Lenguas en España

   

 

 

 

El libro es fuerza, es valor, es fuerza, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor.
Rubén Darío

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Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué.
Eduardo Galeano

 

 

INTRODUCCIÓN

El castellano es la lengua oficial del Estado español. Sin embargo, el castellano no es la única lengua española. En la actualidad existen otras lenguas españolas que constituyen un patrimonio lingüístico singularmente rico.

La Constitución Española reconoce el derecho de las Comunidades Autónomas de usar sus propias lenguas.

El artículo 3 de la Constitución dice:

1.    El castellano es la lengua oficial del Estado español. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho de usarla. 

2.    Las otras lenguas españolas serán también oficiales en sus respectivas Comunidades Autónomas y de acuerdo con sus Estatutos. 

3.    La riqueza de las diferentes variantes lingüísticas de España es una herencia cultural que será objeto de respeto y protección especial. 

Las lenguas españolas oficialmente reconocidas por los Estatutos de las Comunidades Autonomas son euskera (País Vasco y Navarra), gallego (Galicia), catalán (Cataluña, Islas Baleares y comunidad Valencianadonde, segun el Diccionario de la Real Academia la variedad del Catalan redibe el nombre de Valenciano).

Otros Estatutos dan especial protección a las siguientes lenguas españolas: el bable en Asturias y la diversidad lingüística de Aragón.

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EL CASTELLANO

El artículo 3 de la Constitución Española declara que el castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerlo y el derecho de usarlo.

El castellano, que se habla en todo el territorio nacional, Guinea Ecuatorial, los antiguos territorios españoles del Sahara, América Central y del Sur (excepto en Brasil y las Guyanas) y en parte de Filipinas, es el idioma oficial y cultural de unos 350 millones de personas en todo el mundo. De ellas, casi 300 millones lo hablan como lengua materna. Estas cifras hacen del idioma del Estado español la lengua romance más hablada, el instrumento expresivo de una comunidad que abarca dos mundos y que es hablada por personas de diferentes razas.

En 1714, Felipe V la declaró la lengua oficial de España y generalmente es conocida como "español", denominación que ya se usaba en Castilla en la Edad Media, y que fue empleada por los gramáticos y autores de los siglos XVI y XVII.

La Real Academia de la Lengua prefirió llamarla "castellano" hasta 1925, año en el que su Diccionario adoptó el nombre de "español". La Real Academia Española, situada en Madrid, es la encargada de "limpiar, fijar y dar esplendor" al idioma, siempre en contacto con otras academias latinoamericanas, y de mitigar los problemas que surgen del uso de una lengua que se habla en un espacio geográfico tan amplio. Sus miembros son elegidos entre los más prestigiosos eruditos y creadores literarios.

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EL CATALÁN

El idioma catalán (català) es una lengua romance occidental que procede del latín vulgar.2 Se habla en algunos territorios de España: Cataluña, zonas orientales de la Comunidad Valenciana (donde también recibe la denominación de valenciano), Islas Baleares, Franja Oriental de Aragón y en el sector oriental de la sierra o paraje del Carche, perteneciente a la Región de Murcia; Francia (Rosellón) e Italia (ciudad de Alguer); así como en Andorra, donde es la lengua oficial. El catalán ocupó la posición 75 en la lista de idiomas más hablados de la revista Ethnologue (2009), con 11.530.160 de catalanoparlantes en 18 países.1
Actualmente, según el Instituto de Estadística de Cataluña, el idioma catalán es el segundo más usado habitualmente en Cataluña, tras el idioma español, que supera al catalán no sólo como lengua habitual,3 sino también como lengua materna3 y de identificación.3 Cada aspecto y contexto social del uso del idioma en Cataluña es estudiado por la Generalidad de Cataluña con el fin de fomentar su uso; además, esta invierte anualmente en la promoción del catalán tanto en Cataluña como en otros territorios.

Uno de los dialectos del catalán, el valenciano, tiene la consideración de lengua oficial en la Comunidad Valenciana, donde se le equipara al catalán como idioma. Según la Academia Valenciana de la Lengua, el idioma catalán tiene oficialmente dos denominaciones, por lo que es correcto tanto denominarlo catalán como valenciano:

La AVL aprueba que el valenciano es la lengua que compartimos en Cataluña y Baleares. La entidad aprueba que hay dos nombres legales para designar esta lengua: la de valenciano y la de catalán.

Aparte de las respectivas consideraciones tomadas por estos organismos, la Real Academia Española, en su diccionario, también reconoce el valenciano como una de las variantes existentes del catalán: el catalán es una «lengua romance vernácula que se habla en Cataluña y en otros dominios de la antigua Corona de Aragón», mientras que el valenciano es una «variedad del catalán, que se usa en gran parte del antiguo reino de Valencia y se siente allí comúnmente como lengua propia»

La lengua catalana se habla en cuatro países diferentes:
Andorra, donde es la lengua propia y único idioma oficial. Es la lengua habitual del 43,8% de la población. Para más información, véase el artículo Lenguas de Andorra

España

Cataluña, donde es la lengua propia y cooficial junto con el castellano y el occitano (variante aranesa). Existen diversas variantes dialectales dentro del territorio.

Islas Baleares, donde es la lengua propia y cooficial junto al castellano; se hablan los dialectos baleares.

En la mayor parte de la Comunidad Valenciana, donde es la lengua propia y donde se habla la variedad dialectal llamada oficial y genéricamente valenciano; no es uniforme en todo el territorio, ya que existen tres subdialectos con matices de diferencia. De hecho, la zona septentrional valenciana y la meridional catalana comparten un mismo dialecto, el Valenciano septentrional. En esta zona, el catalán es la lengua habitual del 40,1% de la población. Para el conjunto de la Comunidad Valenciana es la lengua habitual de un 25% de la población, aproximadamente. Para más información, véase el artículo valenciano.

En la zona oriental de Aragón (La Franja Oriental), territorio formado por las comarcas de La Litera y el Matarraña, y cerca de la mitad de los municipios de la Ribagorza, Bajo Cinca y Bajo Aragón - Caspe; lo tienen como lengua habitual cerca de 29 000 personas.8 En Aragón el catalán no es oficial, pero desde 1990 ha ganado cierto reconocimiento en la legislación autonómica[cita requerida]. El 17 de diciembre de 2009 las Cortes de Aragón aprobaron un dictamen para promover y fomentar las lenguas propias de Aragón.9 10 Para más información, véase el artículo Lengua catalana en Aragón.

Una pequeña comarca de la Región de Murcia, conocida como El Carche, donde el catalán –en este caso valenciano– es hablado por unas quinientas personas, aunque no es oficial.

Francia

Los antiguos territorios tributarios de los condados del Rosellón y la Cerdaña (Rosellón, territorio conocido también como Cataluña Norte) que formaron parte de la Monarquía Hispánica hasta la Paz de los Pirineos (1659). Actualmente se corresponden con la casi totalidad del departamento de los Pirineos Orientales. Aquí el catalán no es oficial y ha retrocedido mucho ante el francés. Es la lengua habitual del 3,5% de la población.

Italia

La ciudad italiana de Alguer en la isla de Cerdeña, donde es hablado habitualmente por un 13,9% de la población.11 El Estado italiano, en virtud de la "Norma en materia de tutela de las minorías lingüísticas históricas" de 1999, prevé el uso de lenguas como el catalán en la administración pública, en el sistema educativo así como la puesta en marcha de trasmisiones radiotelevisivas por parte de la RAI siempre que el estatuto de lengua sujeta a tutela sea solicitado al consejo provincial por municipios en los que lo solicite el quince por ciento de la población.12 Anteriormente, en 1997, el Consejo Regional de Cerdeña había reconocido la igualdad en dignidad de la lengua sarda con la italiana en toda la isla, así como con otras lenguas de ámbito más reducido, entre las que cita al catalán, en la ciudad de Alguer.13 La ciudad, por su parte, promulga su tutela y normalización en sus estatutos de 2000.

Una denominación que intenta englobar a toda esa área lingüística, no exenta de discusiones por el carácter ideológico que ha ido adquiriendo, es la de Países Catalanes, acuñada a finales del siglo XIX y popularizada por Joan Fuster en su obra Nosaltres els valencians («Nosotros los valencianos», 1962).

Situación sociolingüística del catalán

La característica sociolingüística más destacada del catalán es que en todos los territorios en los que se habla se encuentra en situación de bilingüismo social: con el francés en el Rosellón, con el italiano (más que con el sardo) en Alguer, y con el castellano en el resto de su ámbito lingüístico, incluyendo Andorra,[cita requerida] donde es la única lengua oficial según la Constitución andorrana pero donde también se habla el español y el francés.

Cataluña
En Cataluña el factor más importante del bilingüismo social es la inmigración desde el resto de España en el siglo XX. Se ha calculado que, sin migraciones, la población de Cataluña habría pasado de unos 2 millones de personas en 1900 a 2,4 en 1980,15 en vez de los más de 6,1 millones censados en esa fecha (y superando los 7,4 millones en 2009); es decir, la población sin migración habría sido solamente el 39% en 1980.

Actualmente, según el Instituto de Estadística de la Generalitat, el idioma catalán es el segundo más usado habitualmente en Cataluña, tras el idioma español, que supera al catalán no sólo como lengua habitual,3 sino también como lengua materna3 y de identificación3 tanto en cifras relativas como absolutas. Según los datos del Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat) para el año 2008, el catalán es la lengua habitual del 47,6% de la población de Cataluña (un 35,6% en exclusiva y un 12% bilingüe con el castellano). En términos absolutos, 2 933 300 personas tienen al catalán como idioma habitual (2 196 600 en exclusiva y 736 700 bilingüe con el castellano),16 frente a 3 566 700 (57,90%) que tienen al castellano. Respecto a la encuesta anterior de Idescat se observa un aumento en cifras absolutas del uso habitual del catalán (2 933 300 frente a 2 850 000 de 2003) pero un retroceso en valores relativos (47,6% frente a 50,7%). Se observa también un crecimiento, tanto en valores absolutos como relativos, de los habitantes de Cataluña que usan habitualmente tanto el castellano como el catalán (en valores absolutos se produce casi una triplicación, pasando de 265 400 a 736 700; en valores relativos, el crecimiento es del 4,7% al 12%), lo que se traduce en la disminución de las personas que utilizan habitualmente sólo el catalán.

Los habitantes de Cataluña que tienen lengua materna al catalán son menos que aquellos que la usan de forma habitual. Según Idescat, en 2008, 2 186 000 personas (34,60%) tenían al catalán como lengua materna (frente a 3 625 500, 58,00%, que tienen al castellano). Estas cifras incluyen a 236 500 que también tienen como lengua materna al castellano. Se muestran fenómenos similares a los descritos con la lengua habitual en relación con los datos de 2003: estabilización de hablantes que tienen al catalán como lengua materna (2 177 800 en 2003 frente a los citados 2 186 000 de 2008), con retroceso en términos relativos (38,70 frente a 34,60%); aumento de los hablantes que tienen como lenguas maternas al castellano y al catalán (se pasa de 141 600 a 236 500 hablantes; aumento del 2,5 al 3% en términos relativos), con la consiguiente disminución del número de personas que consideran exclusivamente al catalán como lengua materna.

En sentido similar, los catalanes que consideran al catalán como lengua de identificación son menos (pero no de forma tan acusada) que los que la usan de forma habitual. Según los datos de Idescat, en 2008, 2 770 500 personas (49,30%) tenían al catalán como lengua de identificación (por 3 410 300, 55,30% que lo hacían con el castellano). Estas cifras incluyen a 542 800 personas que también se identifican con el castellano. Se muestran los mismos fenómenos que los relativos a lengua habitual y materna con respecto a los datos de 2003: ligero aumento del número de hablantes que se identifican con el catalán (2 770 500 en 2003 frente a los citados 2 770 500 de 2008), con retroceso en términos relativos (49,30 frente a 46%); aumento de los hablantes que se identifican con el catalán y el castellano (se pasa de 278 600 a 542 800 hablantes; aumento del 5 al 8,8% en términos relativos), con la simétrica disminución del número de personas que identifican exclusivamente con el catalán.En cuanto al conocimiento escrito, los últimos datos oficiales son de 2001. Según ellos, el 49,70% de la población catalana sabía escribir en catalán.19

aCifras incluyendo tanto los hablantes que consideran sólo al catalán como lengua habitual, materna o de identificación como a los que consideran de tal forma tanto al catalán como al castellano.

Se observa que el catalán se mantiene como lengua habitual en términos absolutos entre 1980 y 2008, aunque de manera lenta, en vez de retroceder como en la Comunidad Valenciana o Rosellón. El retroceso en términos relativos que se ha producido en el periodo 2003-2008 se debe a la importante llegada de inmigrantes a Cataluña, más de medio millón en dicho periodo, un 36% de los cuales tienen al castellano como lengua materna.21 Otros estudios, como La Segunda Generación en Barcelona: Un Estudio Longitudinal (marzo de 2009),22 aplicado al área metropolitana de Barcelona, señalan que aproximadamente el 80% de los inmigrantes de la zona de estudio considerada prefiere utilizar el castellano,23 un porcentaje superior al de los que lo hablan por su origen. Los autores creen que es así por haberse instalado los inmigrantes en barrios donde el castellano es más usual.

Con respecto a la distribución territorial (datos de 2008), el uso del catalán (exclusivo, sin contar a quienes hablan también habitualmente en castellano) es predominante en las áreas funcionales de las Comarcas Gerundenses (50,9%), Tierras del Ebro (72,8%), Poniente (64,4%), Comarcas Centrales (56,7%) y Alto Pirineo y Arán (60,1%), donde el catalán como lengua habitual (exclusiva) es usado por más del 50% de la población. Los grados menores de uso se dan en el Campo de Tarragona (33,1%) y el Área Metropolitana de Barcelona (27,8%).24 Respecto a los datos de 2003, se observa un retroceso porcentual de los hablantes habituales exclusivos de catalán en todas las áreas, que va del 8,8% en Poniente al 16,5 del Campo de Tarragona.

La Generalidad de Cataluña ha llevado a cabo una labor de fomento y potenciación del uso del catalán como la lengua prioritaria en Cataluña. Tanto el estatuto de autonomía de 1979 como el de 2006 definen al catalán como lengua propia de Cataluña. El estatuto de 2006 indica además que:

El catalán [...] es la lengua de uso normal y preferente de las Administraciones públicas y de los medios de comunicación públicos de Cataluña, y es también la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en la enseñanza.
Estatuto de Autonomía de Cataluña, artículo 6.a.

Comunidad Valenciana

En la parte de la Comunidad Valenciana donde es lengua propia, existe un proceso de sustitución lingüística del catalán (o valenciano) por el castellano. Este se ha completado casi del todo en la ciudad de Alicante28 y está muy avanzado en la de Valencia, aunque aún no es importante en áreas rurales. Hasta época reciente, muchos hablantes estaban en situación próxima a la diglosia, lo que significa que usaban el catalán sólo en situaciones informales, mientras que en las situaciones institucionalizadas se usaba en exclusiva el castellano.[cita requerida]
Además ha habido una importante inmigración desde otras partes de España, lo que ha contribuido al predominio estadístico del castellano en la comunidad.

Baleares

El caso balear es parecido al de Cataluña, ya que aquí el factor principal en la expansión del castellano ha sido la inmigración, en mucha mayor medida que la sustitución lingüística.

Rosellón

En el Rosellón, como en la mayor parte de Francia, el proceso de sustitución lingüística del idioma local por el francés está muy avanzado, con el clásico patrón por el cual el idioma cambia primero en las ciudades y sólo más tarde en el campo.

Variedades dialectales

Al igual que las demás lenguas románicas de la Península, el catalán es notable por su uniformidad y las variantes dialectales no son demasiado divergentes ni comprometen la comprensión mutua. La división dialectal usada actualmente es la que Manuel Milá y Fontanals propuso ya en el año 1861: el bloque dialectal oriental (que incluye los dialectos central, insulares y de Francia) y el bloque dialectal occidental (que incluye el valenciano y el noroccidental). Pero incluso entre estos grandes grupos la diferencia es pequeña, y las discrepancias afectan más bien a la fonética (las vocales no acentuadas), que por tanto no se reflejan en la escritura, y a pequeñas variantes morfológicas y léxicas.

Los bloques dialectales no se pueden delimitar con exactitud porque entre uno y otro siempre hay una franja de transición, más o menos amplia (excepto en los insulares, obviamente). Además, ningún bloque es del todo uniforme: cualquiera de los que hay se pueden dividir en varios dialectos. Ateniéndose a ello, la lengua catalana se puede dividir en dos bloques dialectales y en subdialectos.

Estándares del catalán

Existen dos estándares principales para la lengua catalana; el regulado por el Institut d'Estudis Catalans, el estándar general, que tiene como fundamento la ortografía establecida por Pompeu Fabra pero con las características del catalán central más aproximado al de Barcelona, no influenciado por el castellano, y el regulado por la Acadèmia Valenciana de la Llengua, estándar de ámbito restringido, centrado en la estandarización del valenciano, tomando como base las Normas de Castellón. Esto es, la ortografía de Pompeu Fabra pero más adaptada a la pronunciación del catalán occidental y a las características de los dialectos valencianos.

El estándar del IEC, aparte de tener como base las características del catalán central, toma también características de otros dialectos considerándolos como estándar. Aun así, la diferencia más notable de ambos estándares es la acentuación de muchas "e" tónicas, por ejemplo: francès o anglès (IEC) / francés o anglés (AVL), cafè (IEC) / café (AVL), conèixer (IEC) / conéixer, comprèn (IEC) / comprén (AVL) (inglés, francés, café, conocer, comprende). Eso es debido a la diferente pronunciación de algunas "e" tónicas, especialmente las Ē ("e" largas) y las Ǐ ("i" breves) tónicas del latín, en ambos bloques del catalán (en el bloque oriental se pronuncian [ɛ] y en el occidental se pronuncian [e]). A pesar de esto, el estándar de la AVL mantiene el acento abierto "è", sin pronunciarse abierto en el bloque occidental, en algunas palabras como son: què, València, èter, sèsam, sèrie y època.

También hay otras divergencias como el uso de tl en algunas palabras por la AVL en vez de tll como en ametla/ametlla (almendra), espatla/espatlla (espalda) o butla/butlla (bula), el uso de los determinantes demostrativos elididos (este, eixe) al igual que los reforzados (aquest, aqueix) o el uso de muchas formas verbales comunes en el valenciano, y muchas de ellas extendidas por el bloque occidental, como las formas del subjuntivo o la escritura de los incoativos tanto con -ix- como con -eix- o el uso preferente del morfema -e de la 1a persona singular del presente de indicativo en la 1a conjugación (-ar), ya que las otras conjugaciones el morfema es -ø: "jo compre", "jo tem", "jo dorm".

En las Islas Baleares se usa el estándar del IEC adaptado al marco dialectal por la sección filológica de la Universidad de las Islas Baleares, el órgano consultivo del Gobierno balear. De esta manera, por ejemplo, el IEC indica que tanto es correcto escribir "cantam" como "cantem" (cantamos) y la Universidad determina que la forma preferente en las Islas tiene que ser "cantam" incluso en los ámbitos formales. Otra característica del estándar balear es la escritura de la 1a persona del singular del presente de indicativo, donde no hay desinencia: "jo cant" (yo canto), "jo tem" (yo temo), "jo dorm" (yo duermo).

En Alguer, el IEC ha adaptado el estándar a la variedad algueresa. En este estándar se puede encontrar, entre otras características, el artículo lo de uso general, posesivos especiales la mia, lo sou/la sua, lo tou/la tua, etc., uso de la -v- en el pretérito imperfecto en todas las conjugaciones: cantava (cantaba), creixiva (crecía), llegiva (leía); uso de muchas palabras de carácter arcaico de uso muy corriente en el alguerés: manco por menys (menos), calqui u por algú (alguien), qual/quala por quin/quina (cual), etc. y adaptaciones de los pronombres clíticos.

Desarrollo histórico

Como en todas las lenguas romances, el cambio del latín vulgar al catalán fue gradual y no es posible determinar en qué momento se inicia su historia. Según Coromines, los cambios más radicales debieron producirse en los siglos VII y VIII, pero es difícil saberlo con precisión porque los textos se escribían exclusivamente en un latín artificioso, ajeno a la lengua de uso. Ya en el siglo IX y sobre todo en los siglos X y XI, aparecen palabras e incluso frases enteras intercaladas en algo que ya se puede denominar catalán, y documentos breves como el juramento feudal de 1028 o los Greuges de Caboet de 1080-1090, totalmente en catalán.30 De la primera mitad del siglo XII data la traducción del Forum Iudicum, un fragmento de la cual se conserva en la biblioteca de la Abadía de Montserrat y que ya presenta características lingüísticas más modernas. Desde 1150 hay ya numerosos documentos escritos y hacia finales del siglo XII aparece el primer texto conocido de carácter literario, las Homilías de Organyà, una colección de sermones. En esta primera etapa, presenta muchas similitudes con las lenguas occitanas, con las que forma un continuo dialectal del que se irá separando con el tiempo hasta formar lenguas claramente diferenciadas, ya en el siglo XIII. El uso de la imprenta para obras en catalán fue bastante precoz, de hecho, el primer libro impreso en catalán apareció en 1474 mientras que el primer libro impreso en castellano no apareció hasta 1483.

El catalán surge a ambos lados de los Pirineos (condados del Rosellón, Ampurias, Besalú, la Cerdaña, Urgell, Pallars y Ribagorza) y se extendió hacia el sur durante la Reconquista en varias fases: Barcelona y Tarragona, Lérida y Tortosa, el antiguo Reino de Valencia, las Islas Baleares y Alguer.

En cuanto al catalán como lengua extranjera, aunque no es una lengua muy difundida, cuenta con una larga tradición que se remonta a la Edad Media, a causa de la expansión medieval de la Corona aragonesa, y en su momento dejó huella especialmente en la Península itálica y en el vocabulario náutico mediterráneo. Actualmente, se enseña en varias universidades tanto en Europa como en los EE.UU. e Hispanoamérica, así como en numerosos centros catalanes de todo el mundo.

Influencia del catalán en otras lenguas

En todo el mediterráneo, particularmente en el sur de Italia y las islas de mar Tirreno existen lenguas y dialectos que han sido influidos por la lengua catalana entre ellos están:
Sardo (Cerdeña)
Siciliano (Sicilia)
Napolitano (Nápoles)
Sassarés (Sassari)
Gallurés (Gallura, en Cerdeña)
Castellano churro (comarcas del interior de la Comunidad Valenciana)
Dialecto murciano (Región de Murcia)
Véase también: Emigración e influencias lingüísticas.
Asimismo, la influencia del catalán se dejó sentir en el suroeste andaluz debido a la emigración catalana a esas tierras, con registros aún conservados en la lengua viva del siglo XXI.


 

 

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EL EUSKERA

El euskera, o lengua vasca, se escribe actualmente con el alfabeto latino. Lo hablan alrededor de 600.000 personas en el norte de España: en toda la provincia de Guipúzcoa, en Vizcaya y Navarra y además en algunas zonas de Álava y en la parte occidental de los Pirineos franceses (aproximadamente 100.000 hablantes).

Con respecto al origen de la lengua vasca, existen varias hipótesis. Se ha sugerido que la lengua de los antepasados de los vascos fue introducida en esta parte de Europa por inmigrantes de Asia Menor a principios de la Edad de Bronce (alrededor del año 2.000 AC).

Las lenguas vasca y castellana iniciaron juntas el curso de la historia ya que el primer texto castellano conservado, el Código Emilianense, c.977, está también escrito en vasco.

El euskera es la lengua oficial de las provincias vascas desde 1982, junto con el castellano. Las características orográficas de la región han determinado el mantenimiento de su diversidad lingüística, lo que lleva a algunos lingüistas, basándose en las dificultades de intercomunicación, a señalar la existencia de siete lenguas vascas diferentes. Para superar esta fragmentación se creó en 1919 la Real Academia de la Lengua Vasca, y en 1968 se adoptó, con fines oficiales, una gramática estandarizada del vasco, llamada batúa.

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EL GALLEGO

El gallego (galego en gallego) es la lengua propia de Galicia, donde es oficial junto al castellano (Constitución española de 1978 art. 3.2. y Estatuto de Autonomía de Galicia art. 5). Está estrechamente emparentado con el portugués, con el que formó unidad lingüística durante la Edad Media.

Además de ser usado en Galicia, también se habla y se permite su enseñanza reglada en el occidente de El Bierzo (Provincia de León) y en una pequeña zona de Sanabria (Provincia de Zamora), ambas de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, según un acuerdo entre la Consejería de Educación de la Junta de Galicia y la Consejería de Educación de Castilla y León [2]. En el curso 2005-2006 ningún colegio sanabrés solicitó aún impartir la asignatura optativa de gallego, frente a los 844 alumnos que ya la estudian en 9 municipios bercianos, a cargo de 47 profesores. Además en el Estatuto de Autonomía de Castilla Y León, en su artículo 4.º, se indica: "Gozarán de respeto y protección la lengua gallega y las modalidades lingüísticas en los lugares en que habitualmente se utilicen" .

Las comunidades de gallegos en Hispanoamérica, especialmente en Buenos Aires (Argentina), Caracas (Venezuela), Montevideo (Uruguay), La Habana (Cuba), Ciudad de México (México) y en Europa, lo conservan con bastante precariedad.

En tres municipios cacereños del valle del Jálama (Valverde del Fresno, Eljas y San Martín de Trevejo) se habla a fala, una lengua sobre la que no hay acuerdo acerca de si es una tercera rama del gallegoportugués de la península Ibérica o un portugués antiguo de las Beiras con superestratos leonés y español.

Algunas posturas defienden que también se habla en los concejos limítrofes del Principado de Asturias pertenecientes a la comarca del Eo-Navia, llamándose eonaviego o gallego-asturiano, aunque este es un punto sobre el que hay gran controversia.

Dentro de Galicia existen tres dialectos reconocidos, cada uno con sus particularidades. El dialecto occidental se habla en las Rías Bajas y llega hasta la zona de Santiago de Compostela. El central ocupa la gran mayoría del territorio gallego, mientras que el dialecto oriental se habla en las zonas más orientales de Galicia y los terriotorios fronterizos de León y Zamora.

Historia
El gallego proviene del gallego-portugués (o galaico-portugués), lengua medieval fruto de la evolución del latín en la zona noroccidental de la Península Ibérica, concretamente en parte de la provincia romana de Gallaecia, que comprendía el territorio de la Galicia actual, el norte del actual Portugal, Asturias, la actual provincia de León y parte de la Zamora.

Recientemente se ha hallado el documento más antiguo escrito en gallego que se conserva, que data de 1228, se trata del fuero de Castro Caldelas («Foro do bo burgo do Castro Caldelas») otorgado por el rey Alfonso IX en abril de dicho año a la villa orensana.

Durante la Edad Media, el gallego-portugués fue, junto con el occitano, la lengua vehicular de la creación poética trovadoresca en toda la Península Ibérica (ver lírica galaicoportuguesa). El rey de Castilla Alfonso X el Sabio escribió en gallego-portugués sus Cantigas de Santa María.

La dominación castellana que sobrevino con posterioridad al sojuzgamiento de la nobleza gallega a finales de la Edad Media conllevó la práctica desaparición de esta lengua del ámbito público. La influencia del castellano provocó que el gallego fuera distanciándose del portugués, la lengua oficial del reino de Portugal, que conoció además una importante expansión ultramarina. En Galicia se conoce a esta época, que se prolonga hasta finales del siglo XIX, como los séculos escuros (siglos oscuros).

A finales del siglo XIX se produce el movimiento literario conocido como Rexurdimento, con el cual, gracias a autores como Rosalía de Castro, Curros Enríquez, Valentín Lamas Carvajal o Eduardo Pondal, se convierte el gallego en lengua literaria, aunque casi exclusivamente utilizada en poesía. A comienzos del siglo XX comienza a ser utilizada en los mítines por los partidos galleguistas. En 1906 se fundó la Real Academia Gallega, institución encargada de la protección y difusión del idioma. En el Estatuto de Autonomía de 1936 el gallego es reconocido como lengua cooficial, junto con el castellano. Sin embargo, tras la guerra civil sigue un período de represión lingüística, que hace que durante los años cuarenta casi toda la literatura gallega se escriba desde el exilio. No obstante, durante los años setenta tiene lugar un importante cambio, y desde 1978 el gallego es recococido como oficial en Galicia por la Constitución Española y por el Estatuto de Autonomía de 1981.

Actualmente, el uso del gallego sobre el español es mayoritario en las áreas rurales, siendo menor su uso en las grandes urbes, debido a la influencia del castellano. Aun así, según el más reciente estudio sobre las costumbres idiomáticas de la población gallega, lo usa en torno a un 80% de la población. Si bien es el idioma porcentualmente más hablado de entre los propios de las nacionalidades históricas españolas, goza de menos reconocimiento social que, por ejemplo, el catalán, que también ha sufrido políticas centralistas represivas durante el franquismo, seguramente porque desde finales de la Edad Media fue identificado por los propios gallegos como la lengua de los campesinos y de las capas bajas de la sociedad. En la práctica, gran parte de los gallegohablantes hablan un dialecto mixto, denominado tradicionalmente castrapo, que mezcla sonidos, palabras y prosodia del castellano y del portugués.

Todos los años se celebra el Día de las Letras Gallegas (17 de mayo), dedicado a un escritor en esta lengua elegido por la Real Academia Galega de entre aquellos muertos hace más de diez años. Este día es utilizado por los organismos oficiales para potenciar el uso y el conocimiento de la lengua gallega.

  • Fonología

  • Vocales

La lengua gallega dispone de siete vocales en posición tónica (a diferencia del portugués, cuyo sistema vocálico incluye doce fonemas). Las vocales son /i/, /e/, /ɛ/, /a/, /ɔ/, /o/, /u/. La diferencia entre /e/ y /ɛ/, y entre /ɔ/ y /o/ reside en el grado de abertura: /ɛ/ y /ɔ/ son más abiertas que /e/ y /o/. Este sistema vocálico es el mismo del latín vulgar.

En posición átona, el número de vocales se reduce a cinco, pues se suprime la diferencia entre /e/ y /ɛ/, y entre /ɔ/ y /o/.

A diferencia de lo que ocurre en portugués, la nasalidad no es un rasgo pertinente en el vocalismo gallego, pese a estar presente en la consonante nasal velar sonora /ŋ/ que interfiere en la fonación, tanto en medio de palabra (funme, cansei) como al final de palabra (corazón, camión)

El gallego admite 16 diptongos o combinaciones de dos vocales en una misma sílaba. Dichos diptongos son decrecientes cuando la primera vocal tiene un mayor grado de abertura que la segunda, y crecientes, cuando ocurre al revés.

  • Los diptongos decrecientes del gallego son los siguientes:

/ai/ (ej. "laborais")
/au/ (ej. "causa")
/ei/ (ej. "conselleiro")
/eu/ (ej. "defendeu")
/iu/ (ej. "viviu")
/oi/ (ej. "escoitar")
/ou/ (ej. "Ourense")
/ui/ (ej. "puido")
Los diptongos crecientes son:

/ia/ (ej. "diante")
/ie/ (ej. "ciencia")
/io/ (ej. "cimiterio")
/iu/ (ej. "triunfo")
/ua/ (ej. "lingua")
/ue/ (ej. "frecuente")
/ui/ (ej. "lingüista")
/uo/ (ej. "residuo")

  • Consonantes


Las consonantes existentes en el gallego son: b, c, d, f, g, h, l, m, n, ñ, p, q, r, s, t, v, x, z.

A pesar de que en los diccionarios podamos encontrar también las letras j, k, w, y; éstas no son propias del idioma y solo se utilizan en extranjerismos aceptados por la normativa.

Existen además estos dígrafos: rr, ch, ll, nh; con sonidos diferentes a cada una de las letras por separado.

  • Función normativizadora

Artículo principal: Normativa del idioma gallego
De acuerdo con el Estatuto de Autonomía de Galicia, la comunidad autónoma tiene las competencias exclusivas en la promoción y enseñanza del gallego (artículo 27). Tales competencias fueron desarrolladas mediante el Decreto de Normativización de la Lengua Gallega (Decreto 173/1982, de 17 de noviembre) y la Ley de Normalización Lingüística (Ley 3/1983, de 15 de junio).

En el primero, se dispone que las «Normas ortográficas e morfolóxicas do Idioma Galego» (NOMIGa), elaboradas conjuntamente en 1982 por la Real Academia Gallega (RAG) y el Instituto da Lingua Galega (ILG), quedaban aprobadas como la "norma básica para la unidad ortográfica y morfológica de la Lengua Gallega" (artículo 1). También que ambas entidades podrían, previo acuerdo conjunto, "elevar a la Junta de Galicia cuantas mejoras estimen conveniente incorporar a las normas básicas". En la segunda, se precisa (en la Disposición Adicional), que "en las cuestiones relativas a la normativa, actualización y uso correcto de la lengua gallega, se estimará como criterio de autoridad lo establecido por la Real Academia Gallega".

  • Reintegracionismo

Diferentes entidades culturales defienden al idioma gallego como variedad diatópica del diasistema lingüístico gallego-luso-africano-brasileiro, conocido mundialmente por el nombre de portugués, y promueven una normativa reintegracionista consistente en la aceptación de una ortografía gallega semejante a la portuguesa. De acuerdo con los reintegracionistas, la diferencia entre las diferentes variedades del diasistema es comparable a la diferencia entre las diversas variedades de español. También se han comparado, desde hace casi un siglo por Johán Vicente Biqueira (en 1919) y reiterado por Ricardo Carvalho Calero (1981), con la correlación entre el flamenco y el neerlandés.

Entre estas entidades se encuentran la Associação de Amizade Galiza-Portugal (AAG-P), la Associaçom Galega da Língua (AGAL) y el Movimento Defesa da Língua (MDL). Proponen estrategias diferentes, aunque complementarias, para alcanzar lo que consideran la normalización plena del gallego, de acuerdo con lo que ya Castelao definió en Sempre en Galiza: «habrá un día en que gallegos y portugueses hablarán y cantarán en la misma lengua».

Los reintegracionistas consideran que las NOMIGa consagran la castellanización del gallego con la adopción de letras y dígrafos, como Ñ y LL (el valor palatal fricativo atribuido a la letra X es también dependiente de los usos de G+e, i y J de castellano), en la utilización de sufijos, como -ble, -ción, -ería (por las consideradas autóctonas -vel, -çom, -aria) y en el léxico "normativizado" sobre el patrón castellano.

  • Un largo debate entre autonomistas y reintegracionistas

El debate entre las posturas reintegracionistas y las autonomistas (las que sostienen que el gallego es una lengua autónoma tanto del castellano como del portugués) versa más sobre como debería ser la lengua gallega que como realmente es en la actualidad.

Seguramente, por ello, el debate lingüístico se ha visto enviciado por el trasfondo político e ideológico que cada una de estas propuestas parecen representar. Por un lado, se ha identificado el reintegracionismo con separatismo ("arredismo", en gallego)[cita requerida] o incluso con la reunificación territorial con Portugal (aunque esta idea no parece subyacer en ningún caso detrás de las posturas reintegracionistas)[cita requerida]. Por otro lado, los reintegracionistas tachan a los autonomistas de españolistas y denuncian que en el fondo pretenden la desaparición del gallego en favor del castellano. Es obvio que estas presunciones carecen en la mayoría de los casos de veracidad. No obstante, han mantenido el debate enrocado en posiciones irreconciliables durante largo tiempo.

Tampoco contribuyó a resolver el debate la división del movimiento reintegracionista [cita requerida]. Mientras, los autonomistas mantenían con leves disensiones una normativa única (gracias sobre todo al apoyo que supone ser la normativa oficial), los reintegracionistas se dividían en dos conjuntos que defendían dos normativas similares pero distintas en cuanto a su grado de "aproximación" al gallego-portugués o al portugués. Entre ellas, la conocida en su día como "norma de mínimos", apoyada sobre todo por el Bloque Nacionalista Galego, era la más utilizada.[cita requerida]. También existe la postura de los lusistas, que defienden el uso del acuerdo ortográfico de la lengua portuguesa para escribir el galego, puesto que consideran al gallego y al portugués como la misma lengua.[cita requerida].

Curiosamente, la sociedad portuguesa y la brasileña, así como sus lingüistas y políticos, han permanecido prácticamente ajenos a este debate[cita requerida]. Ni en Portugal ni en Brasil parece haber gran interés por mantener siquiera una ortografía común entre portugués y brasileño. Aún hoy ambas variantes presentan diferencias, si bien ligeras, en la ortografía. Por otro lado, la mayoría de los hablantes portugueses a lo largo del mundo parecen desconocer la existencia del gallego y que, en el origen del idioma que comparten, está el gallego-portugués de la Edad Media[cita requerida].

El debate entre autonomistas y reintegracionistas, que en algunos momentos pareció teñirse de trágicos augurios sobre el futuro del idioma gallego, no ha conseguido interesar a la sociedad a pesar de que le afecta hondamente[cita requerida].

Tanto la normativa reintegracionista como la normativa autonomista tienen connotaciones políticas en Galicia, siendo algunos defensores del reintegracionismo en Galicia personas vinculadas con la izquierda nacionalista gallega, y siendo algunos de los defensores del autonomismo personas vinculadas a la derecha españolista. Sin embargo, en Portugal, en las Universidades y Centros de Investigación, los dialectos gallegos son estudiados como parte del portugués, sin que ello tenga ninguna connotación política.

Las tesis reintegracionistas tienen su origen tanto en la bibliografía autóctona gallega como en la obra filológica portuguesa, como por ejemplo la clasificación dialectal del portugués realizada por el romanista portugués Luís Filipe Lindley Cintra.

  • Últimos movimientos

El 12 de julio de 2003, la Real Academia Gallega aprobó una modificación de las NOMIGa. La propuesta de modificación vino precedida de una intensa labor tendente a conseguir un consenso normativo auspiciado por la Asociación Socio-Pedagóxica Galega, que se tradujo en una propuesta aprobada por el Instituto da Lingua Galega y por los departamentos de Filología Gallega de las tres universidades gallegas, y apoyada por un número importante de entidades y colectivos.

Las nuevas normas, conocidas como "normativa de la concordia" no fueron, sin embargo, apoyadas por las asociaciones reintegracionistas y lusistas, ya que consideraron que las modificaciones tenían escaso alcance y marginaban las propuestas reintegracionistas.

Las modificaciones introducidas por la RAG no son de gran calado y, de hecho, en algunos casos se limitan a señalar como opciones preferentes algunas que ya estaban admitidas como válidas en las propias normas, aunque consideradas no aconsejables.

  • Algunas de las modificaciones introducidas son las siguientes:

Se desaconseja la representación escrita de la denominada "segunda forma" del artículo; así, se aconseja escribir: "cambiar as cousas" en lugar de la anteriormente recomendada "cambia-las cousas".
Se recomienda escribir todo junto palabras como: "apenas", "amodo", "devagar" o "acotío" (que antes se escribían separadas).
Se recomienda el uso de las terminaciones '-bel' y '-aría' (como en "posíbel" y "concellaría") y de la contracción 'ao' (en lugar de 'ó'). También se aconseja como preferente el uso de los signos de interrogación y exclamación sólo al final de la frase.

Se incluyen nuevas palabras con la terminación '-zo' o '-za' (que anteriormente se escribían sólo con '-cio', '-cia'), como por ejemplo: "espazo", "servizo", "diferenza" o "sentenza". De esta forma, la denominación Galiza es reconocida como tradicional y literaria, y es aceptada por la nueva normativa.

En general, la letra 'c' desaparece de los grupos consonánticos '-ct-' y '-cc-' si están precedidos por las vocales 'i' o 'u'. Por ejemplo: "dicionario" o "ditado".
Se admite el uso de "até" (preposición), "porén", "estudante" o del artículo relativo "cuxo", anteriormente no admitidos. La letra 'q' pasa a denominarse "que" en lugar de "cu".

  • Autonomismo, reintegracionismo y lusismo en la sociedad gallega

La influencia de la lengua española sobre el gallego ha provocado que las normativas del gallego establezcan normas ligeramente distanciadas del gallego hablado, por ejemplo algunas de las propuestas reintegracionistas (como los sufijos -vel, -çom, -aria) y autonomistas (como los sufijos -bel, -za, -aría).

Una parte de la sociedad gallega percibe el gallego y el portugués como lenguas distintas y otra parte percibe el gallego y el portugués como dialectos de la misma lengua, existiendo total inteligibilidad entre ambos. Por otro lado, debido al hecho de que un gran sector de la población haya sido escolarizada en castellano, a algunas personas les resulta más natural una ortografía del gallego coincidente con la castellana que una próxima a la ortografía portuguesa

Las tres corrientes lingüísticas tienen sus respectivos puntos débiles. La propuesta autonomista adopta gran parte de las soluciones de la ortografía del castellano, lo cual imposibilita en muchos casos la representación escrita de los fonemas inexistentes en castellano. La propuesta reintegracionista es desconocida por parte de la sociedad gallega, lo que provoca en algunos casos la asociación errónea de esa normativa con el lusismo o con la fonética del portugués, siendo evidentes las diferencias fonéticas existentes. En la propuesta lusista, algunas de las soluciones ortográficas compartidas con el portugués no son necesarias en el gallego, puesto que el gallego no utiliza algunos fonemas del portugués y no necesita representarlos en la escrita. Acerca de estas dos últimas posturas no existen estadísticas oficiales en base a las cuales se pueda determinar su grado de implantación en la sociedad.

Todas las normativas conservan signos gráficos que carecen de sentido fonético, por ejemplo la normativa oficial conserva signos gráficos, algunos de ellos heredados de la ortografía castellana, como (b/v, c/z, c/qu para designar el mismo fonema o la mudez de la h).

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OTRAS LENGUAS ESPAÑOLAS

El artículo 3.3 de la Constitución Española dice:

La riqueza de las diferentes variantes lingüísticas de España es una herencia cultural que será objeto de especial respeto y protección.

El Romanticismo despertó de su letargo temporal a la literatura regional, que había gozado de gran tradición literaria durante la Edad Media. La dictadura franquista prohibió inicialmente y luego obstaculizó el uso de lenguas españolas que no fueran el castellano de modo que éstas se vieron confinadas al uso doméstico y encontraron serias dificultades para su desarrollo como vehículo cultural.

Esta situación sólo pudo ser superada gracias a la tenacidad de instituciones privadas que preservaron su estudio y propugnaron su uso.

Oficialmente hablando, existen también algunos Estatutos de las Comunidades Autónomas que dan protección a algunas lenguas:

El Estatuto del Principado de Asturias, constituido como Comunidad Autónoma en 1981 dice: "El bable será protegido. Se promoverá su uso en los medios de comunicación y en los centros docentes, respetando siempre las diferencias locales y el deseo de su aprendizaje.

El Estatuto de la Comunidad Autónoma de Aragón, establecida en 1982, dice: "Se protegerán las diferentes variantes lingüísticas de Aragón, consideradas elementos de su herencia histórica y cultural".

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OTRAS LENGUAS QUE SE HABLAN O ESEÑAN EN ESPAÑA

Además, debemos mencionar otros enclaves lingüísticos en la península española:

1.     El gascón se habla en el Valle de Arán y en los Pirineos catalanes. 

2.     El portugués en las zonas de Castilla-León y Extremadura que limitan con Portugal. 

Por último, en lo que se refiere a lenguas extranjeras, el inglés es el que más se enseña (es la lengua oficial de Gibraltar, aunque es el español andaluz el que se usa en la vida cotidiana), pero también el francés y, en menor medida, el alemán y el italiano.

Las lenguas clásicas, el latín y el griego, también se estudian en las escuelas. La romanización de la Península Ibérica introdujo, por medio del latín vernáculo, casi todas las lenguas peninsulares, con excepción del euskera. 

 

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Recopilado
de:

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