiene en cuenta el antecedente de la BBC. En 1924 Lord Reith habló con los anunciantes para explicarles que hablar ante los micrófonos es una nueva profesión capaz de crear la imagen pública. La comunicación es un acto de importante responsabilidad donde hablar de forma correcta y gastar chaqueta de noche constituyen una forma de respeto hacia el público que requieren ciertas cualidades morales y una formación especial. Razón por la que en abril de 1926 se convoca el Advisory Comitte on Spoken English -formado por el poeta Robert Bridges, George Bernard Shaw, Logan Persall-Smith y Rudyard Kipling. De secretario hace el profesor de fonética de la London University, A. Lloyd James- para fomentar el uso correcto del inglés estándar.

Sin duda, la renovación del idioma español en el deporte requiere: difundir el mejor conocimiento de la lengua española, superar la formación de una lengua imprecisa, de tópicos, de lugares comunes y de fatales definiciones. Se trata de escribir en ella lo mejor que se pueda, cultivarla, precisarla, rehacerla luchando contra la pereza y contando con el apoyo del estudio científico de la lengua desde las Universidades.

Una renovación del lenguaje periodístico del deporte exige mirar sin recelo las combinaciones nuevas de palabras, metáforas originales y neologismos en su ayuda a evolucionar el idioma. Algunas formas que pueden ayudar son:

a) Incorporar al diccionario los extranjerismos sólidamente arraigados con la forma de origen

b) Incorporar neologismos del lenguaje periodístico

c) Buscar una estabilidad idiomática, sentida por empresas y profesionales responsables mediante los libros de estilo para evitar que con la aceleración de cambios sociales e idiomáticos

los medios como agitador idiomático, si contribuyen a alterar o desintegrar el idioma -factores personales, psicológicos, culturales, dejadez o indiferencia-.

d) Terminar con las quejas por los disparates del periodismo deportivo y su influencia en hacer titubear a quienes no poseen el idioma con seguridad.

e) Crear mecanismos para fijar el idioma deportivo, con la colaboración del Instituto de Lexicografía y la elaboración de bancos de datos léxicos de España e Iberoamérica, a la hora de contrarrestar la influencia de extranjerismos y de la vulnerabilidad en las construcciones sintácticas.

f) Hay que evitar en este cambio, las tendencias a exclusivismos -mirada a América, que el deporte ya ha hecho-, los remedos de lo foráneos y el análisis desapasionado para conocer la situación del español.

g) En el nuevo orden, los objetivos pasan por destacar el papel de los lingüistas como apoyo, la rentabilidad de los centros de terminología con colaboración técnica del Comité Olímpico Español -tras el éxito de la experiencia olímpica en España, con TERMCAT.

h) Acabar con la imagen mediocre del idioma.

i) Formar nuevas palabras necesarias, dentro de los mecanismos internos de la lengua española.

j) Crear la necesidad de una norma o modelo internacional para los medios electrónicos en la difusión del idioma común, existiendo como precedentes los proyectos Difusión internacional del español por radio, televisión y prensa: unidad y diversidad de la lengua -que desarrolla el Colegio de México con Televisa y Universidades- y La lengua en los medios de comunicación de Puerto Rico, que lleva a cabo el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.

Instrumentos para la corrección

Algunos posibles instrumentos para favorecer la corrección se organizan en tres ejes: orientación lingüística institucional, formación lingüística de los periodistas y desarrollo de un estudio científico del idioma deportivo.

La orientación lingüística de académicos sobre lenguaje periodístico, manteniendo el tradicional trabajo científico de fondo para establecer un decorum estilístico de claridad y precisión para educar al público, no sólo para reprender vicios de expresión.

La formación lingüística de los periodistas requiere una nueva mentalidad. La información y la comunicación como un nuevo modo de vivir la lengua en sociedad, que exige una responsabilidad lingüística del periodista entendida como respuesta ética, según establece José Luis Martínez Albertos. Comprende cinco aspectos. Primero, despertar el sentido de la responsabilidad individual ante pureza idiomática, unidad y conciencia de su importancia para el desarrollo profesional de su trabajo. Segundo, la corrección lingüística de textos exige un pacto entre periodistas y académicos y el desarrollo de poner las convicciones académicas, periodísticas y docentes al servicio de la unidad idiomática; a pesar de las dificultades de realización al no haber ley de defensa idiomática, al hacerlo las empresas de forma individual con libros de estilo y al no ser considerada la lengua como bien colectivo que debe proteger el periodismo. Un tercero es el estudio reflexivo del español: la unidad idiomática como infraestructura económica y el pacto en el dominio del español. Un cuarto frente abarca aspectos estrictamente lingüísticos como corregir déficit de sintaxis, coherencia de ideas, orden, manejo reflexivo de estructuras y el buen manejo de los géneros y la retórica. Y quinto, despertar la pasión por la propia lengua.

El desarrollo de un estudio científico del idioma deportivo en las Universidades que supere el doble enfoque en el estudio de la lengua en los medios: el normativo de los manuales de estilo y el descriptivo con ensayos sobre el uso de la lengua periodística con el horizonte de la lengua general. Tarea que obliga a nuevos perfiles profesionales de periodistas y lingüistas, porque el ámbito deportivo requiere: esfuerzo sostenido, espíritu de continuidad intergeneracional, seguir el camino a pesar de las críticas sin aspavientos y una actitud de deportista profesional -trabajo en silencio para llegar a metas inalcanzables- con preparación periodística -muchos lingüistas estudian deportes nunca practicados y hablan sobre redacciones periodísticas jamás pisadas.

En resumen, el reto idiomático ante el segundo siglo de deporte moderno exige un conocimiento de la situación general de la comunicación deportiva, la formación de un nuevo profesional y las nuevas estructuras de contenidos.

IV
 

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CONCLUSIONES

El lenguaje de la comunicación deportiva española de los últimos veinte años ha pasado por etapas de destrucción del lenguaje oficial y de la retórica del Nuevo Estado; de laconismo expresivo, oralización y jerga; y de crisis de lenguajes comunicativos ante los cambios sociales e idiomáticos. Nuevos retos y sugerencias de trabajo para los estudiantes de este Seminario son:

1º) Convencerse de que el idioma es un elemento técnico más en la redacción periodística, no el único ni principal.

2º) Definir el papel del idioma en el diseño gráfico industrial de la comunicación a la hora de captar receptores, mejorar la percepción del mensaje, mejorar su intención comunicativa y aumentar la información, buscando un equilibrio en la relación imagen-texto.

3º) Crear un nuevo mensaje visual, estético y psicológico, sin necesidad de someter el idioma a espectáculo, que desarrolla técnicas que hasta ahora eran exclusivas de la publicidad superponiendo a los textos diversas marcas gráficas.

4º) Establecer una norma estándar de comunicación que facilite una sinergia lingüística multimedia para la producción de textos con una redacción sintética. Tarea en la que se pueden desarrollar los principios de homogeneización para el lenguaje deportivo expuestos por la Agencia Efe, el Instituto Cervantes, en especial desde 1992, y otras instituciones lingüísticas, recogidas en un libro de estilo con convenciones sobre neologismos y orientaciones sobre innovaciones léxicas que destrozan o simplifican matices significativos, dudas y problemas sintácticos.

5º) Fomentar la colaboración entre empresas de comunicación, Academias y Universidades para incorporar técnicas en todos los niveles educativos, encaminadas a formar ciudadanos capaces de leer técnicamente las relaciones expresadas por la imagen, comprender la relación imagen-texto y redactar géneros iconográficos.

6º) Preparar cursos de formación y de actualización en los que se atienda a los aspectos comunicativos y factores de juego, psicología y sociología que intervienen en las principales disciplinas deportivas con el fin de mejorar la preparación del periodista en su búsqueda de hechos comunicables susceptibles de aportar una visión global de los acontecimientos.

7º) La necesidad de presentar una información con valores para la prevención de problemas de dopaje, violencia y fomento de actividades de riesgo en sus consumidores mayoritarios, jóvenes entre los 15 y 25 años.

8º) La autoridad del idioma en la difusión masiva del deporte corresponde a los medios de comunicación, dado que la mayor parte de la formación de una norma lingüística para la difusión del deporte corrió a cargo de los periodistas desde la nada.

9º) Es imprescindible que las empresas de comunicación, en sus distintas modalidades, consideren la comunicación deportiva como una industria cultural del ocio del mismo rango que cualquier otro espectáculo público, con todo lo que supone en formación y preparación para el ejercicio de la profesión.

10º) Se debe impulsar la lengua del deporte como patrimonio cultural del idioma español.

Lograr que la imagen del idioma español en el deporte sea respetada, que permita vertebrar el intercambio de noticias y que su evolución se realice dentro de los mecanismos lingüísticos de nuestra lengua, es una dura tarea en cuyo diseño y asesoramiento pueden colaborar los lingüistas, los científicos del idioma y la Universidad.

Nada será posible mientras no se rompan las barreras del aislamiento y la incomunicación entre lingüistas y periodistas. Es un largo camino de trabajo intergeneracional que os animo a recorrer para superar las dificultades actuales de aceptar responsabilidades por todas las partes, convertir los avances científicos en éxitos industriales, innovar con reflexión, restablecer la dignidad cultural del trabajo del periodismo deportivo y difundir el idioma como forma de vida social. Afortunadamente, ahora es un buen momento para el trabajo del idioma deportivo porque corren tiempos favorables a su papel humanista en el ascenso de los niveles culturales, educativos y de civilización, según se expresa en la Carta Olímpica y la Carta Europea del Deporte.


 

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EL DEPORTE MODERNO Y UNAMUNO

La literatura de tema deportivo surge con la Generación del 98, un grupo de autores cuyo estudio ha abarcado enfoques sobre la preocupación angustiada por el atraso de España y la búsqueda de soluciones para crear un moderno Estado a partir de la imitación de técnicas e ideologías extranjeras y de la exaltación de un nuevo patriotismo (1).

Esta necesidad de modernizar con realizaciones concretas, pasaba por una educación moderna y técnica y por una renovación física y espiritual (2) en la que el deporte moderno se convierte en asunto para la literatura de creación de varios autores del fin de siglo. Cronológicamente su precursor es Miguel de Unamuno (3), con su habitual crítica del oscurantismo español y del progreso europeo así como de la propuesta de soluciones que ampliará al mundo iberoamericano (4).

I
 

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POR UNA VISIÓN INTELECTUAL DEL DEPORTE MODERNO

Como consecuencia de este papel de reflexión en la búsqueda de una profunda renovación, Unamuno interpreta el mundo deportivo que le rodea sin copiarlo ni deformarlo hacia la historia y hacia el intimismo buscando el lado emocional de las cosas , hasta llegar a la conclusión de que el paisaje condiciona al hombre su manera de ver (5). Desempeña el papel del intelectual como rector de una vanguardia política y social que recurre al ensayo como género literario para realizar crítica sociológica.

Practica un ensayismo que trata de forma directa la cuestión nacional, asentada en varios ejes: la comprensión del pasado con valores ideales y morales, el problema de España y el afán de europeización, la extensión de sus ideales y reflexiones a sus colaboraciones en publicaciones americanas. y el debate entre europeización y casticismo en todas sus manifestaciones.

El ensayo periodístico como forma de expresión

En este papel de observador de la vanguardia social, Unamuno declara que la función del universitario está más en el periodismo que en la enseñanza, con una difusión de crítica de ideas que debe de explicarse en un tono "para hacer oír con los ojos" (6). Razón por la que colabora en numerosas publicaciones españolas y extranjeras (7). La reflexión deportiva de Miguel de Unamuno se desarrolla en publicaciones de información general, en revistas culturales y, en revistas especializadas en deporte moderno, en concreto en publicaciones del País Vasco -la revista Euskalherria (1903)-; de Madrid -los diarios El Liberal (1920), El Sol (1932), Ahora (1933 y 1934), las revistas La Esfera (1915) y Nuevo Mundo (1915, 1917 y 1922) y la publicación pedagógica Boletín de la Institución Libre de Enseñanza (1921); de Valladolid -el diario El Norte de Castilla- y de Cataluña -la barcelonesa revista deportiva Sports (1923)-, así como en publicaciones de Argentina -la revista La Baskonia (1907) y el diario La Nación (1920, 1923 y 1924)- y de Chile -la revista Juventud (1921)-.

II
 

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ETAPAS EN LA REFLEXIÓN DEPORTIVA DE UNAMUNO

El ideario sobre el deporte moderno de Miguel de Unamuno parte de una actitud reflexiva sobre la lectura e interpretación creativa de artículos españoles y traducciones de textos extranjeros en revistas culturales españolas. Muestra una preocupación por el mundo exterior, desde la propia subjetividad, caracterizada por la realización de ensayos periodísticos sobre aspectos sociológicos e ideológicos para renovar estructuras sociales y la mentalidad de las personas individuales en un tono regeneracionista (8).

Y como en otros escritos suyos, estos textos deportivos recogen elementos de formación humanística y clásica -con citas al deporte griego y romano-, la preocupación por la muerte -en cuanto el deporte es una manifestación de militarismo que se encubre con una exaltación del patriotismo-, el contraste entre valores nacionales y extranjeros con una especial influencia inglesa, así como el análisis de las relaciones entre el hombre y el deporte a través de lazos de idioma y de espacio. Su ideario deportivo se asienta en cuatro líneas de pensamiento fundamentales: el deporte moderno como fuente de salud, el deporte moderno como elemento de expansión afectiva, el deporte moderno como medio educativo para formar un hombre nuevo y una visión intelectual.

El deporte como fuente de salud

Una primera línea de pensamiento consiste en la consideración de la práctica del deporte moderno como fuente de salud.

Se corresponde con una etapa de problemas de salud personales en Bilbao y familiares en Salamanca. Ya como estudiante de bachillerato en Bilbao se aficiona al alpinismo y al excursionismo por los montes vascos, como consecuencia de los largos paseos diarios que debía hacer por prescripción médica para combatir problemas de estrechez de pecho. Práctica que mantuvo en Salamanca con caminatas por la carretera de Zamora. Sus beneficiosos efectos los describe como una expansión del alma y como una adquisición de espíritu de libertad para gozar en calma un sensaciones fugitivas y para poder remozarse del duro trabajo (9). Posteriormente, ya como rector de la Universidad de Salamanca exaltará la influencia del deporte en la salud con el dibujo de una tabla gimnástica como ejercicio de rehabilitación para recuperar a una de sus hijas de la enfermedad de espina bífida, según un boceto que actualmente se conserva en la Casa-Museo Unamuno en Salamanca

El deporte moderno como expansión afectiva

Una segunda línea de pensamiento corresponde a la descripción en cuadros costumbristas del ambiente festivo de la restauración del juego de pelota vasca en Bilbao a finales del siglo XIX, dentro del marco de recuperación cultural vasca que ensalza costumbres, fiestas y folcklore en una visión idílica de lo rural como forma de resistencia ante la incipiente industrialización.

Incluye reflexiones sobre el público del espectáculo deportivo: la división en banderías con intereses económicos exaltando las pasiones, las crónicas periodísticas del deporte como si fuesen escuetos partes de guerra y el costumbrismo social antes, durante y después del partido (10).

El deporte moderno como medio para formar un hombre nuevo

Una tercera y más compleja línea de pensamiento está compuesta por la consideración del deporte moderno como un elemento educativo capaz de formar un hombre nuevo. Ideario que desarrolla en Salamanca y abarca dos aspectos: la exaltación del helenismo muscular y el papel de la pedagogía moderna en esa labor.

Por un lado, la personalidad de Unamuno se muestra favorable a la regeneración espiritual de la raza por medio del uso del deporte como forja moral, dentro del ambiente generalizado en Europa de exaltación del helenismo muscular para buscar un hombre completo, equilibrado en cuerpo y alma. Es una faceta de la "metarritmisis" o transformación moral de la juventud que en el siglo XX se verá desvirtuada y deformada intelectualmente, hecho que Unamuno recrimina duramente en ensayos de crítica al sistema político difundidos por la prensa, el Ateneo y las cátedras de Universidad.

Con el deporte moderno se crean las bases para una regeneración espiritual vinculada a un ideal educativo al servicio de la mayoría del pueblo y no al de una minoría ilustrada. Se crea una formación moral especial -basada en la sinceridad y autenticidad en las relaciones personales, la honradez y honestidad de comportamiento y la ecuanimidad y equilibrio de carácter- que intenta favorecer el progreso de la humanidad. Unamuno participa de este ansia de renovación espiritual de España entendida como misión pedagógica -que desarrolló el krausismo de Giner de los Ríos a través de las actividades de Extensión Universitaria- intentando organizar en Salamanca una extensión universitaria al estilo de la Universidad de Oviedo (11).

Y por otro lado, Unamuno muestra una honda preocupación por el papel de la pedagogía y la educación física en la construcción de la nueva sociedad preparada física, moral e intelectualmente. En sus escritos, editados por diarios, revistas deportivas y publicaciones pedagógicas -como el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza-, analiza las vertientes de gimnasia muscular, ejercicios militares, ejercicios de fortalecimiento, paseos y excursiones al campo y juegos corporales organizados. En ellos se recogen diversas consideraciones sobre los valores deportivos que favorecen las pedagogías inglesa y francesa -en detrimento de la concepción alemana-: el beneficio del ejercicio físico, el esfuerzo como progreso y la regulación de la vida social jerarquizada con valores impuestos con inteligencia, no con violencia y coacción (12). Y son constantes las referencias a su adaptación española a través de entidades como la Institución Libre de Enseñanza, La Escuela Moderna, el Instituto Militar Pestalozziano, los Batallones escolares y los Boy-scout.

Su pensamiento deportivo coincide en esencia con la labor desarrollada por la Institución Libre de Enseñanza, que pretendía el desarrollo moral, intelectual, cultural y físico como medio para alcanzar el progreso social sobre tres ejes de acción: el desinterés por la gimnasia salvo como elemento médico, el desinterés por los batallones escolares y formas ritualizadas de patriotismo y el fomento de los juegos corporales organizados que se extienden desde Francia, Inglaterra y Alemania en la segunda mitad del siglo XIX.

Estas tres líneas de actuación general fueron desarrolladas por el reformismo pedagógico de Francisco Giner de los Ríos en 1888 (13), del Movimiento de Oviedo y de numerosos miembros de la Institución Libre de Enseñanza. A través de su boletín informativo muestran una disposición favorable a la difusión masiva de los juegos corporales desde la Extensión Cultural, con actividades para la vulgarización y difusión masiva de conocimientos científicos. Esta tarea pedagógica que surge en 1871 en Inglaterra, es adoptada en 1898 por la Universidad de Oviedo y en su vertiente deportiva es desarrollada por Adolfo Álvarez Buylla -favorable a la educación integral del hombre y el cultivo armónico de alma y cuerpo desde 1888-, por Aniceto Sela -que considera los juegos corporales como escuela de carácter moral y de robustez física en 1887, a imitación de las ideas educativas francesas y de las universidades de Oxford y Cambridge- y por Adolfo Posada especialista en el estudio de la pedagogía francesa. Este proceso culmina con la participación de estos tres profesores en el Congreso de París de 16 de junio de 1894, en la Universidad de La Sorbona, donde se aprueba la restauración de los Juegos Olímpicos (14).

La visión intelectual del deporte moderno

La cuarta y última etapa de reflexión deportiva de Unamuno se realiza en Salamanca y durante su destierro, con una visión intelectual del mundo deportivo español que se proyecta después a varios países iberoamericanos. Unamuno critica la conversión del deporte en una misión patriótica que se opone a la misión educativa defendida por la Institución Libre de Enseñanza y se rebela contra la utilización del deporte con fines políticos.

En su mirada intelectual sobre el deporte moderno en España, posteriormente comentada en América, es frecuente la aparición de las siguientes ideas:

a) La contraposición entre el deportismo como espiritualidad exacerbada e inconsciente frente al intelectualismo que favorece el hombre de sentido medio y común.

b) La crítica al deporte como escuela de moral patriotera y de falseamiento del sentimiento patriótico con una exageración de la unidad sin integración de diferencias ni búsqueda de una riqueza emocional e intelectual, que alcanza su apogeo durante el Directorio Militar de Primo de Rivera. En la vida civil se promociona una formación cívica de corte premilitar que exalta el azar y diversos valores no intelectuales que impiden la renovación espiritual (15).

c) La caracterización del espíritu deportivo como una forma de reacción contra la inteligencia.

d) La crítica a la vanidad del deportista profesional, aunque mantiene el respeto por la práctica individual de las distintas manifestaciones deportivas.

e) La denuncia del flamenquismo social del fútbol profesional, hasta el uso de las discusiones sobre fútbol como calmante de la crítica social de las masas.

f) La excesiva ritualización de los juegos corporales, ya englobados en las disciplinas del deporte moderno tras la restauración de los Juegos Olímpicos. Sólo el fútbol se muestra como símbolo de libertad frente a la educación física de corte premilitar (16).

g) Los perjuicios que el profesionalismo del deporte causa en los valores intelectuales de jugadores, aficionados y prensa especializada.

h) La comparación entre el público de los juegos corporales modernos como el fútbol, de la pelota vasca y del mundo taurino.

i) La utilidad del deporte como medio para caracterizar la violencia de la sociedad española.

Unamuno expone estas ideas deportivas con un estilo lingüístico caracterizado por la sencillez para narrar con fidelidad los hechos. Algunos rasgos destacados son: la presencia de tecnicismos del deporte moderno, el uso de anglicismos en sentido etimológico para definir el papel social del aficionado al deporte, la creatividad léxica con los sufijos -ero, -ismo para denunciar las exageraciones creadas en torno a la educación física y la modificación del discurso repetido a partir de frases de lenguas clásicas. Es el caso de los términos: aficionado, cortada, chutar, dejada, deportero, deportismo, gentleman, goal, héroe, pelotari, pelotaire, saque, sportman, sportsmanship y volea. La modificación de discurso repetido está presente en la transformación de Panem et circenses! en ¡Pan y pelotón! con la exageración del fútbol, en un proceso que culmina con la denuncia del uso político de las masas en el estadio con la expresión ¡Pasto y deportes! También aparecen referencias a héroes clásicos del esfuerzo y a los juegos griegos y romanos del mundo clásico.

III
 

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ESCRITOS DEPORTIVOS

La obra deportiva de Miguel de Unamuno está formada por un total de 25 composiciones, escritas entre 1893 y 1934. Consta de un relato sobre el ambiente de la restauración de la pelota vasca -Un partido de pelota (1893)-, el ensayo El "jiu-jitsu" en Bilbao (1908), el poema "Al aeroplano" (1915), la correspondencia con Juan Antonio de Zunzunegui -"Carta de Unamuno a guisa de prólogo" (1926), para la novela Chiripi- y veintiún artículos de prensa de variada temática:"Rousseau en Iturrigorri" (1907), "Sobre el ajedrez" (1912), "Recuerdos entre montañas" (1915), "Deporte y Literatura" (1915), "Juego limpio" (1917), "Ludendorff, el jugador" (1920), "Patriotismo y optimismo" (1920), "Carta a jóvenes chilenos" (1921), "Del deporte activo y del contemplativo" (1922), Andanzas y visiones españolas (1922), "Intelectualismo y deportismo" (1923), "Boy-scouts y foot-ballistas" (1923), "Sobre el desarrollo adquirido por el football en España"(1924) y "¡Pasto y deportes!" (1924), "El desdén con el desdén", "Mozalbetería" (1932), "Mozalbetes anárquicos" (1932), "Juventud de violencia" (1933), "Puerilidades nacionalistas" (1933), "Comentarios de las armas y las letras" (1934) y "Gorros rojos y gorros gualdos" (1934). Un análisis temático, por orden cronológico, permite una clara visión de conjunto sobre su reflexión sobre los juegos, el deporte moderno.

Un partido de pelota (1893) constituye un relato de su obra De mi país. Descripciones, relatos y artículos de costumbres, en la que presenta una crónica de un partido de pelota a ble disputado entre las parejas Indalecio Sarasqueta "Chiquito de Eibar" y Vicente Elícegui -de Rentería- frente a Francisco Alberdi "Baltasar" y Juan José Eceiza "Mardura", de Azpeitia, en el frontón bilbaíno de Abando. Narra el ambiente costumbrista de los jugadores, de las 12 pelotas elaboradas por Modesto Sainz -de Pamplona- y del público comparándolo con el ambiente de los festejos taurinos, antes, durante y después del espectáculo deportivo. Unamuno lee esta crónica en la sociedad El sitio de Bilbao, la reproduce en la revista Euskalherria y la recoge en su libro El Nervión (17).

"Rousseau en Iturrigorri" es un artículo -publicado en La Baskonia, de Buenos Aires, en 1907- en el que Unamuno expone su relación con el deporte desde niño. Recuerda los tiempos infantiles en que esperaba el ambiente de las corridas de toros en agosto y disfrutaba de las regatas en la ría y evoca sus críticas juveniles a los mundos taurino y deportivo como muestra personal de anti-urbanismo. Además, destaca que aprecia la gimnasia, al haber sido terapia médica en la superación de sus problemas de estrechez de la caja del pecho, escaso aguante para la fatiga física y temple de músculos y nervios, gracias a largos paseos y ascensiones a los montes Archanda, Arraiz o Arnótegui.

El "jiu-jitsu" en Bilbao conforma un conjunto de reflexiones en forma ensayo sobre el espectáculo de la lucha japonesa en 1908.

"Sobre el ajedrez" está recopilado en Contra esto y aquello (1912). Plantea los recuerdos de una visita al casino de Guernica para ver una partida de ajedrez. En él expone la locura de ajedrecismo que sufre en su mocedad por tener un propósito caballeresco, ser culto, favorecer la intelectualidad y ser educativo al tener que desarrollar dotes de observación, orden y previsión. Pero, en un segundo momento, lo critica por ser un juego de envido y de azar más que no merece la pena si no es capaz de promover la conversación íntima y libre o el cambio de ideas y de enseñar a aprender a servirse del azar en la vida como escuela de psicología práctica.

En "Recuerdos entre montañas" -artículo que aparece en La Esfera, de Madrid, en 1915- reflexiona sobre las ideas de Rousseau sobre el odio a la civilización para aspirar a la vida de la naturaleza. Y exalta el estado de ánimo y repliegue del alma que siente entre montañas: la alegría del soleado y despejado monte Archanda, la profunda melancolía entre los montes Arnótegui y Pagazarri, las hondonadas de espíritu al pasar las hondonadas de Buya, la felicidad al tenderse bajo los árboles del monte Pagazarri y la paz al ascender a las cumbres de los montes Oiz, Udala, Amboto y Sollube.

En el artículo "Deporte y Literatura" -publicado en 1915, en Nuevo Mundo- retoma el tema de su práctica activa del alpinismo, para compararlo con el exhibicionismo del deporte profesional al que decide combatir.

En el poema "Al aeroplano", considera a este medio un artilugio, un ángel desalado que da cabriolas en busca de "la fe de Don Quijote".

En "Juego limpio" -que aparece en 1917 en Nuevo Mundo- realiza un amplio comentario sobre un artículo del oficial del Ejército de Inglaterra, Sir Carlos Waldstein en The Nineteenth Review y de la que publica un extracto en castellano la revista La Lectura. En primer lugar, analiza tres ideas vertidas por el oficial inglés: la influencia de los juegos y deportes en los sistemas educativos de Alemania e Inglaterra, el concepto de juego limpio con sus efectos sobre la conducta humana y la modificación del carácter al desenvolverse de forma espontánea y una crítica a los alemanes por convertir los juegos deportivos en ejercicios gimnásticos de carácter obligatorio. Y amplía esta crítica al considerar que el juego se deteriora en cuanto se pedagogiza y pierde sus funciones de divertirse o explayar la personalidad para convertirse en un medio de preparación obligatoria para la milicia que choca con el espíritu libre de la edad infantil. Y en segundo lugar, critica el espíritu mercenario de los profesionales del deporte y opone su carácter de parásito social al concepto de gentleman porque es el aficionado en el juego y profesional en el trabajo.

"Ludendorff, el jugador" aparece en La Nación en 1920 y plantea una dura crítica al oficial alemán Erich Ludendorff (18), por dirigir el conflicto de la I Guerra Mundial con espíritu de jugador, que es muestra de nula inteligencia y de degradación al reducir sus actuaciones al mero instinto. Unamuno rebate los planteamientos militares de su libro Memorias de guerra: 1914-1918, donde plantea el conflicto como un juego de azar, en el que juega un gran papel la suerte y hay que saber aprovecharse de ese factor. Para Unamuno, la extensión de este argumento del azar como modelo social desemboca en un síntoma de locura y entontecimiento colectivos que va contra la civilización y desemboca en una violenta conmoción catastrófica para poder recuperarse. Y llega a la conclusión de que rehuye "las sociedades deportivas y eróticas" porque son fuente de aburrimiento y tristeza.

En "Patriotismo y optimismo" -publicado en 1920 en El Liberal- somete a reflexión el concepto del deporte de patriotismo o patriotismo deportivo, que consiste en tener un optimismo disciplinario manifestado externamente en liturgias, emblemas y etiquetas. Critica la pedagogía que recurre a la educación en el culto a las ceremonias externas y litúrgicas como una forma de patriotismo que Unamuno denomina "patriotismo deportivo" o "patriotismo de trapo"

"Carta a jóvenes chilenos" -recogida en la revista chilena Juventud en 1921- supone una nueva incursión en la relación entre deporte y exageración del patriotismo en la que Unamuno desenmascara a su practicante medio: el "sportman". Lo caracteriza como personaje holgazán, nada intelectual, estudiante pero no estudioso, profesional de la patriotería y representante del imperialismo militarista y plutocrático que odia la inteligencia.

"Del deporte activo y del contemplativo" se publica en 1922 en Nuevo Mundo y compara el ambiente del deporte moderno con el mundo clásico y los gladiadores. Considera que el deporte corporal no es solución a la degeneración de la raza y lamenta el hecho de que los aficionados -el deportero contemplativo- no se entreguen al juego de las ideas sino que pasen los días discutiendo de fútbol y toros, como ya planteó en el artículo "El deporte tauromáquico". Y termina su exposición con una fuerte crítica a la vanidad del profesional del deporte por no desarrollar su faceta intelectual y llegar a la conclusión de que la salud no se alcanza con el deporte sino con una vida moderada.

Andanzas y visiones españolas es un libro de paisajes editado en 1922, que recoge rutas realizadas por el autor en 1911. Para la temática deportiva destaca la recuperación del montañismo y sus beneficiosos efectos durante el itinerario por la Sierra de Gredos, con la subida a la Laguna Grande y al monte Almanzor.

En "Intelectualismo y deportismo" -publicado en La Nación en 1923- retoma el tema de las nuevas formas de patriotismo para arremeter contra el deportismo, entendido como reacción contra la inteligencia y lo intelectual. Este deportismo combate a los intelectuales partidarios de la imposición de la cultura y de la crítica de los poderes decadentes ejercida con inteligencia y pasión. En su opinión, se produce una alianza militarismo-clericalismo-deportismo contra lo intelectual que favorece un estado revolucionario.

"Boy-scouts y foot-ballistas" aparece en 1923 en la revista especializada Sports, aunque ya había sido publicado en 1921 en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza. Trata el tema de la educación del hombre y del ciudadano para contraponer los valores de los juegos pedagógicos de disciplina y liturgia como los boy-scouts -que es una escuela de patriotismo- frente al fútbol amateur como juego de juventud, divertido, libre, espontáneo, educador y menos intervenido.

"Sobre el desarrollo adquirido por el football en España" se publica en La Nación en 1924 y presenta la idea del juego como espejo de la actualidad colectiva. Es una acotación a un artículo de Fabián Vidal en El Mercantil Valenciano sobre cómo los juegos de chicos imitan a los mayores -en la III Guerra Carlista se jugaba a la guerra; con la Restauración, a los toros; y ahora al fútbol-. Compara el balompié con la tauromaquia para reflexionar críticamente sobre varios aspectos: el flamenquismo que rodea el espectáculo deportivo como sucedáneo espiritual; el aficionado que convierte en pelotón su cabeza y sufre daño en su inteligencia; el localismo cerril de las competiciones; el profesionalismo a sueldo; y la escasa calidad literaria del periodismo deportivo, sin textos que canten a los grandes jugadores como en los Juegos griegos. Establece la diferencia entre juego y deporte moderno -el juego es serio, el deporte, no- y considera que el fomento del "sportman" lleva a un peligroso ambiente de infantilismo irracional para el pueblo que actualiza el "¡Pan y toros!", en "¡Pan y pelotón!" y "¡Pan y catecismo!", hasta reconvertirse en "¡Pasto y deporte!".

"¡Pasto y deportes!" aparece en La Nación en 1924 y es la culminación del ambiente de exageración del patriotismo con los elementos expuestos anteriormente y un ataque al Directorio, Militar de Primo de Rivera por favorecer esta exaltación que, primero, lleva a un ambiente revolucionario y, segundo, favorece el acatamiento incondicional de las acciones del poder por parte de una ciudadanía adormecida con el espectáculo deportivo.

El 2 de diciembre de 1926, Unamuno escribe en Hendaya una carta a Juan Antonio de Zunzunegui como prólogo a la novela Chiripi, que, mediante una visión de cuadros y de costumbres, narra las peripecias del Bilbao Club en 1925 y 1926 a través de su delantero. En ella se presentan las nefastas consecuencias intelectuales del profesionalismo en la degeneración de las personas y exalta el fútbol como medio de regeneración social que apaga la sensualidad, aleja de tabernas y prostíbulos, da elasticidad al cuerpo y proporciona optimismo al alma. Para Unamuno, en su amargura del exilio Chiripi es un motivo para reconfortar el espíritu y para la evocación de los años juveniles en Bilbao, de los ambientes, paisajes y recuerdos en la Campa de Abia, el Abra y Abando. Es una novela que observa el mundo, sus ambientes, costumbres y sus tipos vascos con un toque de sátira de la sociedad.

Después de su exilio, los escritos deportivos de Miguel de Unamuno toman nuevos rumbos y convierten al deporte en un elemento para caracterizar hechos ajenos a la actividad deportiva. En primer lugar destaca "El desdén con el desdén" donde ejemplifica el defecto del carácter español de desdeñar o de fingir deseñar lo que no se puede entender o sentir. Con una anécdota como espectador de un partido de pelota vasca en Bilbao, relata cómo al finalizar el juego, el vencedor, Chiquito de Eibar, era sacado a hombros del frontón entre el entusiasmo general del público y la indignación de un espectador que creía que ese tipo de manifestaciones era más apropiada para el mundo taurino.

En segundo lugar, lo futbolístico le sirve para caracterizar el componente costumbrista del pujante nacionalismo vasco de los años treinta en los artículos "Puerilidades nacionalistas" y "Gorros rojos y gorros gualdos", publicados en Ahora en 1933 y 1934 (19).

Y finalmente, durante la II República, el deporte caracteriza psicológica y socialmente la creciente división y el enfrentamiento de la sociedad española. Las poses que suplen la falta de ideología con ademasnes deportivos, la violencia como juego sin estar al servicio de un ideal, el sentido deportivo de la violencia, el deporte de la rebeldía y la infantilización de la juventud con divisiones en bandos pasan a ser temas recurrentes en los artículos "Mozalbetería" y "Mozalbetes anárquicos" -publicados en El Sol en 1932-, "Juventud de violencia" -aparecido en El Norte de Castilla en 1933- y "Comentarios de las armas y las letras" -que aparece en Ahora en 1934-.
 

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EL TRIUNFO EN ESPAÑA DEL ESTILO AMERICANO DE DIFUSIÓN DEPORTIVA

Hablar de deportes en el mundo hispánico es una realidad compleja, ya que en él se desarrollan gran variedad de disciplinas y juegos con un gran dinamismo que refleja la conversión de este fenómeno de la sociedad moderna en una necesidad humana. Aunque fútbol y boxeo se pueden considerar como los deportes modernos comunes a ambos lados del Atlántico, sin embargo la realidad presenta muchos matices: la pelota vasca tiene éxito en México; pelota vasca y béisbol en Puerto Rico; béisbol y atletismo en Cuba; ciclismo en Colombia; béisbol en Venezuela; tenis, equitación, hockey sobre patines, baloncesto y pelota vasca en Argentina; fútbol, baloncesto, tenis y motociclismo en España... Una diversidad que también se produce en el ámbito lingüístico. A partir de la común consideración del deporte como foco de extranjerismos -con predominio del inglés sobre francés, italiano y portugués- se han registrado diferentes formas.

En la comunicación española ha sido frecuente el triunfo de numerosos chilenos, cubanos, argentinos, mexicanos, venezolanos y uruguayos en programas de concursos, espectáculos, melodramas, novelas... Principio al que no ha sido ajeno el periodismo deportivo. Su evolución registra varios aspectos comunes en América y España: la presentación del deporte como pensamiento mágico sin contradicciones que exalta valores espirituales, históricos y comerciales, el desarrollo de formas de animación popular en tono jovial y unánime, la generación de estilos de comentario técnico y de interpretación dialéctica y sociológica y la formación de una lengua literaria.

Pero también presenta diferencias que responden a varios motivos. Primero, el modo de acceso a la redacción de deportes y su consideración profesional. En América predominan los redactores que fueron deportistas profesionales, la vocación y una relativamente buena consideración entre los profesionales de la comunicación. En España, la inclusión obligatoria de la redacción deportiva en todos los medios produjo su consideración como subgénero y medio de iniciaición junto con el desembarco de redactores por vocación, relación personal con la empresa periodística y por rechazo de otras secciones infomrativas. Segundo, la creación de estilos como exaltación del deporte como entretenimiento o espectáculo, en América, frente a la exaltación en España del deporte como épica que combina valores de hombre completo, espíritu caballeresco y juego limpio. Tercero, la tendencia americana más favorable a la eliminación de extranjerismos y al cuidado de la pronunicación en las transmisiones, que venía muchas veces establecida en las diferentes leyes de defensa del idioma. Cuarto, la formación de géneros periodístico distintos para el comentario; con predominio de apectos técnicos en América frente a formas de estilo ameno en España.

Estos cuatro principios generales se concretan en una diversidad lingüística. En el nivel fónico en América se fomenta una fonoestilística de ritmo y entonación expresiva que contrasta con la imitación del periodismo escrito que se realiza en España, junto con una tendencia a suspender la descripción de lo que se narra para crear emoción en los receptores audiovisuales.

En el nivel gramatical, lo más habitual es la eliminación de preposiciones y artículos y la imitación de anglicismos sintácticos en el orden de las frases.

Pero es en el nivel léxico donde se produce una mayor diversidad, relacionada con formas diferentes de abordar el deporte. En América se lleva a cabo un planteamiento de enfoque objetivo del juego con sus aspectos técnicos, tácticos y estratégicos; con una gran precisión terminológica y uso abundante de tecnicismos; con influencias de clichés periodísticos del inglés; con tendencia a la creación de imágenes muy gráficas; y con un cierto barroquismo expresivo, que en el caso del fútbol ha creado la denominación de tanguismo para la revista argentina El Gráfico. Los modismos locales y el uso del habla popular se reservan para destacar la fiesta de las gradas y satisfacer la creación de mitos populares. En España se realiza un planteamiento de enfoque subjetivo del juego en función de la repercusión social de los resultados con la exaltación de estados de ánimo mediante expresividad con lenguajes figurados, con la modificación de discurso repetido de actividades de éxito social -cine, teatro, música...-; falta de precisión que se suple con el uso de formas de la lengua coloquial; con influencias de las lenguas francesa e inglesa en parte técnica del deporte y clichés periodísticos; y con el recurso a la terminología hispanoamericana.

Una historia de intercambios y aportaciones

La historia de la difusión periodística del deporte ha sido fecunda en intercambios de estilos a ambos lados del Atlántico y ha afectado a la defensa del idioma en las instituciones deportivas, a factores de estilo, al problema de los extranjerismos para conseguir una difusión masiva y a las influencias concretas en las distintas modalidades de periodismo.

Dentro del ámbito institucional, la capacidad de los países de habla hispana para organizar campeonatos de todo tipo de disciplinas y niveles, así como de Juegos Olímpicos ha tenido repercusiones en la creación de idioma para atender al volumen deportivo que generan. Y también ha influido en la declaración del idioma español como lengua oficial de organismos. Uno de los ejemplos más claros fue el peso en la FIFA para la creación del Campeonato del Mundo de Fütbol y la declaración como lengua oficial el 26 de julio de 1946, a propuesta del representante de Uruguay, Eduardo Arteaga.

Los estilos de difusión han presentado características especiales a ambos lados del Atlántico. Un breve repaso a la historia demuestra que dichas diferencias surgen a partir del agotamiento de los estilos de difusión francés e inglés que al principio se imitaba. El estilo español, entre el enigma y el barbarismo, se practicó tras el agotamiento del estilo didáctico y jovial de difusión inglés, la mezcla amena de aspectos objetivos con elementos subjetivos del patrón de crónica francés y el uso de palabra, silencio, música y efectos sonoros como principales recursos expresivos. Es una difusión épica de los valores humanísticos del deporte con el espíritu caballeresco, el juego limpio y los valores del hombre completo equilibrado en sus fuerzas corporales e intelectuales.

El estilo americano, entre la dinámica de lo impensado y la pasión inexplicable, desarrolló crónicas sin función informativa, generó una retórica de la inflación, buscó la integración emotiva del espectador -considerado como cómplice- en el relato, creó la urgencia de transmitir sentimientos y la capacidad de sentir para comunicar belleza y gozo estético con una sensibilidad literaria -que suele someter a espectáculo el idioma, a veces contra el uso de la norma-, fomentó la originalidad y planteó el deporte como una experiencia social compartida creadora de mitos populares.

En un primer momento, se practicó en España una difusión épica que desarrolló formas de servicios informativos, transmisiones y magazines y recogió influencias de América, sobre todo en las trasnmisiones. Posteriormente, se apostó por la difusión espectáculo, al estilo americano, con formas de servicios informativos, transmisiones, magazines y tertulias orientados al entretenimiento y a la explicación técnica.

La convergencia lingüística de estilos tiene su origen en los años 30, aunque se inensificará en distintas etapas, sobre todo en los años 40 y 50, como consecuencia del ambiente de purismo idiomático y en el período 70-90 con la necesidad de una profunda renovación de códigos expresivos. En los años 30 se impuso el estilo espectáculo en el periodismo radiofónico. El chileno Bobby Deglané, que fue fundador de Marca, introdujo fórmulas de entonación expresiva y formas melodramáticas de presentación para lucha libre, boxeo y fútbol. Y también se acogió la narración con un ritmo especial para crear emoción -el de los argentinos hombres metralleta, que aplicó Enrique Mariñas- y el uso de varias voces en la narración para identificar rápidamente a los participantes en una competición.

En los años 40, 50 y 60 el deporte se convirtió en un elemento de consumo para los periodismos escrito y radiofónico, que recurrieron a los estilos de América no sólo para generalizar la entonación expresiva y la aceleración del ritmo en los elementos fónicos, sino también para crear nuevas imágenes léxicas espectaculares y generar espacios para combinar con animación publicitaria. Es una época en la que la legislación en favor del idioma favoreció la presencia de múltiples hispanoamericacnismos léxicos que sustituían a neologismos de origen inglés y francés.

Desde mediados de los años 70, con la masiva importación de futbolistas americanos en España, se produjo una importación de numerosa terminología con hispanoamericanismos originarios de Argentina, Chile, México, Uruguay... En prensa escrita se atendió, fundamentalmente, al modelo del argentino El Gráfico, en periodismo radiofónico se siguen los modelos de la chilena Radio Minería y de la argentina Radio Rivadavia y se siguen las pautas del periodismo técnico de explicación, con tecnicismos y retórica, de los seguidores de César Luis Menotti. Es frecuente la presencia de palabras futbolísticas de Mar del Plata. Y se lleva a cabo una renovación con eslóganes, exaltación de metáforas populares, creación de motes gráficos, y una nueva expresividad en la concentrada emoción del canto del gol. Todo un proceso que culminó en los años 80 en la radio y en los 90 en la televisión con fórmulas de explicación y análisis técnico en combinación con una mayor espectaculariad en la pronunciación de fonemas, aceleraciones de ritmo, fomento de imágnes léxicas muy gráficas y humorísticas, uso de apodos sintéticos.

En los años 80, cuando la Vuelta Ciclista a España dejó de ser organizada por el diario bilbaíno El Correo Español-El Pueblo Vasco tuvo lugar una gran renovación en su difusión audiovisual. Las transmisiones televisadas se fijaron en el modelo francés del canal TF-1 para el Tour y en radio se popularizó el estilo de narración colombiano de Radio Caracol sobre todo, a partir del triunfo de Lucho Herrera, con la complicidad emotiva del espectador en el relato apasionado de los acontecimientos. Tras el éxito del baloncesto español en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984, se crearon los carruseles radiofónicos en las tardes de los sábados. Nombres de jugadas, el canto de las canastas, el uso de siglas en las denominaciones de los campeonatos, las formas de animación crearon un ambiente de espectáculo que imitó el dinamismo de la liga norteamericana.

En los años 90, con la puesta en marcha de la televisión privada se miró a América para la narración de combates de lucha libre americana con Hogan y otros gladiadores.Y triunfaron fórmulas argentinas y mexicanas de difusión audiovisual de diferentes canales bonaerenses y de Televisa. La última influencia en el mundo deportivo ha sido la renovación de la terminología futbolística con aportaciones de lusismos de los jugadores brasileños. En los años 70 -con Pereira, Leivinha, Dirceu...como principales figuras-, la presencia de terminología quedó reducida al estilo de lanzar penaltis Edson Arantes do Nascimento Pelé - la paradinha- y a la samba, como estilo de juego alegre y con proyección ofensiva. Pero tras el éxito de Bebeto y Romario entre 1992 y 1995, la consecución de la Copa del Mundo de 1994 en Estados Unidos y la brillante participación de Ronaldo, Rivaldo, Leonardo... en 1996, se ha llegado en esta temporada a la incorporación de 24 brasileños y numerosas palabras, entre las que destaca la cola de vaca, según se recoge en el vocabulario adjunto.

En resumen, el estilo espectacular de la difusión del deporte triunfa en España desde los años 30. Si bien convivió con el estilo de difusión épica hasta la primera mitad de los años 80, desde entonces el predominio de la concepción americana es casi absoluto. El mundo de los deportes ha sido un ámbito de intercambio profundo entre formas de España y América que han logrado ensanchar el idioma con las aportaciones de todos.

 

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EL FÚTBOL Y LOS LIBROS DE ESTILO

Durante mucho tiempo pensar en el idioma español en el deporte era hacer referencia a un ámbito empobrecedor del vocabulario, un foco de uso irresponsable de los diferentes niveles de la lengua y una fuente de hechos dirigidos a la diversión en vez de al desarrollo de la inteligencia.

Hablar de idioma y deporte era un tema de difícil aproximación y riesgo, un trabajo de combate lingüístico desde la grada que se ha convertido en un fenómeno social, histórico, político y tecnológico.

Por poner un ejemplo de fútbol, en los tiempos del cine mudo, los atletas del otro lado de la línea de banda iban a presenciar un match de football entre dos teams compuestos por un goal-keeper, dos backs, tres half-backs y cinco forwards. Y bajo la mirada de un referee, el tiempo pasaba en el field entre corners, dribblings, kicks, penalties, rushs, shoots... para terminar en un score con varios goals.

En los tiempos de las autopistas de la información, el fútbol en España -convertido en espectáculo de Sociedad Anónima Deportiva- hace posible que ese mismo aficionado pueda presenciar cómo su tridente hilvana un pregol que culmina en gol, autogol, contragol o nogol y si sólo anda cerca se quede en un vicegol. Si el encuentro acaba en empate a cero habrá presenciado un partido con gafas, probablemente debido a un exceso de tontifútbol. Habrá disfrutado con las filigranas de algún jugador desequilibrante que haya dado algún pelotazo y rematado con un zapatazo o un talgo. Habrá visto cómo el asistente y el árbitro han consultado su reloj para poner tiempo añadido sobre el tiempo reglamentado mientras el cuarto árbitro pelea con los entrenadores en la zona técnica.

Se habrá podido enfadar con las broncas de los presidentes en la zona noble o las acciones violentas de los jugadores en un partido trabado cuyo resultado incierto lo transforme en un encuentro agónico. Y hasta se habrá podido enfurecer en colores mediante una pañolada para protestar con pañuelos blancos contra jugadores, entrenador o junta directiva y una pañolada negra, si dirige su crítica contra las actuaciones parciales del árbitro. En cualquier caso habrá vivido intensamente la labor de un bosque de jugadores que portaban su equipación habitual o su uniforme de respeto, corriendo por el campo detrás del balón con el afán de rematar dentro de la portería o cerca, ahí donde pastan las vacas.


Del riesgo al estudio científico

A finales del siglo XX la comunidad lingüística del deporte se halla ante un nuevo panorama en el que la Carta Olímpica y la Carta Europea del Deporte plantean un enfoque humanista de alianza con la cultura y la educación, hasta el punto de incluirse el idioma deportivo en las ciencias del deporte con unos códigos temáticos específicos en el Thesaurus Sport.

Todo ello obliga a crear puntos de vista para su análisis, para superar el error de las instituciones lingüísticas de entender por lenguaje deportivo su norma estándar de difusión periodística y para establecer unas relaciones entre ciencia y medios de comunicación, basadas en trabajos totalmente distintos, y a su vez, complementarios. Lo científico se basa en el método, la reflexión y el triunfo de usos consagrados; mientras que la comunicación se basa en el dinamismo de unos hechos en los que no suele haber tiempo de reflexión y se tiende a valorar más la pasión y las anécdotas.

Un buen ejemplo de ello es la reciente Liga de las Estrellas en España. Las hazañas de Rivaldo, Ronaldo, Suker, Mijatovic, etc. han hecho que los periodistas deportivos hayan creado, sólo en un año y para una disciplina deportiva, 21 nuevas aportaciones que superan todas las convenciones establecidas ya en los libros de estilo específicos. Ver glosario adjunto con la relación completa:


Asistente .- Juez de línea.

Bosque .- Grupo numeroso. Ahora se dice un "bosque" de jugadores, cuando tradicionalmente se decía una nube de jugadores.

Certificar .- Marcar gol.

Desequilibrante .- Jugador de alta calidad.

Equipación .- Vestimenta.

Pañolada .- Protesta que se hace con pañuelos blancos para mostrar disconformidad con los jugadores, el entrenador o la junta directiva de un equipo.

Pañolada negra .- Protesta que se hace con pañuelos negros para censurar las actuaciones parciales de los colegiados.

Partido con gafas .- Imagen con la que Javier Reyero, comentarista de Telemadrid, designa el empate a cero en un partido. (O-O, cada cero hace de lente y el quión de puente de esas gafas supuestas).

Pelotazo .- Pase largo y sin precisión.

Pregol .- Denominación con la que el ex-entrenador del Real Oviedo, José Manuel Lillo, definía la creación de ocasiones claras de gol.

Rematar donde pastan las vacas .- Giro con el que Francisco García Caridad de Antena 3 Televisión, designó un remate raso junto a la base del poste, en el partido Real Sporting-Real Madrid del Trofeo Villa de Gijón.

Rueda .- Hispanoamericanismo léxico con el que el entrenador chileno del Real Valladolid, Vicente Cantatore, denomina a cada vuelta del campeonato.

Tiempo añadido .- Tiempo de descuento.


Tiempo reglamentado .- Tiempo reglamentario de 90 minutos que deben de durar los encuentros.


Tontifutbol .- Esquema de juego excesivamente defensivo.


Trabado .- Se aplica al partido que ha sido violento.

Tridente.- Línea de tres delanteros que juegan en punta.

Uniforme de respeto .- Vestimenta reserva que utiliza un equipo cuando coincide con los colores de otro club con el que se juega un partido.

Zona noble .- Palco presidencial.

Zona pobre .- Parte baja de la tabla de clasificación que afecta a los puestos de descenso y de promoción a Segunda División.

Zona técnica .- Zona de banquillos.


Corrección idiomática y trajes de etiqueta

En el uso de normas estándar de comunicación con responsabilidad social hay que remontarse a 1924 y 1925 cuando en la BBC, Lord Reith afirmó que el habla de los anunciantes crea imagen pública y estableció que hablar de forma correcta y gastar vestuario de etiqueta constituían un acto de responsabilidad social y respeto al público que requieren una formación especial. Razón por la que desde 1926, la BBC convocó el Advisory Comitte on Spoken English -formado por el poeta Robert Bridges, George Bernard Shaw, Logan Persall-Smith, Rudyard Kipling y el profesor de fonética de la London University, A. Lloyd James, como secretario - para el fomento del uso correcto del inglés estándar en todos los ámbitos comunicativos.

En España, la formación de libros de estilo específicos para el idioma del deporte se realiza medio siglo más tarde y en tres fases. La primera, entre 1976 y 1992, comprendió la elaboración general de libros de estilo y las normas consuetudinarias de redacción para responder a la necesidad de un uso eficaz del lenguaje informativo mediante convenciones en áreas de controversia de los diferentes niveles lingüísticos, así como para la unificación, defensa y salvaguardia del idioma.

En el ámbito deportivo la Agencia Efe con su Departamento de Español Urgente puso en funcionamiento un sistema de notas preventivas para alertar a los redactores y pasa el resultado de sus fichas idiomáticas a la Real Academia Española para su discusión y posterior incorporación al Diccionario de la Lengua Española con un total de 46 convenciones que recoge su Manual de Español Urgente para atletismo, balonvolea, boxeo, ciclismo, esquí, fútbol e hípica. En 1989 y 1991 organizó, en colaboración con otras entidades, los congresos El idioma español en las agencias de prensa y El neologismo necesario en los que se describieron las características y dificultades de la escritura deportiva con agencias española e hispanoamericanas de información y con representantes de los diarios El Mundo Deportivo, Marca y Sport. Durante los años ochenta contaron con este tipo apoyo -aunque sin libro de estilo específico para deportes- las publicaciones especializadas dependientes de Diario 16, sin reglas que impidieran la presencia de modas de lenguaje, y el diario Marca que confeccionó unas normas consuetudinarias de redacción para la noticia y su tratamiento informativo permitiéndose una cierta libertad con formas expresivas no técnicas y el vocabulario de moda.

Una segunda fase, entre 1992 y 1996, se caracterizó por la edición de libros de estilo específicos a cargo de la Agencia Efe y del diario barcelonés El Mundo Deportivo. Con motivo de los Juegos Olímpicos de Verano de 1992, el Departamento de Español Urgente elaboró un léxico de los deportes olímpicos. Completado con aportaciones de los ponentes que participaron en el congreso El idioma español en el deporte, se editó como una guía práctica repartida durante la celebración de las competiciones. Recogió 435 términos para 28 disciplinas deportivas olímpicas, 292 voces de ámbito deportivo relacionadas con los deportes olímpicos aceptadas en el Diccionario de la Lengua Española, 50 palabras utilizadas incorrectamente o con alguna peculiaridad idiomática, 90 expresiones tópicas y 58 extranjerismos de uso más frecuente. Además, aumentó la presencia de términos deportivos en las nuevas ediciones del Manual de Español Urgente e incluyó 49 voces en las dos ediciones en formato libro del Vademécum de español urgente. En 1995 se edita el Libro de estilo de El Mundo Deportivo que es el primer manual consensuado entre toda una redacción especializada. Con el fin de desarrollar un lenguaje asequible a toda clase de lectores sin descuidar las normas básicas y esenciales del idioma en léxico, ortografía, morfología y gramática, se organizó lingüísticamente en dos grandes apartados. Uno dedicado a notas de estilo sobre puntuación, signos ortográficos, numerales, siglas y abreviaturas. Y un segundo bloque que recogió criterios para el uso de léxico, dudas grafemáticas sobre nombres en castellano, hispanización de nombres, topónimos y 386 dudas, incorrecciones, expresiones y modismos del léxico deportivo.

La tercera y última fase se puso en marcha en 1997 con el proyecto de un libro de redacción común para los países de lengua española y con su presencia en las autopistas de la información. Los antecedentes deportivos de un libro de redacción único se remontan a 1991, con una propuesta realizada por Pedro Riaño, del diario Sport, en el congreso El neologismo necesario.

Con el Proyecto Zacatecas, ya en fase de desarrollo, se pretende que el nivel de difusión del idioma en el deporte alcance un acuerdo en cuestiones grafemáticas y de uso de neologismos y extranjerismos para responder lingüísticamente a la incipiente globalización cultural. La presencia de libros de estilo en las autopistas de la información se produce en 1997, con la edición electrónica del Vademécum de español urgente -que recoge 49 dudas léxicas relacionadas con extranjerismos, aspectos generales sobre resultado, competición, dopaje, grupos del deporte y disciplinas de fútbol, hípica, atletismo y ciclismo- y Apuntes para un manual de estilo periodístico, de Ricardo Soca, en el que propone 4 alternativas castellanizadas para las formas ranking, record, recordman y recordista.


La formación lingüística de los periodistas deportivos

A pesar de esta preocupación profesional demostrada por los periodistas en el uso del idioma deportivo, todavía no se han superado recelos e incomprensiones de las instituciones científicas de la lengua. Llegan tiempos en los que la información y la comunicación son un nuevo modo de vivir la lengua en sociedad, al que no es ajeno el deporte. Requiere una formación lingüística sin complejos -solicitada por José Luis Martínez Albertos en el congreso El Español y los Medios de Comunicación en 1996- capaz de despertar el sentido de la responsabilidad individual del periodista en el desarrollo profesional de su trabajo. Exige una corrección lingüística de textos pactada entre periodistas y académicos, un estudio reflexivo del idioma y un trabajo técnico de aspectos lingüísticos.

En el ámbito deportivo todo esto se complica más porque el dinamismo de la comunciación dificulta ese estudio reflexivo previo a la sanción de usos. Aún así, una mejora del idioma español en el deporte pasa necesariamente por contar con las aportaciones idiomáticas de los periodistas, ya que a ellos se debe la formación de gran parte del leéxico de la norma de difusión aunque sus usos no hayan sido sancionados como correctos ni vistan trajes de etiqueta. Ir más allá de la línea de banda y reflejar ese otro partido que se juega en la grada para informar y emocionar a las masas es el primer paso para que los lingüistas analicen las aportaciones con altura de miras, valorando el conjunto y dando su justa dimensión a los numerosos errores que se cometen cuando hay que procesar los datos que giran en torno a un balón que alcanza velocidades de 120 Kms/h. en un lanzamiento o las acciones múltiples que ocurren en décimas de segundo...

En fin, el estudio científico de la lengua es una empresa técnica más, que tal y como se planteó en mayo de 1997 en Málaga durante el I Encuentro sobre el idioma español en el deporte -organizado por el lnstituto Andaluz del Deporte- puede enaltecer este ámbito del idioma en su doble tensión entre innovación y tradición a la hora de ensanchar sus posibilidades de expresión.
Prof. Jesús Castañón

Prof. Jesús Castañón es autor de varios libros en los que aborda la actividad deportiva desde ángulos tan variados como la creación literaria, la crónica periodística y el humorismo y el lenguaje. En su infatigable tarea de preservar el idioma castellano en los deportes, el autor elaboró varios glosarios, a fin de evitar el uso innecesario de términos extranjeros. El Prof. Castañón es miembro del Consejo Asesor de la revista digital "Lecturas: Educación Física y Deportes", que se edita en Buenos Aires. Ricardo Soca - Editor

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Recopilado
de:
  http://www.elcastellano.org/deportes.html

   
 
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