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HISPANIA Y LA
PENÍNSULA IBÉRICA - REINO DE HISPANIA/ESPAÑA
¿Qué nombres ha
tenido España a lo largo de los siglos? ?Han habido
otros nombres además de éste? Esas son algunas de las
preguntas que nos hacemos mientras empezamos a estudiar
el idioma español. En el artículo abajo, tendrás ésta y
otras cuestiones muy relevantes respondidas. En
esta recopilación de datos también encontrarás: Gobierno
y Política - Orgnización territorial - Demografía -
Lenguas...
___________________________________
REINO DE ESPAÑA
España, denominado oficialmente "Reino de España", es un país
soberano miembro de la Unión Europea, constituido en Estado social y
democrático de Derecho, y cuya forma de gobierno es la monarquía
parlamentaria. Su territorio, con capital en Madrid, ocupa la mayor
parte de la península Ibérica, al que se añaden los archipiélagos de
las islas Baleares, en el mar Mediterráneo occidental, y el de las
Islas Canarias, en el océano Atlántico nororiental, así como en el
norte del continente africano, las plazas de soberanía de las
ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, además de los distritos y
posesiones menores de las islas Chafarinas, el peñón de Vélez de la
Gomera y el peñón de Alhucemas. El exclave de Llivia, en los
Pirineos, completa el conjunto de territorios junto con la isla de
Alborán, las islas Columbretes y una serie de islas e islotes frente
a sus propias costas.
Tiene una extensión de 504.645 km², siendo el cuarto país más
extenso del continente, tras Rusia, Ucrania y Francia, con una
altitud media de 650 metros sobre el nivel del mar y una población
de 45.116.894 habitantes, según datos del padrón municipal de 2007.
De acuerdo a la Constitución Española, el Castellano o Español, es
la lengua oficial, siendo otras lenguas de España también
reconocidas como cooficiales en ciertas comunidades autónomas
conforme a sus Estatuto de autonomía. Las modalidades lingüísticas
de España son uno de sus patrimonios culturales, objeto de especial
respeto y protección.
En territorio peninsular comparte fronteras terrestres con Francia y
con el principado de Andorra al norte, con Portugal al oeste y con
el territorio británico de Gibraltar al sur. En sus territorios
africanos, comparte fronteras terrestres y marítimas con Marruecos.
Comparte con Francia la isla de los Faisanes en la desembocadura del
río Bidasoa y cinco facerías pirenaicas.
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Hispania
ETIMOLOGÍA - HISPANIA
Hispania era el nombre
proporcionado por los Romanos a la Península Ibérica, y a dos de las
tres provincias romanas que crearon ahí: Hispania Baética e Hispania
Tarraconensis (siendo la tercera Lusitania). Posteriormente se le
unió Mauritania Tingitana.
El término Hispania es latino, el término Iberia es
exclusivamente griego. Decir español por iber o por hispanus es
cometer una falta de pertenencia pues lleva consigo diferencias de
época y de ambiente. En los textos que se conservan de los romanos
éstos emplean siempre el nombre de Hispania (citada por primera vez
hacia el 200 adC por el poeta Quinto Ennio), mientras que en los
textos conservados de los griegos éstos emplean siempre el nombre de
Iberia.
Se sabe que los fenicios y los cartagineses llamaron a la
Península con el nombre de Span o Spania, con el significado de
oculto (país escondido y remoto). Existe otra versión de que el
nombre proviene del término fenicio I-shphanim que literalmente
significa: 'de damanes', (shphanim, es la forma plural de shaphán,
'damán', Hyrax syriacus) que fue con este vocablo con el que los
fenicios decidieron, a falta de un nombre mejor, denominar al
conejo, Oryctolagus cuniculus, animal poco conocido por ellos y que
abundaba en extremo en la península. Otra versión de esta misma
etimología sería Hi-shphanim, 'Isla de conejos' (o, de nuevo
literalmente, damanes). Por otra parte no era el único bicho que
llamaba la atención por su abundancia. Los griegos llamaron a la
Península Ophioússa que significa 'tierra de serpientes', y lo
cambiaron por Iberia, pues iber era una palabra que escuchaban
constantemente entre los habitantes de la península. Es un término
geográfico pero no se le puede asignar en concreto al río Ebro pues
se encontraba esta palabra también por toda la Andalucía actual.
Algunos lingüistas piensan que significaba simplemete río. En
realidad no se sabe bien.
Gran parte del conflicto entre cartagineses (fenicios) y
romanos tuvo como escenario las tierras de Iberia, la Península. El
conflicto se manifestó en lo que se llamaron guerras púnicas y que
terminaron con el triunfo de Roma. Entonces los romanos tomaron
contacto con Iberia, pero para denominarla eligieron el nombre que
ellos oían a los cartagineses, Ispania, al cual más tarde añadieron
una H, como también añadieron una H a Hiberia. Además de la H
utilizaron el plural, Hispanias, como utilizaron el plural en las
Galias. Fue la primera provincia donde los romanos entraron y la
última acabada de dominar por Augusto.
Los romanos dividieron al principio las Hispanias en dos
provincias (197 adC, regidas por dos pretores, la Citerior, al norte
del Ebro, y la Ulterior al sur. Las largas guerras de conquista
duraron dos siglos; es lo que se conoce como romanización. Con la
conquista se cortó el curso de la civilización indígena que fue
sustituida por la heleno-latina. A través de estos dos siglos hubo
muchos conflictos:
Guerras de independencia en que los iberos y otros pueblos
(primeros pobladores de la península) fueron poco a poco vencidos y
dominados a pesar de las grandes gestas protagonizadas por la ciudad
de Numancia o por el caudillo Viriato y otros. Guerra dirigida
por Sertorio, pretor de la Hispania Citerior, desde donde desafió
con éxito el poder de Roma.
Guerra civil entre César y Pompeyo, que se llevó a cabo en
gran parte en territorio de Hispania. Campañas de César y de
Augusto para someter a los galaicos, astures y cántabros.
Finalmente llega la pax augusta. Hispania es dividida en tres
provincias. Finales del siglo I adC. En este momento aparecen dos
escritores cuya obra han tenido muy en cuenta los historiadores de
todos los siglos: el geógrafo Estrabón y el historiador universal
Trogo Pompeyo. Ambos dedican en sus obras sendos capítulos a las
Hispanias. Estrabón habla de Iberia en su libro III de
Geografía y allí comenta:
Algunos dicen que las designaciones de Iberia e Hipania son
sinónimas, que los romanos han designado a la región entera (la
península) indiferentemente con los nombres de Iberia e Hispania, y
a a sus partes las han llamado ulterior y citerior. Trogo
construye toda una imagen sobre sus habitantes:
Los hispanos (de Hispania) tienen preparado el cuerpo para
la abstinencia y la fatiga, y el ánimo para la muerte: dura y
austera sobriedad en todo (dura omnibus et adstricta parsimonia).
[……] En tantos siglos de guerras con Roma no han tenido ningún
capitán sino Viriato, hombre de tal virtud y continencia que,
después de vencer los ejércitos consulares durante 10 años, nunca
quiso en su género de vida distinguirse de cualquier soldado raso.
Otro historiador romano llamado Tito Livio (59 adC a 17 ddC),
escribe también sobre el carácter del hombre hispano, tal y como él
lo veía:
Ágil, belicoso, inquieto. Hispania es distinta de Itálica,
más dispuesta para la guerra a causa de lo áspero del terreno y del
genio de los hombres. Lucio Anneo Floro (entre los s. I y II),
que fue un historiador amigo del emperador Adriano, también hace sus
observaciones:
La nación hispana o la Hispania Universa, no supo unirse
contra Roma. Defendida por los Pirineos y el mar habría sido
inaccesible. Su pueblo fue siempre valioso pero mal jerarquizado.
Valerio Máximo la llamó fides celtiberica. Según esta fides, el
ibero consagraba el alma a su caudillo y no creía lícito
sobrevivirle en la batalla. Es la conocida devotio o dedicación
ibera de los comienzos del imperio romano. (En la Edad Media
tuvieron muy en cuenta esta fidelidad de los celtíberos a la que
llamaron para sí lealtad española).
Más tarde, en el siglo IV, surge otro escritor, un retórico
galo llamado Pacato que dedica parte de su obra a describir esta
península, Hispania, su geografía, clima, habitantes, soldados,
etc., y todo ello con grandes alabanzas y admiración. Pacato
escribe:
Esta Hispania produce los durísimos soldados, ésta los
expertísimos capitanes, ésta los fecundísimos oradores, ésta los
clarísimos vates, ésta es madre de jueces y príncipes, ésta dio para
el Imperio a Trajano, a Adriano, a Teodosio. En su época sale a la
luz una obra que se llama Expositio totius mundi en que se describe
a Hispania como Spania, terra lata et máxima, et dives viris doctis
(Spania, tierra ancha y vasta, y con abundantes hombres sabios). En
estos momentos es cuando el nombre de Hispania alterna ya con
Spania.
Pablo Orosio (390-418) hitoriador, discípulo de San Agustín
y autor de Historiae adversus paganus, la primera Historia Universal
cristiana, comenta al referirse a la acción reprobable de un pretor:
Universae Hispaniae propter Romanorum perditiam causa maximi
tumultus fuit. Para Orosio Hispania es una tierra con una vida
colectiva con valores propios.
Con el tiempo este topónimo va a derivar en la voz España
que designará la unidad geográfica de la península, más las
conquistas de Baleares y Canarias a su debido tiempo. También
ocurrirá a lo largo de la Historia que una pequeña extensión del
oeste peninsular se convertirá en un nuevo reino llamado Portugal,
de manera que a partir de ese momento decir España no será decir
exactamente el territorio de la península Ibérica.
Hispania y sus habitantes
El
término Hispania es latino, el término Iberia es exclusivamente
griego. Decir español por iber o por hispanus es cometer una falta
de pertenencia pues lleva consigo diferencias de época y de
ambiente. En los textos que se conservan de los romanos éstos
emplean siempre el nombre de Hispania (citada por primera vez hacia
el 200 adC por el poeta Quinto Ennio), mientras que en los textos
conservados de los griegos éstos emplean siempre el nombre de
Iberia.
Se sabe que los fenicios y los cartagineses llamaron a la Península
con el nombre de Span o Spania, con el significado de oculto (país
escondido y remoto). Existe otra versión de que el nombre proviene
del término fenicio I-shphanim que literalmente significa: 'de
damanes', (shphanim, es la forma plural de shaphán, 'damán', Hyrax
syriacus) que fue con este vocablo con el que los fenicios
decidieron, a falta de un nombre mejor, denominar al conejo,
Oryctolagus cuniculus, animal poco conocido por ellos y que abundaba
en extremo en la península. Otra versión de esta misma etimología
sería Hi-shphanim, 'Isla de conejos' (o, de nuevo literalmente,
damanes). Esta segunda explicación se hace necesaria porque en latín
clásico la H se pronunciaba aspirada, haciendo imposible derivarla
de la S sorda inicial (Leyes de Grimm y Verner)
Por otra parte el conejo no era el único animal que llamaba la
atención por su abundancia. Los griegos llamaron a la Península
Ophioússa que significa 'tierra de serpientes', y lo cambiaron por
Iberia, pues iber era una palabra que escuchaban constantemente
entre los habitantes de la península. Es un término geográfico pero
no se le puede asignar en concreto al río Ebro pues se encontraba
esta palabra también por toda la Andalucía actual. Algunos
lingüistas piensan que significaba simplemete río. En realidad no se
sabe bien.
Gran parte del conflicto entre cartagineses (fenicios) y romanos
tuvo como escenario las tierras de Iberia, la Península. El
conflicto se manifestó en lo que se llamaron guerras púnicas y que
terminaron con el triunfo de Roma. Entonces los romanos tomaron
contacto con Iberia, pero para denominarla eligieron el nombre que
ellos oían a los cartagineses, Ispania, al cual más tarde añadieron
una H, como también añadieron una H a Hiberia. Además de la H
utilizaron el plural, Hispanias, como utilizaron el plural en las
Galias. Fue la primera provincia donde los romanos entraron y la
última acabada de dominar por Augusto.
Los romanos dividieron al principio las Hispanias en dos provincias
(197 adC, regidas por dos pretores, la Citerior, al norte del Ebro,
y la Ulterior al sur. Las largas guerras de conquista duraron dos
siglos; es lo que se conoce como romanización. Con la conquista se
cortó el curso de la civilización indígena que fue sustituida por la
heleno-latina. A través de estos dos siglos hubo muchos conflictos:
Guerras de independencia en que los iberos y otros pueblos (primeros
pobladores de la península) fueron poco a poco vencidos y dominados
a pesar de las grandes gestas protagonizadas por la ciudad de
Numancia o por el caudillo Viriato y otros.
Guerra dirigida por Sertorio, pretor de la Hispania Citerior, desde
donde desafió con éxito el poder de Roma.
Guerra civil entre César y Pompeyo, que se llevó a cabo en gran
parte en territorio de Hispania.
Campañas de César y de Augusto para someter a los galaicos, astures
y cántabros.
Finalmente llega la pax augusta. Hispania es dividida en tres
provincias. Finales del siglo I adC. En este momento aparecen dos
escritores cuya obra han tenido muy en cuenta los historiadores de
todos los siglos: el geógrafo Estrabón y el historiador universal
Trogo Pompeyo. Ambos dedican en sus obras sendos capítulos a las
Hispanias.
Estrabón habla de Iberia en su libro III de Geografía y allí
comenta:
Algunos dicen que las designaciones de Iberia e Hipania son
sinónimas, que los romanos han designado a la región entera (la
península) indiferentemente con los nombres de Iberia e Hispania, y
a a sus partes las han llamado ulterior y citerior.
Trogo construye toda una imagen sobre sus habitantes:
Los hispanos (de Hispania) tienen preparado el cuerpo para la
abstinencia y la fatiga, y el ánimo para la muerte: dura y austera
sobriedad en todo (dura omnibus et adstricta parsimonia). [……] En
tantos siglos de guerras con Roma no han tenido ningún capitán sino
Viriato, hombre de tal virtud y continencia que, después de vencer
los ejércitos consulares durante 10 años, nunca quiso en su género
de vida distinguirse de cualquier soldado raso.
Otro
historiador romano llamado Tito Livio (59 adC a 17 ddC), escribe
también sobre el carácter del hombre hispano, tal y como él lo veía:
Ágil, belicoso, inquieto. Hispania es distinta de Itálica, más
dispuesta para la guerra a causa de lo áspero del terreno y del
genio de los hombres.
Lucio Anneo Floro (entre los s. I y II), que fue un historiador
amigo del emperador Adriano, también hace sus observaciones:
La nación hispana o la Hispania Universa, no supo unirse contra
Roma. Defendida por los Pirineos y el mar habría sido inaccesible.
Su pueblo fue siempre valioso pero mal jerarquizado.
Valerio Máximo la llamó fides celtiberica. Según esta fides, el
ibero consagraba el alma a su caudillo y no creía lícito
sobrevivirle en la batalla. Es la conocida devotio o dedicación
ibera de los comienzos del imperio romano. (En la Edad Media
tuvieron muy en cuenta esta fidelidad de los celtíberos a la que
llamaron para sí lealtad española).
Más tarde, en el siglo IV, surge otro escritor, un retórico galo
llamado Pacato que dedica parte de su obra a describir esta
península, Hispania, su geografía, clima, habitantes, soldados,
etc., y todo ello con grandes alabanzas y admiración. Pacato
escribe:
Esta Hispania produce los durísimos soldados, ésta los expertísimos
capitanes, ésta los fecundísimos oradores, ésta los clarísimos
vates, ésta es madre de jueces y príncipes, ésta dio para el Imperio
a Trajano, a Adriano, a Teodosio.
En su época sale a la luz una obra que se llama Expositio totius
mundi en que se describe a Hispania como Spania, terra lata et
máxima, et dives viris doctis (Spania, tierra ancha y vasta, y con
abundantes hombres sabios). En estos momentos es cuando el nombre de
Hispania alterna ya con Spania.
Pablo Orosio (390-418) hitoriador, discípulo de San Agustín y autor
de Historiae adversus paganus, la primera Historia Universal
cristiana, comenta al referirse a la acción reprobable de un pretor:
Universae Hispaniae propter Romanorum perditiam causa maximi
tumultus fuit. Para Orosio Hispania es una tierra con una vida
colectiva con valores propios.
Con el tiempo este topónimo va a derivar en la voz España que
designará la unidad geográfica de la península, más las conquistas
de Baleares y Canarias a su debido tiempo. También ocurrirá a lo
largo de la Historia que una pequeña extensión del oeste peninsular
se convertirá en un nuevo reino llamado Portugal, de manera que a
partir de ese momento decir España no será decir exactamente el
territorio de la península Ibérica.
Las Hispanias
Hispania según la primera división provincial romana
en los primeros tiempos de la romanización, los romanos
consideraron la península como dos provincias para administrar, dos
Hispanias. A una provincia la llamaron Ulterior (la más alejada de
Roma) y a la otra, Citerior (la más cercana a Roma). La frontera
entre ambas era una línea sinuosa trazada desde Cartago Nova (actual
Cartagena) hasta el mar Cantábrico. Cada una de estas dos provincias
comprendía:
Hispania Ulterior: Andalucía, Portugal, Extremadura, León,
gran parte de la anterior Castilla la Vieja, Galicia, Asturias,
Cantabria y Vascongadas. (Se entiende que todos estos topónimos son
actuales, para poder entender mejor los territorios comprendidos).
Hispania Citerior: Parte oriental de Castilla y León,
Aragón, Valencia, Cataluña, y gran parte de Castilla-la Mancha. (Se
entiende que todos estos topónimos son actuales, para poder entender
mejor los territorios comprendidos).
En el año 27 adC, el general y político Agripa hizo un
cambio. Dividió Hispania en 3 partes, añadiendo la provincia de
Lusitania que comprendía casi todo lo que hoy es Portugal (excepto
la faja al norte del río Duero) y casi toda Extremadura y Salamanca
(actuales).
Hispania según la división provincial romana del 27 a.C.El
emperador Augusto en ese mismo año vuelve a hacer una nueva división
que queda así:
Provincia Hispania Ulterior Baetica (Bética), cuya capital
era Córdoba. Incluía algo menos que la actual Andalucía ya que la
actual Almería y gran parte de lo que hoy es Granada y Jaén caían
fuera, más la zona sur de la actual Badajoz. El río Anas o Annas
(Guadiana, de Wadi-Anas) separaba la Bética de la Lusitania.
Provincia Hispania Ulterior Lusitania, cuya capital era Emerita
Augusta (Mérida).
Provincia
Hispania Citerior, cuya capital era Tarraco (Tarragona).
Poco después, al cobrar máxima importancia esta provincia se
llama simplemente Tarraconensis y se incluye en ella lo que
hoy es Galicia y el norte de Portugal. Llegando el siglo III
de nuestra Era, el emperador Caracalla hace una nueva
división que dura muy poco tiempo. Divide la Citerior otra
vez en 2 creando la nueva Provincia Hispania Nova Citerior
con Asturiae-Calleciae (actual provincia de León). Pero esta
rara división que los historiadores no llegan a comprender
duró muy poco y en el 238 quedó restablecida la Citerior
Tarraconensis en su unidad.
Hispania tras la división provincial de
DioclecianoPosteriormente, con la reforma administrativa del
Imperio que lleva a cabo Diocleciano (284-305) se reorganizó
el Imperio. Diocleciano dividió la antigua Tarraconense en
tres provincias: Gallaecia, Cartaginensis y Tarraconensis,
cuyos límites exactos se desconocen pues no constan en
ninguno de los documentos conservados. Sin embargo, la
innovación más importante fue la creación de las llamadas
diócesis. Una de ellas fue Hispania cuya capital estaba en
Córdoba. Las seis provincias antes citadas (Lusitania y
Baetica más las cuatro en las que se había dividido
Tarraconensis) fueron integradas en la diócesis, junto con
Mauretania Tingitana, al otro lado del estrecho. A finales
del siglo IV, las Islas Baleares constituyeron también una
provincia independiente (Balearica), desgajándose de la
Carthaginensis.
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Hispania
Visigodos y Árabes
Con el tiempo,
se comenzó a utilizar una forma secundaria de Hispania:
Spania y de ahí se derivaría el nombre que conocemos hoy
como España. Según cuenta San Isidoro, con la dominación de
los visigodos se empieza a acariciar la idea de la unidad
peninsular y se habla por primera vez de la madre España.
Hasta la fecha se habían servido del nombre Hispania para
designar todos los territorios de la península. En su obra
Historia Gothorum, Suintila aparece como el primer rey de
"totius Spaniae"; el prólogo de Historia Gothorum es el
conocido De laude Spaniae (Acerca de la alabanza a España) y
en él trata a España como nación goda.
Con la invasión musulmana el nombre de Spania o España se
transformó en اسبانيا, Isbāniyā. Ocurrió algo curioso sobre
lo que se habla pocas veces o nada en los textos y manuales
de Historia y es el hecho de que los textos de las crónicas
y documentos de la alta Edad Media designan exclusivamente
con ese nombre (España o Spania) al territorio dominado por
los musulmanes. Así, Alfonso I el Batallador (1104-1134)
dice en sus documentos que "él reina en Pamplona, Aragón,
Sobrarbe y Ribagorza", y cuando en 1126 hace una expedición
hasta Málaga nos dice que "fue a las tierras de España".
Pero ya a partir de los últimos años del siglo XII se
designa a toda la península, sea de musulmanes o de
cristianos con el nombre de España. Así se habla de los
cinco reinos de España: Granada (musulmanes), León con
Castilla, Navarra, Portugal y Corona de Aragón (cristianos).
Hispania Visigoda - Los inicios
Desde el siglo III al
V, diversos pueblos germánicos habían cruzado la península ibérica
(suevos, vándalos y alanos fundamentalmente). Hacia el 409 o 410, se
tienen noticias de la entrada por los Pirineos de un número no
determinado de suevos (unos 30.000 aunque no hay consenso entre los
historiadores), el pueblo germánico de mayor complejidad cultural,
ocupando el noroeste de la península, lo que es Gallaecia, con
capital en Braccara.
En el 416 los visigodos penetran como aliados de Roma, a través de
un "foedus", derrotando a los alanos y a parte de los vándalos.
Aunque en el 418 se les recoloca en la Aquitania, este abandono
llevó a los suevos a ocupar buena parte de la península, con capital
en Emérita Augusta, la actual Mérida. Tal acción impulsó al Imperio
Romano a pedir nuevamente a los visigodos, a través de su rey
Teodorico II, la ayuda precisa para controlar Hispania. Las tropas
visigodas cruzan los Pirineos y en el 456 capturan al rey Requiario,
quedando el resto de los suevos en lo que hoy se conoce como
Galicia. El resto de la península pasa a manos visigodas con
capitalidad en Tolosa (Toulouse, actual Francia). Las oleadas de
conquista se sucederán con posterioridad, pero ahora para ocupar
espacios donde domina todavía el Imperio Romano.
En el año 476, los visigodos ya se habían asentado en la península
Ibérica y en el 490 termina el grueso de las migraciones desde el
norte.
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Hispania
La sociedad de
la Hispania Visigoda
E. A. Thompson afirma
en su fundamental Los godos en España (1969) que "la única fuente
continua de información sobre los reinados de los reyes españoles
desde Gesaleico a Liuva I (507-568) es la Historia de los godos de
San Isidoro de Sevilla".
En cualquier caso, los godos debieron formar una minoría que se
supone que empezaría a estar integrada en la sociedad
hispanorromana. Su número no ha sido precisado con exactitud por
historiador alguno, pero los cálculos más fiables hablan de entre
150.000 y 200.000 visigodos instalados en la península, sobre una
población que no llegaba al millón. Éste es el tiempo en el que se
produce la reutilización de los materiales de construcción romanos
para basílicas, iglesias y otras construcciones civiles (véase Arte
visigodo). Igualmente se produce una paulatina ruralización social,
abandonándose las grandes ciudades en algunos puntos y creándose en
torno a las villas romanas núcleos de población más reducidos. En el
654 se publica el Liber Iudiciorum, en el que se trata de recoger el
derecho romano junto a las prácticas, ya señoriales, que se habían
ido imponiendo en la península en torno al derecho de propiedad.
Arrianos, ortodoxos y
judíos
En cuanto a la
religión, los visigodos siguen el arrianismo que se había extendido
en el Imperio Romano en el siglo IV, aunque no existen
enfrentamientos significativos con los denominados "cristianos
ortodoxos". En los Concilios de Toledo, en especial durante el
tercero celebrado en el 589, se solventa la división provocada por
el arrianismo, pero sobre todo gracias a la conversión de Recaredo
en el 587. Este proceso, no sin altibajos, lleva a una unificación
de ambas confesiones. La situación favorece tres cuestiones que
serán fundamentales: primero, la plena integración entre las
comunidades godas y las hispanorromanas; segundo, el ascenso de la
sociedad tímidamente feudal católica a las estructuras de poder
visigodas, y tercero, la aparición de figuras fundamentales de la
nueva cultura como Isidoro de Sevilla, obispo, y cuyas Etimologías
son consideradas por algunos como la primera gran obra de la Edad
Media. La iglesia gana gran influencia social, legitima a los reyes
a partir del 672 y el obispado de Toledo se convertirá en el más
importante de todos los peninsulares.
La relación con los judíos fue siempre tensa. Aunque al inicio del
periodo visigodo los problemas eran menores, la unificación con los
arrianos llevaría a una mayor discriminación contra la amenaza
judía, por lo que muchos de ellos se convirtieron falsamente.
Especialmente estrictos fueron Sisebuto y Égica, que confiscaron sus
propiedades acusándoles de conspirar contra la corona. Las medidas
más comunes eran la prohibición de los matrimonios mixtos, aun en
caso de judíos conversos; la prohibición de que los judíos tuvieran
esclavos cristianos y las constantes reparaciones económicas a que
eran sometidos sin motivo alguno.
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Hispania
El convulso
siglo VI
La monarquía visigoda
conoció un momento de debilidad durante el siglo VI. Al menos dos
reyes son asesinados sucesivamente, Teudiselo y Agila I, y en
distintas zonas de la península se producen sublevaciones de
terratenientes contra la autoridad real (Córdoba, Sevilla, Mérida,
estas dos últimas capitales del reino). El imperio bizantino
aprovechó la oportunidad con Justiniano I para ocupar un amplio
frente de costa desde Alicante hasta la costa sur-atlántica
portuguesa, controlando buena parte del Mediterráneo hispano y el
estrecho de Gibraltar, y con ello el comercio.
Atanagildo trasladó la capital a Toledo y Leovigildo consiguió
cierto nivel de estabilidad de la monarquía con reformas monetarias,
restableciendo el control soberano sobre territorios que se habían
declarado independientes en la primera mitad del siglo VI, la
conquista del Reino Suevo, así como contra las instalaciones
bizantinas, muchas de las cuales pasaron de nuevo a manos visigodas.
No obstante, Leovigildo vivirá sus peores horas con la sublevación
de su hijo Hermenegildo en el sur, convertido al catolicismo. Hasta
el 584 no se restaurará la paz con la derrota del hijo a manos del
padre.
Los oscuros años del siglo
VII
La relativa paz que se
respiraba con Leovigildo y Recaredo, se ve truncada nuevamente. Se
suceden Liuva II, Witerico, Gundemaro y Recaredo II y de ellos, el
que no es asesinado, incluso siendo menor de edad, muere en extrañas
circunstancias. Únicamente Suintila, gran general, termina por
expulsar a los bizantinos en el 620.
Recesvinto será reconocido por su labor legislativa de corta
duración, mejorada por Wamba, pero que influirá de manera notable en
los fueros locales a partir del siglo X.
El derrumbamiento del
estado visigodo
En una carta al rey
Etelredo de Mercia, fechada en el 746-7, San Bonifacio atribuía el
derrumbamiento del reino visigodo "a la degeneración moral de los
godos". Para E. A. Thompson, que es quien comenta esto en el prólogo
de Los godos en España (1969), "no es en absoluto evidente que la
moderna investigación, en el punto en que se encuentra, haya
profundizado mucho más".
En cualquier caso, según la historia clásica, hacia el 710 se
suceden los enfrentamientos por el trono tras la muerte de Witiza.
Los pretendientes a la corona, Roderico (conocido como don Rodrigo)
y Agila II, el primero en el sur y el segundo en el norte de la
península, se sitúan en posiciones extremas. Se conviene en que
Witiza había pactado antes de su muerte la invasión de los
musulmanes para el control del reino. Otros sostienen que fue Agila
II, pero mantienen que los musulmanes, tras haber conquistado el
norte de África, cruzan el estrecho de Gibraltar y conquistan
Toledo, venciendo y matando a Roderico en la batalla de Guadalete (o
de la Laguna de la Janda). Su entrada es imparable y dos años más
tarde sitian Zaragoza. Para el 713 toda la península, a excepción de
Asturias, quedaría bajo el dominio musulmán.
La historiografía clásica dice que varios nobles visigodos escaparon
a Asturias, una zona fuera del control musulmán, aunque las fuentes
históricas reseñan la presencia de gobernadores musulmanes (como el
famoso "moro Muza", en realidad Mnuza), y uno de ellos, un oficial
de Roderico, llamado Pelayo, consiguió derrotar el 722 a una
expedición de conquista musulmana en la batalla de Covadonga. Don
Pelayo fue elegido rey de Asturias y así se conseguirá la creación
de un pequeño pero férreo núcleo de resistencia que daría lugar a la
formación de los primeros reinos cristianos, pero las pruebas
históricas no permiten corroborar tal afirmación, ni la localización
exacta del lugar de la escaramuza, ni la fecha concreta, que abarca
un período incluído entre los años 718 y 722.
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Hispania
La monarquía
La institución
monárquica llevaba largo tiempo afianzada en el pueblo visigodo
cuando éste llegó a la Península. Los reyes debían ser de condición
noble y accedían al trono mediante un sistema electivo en el que
intervenían los obispos y los magnates palatinos. Pero con ese
sistema sólo se entronaron tres reyes ( Chintila, Wamba y Rodrigo).
La asociación al trono era, en la práctica, la forma más común,
junto con las usurpaciones, de tomar el poder. El monarca estaba
ungido por Dios y a éste debía su legitimidad; la realeza poseía así
un caracter sagrado, que se supone debía de disuadir cualquier
intento de atentar contra el rey. Pero eso no bastaba y los
asesinatos de monarcas, rebeliones, conjuras y usurpaciones eran
moneda de cambio en el reino visigodo.
La administración
territorial
Durante el reino
visigodo los curiales municipales, encargados de recaudar los
impuestos en las ciudades, continúan y acentúan su caída. Son
despojados de su poder tributario y éste recae en manos de los dux
(duques) y comes (condes). Éstos asumirán gran parte de la labor
administrativa del reino y gobernarán provincias o regiones con
plenas competencias en la administración y justicia. Iniciandose un
proceso de protofeudalización.
La
hacienda pública
Estaba formada por el
Tesoro Regio, el patrimonio de la corona y los ingresos por
impuestos. El Tesoro Regio lo constituían las grandes cantidades de
oro, plata y joyas que los visigodos habían conseguido con los
saqueos a lo largo de su historia. El encargado de su custodia era
el comes thesauri y pasó por diversas vicisitudes. Tras la derrota
de Alarico II en la batalla de Vouillé en el 507, el tesoro pasó a
Rávena bajo custodia de los ostrogodos y fue reinstaurado en el 526
tras la muerte del rey ostrogodo Teodorico el Grande. El Tesoro
Regio constituía una reserva muy importante para el reino visigodo y
sus monarcas no dudaron en utilizarlo para pagar aliados en sus
luchas internas. El patrimonio de la corona era inmenso y lo
componía sobre todo la gran cantidad de tierras que los monarcas
amasaban. Éstas provenían de varios sitios: las expropiadas por las
constantes purgas que se realizaban en la nobleza, las tierras
desiertas o deshabitadas y las tierras provenientes del fisco
romano. Estas tierras se arrendaban a siervos que las cultivaban y
pagaban una renta. Todas eran administradas por el conde del
patrimonio. En el VIII Concilio de Toledo bajo reinado de Recesvinto
se establece una separación entre el patrimonio del monarca y el del
Estado. Los impuestos en el reino visigodo no es una cuestión clara.
Se sabe que los pequeños propietarios y los siervos que cultivaban
las tierras reales pagaban un tributo. Parece que también existió un
impuesto al clero, pero no tuvo continuidad en el tiempo. Los judíos
fueron sometidos a un impuesto especial. Obispos y numerarii
establecían el cambio de dinero a especie y funcionarios de la
administración central se encargaban de su recaudación; al frente de
la organización fiscal se encontraba el conde del patrimonio.
Fuente: wikipedia
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Siglos más tarde
En el siglo XIV el
cronista Bernat Desclot narra la expedición de un conde catalán para
salvar a una mujer ultrajada y pone en boca del héroe esta frase:
Sényer, yo són un cavalar d’Espanya, e oí dir en ma terra que madona
la emperadriu era reptada d’un cavaler de vostra cort... Más tarde
el poeta portugués del siglo XVI Camões dice en una de sus obras:
...castellanos y portugueses, porque españoles lo somos todos…
Todavía en ese siglo la unidad de la península se seguía denominando
España, como derivado de Hispania.
HISTORIA
La Historia de España
es la propia de una nación europea, que abarca el periodo
comprendido entre la prehistoria y la época actual, pasando por la
formación y caida del primer imperio global.
Los primeros humanos llegaron a la Península Ibérica al territorio
de la actual España hace 35.000 años. Durante los milenios
siguientes el territorio fue invadido y colonizado por celtas,
fenicios, cartagineses, griegos y hacia el 200 adC la mayor parte de
la Península Ibérica comenzó a formar parte del Imperio Romano. Tras
la caida de Roma, se ha visto en el Reino visigodo el embrión de la
actual España. Dicho reino se estableció en el siglo V y se mantuvo
hasta comienzos del siglo VIII. En el 711 se produjo la primera
invasión de musulmanes desde el Norte de África y en pocos años
estos dominaron gran parte de la Península Ibérica. Durante los 750
años siguientes, se establecieron reinos moros independientes aunque
al área total de control musulmal se la conocía con el nombre de
Al-Andalus. Mientras que el resto de Europa permanecía en la Edad
Oscura, Al-Andalus florecía cultural, científica y artísticamente.
Las continuas tensiones entre musulmanes y cristianos tuvieron como
consecuencia la Reconquista comenzando ya en el siglo VIII con la
resistencia cristiana en el norte de España y a través de los siglos
con el avance de los reinos cristianos hacia el sur culminando con
la conquista de Granada y con la expulsión de los últimos moros en
1492. Durante este periodo los reinos y principados cristianos se
desarrollaron notablemente, incluyendo los mas importantes, el Reino
de Castilla y el Reino de Aragón. La unión de estos dos reinos a
través del matrimonio en 1469 de la Reina Isabel I de Castilla y el
Rey Fernando II de Aragón condujo a la creación del Reino de España.
El año 1492 es también rememorado como el año en que los Reyes
Católicos enviaron al explorador Cristobal Colón a través del océano
Atlántico en busca de una nueva ruta comercial con Asia. La llegada
de Colón al Nuevo Mundo y el posterior desarrollo del Imperio
español llevaron a España a una edad dorada. Durante los siguientes
siglos España como una potencia colonial se alza como la mas
importante nación europea en la escena mundial así como actor
central de los asuntos europeos. La literatura y las bellas artes en
España florecieron de manera muy significativa durante este periodo,
sin embargo, este periodo también es conocido por la expulsión de
los judíos y los musulmanes y por el establecimiento de la
Inquisición. Durante los siguientes trecientos años, el imperio
colonial español cubrió la mayor parte de América del Sur, grandes
porciones de América del Norte, las Filipinas en Asia así como
porciones de costa en África conviertiéndose en uno de los mayores
imperios de la historia. Financiado en gran parte por las riquezas
obtenidas en sus colonias, España se metió en guerras e intrigas en
la Europa continental, incluyendo, por ejemplo, la obtención y
pérdida de posesiones en los actuales Países Bajos e Italia y
manteniendo guerras con Inglaterra (incluyendo la famosa batalla en
la que participó la Armada Invencible) y Francia. Con la muerte de
Carlos II la dinastía de los Habsburgo se extinguió para dejar paso
a los Borbones tras la Guerra de Sucesión. Como consecuencia de esta
guerra España perdió su preponderancia militar y tras sucesivas
bancarrotas el país fue reduciendo paulatinamente su poder
conviertiéndose a finales del siglo XVIII en una potencia de
segunda.
El siglo XIX fué testigo de grandes cambios en Europa, España no fué
una excepción. En la primera parte de dicha centuria España sufrió
la independencia de la mayoría de sus colonias en el Nuevo Mundo. El
siglo también estuvo marcado por las intervenciones extranjeras y
los conflictos internos. Napoleon puso a su hermano José Bonaparte
en el trono español, tras la expulsión de los franceses, España
entró en un extenso periodo de inestabilidad, la mayor parte del
siglo se sucedieron continuas luchas entre liberales, republicanos y
partidarios del Antiguo Régimen. La llegada de la Revolución
Industrial a finales del siglo, llevó algo de riqueza a una clase
media que se ampliaba en algunos centros principales, sin embargo la
Guerra hispanoamericana de 1898 condujo a la pérdida de casi todas
las colonias restantes.
A pesar de un nivel de vida creciente y de la integración creciente
con el resto de Europa, el el primer tercio del siglo XX siguió la
inestabilidad política. España permaneció neutral durante la Primera
guerra mundial. En 1936 España se sumergió en una terrible guerra
civil. La guerra acabó en una dictadura fascista, conducida por
Francisco Franco que controló el país con mano de hierro hasta 1975.
España fue oficialmente neutral durante la Segunda guerra mundial;
las décadas de la posguerra fueron relativamente estables a pesar de
la tremenda pobreza y destrucción reinantes, y aunque durante las
décadas de los 60 y los 70 el país experimentó un crecimiento
económico asombroso permaneció culturalmente y políticamente
reprimido. Tras la muerte de Franco en 1975, a quien sucedió el rey
Juan Carlos I, y la aprobación de la Constitución de 1978, en el
transcurso de lo que históricamente se ha conocido como la
Transición, comenzó una transformación sin precedentes del país que
le ha llevado a ser actualmente una democracia consolidada y uno de
las mayores potencias económicas del mundo (a pesar de graves
problemas como pueden ser el terrorismo de ETA o la creciente
presión de la inmigración). En esta época, además, España entró en
la Comunidad Económica Europea, organizó el Mundial de fútbol de
1982, en 1992 se celebraron los Juegos Olímpicos en Barcelona, la
Exposición Universal en Sevilla a la vez que se celebraba el V
Centenario del Descubrimiento de América por Cristobal Colón. En el
año 2002 se adoptaba el Euro como moneda oficial. En 2005, España se
convirtió en la primera nación del mundo en permitir el matrimonio y
derecho de adopción a las parejas del mismo sexo.
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GOBIERNO Y POLÍTICA
- División de poderes
El poder ejecutivo lo
forma un Consejo de Ministros presidido por el Presidente del
Gobierno, que ejerce como Jefe de Gobierno. Es el monarca quien
propone al Presidente del Gobierno tras las elecciones generales y
quien lo mantiene en el cargo mientras conserve la confianza del
Congreso de los Diputados.
El poder legislativo se establece en las Cortes Generales, que son
el órgano supremo de representación del pueblo español. Las Cortes
Generales se componen de una cámara baja, el Congreso de los
Diputados, y una cámara alta, el Senado. El Congreso de los
Diputados cuenta con 350 miembros elegidos por votación popular, en
listas cerradas y mediante representación proporcional elegidos por
circunscripciones provinciales, para servir en legislaturas de
cuatro años. El sistema no es absolutamente proporcional puesto que
existe un número mínimo de escaños por circunscripción y se usa un
sistema proporcional levemente corregido para favorecer las listas
mayoritarias (el Sistema d'Hondt). El Senado cuenta actualmente con
259 escaños, de los cuales 208 son elegidos directamente mediante
voto popular ,por circunscripciones provinciales, en cada una de las
cuales se eligen 4 senadores, siguiendo un sistema mayoritario (3
para la lista mayoritaria, 1 para la siguiente), excepto en las
islas, Baleares y Canarias (en los que la circunscripción es la
isla) y los otros 51 son designados por los órganos regionales para
servir, también, por periodos de cuatro años.
El poder judicial está formado por el conjunto de Juzgados y
Tribunales, integrado por Jueces y Magistrados, que tienen la
potestad de administrar justicia en nombre del Rey (véase Poder
Judicial de España).
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Estado
de las Autonomías
España es en la actualidad lo que se denomina un “Estado de
Autonomías”, un país formalmente unitario pero que funciona como una
federación descentralizada de comunidades autónomas, cada una de
ellas con diferentes niveles de autogobierno. Las diferencias dentro
de este sistema se deben a que el proceso de traspaso de
competencias del centro a la periferia fue pensado en un principio
como un proceso asimétrico, que garantizase un mayor grado de
autogobierno sólo a aquellas comunidades que buscaban un tipo de
relación más federalista con el resto de España –comunidades
autónomas de régimen especial– (Andalucía, País Vasco, Cataluña,
Galicia y Navarra). Por otro lado, el resto de comunidades autónomas
–comunidades autónomas de régimen común– dispondría de un menor
autogobierno. Sin embargo, estaba previsto que a medida que fueran
pasando los años, estas comunidades fueran adquiriendo gradualmente
más competencias.
Hoy en día, España está considerada como uno de los países europeos
más descentralizados, ya que todos sus diferentes territorios
administran de forma local sus sistemas sanitarios y educativos, así
como algunos aspectos del presupuesto público; algunos de ellos,
como el País Vasco y Navarra, además administran su financiación
pública sin casi contar (a excepción del cupo) con la supervisión
del gobierno central español. En el caso de Cataluña, Navarra y el
País Vasco, están equipados con sus propios cuerpos policiales,
totalmente operativos y completamente autónomos que remplazan las
funciones de la Policía Nacional en estos territorios, salvo en
Navarra y Galicia todavía en proceso de traspaso o creación (véase
Mossos d'Esquadra, Ertzaintza, Policia de Galicia y Policía Foral de
Navarra).
Defensa
La responsabilidad de la defensa nacional recae en las Fuerzas
Armadas que tienen asignadas por medio del artículo octavo de la
Constitución Española "la misión de garantizar la soberanía e
independencia de España defender su integridad territorial y el
ordenamiento constitucional".
Las Fuerzas Armadas Españolas se han dividido tradicionalmente en
tres armas: Ejército de Tierra, Armada y Ejército del Aire. A estas
armas se suma la Guardia Real, un cuerpo protocolario segregado que
realiza labores fundamentalmente de seguridad.
España forma parte de las naciones más importantes del EUFOR, y del
Eurocuerpo, así mismo ocupa una posición destacada en la estructura
de la OTAN, en la que ingresó en 1982. Además de ser la sexta flota
naval más poderosa[14] y poseer el cuerpo de Infantería de Marina
más antiguo del mundo.
Política internacional
Es miembros de la UE, OTAN, ONU, OCDE, OSCE, UL, CIN, ABINIA, UEO y
de la Agencia Europea de Defensa.
Como miembro de la ONU, España contribuye a su financiación con el
2,52% del presupuesto anual (2006).[15] Respecto a la pertenecía en
los siete organismos de Carta Internacional de Derechos Humanos, que
incluyen al Comité de Derechos Humanos (HRC) España tiene firmada y
ratificado todos exceptuando la Convención Internacional sobre la
protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y
de sus familiares (MWC). Además, en la firma y ratificación de la
Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes (CAT) y en la Convención Internacional sobre
la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (CERD),
España ha reconocido la competencia de recibir y procesar
comunicaciones individuales por parte del Comité para la Eliminación
de Discriminación Racial perteneciente a la comisión de Derechos
Humanos.
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ORGANIZACIÓN TERRITORIAL
España es una nación organizada territorialmente en 17 comunidades
autónomas y 2 ciudades autónomas. El Título VIII de la constitución
establece la organización territorial del Estado en municipios,
provincias y comunidades autónomas, éstas con competencias para
gestionar sus propios intereses con un amplio nivel de autonomía,
poderes legislativos, presupuestarios, administrativos y ejecutivos
en las competencias exclusivas que el Estado les garantiza a través
de la Constitución y de cada Estatuto de autonomía. Aunque Navarra
no se constituyó propiamente en Comunidad Autónoma, siendo una
"Comunidad Foral", y no habiendo desarrollado un Estatuto de
Autonomía, sino articulando un amejoramiento de sus fueros
tradicionales, es considerada comunidad autónoma a todos los
efectos, según la interpretación del Tribunal Constitucional.
Cada comunidad autónoma está formada por una o varias provincias,
haciendo un total de 50.
Desde 2003 se ha adoptado la Nomenclatura de las Unidades
Territoriales Estadísticas, o unidades NUTS, de tres niveles, con
fines meramente estadísticos basados en las normativas europeas y
fijados por el Eurostat. Las 50 provincias españolas y las dos
ciudades autónomas se encuentran clasificadas en los niveles NUTS-3;
las 17 comunidades autónomas se encuentran clasificadas en los
niveles NUTS-2; y para los niveles NUTS-1 se han creado los grupos
de comunidades autónomas.
Reclamaciones territoriales y territorios en disputa
España reclama históricamente la retrocesión de la colonia
(actualmente Territorio Británico de Ultramar) de Gibraltar, si bien
se ha mostrado últimamente favorable a fórmulas de soberanía
compartida. La reclamación comenzó desde el momento en que tropas
angloholandesas tomaron la plaza en nombre del Archiduque Carlos
durante la Guerra de Sucesión Española (1704), pasando
posteriormente a manos británicas mediante el Tratado de Utrecht
(1713). La reclamación, que incluyó operaciones militares, fue
particularmente intensa durante el siglo XVIII, languideció durante
el XIX y primera mitad del XX y fue llevada por el gobierno
franquista a Naciones Unidas durante la década de 1960. Allí,
encuadrada en los procesos descolonizadores, España obtuvo el
respaldo a su postura al reconocer las resoluciones al efecto (2231
y 2353) que el proceso descolonizador debía respetar el derecho a la
integridad territorial de España y que los intereses, y no los
deseos de los gibraltareños, debían ser respetados (Véase historia
de Gibraltar). España no reconoce, sin embargo, la soberanía
británica sobre el istmo que une el continente con el peñón.
Por otra parte, Portugal no reconoce la soberanía española sobre la
comarca pacense de Olivenza (si bien no reclama activamente su
soberanía), cedida por Portugal a España mediante el tratado de
Badajoz (1801). Las resoluciones del Congreso de Viena son
interpretadas de forma divergente por ambos países. Mientras que
Portugal estima que aquellas obligaban a España a devolver Olivenza,
España opina que se trata de una simple declaración de buenos
deseos, sin capacidad resolutiva, razón por la que Olivenza siguió
unida a España. Finalmente, España no reconoce las pretensiones de
soberanía de Portugal sobre las islas Salvajes.
También la soberanía sobre el deshabitado islote de Perejil se
encuentra disputada con Marruecos. Aunque desalojada tras el
incidente de la isla Perejil (2002), por acuerdo entre ambos países
no se encuentra asentada allí ninguna fuerza militar o policial, sin
que ninguna de las partes haya renunciado a sus pretensiones de
soberanía. Por otra parte, Marruecos reclama informalmente la cesión
de los territorios de Ceuta y Melilla, así como las denominadas
plazas de soberanía en el continente africano. Algunos movimientos
irredentistas en Marruecos, como el partido Istiqlal, reclaman la
inclusión en el denominado "Gran Marruecos" de las islas Canarias.
Independentismo
Existen en España diversos movimientos políticos de signo
independentista, ligados a nacionalismos periféricos, como el vasco,
el gallego o el catalán, que reclaman la independencia de España de
los territorios en los que son activos. Estos movimientos se dan en
Galicia, Cataluña, el País Vasco y Navarra, donde partidos como la
Unión do Povo Galego, Esquerra Republicana de Catalunya, Aralar o
EA, así como los seguidores de la llamada izquierda abertzale (su
última denominación formal es Batasuna, partido ilegalizado en
España pero legal en Francia), son explícitamente independentistas,
en tanto que el BNG, PNV y CiU oscilan entre posturas autonomistas y
abiertamente independentistas.
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GEOGRAFÍA
Situada en Europa Occidental, ocupa la mayor parte de la península
Ibérica y, fuera de ella, dos archipiélagos (el de las islas
Canarias en el Océano Atlántico y el de las islas Baleares en el mar
Mediterráneo) y dos ciudades, Ceuta y Melilla, en el norte de
África.
Además, consta de posesiones menores no continentales como las islas
Chafarinas, el peñón de Vélez de la Gomera y el peñón de Alhucemas,
todos frente a la costa africana. La isla de Alborán, las islas
Columbretes y una serie de islas e islotes se encuentran frente a
las costas peninsulares.
En extensión territorial es el cuarto país de Europa, por detrás de
Rusia (el mayor, incluso si sólo se refiere al territorio contenido
en Europa), Ucrania y Francia, y el segundo de la Unión Europea.
Los límites físicos de España son los siguientes: al oeste, Portugal
y el Océano Atlántico al oeste, el mar Mediterráneo al este, el
estrecho de Gibraltar al sur y los Pirineos, junto con el golfo de
Vizcaya y el mar Cantábrico al norte.
Clima
España tiene un clima
muy diverso a lo largo de todo su territorio. Predomina el carácter
mediterráneo en casi toda su geografía. Las costas del sur y
mediterráneas tienen un clima denominado mediterráneo de costa que
también posee el Valle del Guadalquivir: temperaturas suaves,
precipitaciones abundantes casi todo el año excepto en verano.
A medida que nos adentramos en el interior el clima es más extremo,
nos encontramos con el clima mediterráneo continental, que abarca
casi toda la Península, temperaturas bajas en invierno, altas en
verano y precipitaciones irregulares (dependiendo de la posición
geográfica). Por lo general, las comunidades occidentales reciben
más precipitaciones que las orientales. Así pues, Galicia y el
Cantábrico poseen un clima oceánico, caracterizado por la abundancia
de precipitaciones durante todo el año especialmente en invierno, y
unas temperaturas frescas.
El clima de montaña se puede observar en altitudes altas, Cordillera
Cantábrica, Pirineos, altos puntos de la C. Ibérica, Sistema Central
y Cordilleras Béticas, así como en altitudes altas en Canarias,
donde se dan temperaturas bajas (inviernos fríos o muy fríos) y
precipitaciones generalmente abundantes.
Los climas áridos o semiáridos (menos de 300 mm anuales) los
encontramos en ciertos puntos peninsulares del este: Almería (famoso
el Desierto de Tabernas), Granada (Guadix), Murcia, Alicante y Valle
del Ebro donde el efecto foehn es el principal causante de tan bajas
precipitaciones.
El carácter subtropical es característico de las Islas Canarias, con
unas temperaturas cálidas durante todo el año y pocas
precipitaciones (más abundantes en las islas occidentales). Sin
embargo, este clima también se da en las costas surorientales de la
península (Málaga, Granada, Almería), donde tienen temperaturas
relativamente suaves durante todo el año, aunque las precipitaciones
son algo más abundantes que en Canarias.
Sistemas montañosos
Los principales sistemas montañosos son: Pirineos, sistema Ibérico,
cordillera Cantábrica, sistema Central y cordilleras Béticas
(Subbética y Penibética). Los principales sistemas montañosos son:
Pirineos, sistema Ibérico, cordillera Cantábrica, sistema Central y
cordilleras Béticas (Subbética y Penibética).
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DEMOGRAFÍA
España contaba con 40.499.799 habitantes al 1 de enero de 2000 y
45.116.894 habitantes al 1 de enero de 2007. La densidad de
población, de 89,4 hab/km², es menor que la de la mayoría de otros
países de Europa Occidental y su distribución a lo largo del
territorio es muy irregular. Las zonas más densamente pobladas se
concentran en la costa y alrededor de Madrid, mientras que el resto
del interior se encuentra muy débilmente ocupado.
Inmigración en España
España presenta una de las mayores tasas de inmigración del mundo
(del 1,5% anual en el 2005, sólo superado en la UE por Chipre [17] )
y es, tras EEUU, el segundo país del planeta que más inmigrantes
recibe en números absolutos. En el 2006, el 9,27% de la población
española era de nacionalidad extranjera, mientras que el año
anterior recibió el 38,6% de la inmigración extracomunitaria hacia
la UE, sobre todo de ciudadanos de origen iberoamericano, de otros
países de Europa Occidental, de Europa del Este y del Magreb, con
los correspondientes desafíos generados por las dificultades de
asimilación e integración de esos trabajadores, sobre todo los que
no son hispanohablantes.
Áreas metropolitanas
La creación de entidades administrativas que agrupen a los
municipios que constituyen un área metropolitana está en manos de
las comunidades autónomas. Hasta el momento, no existe ninguna área
metropolitana regulada por un órgano administrativo. Así, por
ejemplo, el Área Metropolitana de Barcelona fue suprimida en 1987
por la Generalitat de Cataluña. Algunas áreas metropolitanas
coinciden, no obstante, con comarcas, cuya regulación está también
en manos de las comunidades autónomas.
En cualquier caso, según estudios no oficiales, las áreas
metropolitanas en sentido demográfico que sobrepasaban en 2006 los
500.000 habitantes son las siguientes
Área metropolitana de Madrid (5.883.521 habitantes)
Área metropolitana de Barcelona ( 5.327.872 habitantes)
Área metropolitana de Valencia (1.810.663 habitantes)
Área metropolitana de Sevilla (1.320.663 habitantes)
Área metropolitana de Málaga (1.100.082 habitantes)
Área metropolitana de Bilbao (949.939 habitantes)
Área metropolitana central de Asturias (857.495 habitantes)
Área metropolitana de Zaragoza (833.455 habitantes)
Área metropolitana de Alicante-Elche (725.395 habitantes)
Área metropolitana de Vigo (659.632 habitantes)
Área metropolitana de Granada (650.661 habitantes)
Área metropolitana de la Bahía de Cádiz (621.712 habitantes)
Área metropolitana de Las Palmas de Gran Canaria (618.496
habitantes)
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LENGUAS
El idioma oficial en España es el Castellano, que se puede denominar
Español en el resto de países Castellano parlantes, cuya estimación
de número de hablantes en todo el mundo va desde los 450 a los 500
millones de personas, siendo la segunda lengua materna más hablada
tras el chino mandarín. Se prevé que se afiance como segunda lengua
de comunicación internacional tras el Inglés en el futuro.
Reconocidas en los estatutos de autonomía correspondientes, en
España existen las siguientes lenguas cooficiales, por número de
hablantes:
Catalán, cooficial en Cataluña, Islas Baleares y, bajo la
denominación de valenciano, en la Comunidad Valenciana. Es hablado
también, sin estatus de cooficialidad, en la llamada Franja de
Aragón y en la comarca del Carche murciano.
Gallego, cooficial en
Galicia. Es hablado también en algunas zonas de las provincias de
León y Zamora, sin estatus de cooficialidad.
Euskera, cooficial en
el País Vasco y tercio norte (zona vascófona) de Navarra, donde se
denomina estatutariamente vascuence. Es hablado también en la zona
mixta de Navarra y de forma muy minoritaria en la no vascófona.
Occitano, oficial en
Cataluña, donde es hablado, en su variedad aranesa, en el ilerdense
valle de Arán.
Además, también se
habla una serie de lenguas o dialectos románicos sin estatus de
lengua oficial: el asturleonés hablado en Asturias (llamado
asturiano o bable, reconocido por medio del artículo 4 del estatuto
de autonomía que promueve su uso y protección), en zonas de
Cantabria(llamado cántabro, montañés o pasiego), León, Zamora
(llamado leonés), Salamanca y Extremadura (llamado altoextremeño), y
el aragonés en el norte de Huesca. Igualmente, el portugués en
algunas localidades fronterizas extremeñas, prácticamente
desaparecido.
España ratificó el 9 de abril de 2001 la Carta Europea de las
Lenguas Minoritarias o Regionales del Consejo de Europa.
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ECONOMÍA
España es actualmente
la octava potencia económica mundial y ha llegado a ser la séptima,
según el PIB nominal. Tradicionalmente España ha sido un país
agrícola y aún es uno de los mayores productores de Europa
occidental, pero desde mediados de la década de 1950 el crecimiento
industrial fue rápido y pronto alcanzó un mayor peso que la
agricultura en la economía del país. Una serie de planes de
desarrollo, que se iniciaron en 1964, ayudaron a expandir la
economía, pero a finales de la década de 1970 comenzó un periodo de
recesión económica a causa de la subida de los precios del petróleo,
y un aumento de las importaciones con la llegada de la democracia y
la apertura de fronteras. Con posterioridad, se incrementó el
desarrollo de las industrias del acero, astilleros, textiles y
mineras. En la actualidad, la terciarización de la economía y de la
sociedad española queda clara tanto en el producto interior bruto
(contribución en 2005: un 67%) como en la tasa de empleo por
sectores (65%). Los ingresos obtenidos por el turismo permiten
equilibrar la balanza de pagos. Desde que España ingresó como
miembro de pleno derecho en la Unión Europea las políticas
económicas han evolucionado en función de esta gran organización
supranacional (PAC, IFOP, ...).
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AGRICULTURA
La agricultura fue hasta la década de 1960 el soporte principal de
la economía española, pero actualmente emplea solo alrededor del 5%
de la población activa. Los principales cultivos son trigo, cebada,
remolacha azucarera (betabel), maíz, patatas (papas), centeno,
avena, arroz, tomates y cebollas. El país tiene también extensos
viñedos y huertos de cítricos y olivos. En 2005 la producción anual
(expresada en t) de cereales fue de 14 millones; de los cuales 3,8
fueron de trigo, 8,3 de cebada, 4 de maíz y 126.100 t de centeno. La
producción anual de otros importantes productos era: 6,7 millones de
toneladas de remolacha azucarera, 2,6 millones de patatas, 5,9
millones de uvas, 3,9 millones de tomates, casi 3 millones de
naranjas, y algo menos de 1 millón de cebollas.
Las condiciones climáticas y topográficas hacen que la agricultura
de secano sea obligatoria en una gran parte de España. Las
provincias del litoral mediterráneo tienen sistemas de regadío desde
hace tiempo, y este cinturón costero que anteriormente era árido se
ha convertido en una de las áreas más productivas de España, donde
es frecuente encontrar cultivos bajo plástico. En el valle del Ebro
se pueden encontrar proyectos combinados de regadío e
hidroeléctricos. Grandes zonas de Extremadura están irrigadas con
aguas procedentes del río Guadiana por medio de sistemas de riego
que han sido instalados gracias a proyectos gubernamentales (Plan
Badajoz y regadíos de Coria, entre otros). Las explotaciones de
regadío de pequeño tamaño están más extendidas por las zonas de
clima húmedo y por la huerta de Murcia y la huerta de Valencia.
LA
GANADERÍA
En especial la ovina y la porcina, tiene una importante
trascendencia económica. Entre los animales más famosos están los
toros de lidia, que se crían en Andalucía, Salamanca y Extremadura
para las corridas de toros, consideradas como la fiesta nacional
española. En 2005 la cabaña ganadera contaba con 22,7 millones de
cabezas de ganado ovino, 25,1 millones de ganado porcino, 6,5
millones de ganado vacuno, 3 millones de ganado caprino, 240.000
cabezas de ganado caballar y 131 millones de aves de corral. En
España se produjeron cerca de 32 millones de kg de miel en el año
2001.
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SIVILCTURA Y PESCA
El corcho es el principal recurso forestal de España y en 2001 la
producción fue de 57.581 toneladas. La producción de pulpa de papel
y madera de los bosques españoles es insuficiente para cubrir las
necesidades del país.
La industria pesquera es menos importante hoy para la economía
española que en tiempos pasados, a pesar de que ocupa los primeros
puestos entre los países europeos tanto por el volumen de su flota
como el de las capturas. La captura anual ascendió a 1,2 millones de
t en 2004 y estaba formada principalmente por atún, calamares,
pulpo, merluza, sardinas, anchoas, caballa, pescadilla y mejillones.
Desde hace unas décadas la acuicultura (marina y continental) ha
tenido un gran desarrollo, destacando la cría de doradas, mejillones
y truchas; la producción total en 2003 fue de 311.287 toneladas.
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MINERÍA
La minería española desde 1996 ha estado marcada por la reducción
progresiva y obligada en la extracción de carbones, un cierto
estancamiento en la minería metálica y el crecimiento constante de
los minerales y rocas industriales (celestina, sulfato sódico,
sepiolita, fluorita, yeso, feldespato, pizarra, mármol, granito…),
cada vez con mayor peso en el sector minero. En 2003 la producción
minera anual (en t) englobaba unos 20,6 millones de carbón y
lignito, 265.000 de mineral de hierro, 70.000 de concentrados de
cinc, 2.000 de plomo, 6,5 millones de yeso, y 2.409.554 barriles de
petróleo crudo al año. En 2001 los principales productos mineros
energéticos fueron el lignito y la hulla; entre los minerales
metálicos destacó el cinc y entre las rocas y minerales
industriales, la sal común y las arcillas especiales. Las
principales minas de carbón están en la provincia de Asturias y en
el norte de la provincia de León; los principales depósitos de
mineral de hierro se encuentran alrededor de Santander y Bilbao;
Almadén, en la provincia de Ciudad Real fue muy productiva en la
extracción de mercurio; y Andalucía destaca por la minería metálica,
con más de la mitad de la producción del país.
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INDUSTRIA
En España se producen, entre otros, textiles, hierro y acero,
vehículos de motor, productos químicos, confección, calzado, barcos,
refino de petróleo y cemento, destacando por su valor los sectores
industriales de la alimentación y bebidas y del material de
transporte. España es uno de los primeros productores mundiales de
vino; la producción en 2003 fue de unos 30 millones de hectolitros.
La industria siderúrgica, antes de su reconversión de la década de
1990, estuvo concentrada en Bilbao, Santander, Oviedo y Avilés.
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ENERGÍA
En 2003, el 48,9% de la energía producida en España fue de origen
nuclear (16.422 Ktep o miles de toneladas equivalentes de petróleo)
y el 21,7% se generó en centrales térmicas de carbón. La producción
de energía hidráulica y de otras renovables, como la eólica, aumenta
de año en año.
MONEDA
Y BANCA
La unidad monetaria es el Euro (aproximadamente, un euro se cambia a
1.41 dólares estadounidenses) y se emite por el Banco de España, en
coordianción con el Banco Central Europeo. Desde el 1 de enero de
1999, el euro se vinculó al valor de la peseta, con un cambio fijo
de 166,386 pesetas por euro. El 1 de enero de 2002, la peseta dejó
de circular como única moneda de curso legal.
El país cuenta con un gran número de bancos comerciales. Las
principales bolsas se encuentran en Madrid, Barcelona, Bilbao y
Valencia. En otras ciudades operan bolsines.
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COMERCIO
EXTERIOR
En 2003 España importó productos por valor de 210.860 millones de
dólares y las exportaciones ascendieron a 158.213 millones de
dólares con lo cual España importa más de lo que exporta. Entre las
principales importaciones se encontraban combustibles minerales y
lubricantes, maquinaria y equipos de transporte, crudo, productos
manufacturados, alimentos, animales vivos y productos químicos. Los
principales productos exportados son: maquinaria y equipos de
transporte, alimentos y animales vivos, vehículos de motor, hierro y
acero, textiles y artículos de confección. Los principales
intercambios comerciales de España tienen lugar con los demás países
de la Unión Europea (destacando Francia, Alemania, Italia, Reino
Unido, los países del Benelux y Portugal), Estados Unidos y Japón.
Los ingresos por turismo, que en 2004 ascendieron a unos 37.250
millones de euros, ayudan a compensar el déficit de la balanza
comercial española; el número de personas que visitaron el país en
ese mismo año fue de unos 85 millones.
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CIENCIA
Y TECNOLOGÍA
España está bien equipada en términos de infraestructura tecnológica
e industrial, habiendo proliferado en los últimos años los parques
tecnológicos en las principales áreas industriales, así como en
torno a las Universidades y Centros de Investigación y Desarrollo
(I+D). Actualmente existen 41 parques tecnológicos (12 en
funcionamiento y 29 en proyecto). En estos parques están
establecidas 1080 empresas, 108 Centros de I+D y 12 incubadoras. El
gasto en I+D ha crecido fuertemente en estos últimos años. El nuevo
Plan Nacional de Investigación y Desarrollo (2004-2007) prevé que el
gasto alcance el 1,4% del Producto Interior Bruto en 2007.
VIVIENDA
España tenía un parque de 23.700.600 viviendas a finales del año
2005, según datos del Banco de España, sobre un total de 15,39
millones de hogares españoles. Estas cifras indican un promedio de
1,54 viviendas por hogar español, la tasa más alta del mundo [cita
requerida]. Según las mismas fuentes, el 85% de las viviendas en
España son de propiedad, y sólo un 15% se disfrutan en régimen de
alquiler.
El precio medio de la vivienda nueva en España es de 2510 €/m2,
según datos de la Sociedad de Tasación a 31 de diciembre de 2005. El
precio de la vivienda, sin embargo, varía ostensiblemente en función
de las comunidades autónomas y las capitales de provincia.
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TRANSPORTE
España cuenta con 105 aeropuertos situados en las distintas
regiones, de ellos 33 son internacionales, donde operan más de 250
líneas aéreas, siendo el más importante el aeropuerto de
Madrid-Barajas. Tras la ampliación de Barajas, este pretende ser uno
de los aeropuertos de conexión más importantes del mundo y tener una
capacidad para 70.000.000 de viajeros (casi 30 millones más que en
el 2005). Barajas realiza un importante papel de "hub" o conexión
entre capitales de provincia y el extranjero. El aeropuerto de
Barcelona, no se queda atrás, y tras la inminente inauguración de la
nueva Terminal sur (T4 o D)(año 2008), será el segundo aeropuerto
del sur de Europa más importante, con 60.000.000 de pasajeros al
año,(unos 30.000.000 de pasajeros más que en el 2005). También, en
el 2012, seguirá la ampliación del aeropuerto de Barcelona con la
Terminal 5 o E, que aumentará la capacidad del aeropuerto hasta los
75.000.000 de pasajeros, unos 15.000.000 más que con las 4
terminales operativas.
Las vías y estaciones de la red de ancho ibérico son gestionadas por
ADIF. En ellas ofrece sus servicios la compañía ferroviaria estatal
RENFE. Además, existen diversas redes de ancho internacional (FEVE,
FGC) y algunas líneas de ancho métrico. El sistema ferroviario
español es fundamentalmente radial con centro en Madrid. La ciudad
de Barcelona permite conectar España con Paris, Zurich y Milán entre
otras ciudades europeas.
La red de metro está disponible en cinco ciudades: Barcelona,
Bilbao, Madrid, Valencia y Palma de Mallorca. Está en construcción
en ciudades como Alicante, Sevilla, Málaga y Granada; y planificada
para Santander. La más extensa y con mayor número de pasajeros al
año es la de Madrid (310 km; 616 millones de viajeros), seguida por
la de Barcelona (115 km; 480 millones de viajeros).
Los servicios de Alta Velocidad Española (AVE) prestados por RENFE
reducen a la mitad el tiempo de desplazamiento en coche y alcanzan
más de 250 km/h. La velocidad máxima comercial de sus trenes es de
300 km/h y su velocidad marca de 356,8 km/h. Se compone de tres
líneas:
Madrid - Ciudad Real - Puertollano - Córdoba - Sevilla.
Madrid - Guadalajara - Calatayud - Zaragoza - Lérida - Campo de
Tarragona.
Madrid - Toledo.
La construcción de las siguientes líneas se está ejecutando:
Madrid - Motilla del Palancar - Albacete - Valencia.
Madrid - Segovia - Valladolid.
Madrid - Cuenca - Valencia.
Madrid- Vitoria - San Sebastián.
Madrid - Talavera de la Reina - Cáceres - Mérida - Badajoz - Lisboa.
Vitoria - Bilbao.
Córdoba - Bobadilla - Málaga.
Sevilla - Jerez de la Frontera - Cádiz.
Bobadilla - Granada.
La ampliación desde Campo de Tarragona hasta Barcelona.
Barcelona - Gerona - Figueras.
Barcelona - Montpelier (Francia)- París (Francia).
La red de carreteras
española está formada por unos 370 000 km. Esta red comprende
autopistas de peaje, autopistas libres, autovías, carreteras de
doble calzada y carreteras convencionales. En esta cifra no están
incluidas las carreteras y calles en medio urbano, ni las carreteras
o caminos agrícolas o forestales. Pero refiriéndose a autopistas
solamente, tiene una red que casi llega a los 13 200 km. El plan de
inversión del Gobierno supone que España contará en el año 2010 con
una red de autopistas de más de 13 000 km, convirtiéndose en una de
las más amplias y modernas del mundo.
Así mismo, España goza de excelentes comunicaciones marítimas con
más de 53 puertos internacionales en las costas atlántica y
mediterránea. Cabe destacar el puerto de Algeciras, el único de
España considerado de primer orden mundial por su elevado movimiento
de viajeros y mercancías, así como el puerto de Vigo, siendo también
uno de los más activos en cuanto a tráfico de mercancías, capturas
vivas de pescado y congelados. El puerto de Sevilla es el único de
carácter netamente fluvial que existe en el país, pues aunque la
ciudad está en el interior, tiene salida al mar a través del río
Guadalquivir. El vecino puerto de Cádiz es un punto estratégico para
el embarque de mercancías hacia el archipiélago atlántico de
Canarias. El puerto de Barcelona, por ser líder del Mediterráneo en
tráfico de cruceros.
Finalmente, España posee una buena red de telecomunicaciones; a la
extensa red de cable de fibra óptica convencional hay que añadir una
de las mayores redes de cable submarino y conexión vía satélite con
los cinco continentes.
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MEDIO AMBIENTE
Desde el año 1996 el índice se han incrementado las emisiones de CO2
notablemente, incumpliendo de largo con los objetivos del Protocolo
de Kioto sobre emisiones generadoras de Efecto invernadero y
contribuyentes del Cambio climático. Los informes de medioambiente
sugeridos por las recomendaciones de revisión del inventario español
llevados a cabo por la Secretaría de la Convención Marco de Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático (SCMCC) arrojan el siguiente
resultado de dióxido de carbono (equivalente en gigagramos):
España es un país especialmente afectado por el fenómeno de la
sequía: durante el período 1880-2000 más de la mitad de los años se
han calificado como de secos o muy secos. En la década de los 80,
siete años se han considerado secos o muy secos y cinco en los años
90. El cambio climático preludia para España gravísimos problemas
medioambientales, agravando los rasgos climáticos más extremos.
RELIGIÓN
El artículo 16.3 de la Constitución Española vigente define el país
como un Estado aconfesional: "Ninguna confesión tendrá carácter
estatal". Sin embargo, garantiza la libertad religiosa y de culto de
los individuos y asegura relaciones de cooperación entre los poderes
públicos y todas las confesiones religiosas.
El catolicismo es la religión predominante en el país. La iglesia
Católica es la única mencionada expresamente en la Constitución, en
el mismo artículo 16.3: "... y mantendrán las consiguientes
relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás
confesiones". El 79,4% de los españoles se consideraban católicos,
según un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas
realizado en el 2005[31] . Siguiendo a los católicos, los ateos o
agnósticos suponen el 17% y otras religiones minoritarias el 2,3%.
Es importante recalcar, sin embargo, que muchos españoles se definen
como católicos, aunque realmente no sean practicantes. Según un
estudio del 19 de abril de 2005 del New York Times, sólo el 18% de
los españoles acude a misa de forma regular. Entre los menores de 30
años, ese porcentaje se reduce al 14%. Lo que indica el declive de
la religiosidad de la población.
En cuanto a miembros, la segunda religión en importancia es la
musulmana. Se calcula que hay unos 800.000 fieles, procedentes
fundamentalmente de las recientes olas de inmigración. Les siguen
los Testigos de Jehová con 103.784 fieles. Hay también varias
iglesias protestantes, que suman cerca de 50.000 seguidores[cita
requerida] (la estadística propia de los protestantes en España
indica 1.200.000, de los cuales 400.000 son españoles y el resto son
extranjeros que residen en España más de seis meses[32] ), así como
unos 20.000 mormones; por su parte, la comunidad judía en España no
supera los 15.000 fieles.
En España existe el concepto de religión de notorio arraigo, un
estatus concedido por el Ministerio de Justicia a través de la
Dirección General de Asuntos Religiosos tras el informe
correspondiente de la Comisión Asesora de Libertad Religiosa[33] .
Además del catolicismo, tienen el carácter de religiones de notorio
arraigo las siguientes (por orden de acuerdo): protestantismo,
judaísmo, Islam (todas desde 1992), mormones y Testigos de Jehová.
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CULTURA ESPAÑOLA -
RAÍCES E INFLUENCIAS
La cultura española tiene sus
raíces en las influencias que los diferentes pueblos han
dejado tras su paso por la península a lo largo de los
siglos. Además de la historia, la geografía y la presencia
del mar Mediterráneo han contribuido significativamente en
la formación de la cultura actual.
Aunque hay un patrimonio cultural común a todos los
españoles, la marcada singularidad de sus regiones ha dado
lugar a múltiples manifestaciones culturales a lo largo de
todo el territorio. Esas manifestaciones han tenido reflejo
en todos los campos: el arte, las tradiciones, la
literatura, las lenguas y dialectos, la música, la
gastronomía, etc. Este artículo sigue en:
Cultura española
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TURISMO EN ESPAÑA
España es el segundo
país del mundo que recibe más turistas extranjeros, según datos de
la Organización Mundial de Turismo, tan sólo por detrás de Francia,
y disfruta de una cuota del 7% del turismo mundial, por delante de
Estados Unidos e Italia.
El turismo le reportó a España 48.181 millones de euros durante el
año 2006, lo que supone un 4,7 por ciento más que en 2005, y la
sitúa en segunda posición en ingresos económicos, por detrás de
Estados Unidos, y por delante de Francia e Italia.
Entre enero y diciembre de 2006 recibió un total de 58,8 millones de
turistas extranjeros, un 4,5% más de los registrados en el mismo
período del año anterior, según datos del Ministerio de Industria,
Turismo y Comercio.
Cataluña es el primer destino turístico de España. Los 15 millones
de turistas que recibió suponen un 25,3% del total de las llegadas
registradas en toda España, y representan un incremento del 6,9%
respecto al mismo período del año anterior.
El segundo destino turístico de España son las islas Baleares, que
recibieron 10,1 millones durante el 2006, un 4,7% más que el año
anterior. Las islas Canarias, con 9,6 millones de turistas (un 1,8%
más que el año anterior) es el tercer destino turístico por delante
de Andalucía, que alcanzó los 8,5 millones (un 2,3% más), la
Comunidad Valenciana, con 5,5 millones (un 1,5% más) y Madrid, que
recibió 3,9 millones de turistas (un 14,7 % más). Cabe señalar que
la capital española alberga la sede de la Organización Mundial del
Turismo.
Según las previsiones
de la Organización Mundial de Turismo, la llegada de turismo
extranjero a España crecerá una media del 5% anual en los próximos
veinte años, lo que hace prever que España recibirá 75 millones de
turistas extranjeros en el año 2020, casi 20 millones más que los
recibidos en el año 2005. Fuente de algunos de estos artículos:
Wikipedia

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Estos son los mejores datos del idioma español
que he encontrado en internet. Estos artículos no han sido escritos
por mí y tampoco me pertenecen, los he recopilado desde la red
(textos/imágenes).
En el caso de que me haya olvidado de hacerle la debida referencia a
alguna fuente, os pido que por favor me aviséis de la autoría de los
mismos envíandome un correo a:
esf@espanolsinfronteras.com
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CLASES DE ESPAÑOL POR INTERNET - TUTORÍA Y ETC -
Otras informaciones
a
través del correo electrónico de esta página
web
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